Tras haber anunciado su separación con Mauro Icardi, pese a que aún están casados, Wanda Nara enfrenta un nuevo conflicto que tiene que ver con sus hijos. En específico, con el mayor, Valentino López, hijo en común con su exmarido Maxi López.
El niño de 13 años tomó postura sobre el “comportamiento” que tiene su mamá sobre la supuesta relación que mantiene con el cantante L-Gante. “Valu” subió una historia en Instagram en la que etiquetó al cantante y lo llenó de emojis de payasos. Todo esto luego de que L-Gante afirmara en una entrevista estar “conociendo” a Wanda Nara.
Y no solo esto, sino que Constantino, el hijo del medio de Wanda y Maxi, había hecho un crudo comentario en vivo de Mauro Icardi, padre de sus hermanas. “We hate cantante”, escribió Coki en los comentarios en inglés que traducido quiere decir “Nosotros (por todos los hermanos) odiamos al cantante”.
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Icardi
Luego de todo lo ocurrido, Icardi también arremetió en el video contra la maternidad de Nara, porque dijo “Estoy con los nenes en Turquía, espero que la madre se digne venir”. Wanda le respondió a su marido alegando que ella había pactado que estaría un mes fuera de ese país por cuestiones de trabajo. “Yo vine sabiendo que me iba a quedar 30 días, que iba a ir y venir y Turquía me significa 22 horas de vuelo, pero no es que me quede más tiempo de lo normal”, precisó en América TV.
Cabe recordar que él había mencionado que ya no dejaría “nada de lado” y que hablaría con la verdad de ahora en más. “Hace un año que se quiere separar... hay un chantaje, una amenaza y nunca se separa. No hay motivos para seguir peleados y seguir con este circo mediático que a algunas personas les conviene”, cuestionó.
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Tener tatuajes, baja estatura o hijos ya no son impedimentos para postularse a la policía
Este viernes, el Instituto Superior de Educación Policial (Isepol) reiteró que los requisitos actualizados para poder postularse a la Policía Nacional y se confirmó que tener tatuajes, baja estatura, hijos o estar casado ya no serán impedimentos para la postulación. La medida fue aplaudida por la ciudadanía especialmente por los que aspiran a ser efectivos de la institución.
Para los exámenes de ingreso previsto para el próximo año se tienen en cuenta Ley 6634/20 que disponen que contar con tatuajes, tener hijos, estar casado o no cumplir con una estatura mínima ya no es motivo para excluir a los que aspiran a ser agentes de la Policía Nacional.
De esta forma buscan que sean más los postulantes y que aquellos que sueñan con ser Policías, pero no complían con la serie de requisitos, puedan intentar en los exámenes de admisión.
Otro dato no menor es que, los tatuajes son analizados y lamentablemente no serán admitidos aquellos que vayan contra la ética de la institución como aquellos que hagan alusión al consumo de drogas o que tengan relación a grupos criminales a nivel país y la región, solo en estos casos no serán admitidos.
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Anteriormente
Antes de que se ponga en vigencia la Ley 6634/20 se tenía en cuenta la Resolución nº 839 del 4 de octubre de 2018, por la que se reglamentaba el proceso de selección y admisión a las unidades académicas de formación, Academia Nacional de Policía Gral. José E. Díaz y Colegio de Policía Sgto. Aydte. José Merlo Saravia.
- Estado Civil: Soltero/a, sin hijo.
- Estatura mínima: Varones 1,65 cm. Mujeres 1,55 cm.
- No contar con tatuajes en cualquiera de sus formas: en el rostro, en el cuello y las extremidades superiores e inferiores; cicatrices de borrado visible. Tampoco contar con tatuajes en el tronco que simbolizan a grupos criminales nacionales o extranjeros, homófobos ni sexistas, ni apología a estupefacientes, partidos o movimientos políticos u ofensivos a grupos religiosos.
