¿Por qué Ashton Kutcher y Mila Kunis dejarán sin herencia a sus hijos?
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Ashton Kutcher y Mila Kunis se casaron en el 2015 y en la actualidad son padres de Wyatt (8 años) y Dimitri (6 años). Ambos confesaron a los medios que no dejarán herencia a sus hijos y explicaron las razones.
La pareja de Hollywood destaca por la discreción cuando se trata de la familia. Muy poco se sabe sobre la vida privada de ellos y tampoco han mostrado el rostro de sus hijos a los medios o en las redes sociales. Lo cierto es que ambos revelaron la decisión que tomaron como padres y generó un gran debate entre los internautas.
La pareja amasa una fortuna aproximada de 300 millones de dólares, dinero con el que sus hijos podrían vivir cómodamente en la posteridad, pero tanto Mila como Ashton decidieron que ese patrimonio será donado a quienes más lo necesitan. ¿Por qué?, básicamente porque no quieren que sus hijos dependan de una herencia. La intención es motivarlos a trabajar y que construyan un futuro propio.
Mila Kunis y Ashton Kutcher se conocieron en la producción de That '70s Show en 1998. Foto: Instagram.
“Cuando crezcan y quieran montar un negocio, invertiré en ello siempre que haya un buen plan detrás. Pero no queremos que se abandonen por esperar una herencia”, dijo Kutcher en el 2018 en el podcast Armchair Expert. Por otro lado, Mila puntualizó que ayudará a Dimitri y Wyatt a encontrar recursos por sí mismos, sin depender de la fama.
“Espero que mis hijos sean personas con recursos que puedan ser contribuyentes a la sociedad. Todo lo demás es lujo”, agregó la actriz en conversación con E! News en 2021. Según los dichos de ambos, todo apunta que buscan criar bien a sus hijos y que sean autosuficientes.
Tener tatuajes, baja estatura o hijos ya no son impedimentos para postularse a la policía
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Este viernes, el Instituto Superior de Educación Policial (Isepol) reiteró que los requisitos actualizados para poder postularse a la Policía Nacional y se confirmó que tener tatuajes, baja estatura, hijos o estar casado ya no serán impedimentos para la postulación. La medida fue aplaudida por la ciudadanía especialmente por los que aspiran a ser efectivos de la institución.
Para los exámenes de ingreso previsto para el próximo año se tienen en cuenta Ley 6634/20 que disponen que contar con tatuajes, tener hijos, estar casado o no cumplir con una estatura mínima ya no es motivo para excluir a los que aspiran a ser agentes de la Policía Nacional.
De esta forma buscan que sean más los postulantes y que aquellos que sueñan con ser Policías, pero no complían con la serie de requisitos, puedan intentar en los exámenes de admisión.
Otro dato no menor es que, los tatuajes son analizados y lamentablemente no serán admitidos aquellos que vayan contra la ética de la institución como aquellos que hagan alusión al consumo de drogas o que tengan relación a grupos criminales a nivel país y la región, solo en estos casos no serán admitidos.
Antes de que se ponga en vigencia la Ley 6634/20 se tenía en cuenta la Resolución nº 839 del 4 de octubre de 2018, por la que se reglamentaba el proceso de selección y admisión a las unidades académicas de formación, Academia Nacional de Policía Gral. José E. Díaz y Colegio de Policía Sgto. Aydte. José Merlo Saravia.
Estado Civil: Soltero/a, sin hijo.
Estatura mínima: Varones 1,65 cm. Mujeres 1,55 cm.
No contar con tatuajes en cualquiera de sus formas: en el rostro, en el cuello y las extremidades superiores e inferiores; cicatrices de borrado visible. Tampoco contar con tatuajes en el tronco que simbolizan a grupos criminales nacionales o extranjeros, homófobos ni sexistas, ni apología a estupefacientes, partidos o movimientos políticos u ofensivos a grupos religiosos.
