Los avances de la inteligencia artificial no dejan de sorprender y muchos internautas experimentan con esta tecnología. Recientemente se viralizó en TikTok un video en el que una aplicación de IA interpreta la canción “Una luna de miel en la mano” del grupo argentino Virus con la voz de Miley Cyrus.
La inteligencia artificial es un conjunto de tecnologías que permite que las computadoras realicen una variedad de funciones avanzadas, incluyendo la capacidad de ver, comprender y traducir lenguaje hablado y escrito, analizar datos, hacer recomendaciones y mucho más, según explica Google Cloud. Sus avances le dan múltiples utilidades y no podía quedar afuera el arte.
Es así que algunos internautas estuvieron experimentando con IA y recrearon las voces de diferentes artistas; el usuario @jalleemm es uno de ellos y se volvió viral después de publicar un video en TikTok de una canción de Virus, pero con la voz de la cantante estadounidense Miley Cyrus. El video solo tiene una imagen de portada, pero asombró a los espectadores por la fluidez y el parecido de la voz.
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La publicación dura un minuto y canta un fragmento de “Una luna de miel en la mano”, clásico del rock argentino de los hermanos Moura y que fue todo un éxito en la década de los 80. Con más de 170 mil reproducciones, varios usuarios respondieron con asombro, admitiendo el parecido en la voz.
“Definitivamente esto fue lo más out of context que escuché y no lo vi venir. Lo sentí muy posiblemente real”; “Mas allá de que suena robótico por la AI, en vivo puede quedar muy piola”; “Por favor, que llegue a Miley y haga el cover de verdad”; “Necesito Britney Spears cantando algo en español”; “Lloro, es ella”, fueron algunos de los comentarios.
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Sociedad de Pediatría apoya la protección de la población infantil contra infecciones respiratorias
Como respaldo a la estrategia nacional de inmunización 2026 del Ministerio de Salud, la Sociedad Paraguaya de Pediatría (SPP) lanza la campaña “Vacunarse es poder”. Esta campaña hace hincapié en la protección de bebés menores de un año contra el virus respiratorio sincicial (VRS), responsable de llenar las salas de pediatría cada invierno.
El virus respiratorio sincicial (VRS) es la principal causa de bronquiolitis y neumonía en bebés menores de 1 año —con mayor riesgo en los menores de 6 meses—, y anualmente genera un alto número de consultas, hospitalizaciones y complicaciones, informaron desde la nucleación médica.
Los especialistas señalan que los niños menores de un año tienen 16 veces más probabilidades de ser hospitalizados por VRS que por influenza. Se estima, además, que entre el 50 % y el 90 % de las internaciones por bronquiolitis en lactantes están asociadas a este virus.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud, solo en 2024 se registraron más de 800 hospitalizaciones y 12 fallecimientos en niños menores de dos años, a causa del VRS. Sin embargo, esta situación cambió radicalmente el año pasado, cuando Paraguay se convirtió en el segundo país de Latinoamérica en implementar la inmunización universal contra el VRS, siguiendo a Chile, referente regional en esta estrategia.
Gracias a esta estrategia, el país alcanzó un hito sanitario histórico en salud pública en 2025: no se registraron muertes por VRS en los bebés que recibieron esta protección. La intención en este 2026 es fortalecer la iniciativa con la inmunización de 60.000 niñas y niños, 20.000 más que el año pasado.
“Gracias a esta inmunización de vanguardia, el 2025 cerró con un logro sin precedentes: cero muertes por VRS en bebés protegidos”, expresó de manera institucional la doctora Julia Acuña, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Pediatría.
Añadió que este éxito impulsa a ir por más. “Que ningún niño menor de seis meses quede sin esta protección que salva vidas. No queremos más bebés en terapia intensiva por un virus que se puede prevenir“, subrayó.
La protección contra el VRS consiste en la aplicación inyectable de una sola dosis, generalmente en el muslo.
Está indicada para niñas y niños nacidos entre noviembre de 2025 y julio de 2026; menores de 12 meses con factores de riesgo (prematuridad, enfermedad pulmonar crónica, cardiopatías o necesidad de tratamiento respiratorio reciente); e infantes de hasta 2 años con cardiopatía congénita que cumplan criterios específicos.
Puede aplicarse junto con las vacunas del esquema regular, sin interferir en su eficacia ni en la respuesta del sistema inmunológico. Esto permite aprovechar las visitas al servicio de salud y facilitar el acceso a la protección, sin necesidad de consultas adicionales.
La temporada de vacunación 2026 ya inició y finalizará en julio de este año, abarcando el periodo de mayor circulación de este virus. En Paraguay, el VRS circula generalmente entre abril y agosto y es importante proteger a los bebés antes de la temporada de mayor circulación.
Instamos a madres, padres y familias a acudir a los centros de salud para inmunizar a sus bebés. La prevención es el poder de proteger y salvar vidas. “Protejamos a nuestros hijos”, recordó la presidenta de la SPP.
