Constanza Romero, más conocida como Coti, en el reality show “Gran hermano” emitido por Telefe, en el último episodio terminó una pelea con la palabra en guaraní “opáma”. La participante correntina por emplear un vocablo de nuestro idioma se volvió tendencia en Twitter, a nivel nacional y en Argentina, desatando hasta memes por lo sucedido.
La caldeada pelea se originó por la eliminación de un participante de la casa. Una joven que hace parte del reality llamada Lucila Villar, alias La Tora, enfrentó a otro de los participantes, conocido como Alfa. Fue entonces que Coti, para apaciguar la situación, decidió dar por terminada la pelea diciéndole el famoso “opáma”, que en castellano significa “se acabó”.
Esta fue una sorpresa para la TV argentina, puesto que se finalizó una pelea con una palabra en guaraní. “Bueno, opáma, nosotros en corrientes decimos opáma y opáma significa terminó”, aseveró la joven, aparentemente molesta con el hombre de 60 años que hace parte del reality. Entonces Alfa acató el pedido de la joven. “Terminó, listo”, dijo.
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Tras este encuentro de palabras, el momento no pasó desapercibido en la aldea digital. Puesto que se volvió viral, siendo tendencia y sumando miles de comentarios de los internautas. “A partir de hoy opáma es mi nueva palabra favorita”, “Amo que hable en guaraní”, “Es correntina, no paraguaya, allí también hablan guaraní”, “te amo Coti, correntina sapukái”, entre otros comentarios se leyeron en las redes.
Esta situación desató el debate sobre si los correntinos se apropian del guaraní o es correcto que lo hablen, ya que es un idioma nativo de Sudamérica. “Nos cuesta aún diferenciar entre cultura y propiedad, el guaraní no es de propiedad paraguaya porque antes de que existan los países el guaraní ya se hablaba, y en Misiones y Corrientes el guaraní es originario, no es que hay influencia paraguaya como tal”, expuso un usuario en Twitter.
De igual manera, otra persona manifestó otro punto vista: “Todos esos territorios eran antes paraguayos, obvio que van a hablar guaraní, si eran paraguayos. Nos cuesta diferenciar parece aunque la urbanización siempre se despega del centro a los costados”, escribió.
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Bomba: Carmiña Masi sugiere que su expulsión de GH fue por ser paraguaya
La polémica en torno a la expulsión de la periodista paraguaya Carmiña Masi (39) de Gran Hermano: Generación Dorada (GH) sigue encendida. Este domingo último, la exparticipante del reality argentino lanzó una hipótesis en su perfil de X, donde planteó que fue expulsada del programa aparentemente por ser paraguaya.
A través de su cuenta de X, Masi cuestionó lo que considera un trato desigual dentro de la casa más famosa de Argentina. Su reclamo surgió luego de una escena protagonizada por las participantes de GH, Pincoya y Tamara, quienes tuvieron un fuerte cruce por la lavadora, con empujones de por medio.
Masi compartió la disputa entre Pincoya y Tamara en X, bajo el mensaje: “Qué rápido cambiaron la cámara. Para pensar… Exijo mi reincorporación. A ley pareja”. Además de evidenciar el cruce entre las participantes de GH, la periodista sumó una hipótesis sobre su expulsión: “Indignación selectiva. Cancelación selectiva. Sanción selectiva. Expulsión selectiva. Posible hipótesis: ser paraguaya”.
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“Te banco tanto. Lo injustos que fueron con vos. Te expulsaron más por presión social y de los medios que por otra cosa“, ”Cada vez se supera más la producción. Ya no pueden ocultar las cagadas que hacen interviniendo en el juego y cuando son alevosamente selectivos con ciertos participantes" o “Como no soy nadie, sí lo puedo decir, es pura envidia, por falta de gracia y capacidades que te sobran Carmiña”, fueron algunas de reacciones que recibió Masi en su descargo de X.
Con estos posteos, Carmiña no afirmó un hecho, pero deja en evidencia que sospecha que su expulsión fue más por su nacionalidad que por su comentario supuestamente racista contra su compañera de juego Jenny Mavinga.
