Beirut, Líbano | AFP.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) asesinó este miércoles 100 personas (balance ONG) con ataques suicidas y el asalto de varias localidades en el sur de Siria, en una de las olas de atentados más sanguinarias durante los últimos meses en territorio sirio.
Los ataques se produjeron en la provincia meridional de Sureida, controlada por el régimen de Bashar Al Asad. Los grupos del EI están presentes en una zona desértica en el nordeste de esta región.
Según medios oficiales sirios, las fuerzas del régimen iniciaron una contraofensiva para echar a los yihadistas. El ejército sirio efectuó bombardeos aéreos contra el grupo extremista, que sufrió 21 bajas entre sus combatientes, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).
"Cuatro kamikazes hicieron estallar sus cinturones de explosivos en la ciudad de Suneida", la capital de la región con el mismo nombre, explicó a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.
Otros ataques suicidas tuvieron lugar en otros pueblos del noreste de la provincia de Suneida, antes de que grupos yihadistas las asaltaran, añadió el directo del OSDH.
El grupo extremista logró hacerse con el control de tres localidades.
Al mensos 54 personas murieron y decenas de ellas resultaron heridas en esta sucesión de atentados, según un nuevo balance del OSDH. Entre los fallecidos, había 22 civiles y 32 soldados del régimen.
"Además de los atentados suicidas, los yihadistas atacaron varios pueblos y asesinaron a algunos de sus habitantes en sus casas", afirmó Rahman.
La agencia oficial Sana y la cadena de televisión estatal confirmaron la presencia de muertos y heridos por estos ataques en la provincia de Sureida, aunque no dieron una balance exacto.
Charcos de sangre
“Unidades del ejército iniciaron una contraofensiva (para detener) los terroristas del Daesh”, informó la televisión estatal que utiliza el acrónimo en árabe del EI.
Las imágenes difundidas de los ataques por los medios oficiales sirios muestran un cadáver al lado de una pared derruida en la ciudad de Sureida, que yace en el suelo al lado de charcos de sangre.
Según el director del OSDH, los ataques del EI de este miércoles son los más sangrientos de los últimos meses en Siria, donde la organización yihadista no deja de encadenar derrotas y controla menos de un 3% del territorio.
Estos atentados se producen en un momento en que el régimen ya controla el 90% de las provincias meridionales de Deraa y Quneitra, tras su devastadora ofensiva militar en junio.
Según la agencia Sana, los atentados del EI pretendía "disminuir la presión militar" del ejército sirio contra los últimos yihadistas "que serán abatidos en la provincia de Deraa".
Según informó este martes el general François Parisot, el comandante de las fuerzas francesas en la coalición internacional liderada por Estados Unidos en contra de grupos yihadistas, los combates contra el EI en Deir Ezzor, uno de sus últimos feudos en el norte de Siria, todavía durarán "al menos dos o tres meses".
Más de 350.000 personas fallecieron desde el inicio de la guerra en Siria en 2011, un conflicto que se intensificó con la implicación de países extranjeros y grupos yihadistas.
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EE. UU. establece los aranceles más altos para Siria, Suiza y Argelia
El presidente Donald Trump firmó ayer jueves un decreto que impone aranceles más altos a decenas de países para reestructurar el comercio mundial en beneficio de Estados Unidos. Las nuevas tarifas aduaneras, una de las palabras preferidas del presidente republicano, conocido por tener una visión mercantilista de las relaciones comerciales, no entrarán en vigor este viernes como estaba previsto inicialmente, sino dentro de siete días.
Este retraso tiene como objetivo dar tiempo a las aduanas para prepararse, informó un alto cargo estadounidense a periodistas. “Reestructuración del comercio mundial en beneficio de los trabajadores estadounidenses”, escribió la Casa Blanca en mayúsculas y negrita en uno de los documentos en los que anuncia los nuevos gravámenes.
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“Amenazas extranjeras”
Se trata de “abordar aún más el creciente déficit comercial anual de bienes de Estados Unidos” y “proteger a Estados Unidos de las amenazas extranjeras a la seguridad nacional y la economía”, añade. Las nuevas tarifas aduaneras llegan al 41 % en el caso de Siria, a la que Suiza pisa los talones con el 39 %. Argelia está sujeta al 30 %, Bangladés al 20 %, Laos al 40 % e India al 25 %.
