- Por Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- jzaratelazaro@gmail.com
El charácter es la primera “C” de créditos. Deberíamos trabajar solamente con los clientes de charácter intachable e integridad comprobada.
Es una determinación de sí o no; es decir, lo tiene o no lo tiene...
Muchos cuestionan si la base de la teoría nos conduce hacia un modelo de falta de precisión lo que resulta en juicios erróneos sobre la realidad.
Se produjo un cambio perceptible en valores, con una disminución de los estándares. La sociedad parecería ser “más comprensiva” porque los problemas de carácter son más frecuentes y más pervasiva y tiende a racionalizarlos, perdonar y olvidar.
El charácter funciona como un diodo: se rompe con la sobrecarga, pero tan pronto como disminuya la misma el diodo recupera su nivel de operación como si nunca hubiera experimentado la desconexión sufrida por causa de lo expuesto.
Precisamos una nueva teoría para operar exitosamente dentro de una nueva realidad. El charácter puede ser observado como una dimensión que mide la resistencia y la tentación o el “stress” causado por las oportunidades o la presión: los puntos de quiebre de la gente caen a diferentes niveles dentro de ese rango continuo, reflejando la fuerza de sus valores y su ética. La resistencia al “stress” puede ser diferente a la resistencia a la tentación.
Bajo circunstancias normales, es relativamente fácil determinar quiénes son los que están confortablemente por encima del nivel de “stress”/tentación del momento y del futuro predecible.
En tiempos turbulentos cuando tales niveles suben, muchos puntos de ruptura terminan bajo agua.
Esto no siempre acaba en casos terminales, pero sí en una atmósfera permisible y más cómoda, una adherencia a principios más éticos, la tolerancia de conducta marginal, etcétera. Si se acepta esta teoría, la evaluación del charácter podría ser visto como una serie de juicios probables, más cerca de las técnicas aplicadas del proceso de evaluación de riesgo general.
La evaluación del charácter para los efectos de evaluación de riesgo requiere dos elementos de juicio:
A qué nivel de “stress”/oportunidad es probable que ocurriera la ruptura.
Cuáles son las posibilidades que nuestra proyección ambiental/condiciones acercaran al sujeto peligrosamente a esos puntos de presión.
En algún tiempo atrás se hizo una determinación bajo el punto 2) citado en el párrafo anterior, que era altamente improbable que los hechos pondrían a prueba el charácter de un individuo/dirección de “buena” calidad. La contestación al juicio requerido bajo:
Será una determinación de éxito o fracaso razonablemente confiable.
Mientras que el juicio continuaba siendo correcto, el individuo acumulaba puntos a favor, y luego de un tiempo se le atribuía un charácter indudable y una integridad impecable como cualidades absolutas. Es fácil ser honesto en tiempos de bonanza.