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Usuarios rechazan aumento del pasaje anunciado por transportistas y reclaman pésimo servicio
El posible aumento del pasaje del transporte público genera rechazo entre los usuarios. Mauricio Maluff, de la Organización de Pasajeros del Área Metropolitana de Asunción (OPAMA), calificó de “injustificado” querer cobrar más sin ofrecer mejoras en el servicio y reiteró la realidad de los colectivos en mal estado, con largas esperas y en malas condiciones.
Pese a subas anteriores y mayores subsidios, no hubo cambios en el sistema. Los pasajeros continúan enfrentando demoras, inseguridad y un servicio que empeora, sin que los recursos adicionales se reflejen en beneficios concretos, señaló Maluff en la 680 AM.
Desde Opama sostienen que cualquier aumento debe estar acompañado de mejoras en frecuencia, seguridad y calidad. También cuestionan la falta de avances en la reforma prometida y la incorporación de nuevos buses, advirtiendo que el sistema sigue deteriorándose y relegando a los usuarios.
Por su parte, el Gobierno descarta la suba del pasaje y analiza un aumento del subsidio. El viceministro de Transporte, Emiliano R. Fernández, confirmó ayer que no se prevé una suba del pasaje, pese al pedido de los empresarios, aunque sí se analiza un posible aumento del subsidio.
Tras una reunión con autoridades, explicó que la principal preocupación es la volatilidad del precio del combustible. Por ello, solicitarán a las empresas sus boletas de compra para tomar ese dato como referencia en el cálculo de la tarifa promedio.
César Ruiz Díaz, titular de Cetrapam, advirtió que el sector tiene combustible solo hasta el viernes y que, sin una medida urgente, no podrán comprar combustible con este precio.
Transportistas reclaman que se aplique la actualización de tarifas recomendada en un estudio de la Asociación Nacional de Transporte Público de Brasil (ANTP), contratado por el propio sector, y que los subsidios de febrero se paguen de inmediato, sin esperar a abril.
El aumento del combustible implica un gasto adicional de G. 3.000 millones por mes, según los cálculos del sector. Los empresarios justifican la suba de pasajes y la demanda de más subsidios en este incremento, aunque la medida recae directamente sobre los usuarios.
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“Gran Hermano” con IA de San Pablo arresta criminales y también algunos inocentes
Con 40.000 cámaras, Smart Sampa es el mayor sistema de reconocimiento facial por inteligencia artificial de América Latina. Ya permitió el arresto de unos 3.000 fugitivos mediante el cotejo en tiempo real. Pero también se registraron arrestos de inocentes, confundidos con otras personas u órdenes desactualizadas.
- Por Facundo Fernández Barrio/AFP
- Fotos: AFP
En pleno centro histórico de San Pablo, un “prisionómetro” – contador de personas presas– marca la entrada a la central de monitoreo de Smart Sampa: un “Gran Hermano” donde decenas de policías controlan la vida de la megalópolis en pantallas.
Con 40.000 cámaras en la ciudad más rica y poblada de Brasil, Smart Sampa es el mayor sistema de reconocimiento facial por inteligencia artificial de América Latina, un programa de vigilancia pública que las autoridades exaltan aunque aún muestra un considerable margen de error.
Frente a una inseguridad urbana que alarma a sus ciudadanos, San Pablo implementó a fines de 2024 esta tecnología que ya encarceló a casi 3.000 fugitivos detectados mediante el cotejo en tiempo real de las imágenes de las cámaras con datos judiciales.
APRESÓ, ADEMÁS, A CASI 4.000 PERSONAS POR DELITOS EN FLAGRANTE.
“Con los fugitivos que atrapó el sistema, podemos llenar siete cárceles. Hoy ya no puedo imaginar a San Pablo sin Smart Sampa”, se felicita en el centro de monitoreo el secretario municipal de Seguridad, Orlando Morando, por este programa que cuesta unos dos millones de dólares mensuales.