Canadá también recibe un golpe, al pasar del 25 % al 35 %, salvo los productos protegidos por el Tratado de libre comercio de América del Norte (T-MEC), del que forma parte junto con Estados Unidos y México. “Canadá no ha cooperado para frenar el flujo constante de fentanilo y otras drogas ilícitas, y ha tomado represalias contra Estados Unidos” lamentó la Casa Blanca.
“Los cárteles mexicanos operan cada vez más laboratorios de síntesis de fentanilo y nitazeno en Canadá”, añade sobre dos opioides sintéticos que preocupan a Estados Unidos. La Unión Europea (UE), Japón y Corea del Sur, unos de los pocos socios que lograron renegociar las tarifas durante la tregua anunciada en abril y postergada desde entonces, estarán sujetos al 15 %, como la mayor parte de los países. El Reino Unido, Vietnam, Indonesia y Filipinas también alcanzaron acuerdos, todavía preliminares.
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Brasil y México
Washington aumentó del 10 al 15 % los recargos para Costa Rica, Bolivia y Ecuador y mantuvo intactos los previstos en abril para Venezuela (15 %) y Nicaragua (18 %). Brasil figura con un 10 %, pero será solo hasta el 6 de agosto. El miércoles el gobierno de Trump anunció que a este arancel mínimo universal añadirá 40 puntos porcentuales (pp), lo que equivale a un 50 %, debido sobre todo al juicio contra el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, acusado de intentona golpista.
Este jueves, tras hablar por teléfono con su homóloga mexicana Claudia Sheinbaum, Trump se mostró indulgente con su vecino del sur y le concedió una prórroga de 90 días con el objetivo “de firmar” un acuerdo “dentro de ese plazo, o incluso más”. Entre tanto sigue sometido al 25 % salvo los bienes incluidos en el T-MEC.
Se alcanzó “el mejor acuerdo posible” si se compara con otras naciones, afirmó Sheinbaum en rueda de prensa. México, que se exponía a tarifas aduaneras adicionales del 30 %, “acordó eliminar de inmediato sus numerosas barreras comerciales no arancelarias, que eran muchas”, añadió Trump.
“Destrozan” las reglas
“No cabe duda: el decreto y los acuerdos” concluidos en los últimos meses “destrozan el libro de reglas comerciales que ha gobernado el comercio internacional desde la Segunda Guerra Mundial”, opina Wendy Cutler, vicepresidenta senior del Asia Society Policy Institute. “Si nuestros socios pueden preservarlo sin Estados Unidos es una pregunta abierta”, añadió.
China ha quedado excluida del drama porque su tregua no expiraba este viernes, sino el 12 de agosto, cuando los aranceles podrían volver a niveles más altos. Hasta ahora la mayoría de los países se enfrentaban al arancel mínimo universal del 10 % impuesto en abril y los aplicados a ciertos productos como el 50 % al aluminio y el acero o el 25 % a los automóviles. A partir del viernes también entrarán en vigor recargos del 50 % para los productos fabricados con cobre. El impacto de los aranceles preocupa a los economistas. Los consideran un lastre para la inflación, que subió al 2,6 % en junio, según el índice PCE publicado el jueves, y para el crecimiento de Estados Unidos.
El uso de los aranceles como medio de presión para alcanzar acuerdos comerciales favorables a Estados Unidos acabó en los tribunales. Este jueves se celebró una vista en una corte de apelaciones de Washington para determinar si Trump se ha extralimitado en sus facultades constitucionales al imponer estos recargos. La Casa Blanca ha advertido que apelará ante la Corte Suprema si la sentencia le es desfavorable.
Fuente: AFP.
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Siria e Israel pactan un alto el fuego ante conflicto en Sueida
El gobierno sirio e Israel acordaron ayer viernes por la noche un alto el fuego auspiciado por Estados Unidos, pero los enfrentamientos entre tribus locales y combatientes drusos continúan en el sur de Siria y acumulan un saldo de cientos de muertos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente interino sirio, Ahmed al Sharaa, “acordaron un alto al fuego”, anunció el enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack.
Desde el domingo, estos enfrentamientos en la ciudad de Sueida y sus alrededores, bastión de la minoría drusa, dejaron al menos 638 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Las autoridades sirias enviaron sus tropas a la zona, pero las retiraron el jueves después de que Israel, contrario a la presencia del ejército sirio cerca de su frontera, bombardeara Damasco y otros objetivos en el país.
“Llamamos a los drusos, los beduinos y los sunitas a deponer las armas y, conjuntamente con las otras minorías, a construir una identidad siria nueva y unida, en la paz y la prosperidad con sus vecinos”, escribió Barrack en X. La violencia continuó el viernes en Sueida por la llegada de grupos sunitas para apoyar a las tribus beduinas contra los drusos, una comunidad nacida del islam chiita.
