La Miss Universo Paraguay 2022, Leah Ashmore, confesó que dentro de sus proyectos personales siempre estuvo la idea de ser presidenta de la República y que no está ajena a la actualidad política de nuestro país.
“Tengo muchísimos proyectos, de hecho, lo dije ya en varias entrevistas, algún día quiero estar metida en la política de mi país, no sé en qué área. Desde chiquitita yo dije que voy a ser presidenta de este país, atájense”, expresó durante una entrevista en Delpy con Renato Prono e Iván “Tito” Torres.
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Además de eso, habló sobre otros aspectos de su vida, ya que la conversación entre los tres se tornó amena, ella pudo contar cómo fue formándose para alcanzar la corona. “Se disfruta del proceso, sé vivir el día a día, cada día es diferente, un desafío. Yo disfruto muchísimo. Sin embargo, conozco amigas que fueron a certámenes y fue súper estresante para ellas”, manifestó.
También se sinceró acerca de cómo intenta recepcionar las críticas sobre su persona, teniendo en cuenta todo lo que ocurrió en torno a su coronación el pasado agosto en Reinas del Paraguay. “De chica viví experiencias bastantes fuertes con las críticas y discriminación. Creo que eso fue algo que me preparó muchísimo, psicológica y emocionalmente para poder sobrellevar cualquier tipo de situación como las que viví después del certamen”, recordó.
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“De igual manera, no porque lo sepa llevar, pueden continuar haciéndolo. Me afectó, pero yo trataba de ignorar los comentarios que eran feos, estúpidos o agresivos”, siguió y recalcó: “Si la crítica viene del respeto y es constructiva yo acepto y digo: tengo que revisar esto, por algo me están diciendo. Las negativas las hago a un lado”, afirmó.
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Presidente argentino carga contra una Europa que “se está hundiendo”
El presidente argentino, Javier Milei, cargó contra una Europa “que se está hundiendo” por una “maraña de regulaciones” y un “problema migratorio furioso”, en una entrevista emitida este lunes en la televisión francesa LCI.
El mandatario ultraliberal, próximo a la extrema derecha en Europa, reiteró sus críticas desde el palacio presidencial en Buenos Aires, antes de viajar la semana próxima a Francia para recibir un premio y lanzar el evento de inversiones Argentina Week.
Preguntado sobre por qué a muchos europeos no les gusta su aliado norteamericano Donald Trump, Milei respondió que a Europa “le molesta escuchar la verdad de cómo se están hundiendo”.
Los motivos de este hundimiento serían, en su opinión, “una maraña de regulaciones”, “el Estado del bienestar”, “un problema migratorio furioso” y el “wokismo”.
La palabra inglesa “woke” es utilizada con frecuencia por ciertos sectores conservadores como etiqueta peyorativa para criticar políticas progresistas.
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“Si no se toma conciencia de esta situación, Europa va a dejar de ser lo que representó para Occidente”, aseguró Milei, quien elogió en cambio a la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni.
Tras describir un mundo dividido en “tres bloques”: “América”, Rusia y China, el mandatario explicó que se “alineó” con Estados Unidos e Israel, porque “son quienes mejor representan los valores que hicieron grande a Occidente”.
“Europa es un gran signo de interrogación porque no sabemos en qué se va a convertir a la luz de los problemas políticos, económicos y demográficos que tiene”, subrayó.
En este sentido, demostró que “la capital de Europa no es Bruselas”, sino “Roma”. Dijo que la capital de Bélgica, donde tienen su sede las principales instituciones europeas, “encarna la decadencia de Europa”, “una muerte lenta, agónica y cobarde”.
Milei también apuntó a la “transición demográfica” del Reino Unido para reclamar la soberanía de las Malvinas, unas islas clave en el Atlántico Sur, máximo cuando “el canal de Panamá está al borde de la saturación”.
“De ninguna manera nosotros estamos hablando de un conflicto bélico. Nosotros estamos hablando de recuperar las Malvinas por la vía diplomática”, precisó tras un reciente pulso con Londres.
Sus declaraciones llegan cuando los partidos ultraderechistas progresan en los principales países de Europa, como Alemania, el Reino Unido y Francia, con un discurso antimigración y crítico con la actual Unión Europea.
- Fuente: AFP
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El PLRA sigue perdiendo espacios y con millonarias deudas, afirman
El apoderado de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Eduardo González, analizó la situación interna del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y señaló que la agrupación política está perdiendo espacios y además, afronta millonarias deudas y demandas judiciales.
“Yo tengo información de que constantemente están entrando en demandas contra el PLRA, lastimosamente. Porque para nosotros que el Partido Liberal esté más fortalecido ayuda a la democracia y no lo decimos boca para afuera, porque creemos que es así. Y que así también se puedan consolidar muchos proyectos para adelante”, señaló a La Tribu 650 AM.
El abogado González afirmó que aparte de las demandas judiciales, “hay una deuda muy grande” que tiene el PLRA.