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Hijos “puntillistas”: cómo el scroll infinito fragmenta la mente y la identidad de los adolescentes
El modo en que usamos el celular en la actualidad afecta nuestro cerebro, nuestra comprensión de las cosas, de la vida, y moldea de alguna manera nuestro cerebro. Perdemos a veces el hilo del significado de los acontecimientos y nos cuesta adaptarnos a un mundo real donde la vida es más lineal, donde los procesos llevan tiempo.
- Por Raúl Manuel Nieto
- Psicólogo
Nuestra especie siempre ha tenido una cualidad única: la capacidad de habitar un mundo inventado y compartido. Desde la revolución cognitiva, los seres humanos coordinamos nuestras vidas a través de narrativas y ficciones colectivas —como las leyes, las naciones o el valor del dinero— que requieren de una mente secuencial para sostenerse en el tiempo. Esta arquitectura mental se forjó históricamente al ritmo de los libros, un formato que estructuraba el pensamiento de forma lineal, permitiendo la reflexión profunda y la consolidación de la memoria.
Sin embargo, hoy asistimos a una veloz mutación biológica y cultural. El teléfono inteligente y, muy especialmente, la dinámica del scroll infinito están alterando la neuroplasticidad de nuestros hijos. Como advierten expertos como Nicholas Carr, el cerebro adolescente está debilitando los circuitos de la concentración profunda y potenciando los de la multitarea superficial. El resultado es lo que los clínicos denominan “atención puntillista”.
EL MOSAICO DE LA MENTE DISPERSA
Inspirada en la conocida corriente pictórica, la atención puntillista transforma la realidad en una veloz sucesión de puntos atómicos e inconexos. En las pantallas, un video humorístico de diez segundos es seguido de inmediato por una tragedia bélica, un anuncio de moda o un baile viral. Al carecer de orden causal, el cerebro recibe descargas intermitentes de dopamina sin procesar conceptualmente nada. La memoria de trabajo colapsa y la información se evapora antes de pasar al almacén de largo plazo.
Las alarmas estadísticas saltaron hacia el año 2012, coincidiendo con la masificación de los smartphones y las redes sociales. Psicólogos como Jonathan Haidt y Jean Twenge documentan desde entonces un declive sin precedentes en la salud mental de la llamada generación iGen. Pasamos de una infancia basada en el juego libre a una infancia enclaustrada en el teléfono. Esta transición provoca privación de sueño y un aislamiento social crítico. Al carecer de interacciones síncronas presenciales —donde operan las neuronas espejo, motores biológicos de la empatía—, el desarrollo social se ve seriamente alterado.
EL IMPACTO EN LA IDENTIDAD Y EL AMOR
El principal riesgo de esta fragmentación cognitiva es que coloniza la propia identidad, dando paso al “Yo-Mosaico”. Al perder el sentido de historicidad, a los jóvenes les cuesta unir sus vivencias en un relato coherente; viven en un eterno presente. Esto genera el síntoma del “chisporroteo emocional”: una ansiedad difusa provocada por un procesador mental trabajando al cien por cien de su capacidad, pero saturado de estímulos contradictorios flotando sin un programa con sentido. Incluso la intimidad se altera. El consumo masivo de estímulos rápidos acostumbra al cerebro a una “sexualidad algorítmica”. El encuentro real con otro ser humano genera entonces frustración porque el cuerpo físico es irremediablemente “lento”: no tiene edición, no permite hacer fast-forwardni cambia de escenario con un solo clic.
¿CÓMO PODEMOS AYUDAR DESDE CASA?
Frente a este escenario, los padres no deben imponer un ascetismo radical, sino actuar como un “ancla analógica”. Inspirándonos en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), existen pautas clave para reconfigurar el día a día:
1. Tratar la mente como un algoritmo: ayude a sus hijos a entender que los impulsos y el miedo a perderse algo, son solo “notificaciones mentales” enviadas por el cerebro para capturar su atención. Enséñeles que, al igual que en una aplicación, ellos son los usuarios y pueden elegir hacer scroll mental y dejar pasar ese pensamiento sin obedecerlo.
