El influencer español Nacho Barrueco se encuentra de visita en Paraguay y contó su reacción escuchar el guaraní. El extranjero que vino al país sin investigar la cultura local señaló en TikTok que se sintió “analfabeto” al escuchar el idioma nativo.
En un video titulado: “Qué idioma se habla en Paraguay”, Barrueco expuso que llegó al país y descubrió que se habla más que el español. “Voy andando por la calle, me para un hombre y me empieza a hablar en un lenguaje que no entiendo, ¿no? Soy incapaz de entenderlo por más que le digo que repita. Entonces digo, `pobre hombre, pobrecito mío (...) tiene el habla distorsionada, voy a darle, pues 20.000 guaraníes... Y se lo di y se lo quedó”.
Luego de este episodio el español fue a un gimnasio y otra persona le habló en guaraní. “Tampoco lo entiendo, me quiere decir no sé qué. Y le digo yo, `tío, ¿me estás vacilando?`”, detalló. Ante la duda investigó que idiomas se hablan en Paraguay y descubrió que además del español, el guaraní.
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“Una lengua indígena muy bonita”
“Es una lengua indígena muy bonita por lo visto, que llegó mucho antes que la colonización y que no solo no desapareció, sino que se ha mantenido con el paso de los años (...) Paraguay debe de estar muy orgulloso porque es de los pocos países de Latinoamérica donde una lengua indígena se ha mantenido”, manifestó el influencer español.
El extranjero detalló que su confusión al escuchar el guaraní fue por el jopará, que él comparó con el spanglish, ya que escuchó personas hablar español y guaraní a la vez, pero no entendía la conversación. “Por eso me quedé al principio con un poco cara de tonto porque no entendía qué estaba pasando. Por eso es importante aprender un poquito sobre el país al que vas, no como yo”, dijo.
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Streamer argentino pensaba que su abuela era bruja por hablar guaraní
El streamer argentino Paletooon, que actualmente reside en Paraguay, contó que en su infancia asumía que su abuela era “bruja” por hablar en guaraní.
El argentino pensaba que su abuela practicaba brujería solo por no entender el idioma en el que ella hacía sus oraciones.
“Mi abuela es paraguaya. Yo de chiquito, yo la encontraba hablando en un idioma que yo no entendía. Yo juraba que mi abuela era bruja”, detalló Paletooon en un video publicado en sus redes.
El streamer contó que su abuela se mudó a Argentina a los 13 años, pero el guaraní no la abandonó.
Él recuerda ver a su abuela meditar y recitar un idioma que desconocía. Por esta razón asumía que la señora era “bruja”. Pero al mudarse a Paraguay, el streamer argentino conoció el guaraní y entendió que su abuela rezaba en este idioma.
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“Mi hijo alemán piensa lo mismo"
Su abuela, quien lo acompañó en el video manifestó que ella solo rezaba en guaraní. “Yo pensé que le estabas cagando la vida a alguien o era una cosa así”, respondió el streamer argentino. Pero la señora mayor sumó a la conversación que es “medio bruja”.
La confesión de Paletooon se viralizó y ganó comentarios como: “Mi hijo alemán piensa lo mismo de mí (soy paraguaya)“, ”La oración en guaraní tiene muchísima más fuerza", “Quisiera saber cómo un extranjero escucha el guaraní. Porque siendo paraguaya igual me suena raro el guaraní. Pero amo nuestro idioma” o “Es un idioma antiguo y suena raro cuando no entendés”.
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El idioma guaraní expande fronteras
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Con expositores paraguayos se desarrolló en Resistencia, Argentina, el Primer Encuentro Internacional de la Lengua guaraní Che Ñe’ê, Che Ruguy. Historia, desarrollo, significados filosóficos se revisaron en ponencias de gran didáctica. Hubo una especial para los ñe’ênga y un pedido de aceptación al jopara y su creciente y viral presencia en redes.
“Para nosotros es fundamental la defensa de nuestro idioma desde toda su fuerza filosófica y metodológica”, dice el profesor Félix Fernández, alma mater del Primer Encuentro Internacional de la Lengua Guaraní Che Ñe’ê, Che Ruguy (mi idioma, mi sangre).
