Es tendencia en TikTok el caso de Cecilia Conde, una supuesta modelo que publica fotos y videos creados con inteligencia artificial (IA), pero sin aclarar que el contenido es generado digitalmente. En sus redes se presenta como una joven capiateña de 25 años y acumula unos 26.000 seguidores en Instagram y 7.000 en TikTok.
Sus posteos en Instagram tiene como ubicación ciudades como Caaguazú, Concepción o San Bernardino. También se declara fanática de Olimpia y hasta posa con una gallina, al estilo Laurys Dyva.
En los comentarios, muchos usuarios la elogian sin notar que sería IA. “Una de las mujeres más hermosas del país”, escribió alguien, mientras otro respondió: “Es IA señor”. Incluso hubo quienes preguntaron: “¿Por qué no es Miss Universo Paraguay?”, y otro contestó: “Porque es IA”.
Algunos la bautizaron como la “Megan Fox paraguaya”, con mensajes como “Muy buena moza… Megan Fox paraguaya” o “¿Megan Fox? ¿Para cuándo otra película de Transformers versión paraguaya?... yo sería tu autobots". Sin embargo, también aparecen reacciones como: “Dios mío, la gente que no se da cuenta de que es IA”, “Ta fuerte la IA” y “Qué bobos los que no pillan que es IA”.
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Contenido de IA
Las redes sociales ahora piden que los usuarios indiquen si una foto o video fue hecho con inteligencia artificial porque cada vez es más difícil distinguir lo real de lo falso. Muchas imágenes y videos creados con IA parecen totalmente reales y pueden usarse para engañar, difundir noticias falsas o suplantar la identidad de otras personas.
Si un perfil no aclara que su publicación es IA, puede recibir sanciones. Estas pueden ir desde menor alcance en sus posteos y eliminación del contenido, hasta suspensiones temporales o cierre de la cuenta en casos repetidos.
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La IA como aliado para la captación de clientes
La inteligencia artificial (IA) comienza a redefinir la forma en que las entidades financieras captan nuevos clientes, con la posibilidad de reducir costos y mejorar la experiencia de los clientes. Gonzalo Pastorino, CEO de Boomit by Domus Global, explicó cómo los bancos pueden aprovechar los algoritmos publicitarios de plataformas como Google, Meta y TikTok para optimizar sus campañas
Algoritmos publicitarios. El secreto, según planteó Gonzalo Pastorino, CEO de Boomit by Domus Global, está en alimentar a estos sistemas con información relevante del negocio, de modo que la IA no se limite a buscar personas que hagan clic o completen formularios, sino que identifique perfiles con mayor probabilidad de generar rentabilidad.
Un estudio sobre el mercado latinoamericano muestra que el costo de conseguir un primer contacto puede oscilar entre USD 0,20 y USD 3,75, mientras que llevarlo hasta una cuenta fondeada, es decir, un cliente activo, puede costar entre USD 11 y USD 145.
La diferencia evidencia el impacto que tiene la eficiencia de las estrategias de ventas digitales sobre los resultados de las entidades financieras.
La detección de patrones. En el marco de la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, Gonzalo explicó que las grandes plataformas digitales funcionan hoy como una enorme “sucursal de tráfico”, donde los algoritmos deciden a qué usuarios mostrar cada anuncio.
El proceso comienza con la llegada de las personas, continúa con la observación de sus interacciones y requiere que el banco devuelva información sobre qué acciones tienen verdadero valor para su negocio.
Con miles de repeticiones, el sistema puede detectar patrones y encontrar usuarios similares a quienes efectivamente se convirtieron en clientes.
En este punto aparece el concepto de “ingeniería de señales”, entendido como el diseño estratégico de los datos que las empresas envían a los algoritmos para entrenarlos.
No es lo mismo informar que una persona hizo clic, completó un formulario o descargó una aplicación que comunicar que abrió una cuenta por determinado monto y posee un perfil de riesgo específico. Cuanto más rica y útil sea la señal, mayor información tendrá la IA para optimizar la captación.