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“Y además, voy a decir otra cuestión: se pasan regalándose, se pasan regalando sus espacios. Imagínense, en Asunción, el PLRA no tiene un diputado y eso va a volver a ocurrir, porque siguen perdiendo espacios”, subrayó.
Según manifestó inclusive para las elecciones municipales el Partido está cediendo sus espacios. “Tenemos información de que en Pilar le hicieron descabalgar al candidato del PLRA para apoyar al candidato de Yo Creo, no sé bajo qué condiciones, pero esas son cuestiones que afectan”, remarcó.
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El minuto 54 de juego y la metáfora del árbol
- Por Aníbal Saucedo Rodas
El presidente de la República ha utilizado constantemente el fútbol –como figura de comparación o metáfora– para evaluar su gestión. Hablaba –y habla– con insistencia sobre el “segundo tiempo” de su gobierno, argumentando que se trata de un periodo que exige “cualidades y actitudes diferentes”. Fue después de la renuncia del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos. La cualidad define a las personas con indicadores como la honestidad y la empatía; la actitud es una disposición mental, pero que no siempre se traduce en acción. Por eso es diferente a la aptitud que podemos definir sencillamente como el saber hacer. Para ser más claro aún: debe ser competente para ejercer un cargo. Si el jefe de Estado utilizó esos términos en aquel momento es porque –al menos así pensó la mayoría de la sociedad– iba a convocar a otros jugadores para el periodo complementario. Jugadores que marcaran esa diferencia. En algunos casos, en el ámbito del balompié, las sustituciones se realizan por cansancio. El vicepresidente de la República, en esa misma fecha, 6 de abril de este año, afirmó: “Yo le di cuatro nombres (al mandatario) que (a su criterio) tenían que irse”. Mucho antes, el 18 de febrero, el señor Pedro Alliana declaró que, si él tuviera la lapicera, “la mitad del Gabinete estaría afuera”. Sin embargo, finalmente, los cambios no se dieron. Me niego a pensar que el presidente y el vicepresidente estaban representando el papel del policía bueno y el policía malo.
Incursionando en el terreno del fútbol, el partido dura 90 minutos. En nuestro país, el periodo constitucional de gobierno es de cinco años. Aplicando las reglas de la división, cada año equivale a dieciocho minutos. Por lógica consecuencia, a los tres años estamos en el minuto 54. Es decir, ya pasaron nueve minutos del segundo tiempo y el gabinete del presidente parece inamovible. La opinión ciudadana –la que se construye en las calles, no la que se pretende imponer desde los medios de comunicación– ha dado baja calificación a muchos jugadores y jugadoras. Es la percepción que se transforma en reclamos en el simple contacto con la gente. Son lagunas muy ostensibles, que se verifican con la simple observación, y las que, incluso, fueron criticadas por el mayor soporte que tiene Peña: el actual presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes. Y, como en todas las administraciones anteriores, la actual no es la excepción, tiene una delantera con pata de palo: la estrategia comunicacional de Gobierno.
Recuerdo durante la última década de la dictadura de Alfredo Stroessner, cada 15 agosto parte de la opinión mediática y un amplio sector de la sociedad se ilusionaban con el cambio de los ministros más resistidos y hasta odiados, pensando que podrían ser reemplazados por personas que pudieran “suavizar” ese régimen de represiones. Pero el déspota se divertía manteniéndolos en sus cargos. Algunos eran intelectuales que habían subastado su conciencia a cambio de privilegios y otros eran absolutamente incompetentes para desempeñar sus funciones en ministerios clave. Y estaban los manifiestamente brutos cuyos actos eran el reflejo de su personalidad: aplicaban la violencia sin un ápice de remordimiento. Hasta que se cumplió la profecía de un diputado ferviente militante del régimen: “A balazos subimos al poder y solamente a balazos bajaremos”. En una democracia deberían primar la idoneidad, el sentido común y la autocrítica.
Quienes entienden de economía aseguran que los números macro son óptimos. Hace días, el Ministerio de Economía y Finanzas aseguró que el crecimiento de nuestro país al cierre del año 2026 estará entre 4,2 % y 4,5 %. Sin embargo, esos indicadores no tienen fuerza real a la hora de adquirir los productos de la canasta familiar cotidiana. La realidad se vive en el mercado. Y al Gobierno ya solo le quedan 36 minutos del segundo tiempo. El próximo mandatario debería aplicar la “metáfora del árbol” de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Sin ignorar a sus agresivos detractores, su gestión tiene un alto índice de aprobación ciudadana. No cree en la teoría del derrame económico, del goteo desde arriba hacia los sectores más vulnerables, los históricamente postergados. Con un principio sostenido sobre “primero, los pobres”, razona que para que el árbol crezca fuerte debe regarse desde la raíz y no desde las hojas. Transferir experiencias positivas que beneficien a la población sin recursos nunca será vergonzoso. Peores son las recetas de los organismos internacionales de marcada tendencia neoliberal. Buen provecho.
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El sello cubano de hacer política
- Jorge Duarte
- Economista
- Rector de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay
Aunque sea un intangible, sí es visible y notoria la identidad. Cuba, como cultura e identidad, a todas luces no pasa desapercibida. Desde sus playas, su tono y cadencia en el lenguaje, hasta su manera de hacer política, sobresale en toda Latinoamérica.