Hijos “puntillistas”: cómo el scroll infinito fragmenta la mente y la identidad de los adolescentes
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El modo en que usamos el celular en la actualidad afecta nuestro cerebro, nuestra comprensión de las cosas, de la vida, y moldea de alguna manera nuestro cerebro. Perdemos a veces el hilo del significado de los acontecimientos y nos cuesta adaptarnos a un mundo real donde la vida es más lineal, donde los procesos llevan tiempo.
Por Raúl Manuel Nieto
Psicólogo
Nuestra especie siempre ha tenido una cualidad única: la capacidad de habitar un mundo inventado y compartido. Desde la revolución cognitiva, los seres humanos coordinamos nuestras vidas a través de narrativas y ficciones colectivas —como las leyes, las naciones o el valor del dinero— que requieren de una mente secuencial para sostenerse en el tiempo. Esta arquitectura mental se forjó históricamente al ritmo de los libros, un formato que estructuraba el pensamiento de forma lineal, permitiendo la reflexión profunda y la consolidación de la memoria.
Sin embargo, hoy asistimos a una veloz mutación biológica y cultural. El teléfono inteligente y, muy especialmente, la dinámica del scroll infinito están alterando la neuroplasticidad de nuestros hijos. Como advierten expertos como Nicholas Carr, el cerebro adolescente está debilitando los circuitos de la concentración profunda y potenciando los de la multitarea superficial. El resultado es lo que los clínicos denominan “atención puntillista”.
EL MOSAICO DE LA MENTE DISPERSA
Inspirada en la conocida corriente pictórica, la atención puntillista transforma la realidad en una veloz sucesión de puntos atómicos e inconexos. En las pantallas, un video humorístico de diez segundos es seguido de inmediato por una tragedia bélica, un anuncio de moda o un baile viral. Al carecer de orden causal, el cerebro recibe descargas intermitentes de dopamina sin procesar conceptualmente nada. La memoria de trabajo colapsa y la información se evapora antes de pasar al almacén de largo plazo.
Las alarmas estadísticas saltaron hacia el año 2012, coincidiendo con la masificación de los smartphones y las redes sociales. Psicólogos como Jonathan Haidt y Jean Twenge documentan desde entonces un declive sin precedentes en la salud mental de la llamada generación iGen. Pasamos de una infancia basada en el juego libre a una infancia enclaustrada en el teléfono. Esta transición provoca privación de sueño y un aislamiento social crítico. Al carecer de interacciones síncronas presenciales —donde operan las neuronas espejo, motores biológicos de la empatía—, el desarrollo social se ve seriamente alterado.
EL IMPACTO EN LA IDENTIDAD Y EL AMOR
El principal riesgo de esta fragmentación cognitiva es que coloniza la propia identidad, dando paso al “Yo-Mosaico”. Al perder el sentido de historicidad, a los jóvenes les cuesta unir sus vivencias en un relato coherente; viven en un eterno presente. Esto genera el síntoma del “chisporroteo emocional”: una ansiedad difusa provocada por un procesador mental trabajando al cien por cien de su capacidad, pero saturado de estímulos contradictorios flotando sin un programa con sentido. Incluso la intimidad se altera. El consumo masivo de estímulos rápidos acostumbra al cerebro a una “sexualidad algorítmica”. El encuentro real con otro ser humano genera entonces frustración porque el cuerpo físico es irremediablemente “lento”: no tiene edición, no permite hacer fast-forwardni cambia de escenario con un solo clic.
¿CÓMO PODEMOS AYUDAR DESDE CASA?
Frente a este escenario, los padres no deben imponer un ascetismo radical, sino actuar como un “ancla analógica”. Inspirándonos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), existen pautas clave para reconfigurar el día a día:
1. Tratar la mente como un algoritmo: ayude a sus hijos a entender que los impulsos y el miedo a perderse algo, son solo “notificaciones mentales” enviadas por el cerebro para capturar su atención. Enséñeles que, al igual que en una aplicación, ellos son los usuarios y pueden elegir hacer scroll mental y dejar pasar ese pensamiento sin obedecerlo.
2. Entrenar la tolerancia al aburrimiento: el smartphone suele usarse como un bálsamo inmediato contra el vacío experiencial. Es fundamental pactar micro-metas en casa (como comer sin pantallas o dejarlas en modo avión 30 minutos al llegar) para que aprendan a habitar los ritmos pausados del mundo físico.