Sin embargo, no todas las señales sirven de la misma manera. Además de su valor, importa la frecuencia con la que se generan y el tiempo que transcurre hasta obtenerlas.
El desafío también es organizacional. Según Gonzalo, la evolución del marketing digital obliga a los bancos a pasar de considerar estas áreas como espacios vinculados principalmente a redes sociales y creatividad a tratarlas como verdaderas sucursales digitales, capaces de generar negocio.
Esto demanda integrar perfiles de marketing y comunicación con conocimientos de datos y estadística, una combinación que actualmente todavía queda en una zona gris entre las áreas de tecnología y marketing, señaló.
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Spotify aplicará nueva etiqueta en setiembre para música creada con IA
El gigante del streaming Spotify anunció el martes que lanzará a mediados de septiembre una nueva etiqueta de “Persona IA” para identificar claramente a los creadores de contenido que no son personas reales, sino generados por inteligencia artificial. “Los oyentes nos han dicho claramente que no les gusta ver un perfil de artista que parece humano, para luego descubrir que la persona es generada por IA”, anunció la firma en un comunicado.
La medida constituye el más reciente esfuerzo de la empresa sueca por ser transparente acerca de cómo se produce la música en su plataforma, en medio de la creciente preocupación en la industria musical por el contenido generado por IA. En abril, la compañía lanzó su etiqueta “Verificado por Spotify”, que indica que un perfil ha sido revisado y cumple con el estándar de autenticidad.
“Además de los perfiles de artistas que se declaren como Personas IA, también empezaremos a aplicar esas insignias a los perfiles pertinentes”, señaló la empresa. Spotify añadió que no incluirá a las identificadas como “Personas IA” en recomendaciones editoriales ni personalizadas, a menos que un determinado usuario siga a una de esos creadores ficticios.
Fuente: AFP.
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Gemini, asistente de IA de Google, superó los mil millones de usuarios
El asistente de inteligencia artificial Gemini de Google superó los mil millones de usuarios mensuales, informó el martes el director ejecutivo de la compañía Sundar Pichai. Google calcula sus usuarios en función de cuántas personas usan la aplicación en todo su ecosistema de plataformas digitales. “Es nuestro producto de más rápido crecimiento hasta la fecha”, publicó Pichai en redes sociales.
El hito supone una victoria en medio de una profunda reestructuración de la división de IA del gigante tecnológico. Demis Hassabis, ganador de un premio Nobel de Química, se apartó recientemente de la gestión diaria de Google DeepMind, el laboratorio que diseña los modelos de Gemini. Y varios investigadores líderes también se marcharon, entre ellos Jeff Dean, una figura central en los esfuerzos de ingeniería del grupo durante casi tres décadas.
El nuevo modelo insignia Gemini 3.5 Pro, prometido por la compañía inicialmente para junio, todavía no se ha lanzado. Sus rivales han presentado varios modelos considerados más potentes, especialmente para generar código informático, el área más lucrativa del sector.
Frente a este retraso tecnológico, la audiencia de Google sigue siendo su principal activo mientras integra la IA en todo su ecosistema, desde la búsqueda hasta Gmail, pasando por Google Maps y YouTube. OpenAI anunció en julio que alcanzó mil millones de usuarios en todas sus interfaces, lideradas por ChatGPT, sin especificar si esa cifra correspondía a usuarios mensuales o semanales.
Fuente: AFP.
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Marina Báez, la investigadora paraguaya que estudia cómo enseñar a convivir con la inteligencia artificial
Desde Madrid y actualmente en una estancia doctoral en Colombia, la docente paraguaya Marina Raquel Báez Domínguez investiga el desarrollo de competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en la educación inicial y primaria. Su trabajo busca poner a los niños y docentes en el centro de la transformación tecnológica.
