Diego Delgado es un chef cuya especialidad está enfocada en todo tipo de manjar con los pescados. Pilarense de alma, dice que la pesca es una forma de vida.

En la semana, en horario laboral, Diego Delgado es enfermero de profesión. Trabaja como tal en Pilar, la capital del departamento de Ñeembucú, una ciudad que hizo de la pesca no solamente el pasatiempo favorito de la gente, sino que ya forma parte de la cultura pilarense. Una cultura que se transmite de generación a generación.

En el horario de vocación, Diego Delgado es chef. Hace un tiempo atrás le tocó preparar asado para unas 1.200 personas. “Fue la mayor cantidad de comensales que tuve hasta ahora. Por suerte, salió todo bien”, agrega Delgado, mientras limpia uno de los dorados que terminará en la parrilla. Porque la especialidad de Delgado, más que la carne vacuna, son los pescados. Es como un don, como él mismo define.

Desde que tenía 10 años, Diego Delgado está involucrado en esto de la pesca y de la cocina. Empezó con su familia, siguió con sus amigos y mantiene esto, que a estas alturas ya se volvió en otra profesión. Si bien, dice que no tuvo la oportunidad de asistir a ningún curso oficial de cocina, asegura que la experiencia que tiene le agrega los conocimientos que fue adquiriendo con algunas especializaciones o talleres.

Delgado prepara sopa y chupín de surubí. También tiene dos dorados que salieron del río Paraguay y están prestos para terminar a la brasa. “Todo tiene su secreto, pero tampoco es algo así de otro mundo. Es cuestión de practicar, animarse a innovar, probar cosas y en la cocina, con el pescado, eso generalmente sale muy bien”, dice.

Señala que una de las cosas que resulta importante a la hora de cocinar un surubí o un dorado, por caso, es saber sacarle la grasa natural que tienen estos peces.

A Delgado lo contratan también cada tanto para ir a Asunción a eventos sociales. Ya tiene su fama ganada dentro del mundo de la gastronomía pesquera. Dice que le va bien, por suerte, y que esta vocación suya le ayuda bastante a ganarse algunos ingresos extras.

Al igual que muchos pilarenses, ese proceso de ir a pescar es para él un rito sagrado. “La pesca acá en Pilar es como una religión. Si no te vas a pescar, no entendés nada de la vida”, finaliza Delgado.