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La presidencia siria afirmó que trabaja en el envío de una “fuerza especial” a la zona “para poner fin a los enfrentamientos y resolver el conflicto” tras el estallido de nuevos combates. Según un corresponsal de la AFP, el viernes por la noche unos 200 combatientes de tribus árabes sunitas intercambiaron disparos de armas automáticas y proyectiles con grupos drusos posicionados dentro de Sueida.
Un jefe tribal, Anas Al Enad, dijo a AFP cerca del pueblo de Walgha que vino con sus hombres desde la región central de Hama “para responder a las peticiones de ayuda de los beduinos”. En esa localidad drusa, ahora controlada por fuerzas tribales y beduinas, un corresponsal de AFP vio casas, tiendas y coches quemados o aún ardiendo.
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“Peticiones de ayuda”
Al Sharaa había señalado el jueves que la retirada de sus tropas de Sueida buscaba evitar una “guerra abierta” con Israel, que bombardeó esta semana objetivos gubernamentales en esa provincia meridional y en Damasco. Las autoridades israelíes justificaron el ataque con el argumento de defender a los drusos, una minoría presente en su territorio y en la meseta siria del Golán, ocupada por Israel desde 1967.
Desplegadas en la zona el martes, las fuerzas gubernamentales fueron acusadas por grupos drusos y testigos de ponerse del lado de los beduinos y de ejecutar a civiles en Sueida. Las distintas partes sirias acordaron un alto al fuego el jueves que dejaba en manos de los drusos la responsabilidad de mantener la seguridad en la zona. Sin embargo, la presidencia siria los acusó de vulnerar ese pacto.
Estos enfrentamientos ejemplifican uno de los principales retos del nuevo poder sirio dirigido por Al Sharaa después de derrocar en diciembre al antiguo presidente Bashar al Asad. El nuevo dirigente prometió proteger a las minorías de este diverso país, pero estos incidentes o la matanza meses atrás de seguidores alauitas (la rama del islam a la que pertenecían los Asad) empañan este compromiso.
“No tenemos agua”
En la región de Sueida, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) alertó del “rápido deterioro de la situación humanitaria”. “A la gente le falta de todo”, dijo el jefe de su delegación en Siria, Stephan Sakalian. “No tenemos agua, ni electricidad, empiezan a faltarnos los medicamentos”, contó a AFP Rouba, una empleada del hospital gubernamental de Sueida.
Este centro de salud, el único que sigue funcionando en la localidad, recibió “más de 400 cuerpos desde el lunes por la mañana”, entre ellos “mujeres, niños y personas mayores”, afirmó el médico Omar Obeid. La ciudad carece de agua y electricidad y las comunicaciones están cortadas. “La situación es catastrófica, ya no queda ni leche de fórmula para bebés”, declaró a AFP el redactor en jefe del portal de noticias Suwayda 24, Rayan Maaruf.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió este viernes una investigación rápida sobre la violencia. “Este derramamiento de sangre y esta violencia deben cesar, y la protección de todas las personas debe ser la prioridad absoluta”, declaró.
Cerca de 80.000 personas se han visto desplazadas por la violencia, informó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La comunidad drusa de Siria, con una gran concentración en Sueida, contaba con unas 700.000 personas antes de que comenzara en 2011 la guerra civil.
Fuente: AFP.
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Una semana de combates en provincia siria Sueida deja 940 muertos
Tribus y beduinos sunitas se enfrentaron el sábado a combatientes drusos en la ciudad de Sueida, en el sur de Siria, pese a los llamamientos al alto el fuego, en el séptimo día de violencia que ha dejado 940 muertos, según una oenegé. El gobierno sirio anunció anteriormente el inicio del despliegue de sus fuerzas en la provincia de Sueida, de mayoría drusa, e instó a “todas las partes a respetar” el alto el fuego que había declarado.
En un barrio de la ciudad de Sueida, combatientes tribales, algunos con el rostro enmascarado, dispararon armas automáticas contra sus adversarios, según imágenes de AFP. Columnas de humo se elevaban sobre la capital de la provincia del mismo nombre. “Hemos venido aquí y vamos a masacrarlos a todos en sus casas”, declaró uno de los combatientes tribales, que respondía al nombre de Abu Jasem, refiriéndose a los drusos.