Fernández, uno de los principales promotores de la lengua guaraní en el nordeste argentino (NEA), enseña en el Centro Cultural Ñachec (gracias, en lengua qom) de Resistencia, Chaco, donde tiene decenas de alumnos que progresan en su aprendizaje del ava ñe’ê.
En dicha provincia, al menos un 15 % de la población, que ronda el millón de personas, entiende el guaraní. “No lo habla de manera consistente por el prejuicio histórico de que ‘no sirve’ y toda la ignorancia que ha rodeado al idioma”, señala Fernández.
Gloria Alcaraz, coordinadora del encuentro, cuenta que el guaraní sirvió a los estudiantes en Ñachec para recrear la cultura paraguaya, sus comidas típicas, su folclore y en generar un espacio de camaradería de “los guardianes del ava ñe’ê”, que inclusive han organizado viajes a nuestro país para hacer crecer su habla y su querencia.
TRAYECTORIA DE UNA LENGUA VIVA
Los esfuerzos arriba mencionados derivaron en la posibilidad de compartir este encuentro con el ministro Javier Viveros y con el director general de Investigación Lingüística, Arnaldo Casco Villalba, de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), en el Museo de las Esculturas Humberto Gómez Lollo, de Resistencia, reconocido espacio cultural.
El profesor Fernández inició la jornada comentando sobre una importante ley que declara al guaraní como idioma oficial en la vecina provincia de Corrientes de la que fue uno de los autores (ver recuadro).
Luego se dio paso a la exposición de Gladys Villalba, docente chaqueña especialista en filología y estudios clásicos, que fue dando el contexto histórico de los esfuerzos para la recuperación de la lengua en el Cono Sur. Recordó especialmente el Primer Congreso Internacional de la Lengua Guaraní y Tupí, que en 1950 en Montevideo (Uruguay) consiguió unificar el alfabeto en 33 letras (el achegety).
Valoró el fenómeno del bilingüismo y la necesidad de promover la interculturalidad como garantía de preservación de la lengua. Recordó que el guaraní es un idioma que se escribe desde 1583 con el “Catecismo breve para rudos y ocupados”, de Fray Luis de Bolaños, que alcanza forma definitiva en 1607.
Tras mencionar algunos pasos importantes, expuso que hoy existen 288 mil sitios en internet abocados al idioma, que es lengua oficial del Mercosur y que día a día miles de investigadores repiten los nombres científicos inscriptos en el ava ñe’ê. “¿Será el jopará la solución a esta comunidad de idiomas que vivimos en la región?”, se preguntó la investigadora recordando que el fenómeno de la mezcla permanente ayuda a la difusión de la lengua.
FONDO Y SUPERVIVENCIA
Arnaldo Casco Villalba dio continuidad con su exposición “Más que un idioma: las particularidades que hacen único al guaraní”, estimando en más de 5 mil años de vigencia de la lengua en el continente y en unos 2.500 años de habla en la región que compartimos con el NEA, Brasil, Bolivia y Uruguay.
Suscribió luego aquel aserto que asevera que los guaraníes son “la civilización de la palabra” destacando que el “ayvu” se iguala al alma y en cómo en el idioma nativo “la palabra hace al ser”.
Apuntó entonces que no hay otro caso en que “la lengua de los conquistados termine siendo la lengua de los conquistadores y sus hijos”, como se dio en el espacio que habitamos.
También ejemplificó con algunas palabras cómo la estigmatización sobre el idioma puede distorsionar significados. “Payé” describía a un profeta y protector que puede ver el fin desde el principio, en tanto que hoy la voz hace alusión a un hechizo para hacer el mal. “Ñe’êngatu” hacía alusión a un sabio maestro de la oratoria y es traducida en el presente como alguien que habla de más. “Ayvu” que define al preciado lenguaje humano, pasa a ser barullo o ruido.
Al ahondar en la profundidad filosófica del idioma, recordó que aparece como “una teología del monte” que se expresa en tanto verdad, que no se malgasta la palabra: “Iñe’êrakate’ŷ” (mezquina, cuida su palabra).