2. Entrenar la tolerancia al aburrimiento: el smartphone suele usarse como un bálsamo inmediato contra el vacío experiencial. Es fundamental pactar micro-metas en casa (como comer sin pantallas o dejarlas en modo avión 30 minutos al llegar) para que aprendan a habitar los ritmos pausados del mundo físico.
3. Tejer con el “hilo dorado”: el antídoto a la fragmentación son los valores genuinos (la lealtad, la familia, el deporte o el arte). Los valores no cambian según las tendencias de internet. Ayudar a nuestros hijos a identificar lo que de verdad les importa actúa como un hilo conductor estable, dándole sentido, dirección y abrigo a sus vidas en un entorno cada vez más virtual.
*Basado en su ensayo “El Consultante Puntillista: Reconstruyendo la Identidad en el Mundo Imaginario Digital”
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Hay más de 1 millón de padres que conviven con sus hijos
El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer indicadores sobre las características demográficas, educativas y laborales de los padres que viven con sus hijos e hijas en el país, en conmemoración del Día del Padre, que se celebra hoy domingo 21 de junio.
De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025, en Paraguay existen aproximadamente 1.009.064 padres que actualmente conviven con sus hijos, de los cuales el 71,0 % reside en áreas urbanas y el 29,0 % en áreas rurales.
Con relación al estado civil, cerca de la mitad de los padres son casados (49,8 %), mientras que el 41,6 % se encuentra en unión libre. El 3,6 % está separado o divorciado, el 3,3 % es viudo y el 1,7 % se mantiene en soltería.
Alrededor de 890 mil se encuentran ocupados, lo que refleja el importante rol que desempeñan como sostén económico de sus hogares. Los datos muestran además que los padres cuentan, en promedio, con 10 años de estudio.
La participación laboral de los padres se concentra principalmente en ocupaciones vinculadas a los oficios y actividades operativas. El 24,2 % se desempeña como oficiales, operarios o artesanos; el 15,0 % realiza trabajos no calificados; el 14,8 % trabaja en servicios y ventas de comercios y mercados; mientras que el 11,6 % corresponde a agricultores y trabajadores agropecuarios y pesqueros, y el 11,6 % a operadores de instalaciones, máquinas y montadores.
Respecto a la cuestión etaria, más de la mitad de los padres (51,2 %) tiene entre 30 y 49 años. Por su parte, el 25,6 % tiene entre 50 y 64 años, el 12,8 % supera los 65 años y el 10,4 % es menor de 30 años.
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Un nuevo líder nació entre juguetes, risas y abrazos
Por: Adelaida Alcaraz
El director de RH Rodríguez Hnos SAECA, Claudio Rodríguez, descubre que la paternidad sigue teniendo la capacidad de sorprenderlo. Mientras se prepara para recibir a Olivia, la primera niña de una familia rodeada de varones, hoy confiesa que los logros más importantes no se encuentran en una obra ni en un balance, sino en el abrazo que lo espera cada tarde al volver a casa.
¿Cuántas veces puede agrandarse el corazón de un padre? La ciencia probablemente no tenga una respuesta, pero Claudio Rodríguez está convencido de que sucede cada vez que llega un hijo. De hecho, él lo sintió cuando nació Gusti, volvió a experimentarlo con Luka, y, ahora, mientras cuenta los días para conocer a Olivia, descubre que la emoción sigue siendo tan intensa como la primera vez. Quizás incluso más, porque la vida tiene una curiosa forma de sorprendernos cuando creemos que ya conocemos el camino.
FOCO conversó con el director de RH Rodríguez Hnos SAECA en una etapa especial. En la casa se habla de una llegada e inmediatamente el rostro de sus habitantes se transforma en sonrisas y en una felicidad difícil de disimular. Después de dos varones, la familia espera a la primera niña, la primera nieta, la primera sobrina y la primera prima entre una generación poblada de hombres.