3. Tejer con el “hilo dorado”: el antídoto a la fragmentación son los valores genuinos (la lealtad, la familia, el deporte o el arte). Los valores no cambian según las tendencias de internet. Ayudar a nuestros hijos a identificar lo que de verdad les importa actúa como un hilo conductor estable, dándole sentido, dirección y abrigo a sus vidas en un entorno cada vez más virtual.
*Basado en su ensayo “El Consultante Puntillista: Reconstruyendo la Identidad en el Mundo Imaginario Digital”
El martes jugarán una final anticipada en el estadio de Dallas, en una de las semifinales del Mundial 2026.
En la ciudad de las estrellas, y a pocos kilómetros de Hollywood, España derrotó 2-1 este viernes a Bélgica en unos cuartos de final de película y se clasificó para las semifinales del Mundial 2026, donde la espera la intratable Francia.
Fabián Ruiz puso a soñar a la Roja a la media hora de juego en el despampanante SoFi Stadium de Inglewood, Los Ángeles, al embocar un rebote dejado por Thibaut Courtois ante un remate de Dani Olmo.
Bajo las gigantescas pantallas digitales del recinto californiano, Charles De Ketelaere mantuvo su racha goleadora y con un cabezazo desactivó poco después (41’) la carrera ibérica hacia su primera semifinal en 16 años.
Pero, homenajeando su pasado sufrido, la selección española quebró las gargantas de la marea roja que la acompañó en Los Ángeles con un tanto en el epílogo de Mikel Marino (88’), quien había tocado césped dos minutos antes, al capitalizar una inseguridad del golero Senne Lammens.
Lammens debutó en la máxima cita del fútbol reemplazando a la cara más famosa de los Diablos Rojos, Courtois, que salió lesionado y llorando en el minuto 71.
La vigente campeona de Europa sació su hambre de gloria: desde su único título mundialista, conquistado en 2010, no alcanzaba unas semifinales, una instancia que anteriormente solo había disputado en Brasil 1950 y Sudáfrica.
Tras despachar a los belgas, que jugaban sus primeros cuartos desde Rusia 2018, cuando acabaron terceros, España disputará un partido que perfectamente pudo haber sido la final de la primera Copa del Mundo de 48 equipos: ante la todopoderosa Francia de Kylian Mbappé.
Hay más de 1 millón de padres que conviven con sus hijos
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El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer indicadores sobre las características demográficas, educativas y laborales de los padres que viven con sus hijos e hijas en el país, en conmemoración del Día del Padre, que se celebra hoy domingo 21 de junio.
De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025, en Paraguay existen aproximadamente 1.009.064 padres que actualmente conviven con sus hijos, de los cuales el 71,0 % reside en áreas urbanas y el 29,0 % en áreas rurales.
Con relación al estado civil, cerca de la mitad de los padres son casados (49,8 %), mientras que el 41,6 % se encuentra en unión libre. El 3,6 % está separado o divorciado, el 3,3 % es viudo y el 1,7 % se mantiene en soltería.
Alrededor de 890 mil se encuentran ocupados, lo que refleja el importante rol que desempeñan como sostén económico de sus hogares. Los datos muestran además que los padres cuentan, en promedio, con 10 años de estudio.
La participación laboral de los padres se concentra principalmente en ocupaciones vinculadas a los oficios y actividades operativas. El 24,2 % se desempeña como oficiales, operarios o artesanos; el 15,0 % realiza trabajos no calificados; el 14,8 % trabaja en servicios y ventas de comercios y mercados; mientras que el 11,6 % corresponde a agricultores y trabajadores agropecuarios y pesqueros, y el 11,6 % a operadores de instalaciones, máquinas y montadores.
Respecto a la cuestión etaria, más de la mitad de los padres (51,2 %) tiene entre 30 y 49 años. Por su parte, el 25,6 % tiene entre 50 y 64 años, el 12,8 % supera los 65 años y el 10,4 % es menor de 30 años.