También que dar la palabra es sagrado y que el “teko” (forma de ser) no existe sin el “tekoha” (el espacio en que se desarrolla el teko).
Destacó la fuerza del concepto “py’a” (estómago, centro del cuerpo) que se adelantó siglos a la ciencia psicosomática y expuso sus principales derivados: py’aguapy (paz); py’aguasu (coraje); py’amongeta (pensar); py’akuaa (empatía).
“Guarini” es una voz que puede aludir a la guerra o la resistencia, y también define a quien escapa, se esconde y sobrevive, situación que asimiló a la del pueblo indígena que en estos más de 500 años sigue cuidando su lengua.
LOS ÑE’ÊNGA
Tras expresar su agrado por “volver a escuchar el guaraní correntino, regional”, Javier Viveros explicó la tarea de la SPL en la preservación de las 19 lenguas indígenas que se siguen hablando en Paraguay y celebró los esfuerzos para reproducir y hacer crecer a los guaraniparlantes en Argentina.
Acto seguido habló sobre la “vitalidad y pervivencia del ñe’ênga, una joya de la tradición oral”, señalando que en Paraguay, “el ñe’ênga se respira en la calle, se saborea con el tereré y funciona a veces como un verdadero Código de Hammurabi rudimentario, una ley consuetudinaria que en lugar de ser tallada en piedra, está tallada en la memoria de la gente. El ñe’ênga nace en el corazón de la comunidad, en el diálogo cotidiano, en el trabajo, en la fiesta, en el duelo. Es el producto de la observación atenta de la naturaleza, de los animales, de las relaciones humanas. Y, sobre todo, nace de la necesidad de enseñar, de aconsejar, de advertir. El ñe’ênga paraguayo es, en su esencia más profunda, un instrumento de educación popular”, consideró.
“Aquí hay gato encerrado, he’i mbarakaja hyeguasúrõ” (dijo la gata que estaba preñada), puso como primer ejemplo para desatar las primeras risas.
El ñe’ênga “denuncia la arrogancia, la hipocresía, el oportunismo y la falsa solemnidad. Desconfía de quien se presenta como demasiado virtuoso, demasiado poderoso o demasiado seguro de sí mismo. “Mboriahu akãrénte ho’áva rayo” (solamente sobre la cabeza del pobre cae el rayo). Esta frase no constituye una broma inocente. Resume una percepción histórica acerca de la desigualdad: las calamidades no se distribuyen de manera equitativa”, agregó luego.
“‘Me gusta, he’i Facebook’. Hoy vemos al ñe’ênga saltar de las conversaciones vecinales a los hilos de Twitter, a los memes de WhatsApp, a las calcomanías en los parabrisas de los colectivos y a la publicidad contemporánea”, apuntó.
Viveros señaló que “cuando un paraguayo suelta un ñe’ênga, está aplicando una jurisprudencia oral de siglos, que ya estaba en pie mucho antes de que existiera un Estado que legislara qué conductas merecían el peso de la palabra… no está en ningún museo, se sigue escribiendo cada día en la sobremesa, y no necesita traducción para que todos entendamos exactamente su sentencia. Con esto concluyo mi intervención. Ha japyta upéicha he’i jagua pa’â”, concluyó entre las risas del auditorio.
UNA LEY EN CORRIENTES
“Sería importante hacer cumplir en totalidad la Ley 5598/04 en Corrientes”, pide el profesor Félix Fernández, que fue coautor de la normativa. Según explica resta la reglamentación para que quede claro cómo “promover, defender, crear programas radiales, imprimir folletos y hasta un organismo que regentee la defensa plena de la lengua”, reclama.
Recuerda que un equipo de profesores de guaraní propuso al Gobierno en 1995 comenzar un proyecto piloto para enseñar guaraní en los jardines de infantes en el primer año. “La idea era ir acompañando a los chicos año a año. Así un año después se les enseñaba en el primer grado y así sucesivamente hasta cubrir los 7 años de primaria”, cuenta.
