Washington, Estados Unidos | AFP | El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, instó a Paraguay a repensar la decisión de trasladar su embajada en Israel desde Jerusalén a Tel Aviv, dijo la Casa Blanca el jueves.

El nuevo presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, enfureció al gobierno israelí el miércoles al anunciar que la embajada -que abrió sus puertas en mayo en Jerusalén- regresaría a Tel Aviv, donde se encuentran la mayoría de las misiones diplomáticas.

Pero el anuncio también causó consternación en el gobierno estadounidense, que reubicó su propia embajada de Tel Aviv a Jerusalén en mayo esperando que otros países siguieran su ejemplo.

Entregando detalles de una llamada el miércoles entre los dos hombres, la Casa Blanca dijo que Pence había "alentado fuertemente" a Abdo Benítez a cumplir "el compromiso previo de Paraguay de mover la embajada como una señal de la relación histórica que el país ha mantenido tanto con Israel como Estados Unidos".

"El presidente Abdo Benítez destacó la asociación duradera de Paraguay con Israel y los líderes acordaron trabajar para lograr una solución integral y duradera al conflicto israelí-palestino", agregó.

No habían detalles en el comunicado sobre cómo Abdo Benítez respondió a la solicitud específica de Pence de repensar la ubicación de la embajada.

El traslado a Jerusalén de la sede de la embajada paraguaya fue acordado en mayo por el expresidente Horacio Cartes, ya en los últimos días de su mandato, y cuestionada por Abdo Benítez -en aquel momento ya presidente electo-, y quien aseguró que no había sido consultado.

El jefe de Pence, Donald Trump, rompió con décadas de política estadounidense al trasladar la embajada a Jerusalén el 14 de mayo, pero hasta el momento Guatemala ha sido el único país que siguió su ejemplo además de Paraguay.

El sorpresivo anuncio de Abdo Benítez -que asumió en el poder a mediados de agosto- llevó al primer ministro Benjamin Netanyahu a ordenar el cierre de la embajada de Israel en la capital de Paraguay, Asunción.

Mientras que el gobierno israelí se basa en gran medida en Jerusalén y considera a la ciudad como la "capital indiscutible" del estado judío, las misiones diplomáticas todavía se basan casi por completo en Tel Aviv.

La mayoría de los gobiernos extranjeros han indicado que solo reconocerán a Jerusalén como la capital de Israel como parte de una solución integral al conflicto con los palestinos que también quieren que la ciudad, que llaman Al-Quds, sea la capital de su futuro estado prometido.

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