Los enfrentamientos entre miembros de tribus y beduinos sunitas, por un lado, y combatientes de la minoría drusa, por otro, continuaron en el oeste de la ciudad y sus alrededores, según los corresponsales de AFP sobre el terreno. El presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, que llegó al poder tras derrocar a Bashar al Asad en diciembre, reafirmó su compromiso de proteger a las minorías y destacó “el importante papel desempeñado por Estados Unidos, que confirmó su apoyo a Siria”.
Al mismo tiempo, el Ministerio del Interior anunció el inicio del despliegue de fuerzas de seguridad en la provincia de Sueida" “con el objetivo de proteger a los civiles y poner fin al caos”. Israel, que afirma querer defender a los drusos, minoría esotérica nacida del islam chiita, se opuso hasta ahora a la presencia de tales fuerzas en la región.
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80.000 desplazados
El gobierno sirio, alegando querer restablecer el orden, ya había desplegado sus fuerzas el martes en Sueida, hasta entonces controlada por combatientes drusos, antes de retirarlas bajo la amenaza militar de Israel. Israel bombardeó varios objetivos gubernamentales en Damasco y amenazó con intensificar sus ataques de lo contrario. Al anunciar la retirada, Al Sharaa declaró que quería evitar una “guerra abierta”.
Estados Unidos anunció el viernes por la noche un acuerdo de alto el fuego entre Siria e Israel, y pidió a “los drusos, beduinos y sunitas que depongan las armas”. La Unión Europea saludó ese alto el fuego y afirmó estar “consternada” por la violencia, pidiendo a las autoridads sirias que protejan “a todos los sirios sin distinción”.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), testigos y grupos drusos acusaron a las fuerzas gubernamentales desplegadas en Sueida de luchar junto a los beduinos y cometer abusos. Los enfrentamientos han dejado 940 muertos desde el 13 de julio en la provincia, entre ellos 588 drusos - 326 combatientes y 262 civiles -, 312 miembros de las fuerzas gubernamentales y 21 beduinos sunitas, según el OSDH. Cerca de 80.000 personas se han visto desplazadas por la violencia, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
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“Fosa común”
Según Omar Obeid, médico del hospital gubernamental de Sueida, el único de la ciudad que sigue funcionando, entre el lunes y el viernes recibieron “más de 400 cuerpos”, entre ellos de niños y ancianos. “Esto ya no es un hospital, es una fosa común”, dijo otro miembro del personal del hospital de la ciudad, que no tiene agua ni electricidad y donde las comunicaciones están cortadas.
Estos enfrentamientos ejemplifican uno de los principales retos del nuevo poder sirio dirigido por Al Sharaa en un país marcado por casi 14 años de guerra civil. El nuevo dirigente prometió proteger a las minorías de este diverso país, pero estos incidentes o la matanza meses atrás de seguidores alauitas (la rama del islam a la que pertenecían los Asad) empañan este compromiso.
La comunidad drusa de Siria, con una gran concentración en Sueida, contaba con unas 700.000 personas antes de que comenzara en 2011 la guerra civil. Esta minoría también está presente en Líbano, en Israel y en la meseta siria del Golán, ocupada por el Estado hebreo desde 1967.
Fuente: AFP.
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Siria: fuerzas gubernamentales dejan Sueida a cargo de los drusos
Las fuerzas gubernamentales sirias se retiraron de toda la provincia meridional de Sueida, de mayoría drusa, indicaron este jueves a AFP el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) y testigos. La retirada se produjo tras un acuerdo de alto el fuego proclamado el miércoles. El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, había anunciado durante la madrugada la entrega de la seguridad en Sueida a “facciones locales” drusas.
La zona fue escenario de enfrentamientos entre esta minoría, beduinos y fuerzas de seguridad, con un saldo de más de 500 muertos desde el domingo. El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, anunció durante la madrugada la entrega de la seguridad en Sueida a “facciones locales” drusas.
“Las autoridades sirias retiraron sus fuerzas militares de la ciudad de Sueida y de toda la provincia, y los combatientes drusos se desplegaron”, declaró a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. Miembros de las fuerzas del gobierno afirmaron a un corresponsal de la AFP apostado en las afueras de la provincia de Sueida que recibieron la orden de retirarse poco antes de medianoche y que completaron el repliegue al amanecer.
