En los últimos años, regalar flores amarillas ya se volvió toda una tradición en varios países de Sudamérica, incluyendo Paraguay. Este lunes, las calles se tiñeron de varios colores, pero sin dudas, el amarillo fue el predominante. Cada 21 de septiembre, los ramos de este color aparecen como una demostración de cariño, amistad y buenos deseos, pero detrás de ese gesto aparentemente romántico existe una interpretación menos inocente que casi nadie la conoce.
En algunas versiones del antiguo lenguaje de las flores, conocido como floriografía, el significado de una flor podía variar según su especie y color y las rosas amarillas tenían una particularidad, ya que podían asociarse con los celos, la disminución del amor y hasta con la infidelidad.
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De acuerdo a English Heritage, organización británica dedicada a la conservación del patrimonio histórico, durante la época victoriana las rosas amarillas podían representar precisamente una disminución del amor o infidelidad. La tradición permitía utilizar los ramos como una especie de código para comunicar sentimientos sin decir una palabra. Además, registros históricos sobre el lenguaje de las flores mencionan al amarillo como uno de los colores vinculados con los celos y los conflictos amorosos.
Pero si hoy recibieron sus rosas amarillas, no necesariamente significa que les son infieles, no hace falta revisarle el WhatsApp ni pedir explicaciones, debemos tener en cuenta que estos significados pertenecen a códigos simbólicos de otras épocas y nunca constituyeron una regla universal.
Para tranquilad de muchos, con el paso del tiempo el amarillo adquirió connotaciones mucho más positivas pero ojo, la próxima vez que vean flores amarillas, ya saben que detrás de ese alegre color existe una historia bastante más complicada.
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