En Paraguay, el salario público es 43% más alto que el privado, sin que esto redunde en mejor o mayor productividad de los empleados. A pesar de ello, siguen realizándose incrementos y contrataciones en momentos de gran incertidumbre respecto a la evolución de la economía.

“Se debe controlar la distribución salarial en detalle; existe mucha improductividad laboral en el sector público como planilleros y pasilleros que, por clientelismo, prebendarismo e incluso nepotismo, se apropian de un sueldo que no precisamente está acorde a sus niveles de productividad”, expresó el economista Jorge Garicoche.

Según el boletín trimestral de empleo, correspondiente al tercer trimestre del 2019, de la Encuesta Permanente de Hogares Continua de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), los empleados públicos tienen (en promedio) un ingreso mensual de G. 4.220.700, mientras los empleados privados ganan G. 2.417.500. Es decir, el salario público es 43% (G. 1.803.200) más alto que el privado, sin que esto redunde en mejor o mayor productividad de los funcionarios.

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El economista indicó que existen muchos empleados públicos que no están justificando su salario pagado por todos los paraguayos. “Hay casos cuya continuidad dentro del funcionariado público se debería verificar, conocer el trabajo que realizan y en qué condiciones, además de controlar si se respetaron los procesos de ingreso a la función pública”, explicó.

ZONAS URBANAS Y RURALES

En el mismo período de tiempo (tercer trimestre del 2019), en zonas urbanas los trabajadores del sector público promediaron ingresos de G. 4.494.400, mientras que los del sector privado oscilaron G. 2.524.100. La diferencia fue de G. 1.970.300 (44%) más que los privados.

Lo mismo ocurre en las zonas rurales, los trabajadores del sector público ganan un 36% más que los del sector privado. Los trabajadores públicos tienen un ingreso promedio de G. 3.315.900, mientras que los privados G. 2.116.800, incluso por debajo del salario mínimo legal vigente.

ESTE AÑO GANAN MÁS

La variación interanual del promedio (tercer trimestre del año pasado contra el tercer trimestre de este año) da cuenta que los empleados públicos reciben 8,45% más este 2019, mientras que los empleados privados 4,12% menos. En otras palabras, un empleado público gana en promedio G. 328.000 más en comparación al tercer trimestre del año pasado, mientras que los privados ganan G. 103.800 menos.

La economista Patricia Goto, de CPA Ferrere, dijo que el gasto salarial, tanto del sector público como del privado, debe ser estructurado, de manera que las subas lleven a compensar la pérdida del poder adquisitivo (es decir, el ajuste por inflación) y, por otro lado, deben estar ligadas a los ascensos de posiciones dentro de una institución, siendo el principal criterio el mérito de cada funcionario.

“En el sector público no se observa esta meritocracia, sino que más bien los ajustes y las contrataciones están ligados a casos de prebendarismo y nepotismo, generando un costo muy alto en términos de eficiencia del sector público del país”, precisó y agregó que no es un tema de cantidad de funcionarios públicos ni de salarios más elevados, sino un tema de la calidad del sector público.

“La estructura de funcionarios de cada institución debe reflejar las necesidades de las mismas para que puedan cumplir con sus procesos y brindar un buen servicio a la ciudadanía, estando en línea con la capacidad financiera del Estado, de manera que los ciclos económicos no generen aprietos”, explica y añade que en el caso de Paraguay, claramente hay una relación costo-calidad que no es óptima en el sector público, por lo cual no se deberían generar nuevos incrementos y/o contrataciones, sobre todo en momentos de gran incertidumbre respecto a la evolución de la economía.

CRISIS ECONÓMICA

La economista aclaró que la crisis económica no afecta directamente a los salarios del sector público por ser un gasto rígido; en otras palabras, no se ajustan independientemente a lo que suceda con los ingresos.

“Lo que se observa es un deterioro del resultado de finanzas públicas a causa de la menor recaudación tributaria y a un incremento de los gastos corrientes. En ese contexto, se opta por realizar el ajuste vía menores inversiones de capital, o bien mantener dichas inversiones a costa de un déficit fiscal más elevado. La última opción es por la que han optado las autoridades y, si bien la ley lo permite, en años de condiciones económicas desfavorables no es sostenible en el mediano y largo plazos”, argumentó.

Según el proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) 2019, se desembolsarían G. 12,9 billones (US$ 2.219 millones) en total para sueldos y G. 19,5 billones (US$ 3.061 millones) irán a cubrir las remuneraciones del año entrante.

SALARIO MÍNIMO

En vez de subir el salario mínimo vigente, a criterio de Garicoche se deben cumplir con las normativas laborales existentes que tienen mucho que ver con las condiciones de informalidad en las que muchos trabajan.

“Unos 7 de cada 10 paraguayos hoy se emplean en condiciones de informalidad y algunos incluso ganan más que el salario mínimo, pero esa informalidad hace que durante todo el ciclo de negocio tengan ingresos inconstantes, entonces se genera una imprevisibilidad que no ayuda a darles una estabilidad laboral y que incluso complica su calidad de vida”, explicó.

Agregó que subir el salario mínimo no hace otra cosa que empujar aún más a la informalidad y se habla de personas que no tienen seguro social o posibilidad de acceder a una futura jubilación.

“Los aumentos no se pueden dar de la forma en que se están dando; aplicados por igual a todos los funcionarios, es injusto, incluso para estos, ya que algunos ingresaron de forma irregular o no merecen recibir aumentos. Dar aumentos para todos no hace otra cosa que empeorar la situación, afectar la caja fiscal, el ingreso y el gasto del Estado. Ese gasto público se vuelve ineficiente al hacer de este tipo de políticas, hay que mirar caso por caso y ver quién merece y quién no”, argumentó Garicoche.

FUNCIONARIOS CAPACITADOS

Garicoche dijo que trabajar en el sector público tiene beneficios: “Aparte del salario, poseen más posibilidades de acceder a becas o programas de posgrado, además de que suelen tener jornadas laborales de menos horas y cuentan con más días libres y vacaciones”.

Agregó que uno de los factores para que el salario público sea superior es la formación de los funcionarios, por lo general superior a los del sector privado. “No hay que olvidar que muchos funcionarios públicos poseen altísima capacidad y capacitación; por lo tanto, tienen sueldos acordes a su formación”, concluyó.

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