En la jornada de ayer, el futbolista Iván “Tito” Torres utilizó su cuenta de Instagram para anunciar que el tatuaje que tiene en el torso y que había empezado hace un buen tiempo finalmente llegó a su término. En la imagen, se lo ve caminando de espaldas, de la mano con sus tres hijos y la frase “donde la vida comienza, el amor nunca termina, una luz que ilumina nuestros pasos…”
De esta manera, el deportista que a principios de este año perdió a su esposa y madre de sus hijos, la influencer Cristina “Vita” Aranda, rinde un emotivo homenaje a la familia que construyeron juntos y que ahora sigue su vida sin su presencia física.
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Sin duda, los protagonistas de la imagen son sus hijos, Elías, Enmanuel y Piero, conocidos mediante los posteos de sus padres, con quienes compartían todo tipo de actividades. Ellos tienen la mirada puesta en el horizonte, mientras que su padre los mira a ellos y les toma de la mano.
En el tatuaje también se observa la silueta de un ave volando, por encima de los cuatro, que representa la figura de Cristina, quien desde las alturas los acompaña y guía sus pasos. La conmoción por su muerte, en medio de un concierto en San Bernardino, persiste en su familia y en todo el país.
Su exesposo suele recordarla en posteos y fechas especiales, en los que deja plasmado su fortaleza y resiliencia para afrontar el triste desenlace de Vita y su familia. Además, tiene a su cargo la crianza de sus tres pequeños hijos, que crecerán sin el sostén de su madre.
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Senado rinde homenaje a funcionarios fallecidos en tragedia de Pedrozo
Funcionarios y autoridades de la Cámara de Senadores rindieron un sentido homenaje a Fátima Silva y Marcelo Ávalos y a sus hijos Fátima Sabina y Fernando Jesús; la familia falleció en el trágico accidente ocurrido en la zona de Pedrozo, Yapacaraí, el pasado sábado.
En la sede legislativa se realizó un acto religioso del que participaron familiares y el hijo de la pareja, Fabián Ávalos Silva, quien agradeció el cariño y el homenaje tanto para sus padres como para sus hermanos. “Gracias por acudir a este día. En nombre de toda mi familia agradezco a cada uno de los que están acá para darle el último adiós a mi familia. Quiero que les recuerden con mucho amor, a mi papá saludándole a todo el mundo en la calle, en el súper, en la oficina; a mi mamá bromeándole a todo el mundo y a mi hermanita, yéndose oficina por oficina saludándoles a todos”, expresó Fabián Ávalos.
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El joven, quien no viajaba con sus padres el día del siniestro, quedó como el único integrante de la familia de 5 miembros; desde el Senado incluso propusieron que sea contratado y nombrado en la institución legislativa, de donde sus padres eran funcionarios.
“Con el corazón destrozado despedimos a nuestros queridos compañeros: Fátima Silva y Marcelo Ávalos y a sus amados hijos: Fátima Sabina y Fernando Jesús. Que Dios los reciba juntos en sus brazos y les conceda el descanso eterno. Su recuerdo permanecerá por siempre entre nosotros”, expresaron desde el Senado.
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Familia fallecida en Pedrozo: “Fueron a traer mercaderías para el cumpleaños de su hija”
Las víctimas fueron identificadas como Marcelo Ávalos (48), Fátima Silva Galeano (45), Fernando Jesús (18) y Fátima Sabrina (9), miembros de la familia que murieron en el trágico accidente registrado anoche en Pedrozo, Ypacaraí.
Venían en su auto, la pareja y sus dos hijos, cuando el camión sin frenos cruzó al carril contrario y les chocó, tirando el vehículo fuera de la ruta, que se incendió completamente.
“Se fueron a traer mercaderías para el cumpleaños de su hija y para el emprendimiento de su señora”, relató a C9N Fernando Ávalos, hermano de Marcelo Ávalos, funcionario del Congreso y conocido político de la zona de Maka’i, Luque.
La niña, Fátima Sabrina, debía cumplir 10 años mañana, 17 de agosto. Por ese motivo, viajaron al Este del país y estaban de regreso cuando ocurrió la tragedia.
“Estamos consternados toda la familia. Es un momento muy difícil el que estamos pasando familiares y amigos. Es una tragedia lo que ocurrió, una catástrofe familiar”, manifestó el tío y padrino de la niña. Fernando perdió a su hermano mayor y a su sobrina y ahijada. “Mañana debía estar de cumpleaños y es algo muy doloroso para la familia”, lamentó.
También perdieron la vida su cuñada y su sobrino de 18 años. Un joven de 20 años queda huérfano. “Las instituciones responsables deberían hacerse cargo”, exclamó.
Diego Ávalos recordó a su hermano como una persona honesta, querida y trabajadora y seguidamente pidió solucionar el inconveniente vial registrado en la zona de Pedrozo para evitar más tragedias, señaló.
“Somos una familia trabajadora y nos merecemos la atención de las autoridades para que se agilice la solución de este cruce tan peligroso que se cobró la vida de cuatro personas”, manifestó.
Mencionó que las víctimas fatales salieron de Ciudad del Este aproximadamente a las 16:30 y por el camino ocurrió la tragedia. Asimismo, pidió respuestas a las autoridades.
“Considero también una imprudencia del camionero porque no entró en la rampa y lastimosamente pasó eso y pedimos que las autoridades competentes tomen enserio esto”, indicó.
Finalmente, adelantaron que irán hasta las últimas consecuencias para buscar justicia, “porque es muy trágico perder a cuatro personas de una misma familia”, sentenció.
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Presumen que muerte de embarazada en Curuguaty no se habría dado por un rayo
Este miércoles, familiares de una mujer que habría fallecido tras la caída de un rayo en Curuguaty, departamento de Canindeyú, denunciaron que no creen que esta fuera la causa de muerte. Piden a las autoridades que investiguen el caso porque presumen que tuvo una discusión con su pareja y que a raíz de esto falleció.
El fin de semana pasado falleció Jorgelina Ruiz Díaz, de 37 años, quien estaba embarazada de siete meses y que tenía cuatro hijos pequeños. El reporte del médico forense del Hospital de Curuguaty determinó como causa de muerte una arritmia cardiaca severa por causa de un golpe o descarga eléctrica.
“Sus familiares llegaron hasta la casa ubicada en la colonia San Óscar Romero, donde revisaron el sitio y tienen ciertas dudas de que la mujer hubiera muerto por una descarga eléctrica, porque en la casa no hay ninguna secuela de algún choque eléctrico o que haya saturado las instalaciones”, expresó Juan Alcaraz, corresponsal de “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
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Apuntó que la hermana de la mujer resaltó que las instalaciones están intactas y que en ese momento estaba teniendo una acalorada discusión con su expareja, que la abandonó tras dos embarazos. “No lo acusan de que la haya matado, pero que esa discusión puedo ser lo que haya provocado alguna crisis y hubiera caído muerta”, resaltó.
La familia adelantó que van a solicitar la investigación para determinar qué fue lo que ocurrió realmente. “Aseguran de que no hay rastro de que el rayo que cayó haya causado la muerte de su hermana. Además, que los niños estaban durmiendo en la otra pieza y no escucharon ninguna explosión mientras ocurrió el hecho”, resaltó.
Piden a las autoridades que visiten la casa de Jorgelina para levantar evidencias y pueda corroborar que todo el cableado así como también el celular de la víctima que estaba conectado funcionan correctamente y que en el caso de la caída de un rayo estarían quemados.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.