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología asociada exclusivamente al futuro. Hoy forma parte de la vida cotidiana y también de la infancia: aparece en plataformas educativas, videojuegos, aplicaciones, asistentes virtuales y sistemas que recomiendan contenidos. Frente a este escenario, Marina centra su trabajo en una pregunta cada vez más relevante: ¿cómo preparar a docentes y niños para convivir de manera responsable con la IA?
Marina se encuentra cursando un Doctorado en Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, donde integra el grupo de investigación EDI. Además, actualmente realiza una estancia doctoral en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia, donde permanecerá durante dos meses antes de regresar a Madrid.
Su investigación se enfoca en las competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en docentes de nivel inicial y primaria, un campo que considera fundamental ante la velocidad con la que estas herramientas están ingresando en los espacios educativos y familiares.
La paraguaya lleva tres años en Madrid y su trayectoria académica incluye el Profesorado y la Licenciatura en Educación Inicial, dos maestrías en Gestión y Dirección Educacional —una de ellas cursada en Chile— y un Máster en Tecnologías Educativas realizado en España. Su formación doctoral cuenta además con el respaldo de BECAL, programa mediante el cual desarrolla sus estudios en el exterior.
La IA ya forma parte de la infancia
Uno de los trabajos desarrollados por Marina aborda precisamente la relación entre inteligencia artificial y niños. Junto con la periodista española Macarena Cruz Navarro, reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las familias ante una tecnología que ya está presente en los hogares.
Para la investigadora, el debate no debería reducirse a prohibir o alejar a los niños de la tecnología, sino a enseñarles a utilizarla con criterio. “La inteligencia artificial llegó para quedarse. La discusión ya no debería centrarse en si nuestros hijos deben usarla o no, sino en cómo podemos acompañarlos para que crezcan siendo ciudadanos críticos, creativos y éticos en un mundo cada vez más digital”, sostiene a La Nación/Nación Media.
La especialista plantea que los niños ya interactúan con sistemas de IA incluso cuando los adultos no los identifican como tales. Desde las recomendaciones automáticas de plataformas digitales hasta los videojuegos que adaptan su funcionamiento al comportamiento del usuario, la tecnología forma parte de sus experiencias cotidianas.
El desafío, entonces, pasa por acompañar ese proceso y preservar aquellas capacidades que no deberían quedar desplazadas por las respuestas inmediatas de una máquina: la creatividad, la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar la información recibida.
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Utilizarla como herramienta, no como sustituto
En su análisis, Báez Domínguez advierte sobre la necesidad de que la IA sea utilizada para potenciar el aprendizaje y no para reemplazar el pensamiento propio.
La investigadora sostiene que una herramienta puede responder rápidamente una pregunta o generar un contenido, pero que la educación implica mucho más que obtener información. El acompañamiento de padres y docentes permite contextualizar, generar vínculos, transmitir valores y desarrollar criterios propios.
Esta mirada también forma parte de su trabajo académico. Sus investigaciones y presentaciones se enfocan en el desarrollo de competencias digitales y en la incorporación responsable de la IA en la educación.
De Paraguay al escenario internacional
El trabajo de la investigadora paraguaya ya trascendió el ámbito académico español. Como becaria de BECAL, presentó avances de su investigación en un congreso en España y posteriormente participó en un congreso en Taiwán, donde expuso parte de los resultados y avances de su investigación.
Su recorrido refleja una línea de trabajo que combina educación, tecnología e investigación, con la mirada puesta en uno de los principales desafíos de los sistemas educativos actuales: preparar a docentes y estudiantes para un mundo en el que la inteligencia artificial será cada vez más habitual.
Para Báez Domínguez, el objetivo no es elegir entre personas y tecnología, sino lograr que la segunda esté al servicio del desarrollo humano. En esa tarea, la educación aparece como una de las herramientas fundamentales para formar generaciones capaces de aprovechar las posibilidades de la IA sin renunciar al pensamiento crítico, la creatividad y los vínculos humanos.