“La palabra es fundamento de vida, con ella tenemos que ir inculcando al más pequeñito la cultura, el respeto al vecino, la convivencia, es un código fundamental para recuperar valores”, asume.
Fernández conduce el programa radial “Oñehendúva” en la radio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) que se sintoniza en el 99,7 o se puede seguir online los miércoles de 14 a 15 y se repite sábado de 12 a 13, y entiende que este medio es fundamental para reproducir la lengua.
“Se están haciendo algunos esfuerzos en las municipalidades, por ejemplo en Caa Cati hacen carteles públicos, charlas, en Saladas, en Goya, se están haciendo actividades, pero todavía son pocas, ojalá vayan creciendo”, se esperanza.
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Guaraní, goleado por la V Azulada
El cuadro aborigen cayó por el marcador de 3-0. Ameliano fue contundente.
En juego disputado a puertas cerradas, Sportivo Ameliano propinó una goleada a Guaraní en el amistoso disputado ayer en la Fortaleza de Villeta, escenario de la V Azulada.
Se jugaron dos encuentros de 35 minutos, donde los titulares del cuadro que dirige Robert Nanni se mostraron contundentes y lograron los tres tantos. Ya en el segundo compromiso, en el encuentro entre los equipos alternativos, el Aurinegro se impuso por 1-0.
De todas formas, el encuentro evidenció que al Aborigen todavía le falta mucho trabajo para llegar en óptimas condiciones para el torneo Clausura, si pretende pelear en las primeras posiciones.
BARRETO INTERESA
Por otro lado, en Libertad se maneja la posibilidad de fichar al zaguero Júnior Barreto. El defensor estuvo militando, con poca participación, en el Atlético Goianiense, de Brasil, cedido a préstamo por Olimpia, que es propietario de su pase. En los próximos días podría haber novedades sobre su caso.
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Paraguay, un país pequeño con un alma enorme: las razones para sentirnos orgullosos de ser paraguayos
Hay algo que quienes visitan Paraguay suelen decir casi de inmediato: “La gente es diferente”. No tardan en destacar la calidez, la hospitalidad y esa manera tan particular de hacer sentir a cualquiera como en casa.
Pero la identidad paraguaya va mucho más allá de un buen tereré o una chipa caliente. Está construida sobre una mezcla de historia, cultura, tradiciones y valores que hacen del Paraguay un país único.
La Albirroja: el reflejo de un país que nunca se rinde
La Selección Paraguaya es el mejor reflejo de la esencia de nuestro pueblo. La histórica actuación en el Mundial 2026 volvió a demostrar la famosa garra guaraní: un equipo que nunca se rinde, que lucha hasta el último minuto y que representa con orgullo los valores de esfuerzo, humildad y resiliencia que caracterizan a los paraguayos.
Detrás de cada camiseta albirroja hay historias de sacrificio, familias trabajadoras y sueños construidos con perseverancia. Por eso, cuando la Albirroja salta a la cancha, no solo representa a once futbolistas, sino a todo un país que encuentra en ellos el reflejo de su identidad y una razón más para sentirse orgulloso de ser paraguayo.
Dos idiomas y un tercero que solo entendemos nosotros
Paraguay es uno de los pocos países del mundo donde dos idiomas oficiales conviven de manera natural: el español y el guaraní. Sin embargo, en el día a día existe un tercero que representa la esencia del paraguayo: el jopara, esa mezcla espontánea de español y guaraní que nace en una misma conversación y que cambia de frase en frase sin que nadie tenga que pensarlo.
No importa la profesión, la edad o la condición social. En Paraguay es común escuchar un “mba’éichapa”, un “eju”, un “na”, un “piko”, un “rohayhu”, un “ha upéi” o un “iporã” en medio de una conversación en español. Recientemente, el país tuvo como lema “ndaipori kyhyje”, que significa “no hay miedo”. El guaraní no es solamente un idioma: es una forma de sentir.