A modo de ejemplo, carga una foto de sí mismo y en un instante consigue ver todos los momentos y lugares de San Pablo –con unos 12 millones de habitantes– en los que su cara pasó por alguna cámara.
“Me recuerda al libro ‘1984’ (sobre un régimen totalitario, de George Orwell), con todo ese control de personas: me encanta, apruebo 100 %”, dice Sonia Ferreira Silva, una jubilada de 68 años, frente a un camión de Smart Sampa, un puesto de vigilancia móvil en la emblemática avenida Paulista.
ARRESTOS INDEBIDOS
Informes oficiales de transparencia analizados por la AFP muestran que más del 8 % de personas arrestadas el primer año después de que Smart Sampa las reconociera como fugitivas debieron ser liberadas por tratarse de errores.
Al menos 59 detenidos fueron sueltos porque el sistema los confundió con otros ciudadanos. En diciembre, un jubilado de 80 años estuvo horas arrestado porque Smart Sampa lo confundió con un violador.
Un mes antes, un grupo de pacientes psiquiátricos hacía terapia en un centro de salud mental cuando irrumpieron policías armados y se llevaron esposado a uno de ellos.
Tras horas en la comisaría, el detenido fue liberado. Según las autoridades, su orden judicial de arresto ya no tenía vigencia.
El sistema no solo se nutre de cámaras en las calles sino también en edificios públicos –incluyendo centros de salud– y privados que lo admiten.
Al menos 141 personas fueron detenidas por órdenes de arresto desactualizadas, pero el gobierno paulista argumenta que esos equívocos no son culpa suya sino del poder judicial.
“Nadie quedó preso por error: las personas fueron liberadas” en esos casos, dice Morando, en nombre del gobierno del alcalde conservador Ricardo Nunes.
“OTROS” PRESOS Y MENOS ROBOS
San Pablo sufre altos índices de delitos patrimoniales: en 2024, cerca de uno de cada cinco robos de celulares en Brasil –incluyendo asaltos violentos– ocurrieron en la ciudad.
Entre los fugitivos atrapados por Smart Sampa, casi la mitad cayeron por casos tipificados como “otros” en datos oficiales.
Casi todos ellos corresponden a deudores de pensiones alimenticias, un delito civil “que poco tiene que ver con la seguridad pública”, según el informe “Smart Sampa: ¿Transparencia para quién? ¿Transparencia de qué?”.
“Smart Sampa se presenta como solución al crimen, pero se usa para control civil”, advierte Amarilis Costa, directora de la red de abogados Liberdade y coautora del informe junto a otras ONG.
El Gobierno denuncia intentos de “desacreditar” a Smart Sampa e insiste con números: anunció una caída de robos de casi 15 % en 2025.
NINGÚN PREJUICIO
Por otro lado, los datos oficiales no registran la identidad racial de más de la mitad de los presos, una “laguna de información” que impide saber si Smart Sampa peca de “racismo algorítmico” en un país con una de las mayores poblaciones negras del mundo, según Costa.
Estudios en distintos países han sugerido que el reconocimiento facial por IA suele equivocarse más con personas negras.
El Gobierno aduce que la falta de datos es responsabilidad de la justicia.
“Smart Sampa no tiene ningún prejuicio, aquí no arrestamos por color”, asegura Morando.
La mayoría de los presos por Smart Sampa cayeron en barrios periféricos y una buena parte son inmigrantes del interior pobre brasileño.
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El “Gran Hermano” policial de Sao Paulo ya capturó a 3.000 fugitivos
En pleno centro histórico de Sao Paulo, un “prisionómetro” -contador de personas presas- marca la entrada a la central de monitoreo de Smart Sampa: un “Gran Hermano” donde decenas de policías controlan la vida de la megalópolis en pantallas. Con 40.000 cámaras en la ciudad más rica y poblada de Brasil, Smart Sampa es el mayor sistema de reconocimiento facial por inteligencia artificial de América Latina, un programa de vigilancia pública que las autoridades exaltan, aunque aún muestra un considerable margen de error.