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Israel intervino
El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, delegó el jueves en la minoría drusa el mantenimiento de la seguridad en la ciudad de Sueida después de los enfrentamientos que dejaron cientos de muertos y desembocaron en bombardeos israelíes sobre Damasco. El dirigente islamista argumentó que quería evitar una “guerra abierta” con Israel, que atacó el miércoles la capital siria en supuesta defensa de esta minoría surgida de una rama del chiismo.
“Hemos dado la prioridad al interés de los sirios en vez de al caos y la destrucción”, afirmó el presidente sirio en un discurso televisado en las primeras horas del jueves. Los enfrentamientos estallaron el domingo entre tribus beduinas sunitas y combatientes drusos tras el secuestro de un comerciante de verduras druso en esta ciudad del sur, bastión de esta minoría.
El gobierno sirio desplegó el martes a sus fuerzas en la zona para intentar restablecer el orden, pero un observatorio de la guerra, testigos y grupos locales las acusaron de cometer ejecuciones de civiles y saqueos. Hostil a toda presencia militar siria cerca de su frontera, Israel intervino el miércoles con bombardeos sobre Damasco, uno de ellos sobre el cuartel general del ejército, y otras zonas del país vecino.
Con tal de evitar “una nueva guerra de amplio alcance”, “hemos decidido que las facciones locales y los jeques drusos asuman la responsabilidad del mantenimiento de la seguridad en Sueida”, dijo Sharaa en su discurso.
“Teníamos dos opciones: una guerra abierta con la entidad israelí a expensas de nuestro pueblo druso, de su seguridad y de la estabilidad de Siria y de la región entera, o bien dar a los ancianos y a los jeques drusos la posibilidad de volver a la razón y priorizar el interés nacional”, afirmó.
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“Ejecuciones sumarias”
Este brote de violencia ilustra los retos del gobierno interino de Ahmed al Sharaa, el líder islamista de una coalición de rebeldes sunitas que derrocó al presidente Bashar al Asad en diciembre después de casi 14 años de guerra civil. Los nuevos dirigentes prometieron proteger a las minorías de este diverso país, pero varios episodios de violencia en los últimos meses contra drusos o alauitas (la comunidad a la que pertenecían los Asad) siembran dudas sobre su capacidad de hacerlo.
Repartidos por Líbano, el sur de Siria y el Golán sirio ocupado por Israel, los drusos son una destacada minoría esotérica de Oriente Medio, cuya religión surge del islam chiita. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una oenegé con sede en Reino Unido y una amplia red de fuentes en Siria, estos últimos enfrentamientos dejaron más de 350 muertos, entre ellos 27 civiles víctimas de “ejecuciones sumarias” de las fuerzas de seguridad.
En su discurso, Ahmed al Sharaa prometió hacer “rendir cuentas” por las agresiones contra “nuestro pueblo druso, que está bajo la protección y la responsabilidad del Estado”. “El Estado sirio intervino para poner fin a los enfrentamientos entre los grupos armados de Sueida y las regiones aledañas”, aseguró.
“Salvó a la región”
El líder sirio también condenó a Israel por recurrir a “un ataque a gran escala de instalaciones civiles y gubernamentales” en su país, lo que “provocó una complicación significativa de la situación”. Según él, “la intervención eficaz de la mediación estadounidense, árabe y turca (...) salvó a la región de un destino desconocido”.
El miércoles, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció que habían “acordado pasos específicos que pondrán fin a esta situación preocupante y horrible”. Poco después, el ejército sirio anunciaba su retirada de Sueida. Aunque es el principal aliado de Israel, Estados Unidos también ha buscado un acercamiento a las nuevas autoridades sirias a pesar del pasado yihadista de su líder, con quien Donald Trump se reunió en mayo.
Durante el miércoles, Israel bombardeó el cuartel general del ejército sirio, un “objetivo militar” en la zona presidencial, el aeropuerto militar de Mazze cerca de la capital y otras zonas del país. Sus soldados desplegados en los Altos del Golán ocupados también lanzaron gases lacrimógenos para dispersar una multitud de drusos reunidos en la valla fronteriza entre ambos territorios para respaldar a los miembros de su comunidad en Sueida.
“Queremos simplemente ayudar a nuestro pueblo. Queremos ayudar a nuestras familias”, declaró Fayez Chaker. “No podemos hacer nada. Nuestras familias están allí. Mi mujer es de allí, mi madre es de allí, mis tíos son de allí, toda mi familia es de allí”, aseguró. Antes de la guerra civil estallada en 2011, la comunidad drusa en Siria ascendía a 700.000 personas, la mayoría de ellas concentradas en Sueida.
Fuente: AFP.