Los Castro han sido un caso excepcional de permanencia en el poder en el continente. Este récord de duración de la dictadura del clan, la construcción del relato de la revolución, la mano férrea de su gobierno, y su gran capacidad para esparcir la ideología marxista formando grupos de insurgencia armada en la región, infectando casi todos los países del continente, debería seguir estudiándose en la academia de una manera seria.
Se podría atribuir la fuerza y el impacto de esta influencia política a la formación y los recursos ofrecidos por la Unión Soviética a la isla durante la Guerra Fría. Sin embargo, tanto esta Unión como la guerra terminaron hace aproximadamente 35 años, tiempo suficiente para agotar los recursos recibidos. No obstante, el régimen mantuvo su influencia, adaptándose a las necesidades y desafíos del momento.
El impacto que ha ejercido su política en todo el continente es significativo. Constituyó una amenaza inmediata, visible y de primer orden para EE.UU. en la crisis de los misiles de 1962, y siguió amenazando el dominio del país del norte con posterioridad.
De manera anecdótica, me tocó visitar a un enfermo desposeído internado en el Hospital de Clínicas de Asunción a inicios de la década de 2000.
El hombre, en un guaraní cerrado, me comentó que su primo estaba siendo entrenado por un grupo paramilitar en el Departamento de San Pedro, que se reunía en túneles y veneraba como reliquia cuasi religiosa un casquillo de proyectil de fusil usado por Fidel Castro en la Revolución Cubana.
Fue enorme mi sorpresa ante esa situación: un labriego venido del Paraguay profundo, sin ninguna afinidad con el castellano, hablándome de Fidel y de la revolución: esa es la efectividad de la infiltración cubana.
La capacidad cubana de hacer política, en resumen, es la capacidad de mirar estratégicamente la construcción del poder y de ejercer, de manera efectiva, influencia en la toma de decisiones. Si bien el clan Castro la usa de manera subversiva, esa capacidad también se puede usar con fines legítimos.
Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU. y Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca —doble cargo no visto desde la época de Kissinger en los años 70—, es heredero de la capacidad estratégica cubana, hijo de inmigrantes de la isla.
Rubio está dando un giro a cómo EE.UU. se mueve, teje el poder e interviene en el continente americano. El decidido foco en neutralizar la influencia china en la región —empezando por interrumpir el proyecto de la nueva ruta de la seda mediante la intervención en las concesiones logísticas de Panamá, extirpar la influencia china de Venezuela y apoyar de manera consistente a gobiernos latinoamericanos en línea con la visión del Departamento de Estado— son solo algunas de las acciones patentes en la región.
Sin embargo, hay otras menos visibles pero mucho más eficaces, vinculadas al delicado trabajo de la persuasión, el tejido de alianzas y la construcción de un relato coherente de valores que genere adhesión, dentro de un marco estratégico más amplio.
La captura de Maduro, realizada de manera quirúrgica en Caracas, bajo la mirada atónita de las fuerzas especiales cubanas que custodiaban la seguridad del dictador chavista, es la dimensión coercitiva de la intervención.
Sin embargo, el trabajo minucioso de coordinación con las autoridades neofiloamericanas en Venezuela —Delcy Rodríguez y su cúpula—, además de la articulación con los presidentes de la región para apoyar la transición democrática del país bolivariano, constituye la labor delicada de legitimación de la intervención del Departamento de Estado.
El caso de la estrategia de intervención en Cuba tiene pasos distintos. Rubio busca primero generar la legitimidad de la futura intervención, reduciendo al mínimo la capacidad de reacción del clan Castro.
Para ello, se pone en perspectiva histórica todo el daño acumulado que el régimen castrista ocasionó al continente americano, y se suman sanciones económicas contra el conglomerado militar, GAESA, que maneja las inversiones económicas en la isla.
Esa capacidad de influencia en la región, que fructifica en la elección de líderes políticos en línea con la mirada de Washington y se reafirma por la capacidad creíble de una intervención militar exitosa, hace visualizar una Latinoamérica consolidada como territorio unificado en una visión común.
Este panorama se hace muy difícil de asimilar para los gobiernos que todavía tienen el ideal del “Socialismo del Siglo XXI” y han planificado sus horizontes políticos desde esa mirada “progresista” para LATAM.
No es en vano que Lula, en vez de dirigir diatribas contra la Casa Blanca, busque justificar su aumento de gasto militar apelando al riesgo de una invasión paraguaya, evocando al héroe máximo —al Mariscal Francisco Solano López—, un fantasma histórico de más de 150 años para el Brasil.
Pero así como la izquierda latinoamericana romantizó la figura de un cubano revolucionario como Fidel, es tiempo de que otro despierte asombro y admiración ante la clara visión estratégica, la lógica argumentativa y la capacidad de ejecución de su plan: quien es hoy el Secretario de Estado N.º 72 de los Estados Unidos de América, Marco Rubio, con su sello cubano de hacer política.