Ciudad del Vaticano, Santa Sede | AFP.

Por Catherine MARCIANO

El brazo derecho del Papa salió el miércoles a defender el complejo proceso diplomático de acercamiento con China, país con régimen comunista, respondiendo a las críticas acerbas de un cardenal de Hong Kong.

La Santa Sede relanzó hace tres años interminables negociaciones que había iniciado con Pekín en lo años 1980. Aún no se vislumbra algún acuerdo concreto.

En este contexto dos obispos chinos reconocidos por el Papa tuvieron, a pedido de la Santa Sede, que ceder su plaza a prelados elegidos directamente por Pekín, uno de ellos había sido excomulgado por el Vaticano en 2011.

La información fue revelada en enero por AsiaNews, publicación del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras. El lunes la confirmó el cardenal chino Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong e importante adversario al acercamiento entre el Vaticano y Pekín.

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, no desmintió el miércoles la información en una entrevista con la página internet “Vatican Insider”, pero colocó en su lugar al ‘rebelde’ de Hong Kong por su “punto de vista personal”.

El cardenal Zen había estimado el lunes en su cuenta Facebook que el Vaticano “está vendiendo la Iglesia Católica en China” y subrayado que “el gobierno comunista está instaurando nuevas reglas más estrictas para limitar la libertad religiosa”.

Para Pietro Parolin “no existen dos Iglesias en China sino dos comunidades de feligreses que deben avanzar progresivamente en el camino de la reconciliación hacia la unidad”.

Esta búsqueda de la unidad, en el centro de la diplomacia vaticana, pasa obligatoriamente por una solución al “crucial” y delicado tema del nombramiento de los obispos.

La docena de millones de católicos chinos están divididos entre una “Asociación patriótica” cuyo clero es elegido directamente por el Partido Comunista, sin que se respete así la regla de obediencia al Papa, y una Iglesia no oficial cuyos obispos nombrados por Roma son tolerados pero no reconocidos por Pekín.

El Vaticano y China no tienen relaciones diplomáticas desde 1951.

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