COMENTARIO

Por el Dr. Carlos Morínigo, profesor, neumólogo, ex ministro de Salud

Sabemos todos que antes de la era de los antibióticos sintéticos que conocemos, toda la medicina se basaba en el saber del hombre sobre las propiedades curativas de las plantas. De ellas se hacían brebajes, infusiones, pastas e inclusive inhalaciones para los distintos males que aquejaban en esas épocas.

De hecho, el conocimiento fue avanzando y todo este fue industrializado, es así que la mayor parte de los fármacos con los que hoy contamos tienen una base natural en plantas medicinales, de la cuales se iniciaron y que luego, con el uso de tecnología, se fueron sintetizando en muchos otros compuestos con propiedades agregadas. El ejemplo práctico es la penicilina, descubierta por Fleming en 1828 a partir de un hongo, el primer antibiótico.

Ahora bien, como decía Darwin sobre la evolución biológica por selección natural, implicaba que las especies cambian a lo largo del tiempo, se adaptan, se modifican para vivir, es lo que ocurre con los virus, bacterias y parásitos, así como en todo ser vivo. No solamente la naturaleza es culpable de esa evolución, allí aparece nuevamente la mano del hombre, que colabora a que haya cada vez más resistencias a los antibióticos. El consumo sin razón, e indiscriminado, ya sea por automedicación o mala indicación médica está creando estragos. No pasa un día en que recibo 6 de cada 10 pacientes con polimedicación antibiótica de todas las clases que se pueden imaginar, sin necesidad alguna por cuadros que no ameritan antibióticos.

Cuando fui a Cuba quede sorprendido cuando el ministro de Salud me presenta a la directora del Departamento de Medicina Natural y Tradicional del Sistema Nacional de Salud. Allí es una disciplina médica reconocida por el ministerio. La medicina natural y tradicional incluye un conjunto de modalidades, técnicas o procedimientos preventivos, diagnósticos, terapéuticos y rehabilitadores validados científicamente por la tradición y por investigadores. Los profesionales y técnicos en salud deben estar preparados en el manejo de las diferentes técnicas de esta terapéutica, sobre todo en atención primaria de salud.

Nuestro país, rico en conocimiento y uso amplio del herbario medicinal desde nuestros ancestros, los guaraníes, lo está olvidando y desperdiciando. Esta riqueza natural podría salvarnos en algún momento de lo que nos espera en el futuro si continuamos utilizando antibióticos indiscriminadamente. Entonces, tenemos materia prima, tenemos conocimientos, investiguemos y manos a la hierba.

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