El cariño también se habla
Otra característica muy paraguaya es la manera de dirigirse a los demás. En Paraguay es habitual escuchar expresiones como “che reina”, “che rey”, “che amigo”, “che hermana”, “jefecito”, “patronita”, “doña”, “don”, “mi socio”, “mitã’i”, “abuelita”, “mami” o “papi”, incluso entre personas que apenas se conocen.
Los diminutivos forman parte del habla cotidiana y convierten cualquier conversación en algo más cercano. El paraguayo tiene una facilidad especial para romper el hielo con una sonrisa y una palabra amable.
El tereré: mucho más que una bebida
Si existe un símbolo nacional capaz de reunir generaciones, ese es el tereré. No importa si hace 20 o 40 grados de temperatura. Siempre aparece un termo, una guampa y una ronda de amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Compartir el tereré es compartir tiempo. Es escuchar, conversar, hacer una pausa y fortalecer vínculos. Por eso muchos dicen que el tereré es la red social más antigua del Paraguay.
Tradiciones que iluminan los pueblos
Las fiestas populares conservan costumbres que siguen emocionando generación tras generación. En las celebraciones de San Juan todavía sobreviven espectáculos como el Judas Kái, donde se quema un muñeco que simboliza el fin de lo malo; el Toro Candil, que recorre las calles con fuego y música despertando risas y adrenalina; y el inconfundible Kamba Ra’anga, personaje enmascarado que anima las fiestas con bailes, bromas y travesuras.
A estas tradiciones se suman los juegos típicos, las comidas tradicionales, la música paraguaya y la participación de toda la comunidad, que convierte cada fiesta en un encuentro familiar.
Solidaridad que aparece cuando más se necesita
Hay una palabra que define muy bien al paraguayo: solidaridad. Cuando ocurre una inundación, un incendio o una enfermedad, rápidamente aparecen las comilonas, polladas, tallarinadas, hamburgueseadas, rifas y colectas para ayudar.
Vecinos que quizás nunca habían hablado terminan organizándose para reconstruir una vivienda o asistir a una familia. La ayuda comunitaria forma parte del ADN del país.
Humildad y garra
Los paraguayos también son reconocidos por su capacidad para sobreponerse a las dificultades. La palabra “garra guaraní” no nació por casualidad. Es una forma de describir esa perseverancia que aparece tanto en el deporte como en el trabajo, el estudio o la vida cotidiana.
Muchos de los futbolistas que hoy brillan en las mejores ligas del mundo crecieron en barrios humildes o comunidades del interior, y aun después del éxito siguen regresando a sus escuelas, compartiendo con sus vecinos o apoyando causas sociales. La humildad sigue siendo uno de los valores más admirados.
La familia siempre primero
En Paraguay, la familia ocupa un lugar central. Los almuerzos de domingo, las reuniones improvisadas, los cumpleaños multitudinarios, las visitas sin previo aviso y el respeto por los abuelos siguen siendo costumbres profundamente arraigadas.
Siempre hay un plato más en la mesa para quien llegue de sorpresa. Y nadie se va sin comer.
La riqueza del interior
Hablar de Paraguay también es hablar del interior del país. De la tierra colorada, los caminos rurales, las casas con amplios corredores, las hamacas bajo los árboles, los atardeceres tranquilos y las plazas donde todavía los niños juegan hasta que cae la noche.
Es un país donde conviven la modernidad de las ciudades con tradiciones que permanecen intactas en cientos de comunidades.
Identidad enorme
Quizás la mayor fortaleza del Paraguay sea precisamente esa mezcla de sencillez y orgullo. Un pueblo bilingüe que conserva una de las lenguas indígenas más vivas del continente; que recibe al visitante con una sonrisa; que convierte cualquier encuentro en una ronda de tereré; que celebra sus tradiciones con alegría y que nunca olvida tender una mano al que más lo necesita.
Porque ser paraguayo no es solamente haber nacido en esta tierra. Es llevar el guaraní en el corazón, abrir las puertas de la casa sin preguntar demasiado, emocionarse con una polca o una guarania, celebrar las fiestas populares, enfrentar las adversidades con garra y demostrar, todos los días, que la mayor riqueza del país sigue siendo su gente.