La vacuna está disponible en hospitales maternoinfantiles, unidades neonatales, vacunatorios públicos y centros privados en convenio con el Ministerio de Salud. Para más información, consultar el listado de vacunatorios en www.vacunate.gov.py.
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Riesgo de siete serotipos de fiebre aftosa es extremadamente bajo, afirma Senacsa
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) informó que la evidencia científica demuestra que el riesgo de la introducción de al menos siete serotipos de virus de fiebre aftosa en el Paraguay y en la región es bajo, más aún porque contamos con sistemas robustos de vigilancia epidemiológica.
Si bien estos se encuentran erradicados, en el contexto actual, es técnica y económicamente más eficaz y eficiente para nuestro país reforzar la vigilancia, la detección precoz y la capacidad de respuesta, antes que la vacunación contra estos serotipos, según mencionaron.
El virus de la fiebre aftosa tiene 7 serotipos de variedades diferentes: el O, A, C, SAT 1, SAT 2, SAT 3, Asia 1. En ese sentido, explicaron que todos pueden infectar animales susceptibles, pero no todos presentan la misma distribución geográfica. “Históricamente, en las Américas sólo circularon los serotipos O, A y C, mientras que los demás serotipos SAT 1, SAT 2, SAT 3 y Asia 1 nunca estuvieron presentes”, refirieron.
Además, añadieron que por más de una década, el Paraguay implementó una estrategia sistemática de vacunación contra los serotipos O, A y C, y como resultado de los avances regionales, nuestro país dejó de vacunar contra el serotipo C, optimizando su estrategia contra los serotipos 0 y A, por lo cual presenta una capacidad de respuesta rápida ante eventuales brotes.
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Estatus libre de fiebre aftosa sin vacunación
En contrapartida, Senacsa indicó que, siguiendo criterios científicos estrictos, con el aval de las organizaciones internacionales más relevantes de la sanidad animal a nivel mundial, la mayoría de los países del continente ya han obtenido el estatus de libre de fiebre aftosa sin vacunación.
“En las Américas, 32 de los 35 países cuentan al menos con una zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, abarcando cerca del 85 % del rebaño, mientras Paraguay mantiene la mayor presión vacunal del continente”, indicaron.
La vacunación fue dejada en la mayor parte de la región, incluyendo Norteamérica, Centroamérica, Chile, Perú, Brasil y Bolivia desde 2023. Ecuador, por su parte, ya se encuentra en pleno proceso de obtención de la certificación. Argentina y Colombia, ya cuentan con zonas reconocidas sin vacunación.
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Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo instaló un debate cada vez más visible, aunque todavía insuficiente en profundidad. La doctora Sofía Scheid sostuvo que la discusión, más que tecnológica, es pedagógica y política, y advirtió que Paraguay enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
En medio de posturas contrapuestas, Scheid explicó que el sistema educativo corre el riesgo de quedar atrapado en una falsa dicotomía, entre quienes consideran a la inteligencia artificial una amenaza y quienes la promueven como una solución universal. “El problema no es la tecnología, sino la falta de una estrategia que la oriente”, afirmó.
La especialista señaló que la inteligencia artificial ya está presente en las aulas, no por decisión estatal, sino por el uso cotidiano de los estudiantes. En ese sentido, indicó que el sistema educativo está actuando de manera reactiva y tardía, sin liderar el proceso de transformación que ya está en marcha.
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Scheid remarcó que el eje del problema no es la herramienta en sí, sino la ausencia de una estrategia pedagógica sólida. Según explicó, la evidencia internacional demuestra que la incorporación de tecnología, sin cambios en la enseñanza, no genera mejoras en los aprendizajes. “La tecnología solo funciona cuando está integrada a un modelo educativo con docentes formados, objetivos claros y evaluación real”, precisó.
En el caso de Paraguay, la doctora advirtió que existe una falta de política nacional que ordene la incorporación de tecnología en el aula. Esto genera un escenario desigual, donde el acceso depende de iniciativas aisladas o de las condiciones individuales de estudiantes y docentes.
Asimismo, subrayó que este vacío contribuye a ampliar las brechas educativas, ya que no todos los estudiantes acceden a las mismas herramientas. Incluso, añadió que en muchos casos la tecnología no está siendo utilizada con un enfoque centrado en el aprendizaje.
Ante este panorama, Scheid afirmó que el debate sobre si utilizar o no inteligencia artificial en educación ya quedó superado. “El verdadero desafío es construir una política pública integral que regule su uso con criterios claros”, expresó.
Entre los ejes principales, mencionó la necesidad de priorizar el aprendizaje por sobre la herramienta, fortalecer la formación docente, garantizar infraestructura adecuada, evaluar resultados y establecer marcos éticos para el uso de datos.
Finalmente, la especialista enfatizó que la transformación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad del sistema para redefinir cómo se enseña y cómo se aprende. “Paraguay no necesita más tecnología en las aulas, necesita mejores aprendizajes. Y la inteligencia artificial solo tiene sentido si logra producirlos”, concluyó.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.