Pero más allá de la novedad que representa Olivia, lo que conmueve es la manera en que esta espera parece haber despertado recuerdos, preguntas y reflexiones profundas sobre el paso del tiempo, pues mientras una nueva vida está por comenzar, Claudio vuelve a pensar en quienes estuvieron antes.
“Vuelven a aparecer la ilusión, la gratitud y esa mezcla tan particular de alegría y responsabilidad que trae cada hijo. Uno cree que ya conoce el camino, pero la paternidad siempre encuentra la manera de sorprenderte de nuevo, compartiendo y agrandando el corazón”, comentó el directivo y agregó que cada nacimiento inaugura una historia distinta. Y cada hijo conoce una versión diferente de sus padres.
La empresa que hoy lidera fue fundada por su padre y por su tío. Este último no tuvo hijos, pero fue una figura fundamental en su vida. Padrino, guía y compañero de innumerables momentos. Hoy ninguno de los dos está físicamente. Y quizás, por eso, cada nacimiento tiene algo de reencuentro.
“No habiendo conocido a mis hijos es siempre una forma de recordarlos y esta es una emoción presente, sobre todo al ver cómo cada hijo viene con su temperamento y hasta con particularidades de su abuelo, sobre todo el primero”, dijo entre risas.
Mientras Claudio habla, resulta evidente que hay recuerdos que nunca abandonan una familia. “Es emocionante ver eso y genera también mucha esperanza en la vida y alegría”, indicó. Y es que para él hay personas que siguen viviendo en las nuevas generaciones.
A sus cuarenta años, Claudio siente que Olivia conocerá una versión distinta del hombre que conocieron sus hermanos mayores. Más madura, consciente y, sobre todo, agradecida.
“Creo que conocerá una versión más asentada, más consciente y más agradecida. Una versión que sigue teniendo sueños, proyectos y responsabilidades, pero que entiende mejor que la vida no se mide solo por lo que uno logra afuera, sino también por lo que construye adentro: en la casa, en la familia, en los vínculos y en la fe”, afirmó.
Cuando recuerda los años de noviazgo con Laura y los comienzos de su matrimonio, aparecen las risas, los proyectos, las ideas sobre cómo serían como padres. “Cuando éramos novios y mismo luego cuando nos casamos hace ya casi 10 años y empezamos a programar los hijos con Laura pensábamos en un modelo de crianza muy distinto al que finalmente implementamos”, reveló dejando entrever una confesión tan sincera como humana: “Los hijos también nos van formando”. Esta quizás es una de las definiciones más precisas que existen sobre la paternidad.
Durante años, Claudio aprendió a medir resultados, evaluar riesgos, a proyectar crecimiento, a construir, pero la llegada de los hijos cambió para siempre la forma en que él entiende el éxito.
“La paternidad me ayudó a ordenar las prioridades”, indicó. Dijo que, en los negocios, uno puede medir el éxito por crecimiento, resultados, expansión, obras, clientes o reconocimiento. “Todo eso es importante, pero cuando sos padre entendés que el éxito verdadero tiene que ser más integral”, enfatizó.
Y es que para el de nada sirve construir una empresa sólida si uno descuida lo más importante. “Verlos correr a la puerta de entrada gritando ‘papi llegó’ creo que es mi momento favorito del día”, reveló. De hecho, no hay premio empresarial que compita con eso, ni reconocimiento que genere una emoción semejante, reflexionó.
Ante la pregunta de si ¿la paternidad lo convirtió en mejor líder? Claudio no duda en decir que sí y sumó que también le mostró muchas áreas en las que todavía debe seguir creciendo.
“La paternidad desarrolla paciencia, escucha, empatía, firmeza y capacidad de acompañar procesos”, sostuvo y quizás la mayor enseñanza sea esta: “Liderar no es imponer, sino guiar”.
Por eso cree que los mejores líderes son aquellos que forman personas, los que acompañan, dan ejemplo y ayudan a crecer. “Ser padre me recordó que el liderazgo más fuerte no es el que se declara, sino el que se demuestra todos los días”, concluyó.