Frente a una inseguridad urbana que alarma a sus ciudadanos, Sao Paulo implementó a fines de 2024 esta tecnología que ya encarceló a casi 3.000 fugitivos detectados mediante el cotejo en tiempo real de las imágenes de las cámaras con datos judiciales. Apresó, además, a casi 4.000 personas por delitos en flagrante.
“Con los fugitivos que atrapó el sistema, podemos llenar siete cárceles. Hoy ya no puedo imaginar a Sao Paulo sin Smart Sampa”, se felicita en el centro de monitoreo el secretario municipal de Seguridad, Orlando Morando, por este programa que cuesta unos dos millones de dólares mensuales.
A modo de ejemplo, carga una foto de sí mismo y en un instante consigue ver todos los momentos y lugares de Sao Paulo -con unos 12 millones de habitantes- en los que su cara pasó por alguna cámara. “Me recuerda al libro ’1984′ (sobre un régimen totalitario, de George Orwell), con todo ese control de personas: me encanta, apruebo 100 %”, dice Sonia Ferreira Silva, una jubilada de 68 años, frente a un camión de Smart Sampa, un puesto de vigilancia móvil en la emblemática avenida Paulista.
Arrestos indebidos
Informes oficiales de transparencia analizados por la AFP muestran que más del 8 % de personas arrestadas el primer año después de que Smart Sampa las reconociera como fugitivas debieron ser liberadas por tratarse de errores. Al menos 59 detenidos fueron sueltos porque el sistema los confundió con otros ciudadanos.
En diciembre, un jubilado de 80 años estuvo horas arrestado porque Smart Sampa lo confundió con un violador. Un mes antes, un grupo de pacientes psiquiátricos hacía terapia en un centro de salud mental cuando irrumpieron policías armados y se llevaron esposado a uno de ellos. Tras horas en la comisaría, el detenido fue liberado. Según las autoridades, su orden judicial de arresto ya no tenía vigencia.
El sistema no sólo se nutre de cámaras en las calles sino también en edificios públicos -incluyendo centros de salud- y privados que lo admiten. Al menos 141 personas fueron detenidas por órdenes de arresto desactualizadas, pero el gobierno paulista argumenta que esos equívocos no son culpa suya sino del poder judicial. “Nadie quedó preso por error: las personas fueron liberadas” en esos casos, dice Morando, en nombre del gobierno del alcalde conservador Ricardo Nunes.
“Otros” presos y menos robos
Sao Paulo sufre altos índices de delitos patrimoniales: en 2024, cerca de uno de cada cinco robos de celulares en Brasil -incluyendo asaltos violentos- ocurrieron en la ciudad. Entre los fugitivos atrapados por Smart Sampa, casi la mitad cayeron por casos tipificados como “otros” en datos oficiales. Casi todos ellos corresponden a deudores de pensiones alimenticias, un delito civil “que poco tiene que ver con la seguridad pública”, según el informe “Smart Sampa: ¿Transparencia para quién? ¿Transparencia de qué?”.
“Smart Sampa se presenta como solución al crimen, pero se usa para control civil”, advierte Amarilis Costa, directora de la red de abogados Liberdade y coautora del informe junto a otras ONG. El gobierno denuncia intentos de “desacreditar” a Smart Sampa e insiste con números: anunció una caída de robos de casi 15 % en 2025.
“Ningún prejuicio”
Por otro lado, los datos oficiales no registran la identidad racial de más de la mitad de los presos, una “laguna de información” que impide saber si Smart Sampa peca de “racismo algorítmico” en un país con una de las mayores poblaciones negras del mundo, según Costa. Estudios en distintos países han sugerido que el reconocimiento facial por IA suele equivocarse más con personas negras.
El gobierno aduce que la falta de datos es responsabilidad de la justicia. “Smart Sampa no tiene ningún prejuicio, aquí no arrestamos por color”, asegura Morando. La mayoría de los presos por Smart Sampa cayeron en barrios periféricos y una buena parte son inmigrantes del interior pobre brasileño.
Fuente: AFP.