La ex Miss Universo 1996, Alicia Machado, contó una serie de anécdotas por las que atravesó en su vida profesional y personal desde muy joven, durante una entrevista con el reconocido conductor mexicano, Yordi Rosado. La exreina de belleza destacó los acosos que sufrió de parte del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump y su relación con el ‘Sol de México’, Luis Miguel.
“Nos conocimos porque cuando gané Miss Universo, a las dos semanas me llevaron a Los Ángeles a vivir y me llevaron a hacer las fotos oficiales de Miss Universo con un fotógrafo americano que era famosísimo y ese fotógrafo era amigo de él. Estaba en su casa en Acapulco, vio el concurso y agarró y se apareció en la sesión de fotos. No me había dado cuenta que era él y se paró detrás del fotógrafo. Salgo, lo veo y me meto como a un cuartito y una señora: ‘Luis Miguel, no lo puedo creer’ y ahí lo conocí”, detalló.
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Luego de ese encuentro, dijo que LuisMi la volvió a contactar, moviendo todas sus influencias ya que no contaba con su número de teléfono, y fue así que se inició un fugaz romance. En ese contexto, también mencionó uno de los momentos que marcó su vida para siempre y que fue el intérprete de ‘La incondicional’ quien le ayudó a resistir.
“Tengo muy bonitos recuerdos de él. Cuando Trump hacía lo que hacía, pinche viejo, lo odiaba, y siempre él (Luis Miguel) me decía ‘no, tú no estás gorda, él es un imbécil, tú no le hagas caso’. Me encantaba andar con él por eso. Era el único que me decía que yo no era gorda, todo el planeta me decía que yo era gorda menos Luis Miguel, entonces creo que eso me ayudó”, relató.
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Llegó una época durante su carrera en la que Machado se sinceró y confesó que padecía de bulimia y anorexia, incluso narró que a raíz de las críticas que recibía por su cuerpo, llegó a vomitar 35 veces en un día. “Fue algo muy horrible, yo a raíz de ahí empecé a vomitar, tengo récord de 35 vomitadas por día, yo fui bulímica y anoréxica”, refirió.
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Director de “Arco”: “Pixar o Disney, les encantaría hacer películas así”
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Ugo Bienvenu habla despacio, como si todavía no terminara de entender todo lo que le ha ocurrido en el último año. El ilustrador, autor de cómic y director francés, convertido hoy en una de las grandes figuras emergentes de la animación europea, se mueve por Cannes con la sensación de estar cerrando un capítulo gigantesco de su vida. Uno que comenzó hace tiempo en circuitos alternativos, entre videoclips y novelas gráficas, y que terminó desembocando en Hollywood, en la carrera de los Oscar y en una nominación frente a gigantes de la industria mundial.
Antes de llegar ahí, Bienvenu ya era una referencia visual para toda una generación gracias a trabajos como Fog, el videoclip realizado para el dúo francés Jabberwocky. Aquella pieza, melancólica y futurista, terminó definiendo gran parte de su identidad artística: personajes vulnerables, atmósferas suaves y una ciencia ficción profundamente humana. Después llegarían sus cómics, sus ilustraciones y finalmente Arco, la película que lo cambió todo.
El filme se convirtió en una de las grandes revelaciones del cine de animación francés, ganó el Cristal al mejor largometraje en Annecy y acabó entrando en la carrera de los Oscar a mejor película de animación, donde compartió presencia con producciones multimillonarias estadounidenses. El contraste todavía le parece irreal. “Fue completamente una sorpresa”, reconoce. “Yo no soy realmente del mundo del cine. No es algo que me fascinara especialmente. Ni siquiera sabía que algo así fuera posible”.
La película llegó además en un momento personal extremadamente delicado. Mientras Hollywood lo absorbía entre proyecciones, campañas y eventos industriales, Bienvenu acababa de tener a su segundo hijo. “Mi hijo tenía seis meses cuando tuve que empezar la campaña de los Oscar”, explica. “Y fue muy duro dejar la casa. Sentía que no estaba en el lugar correcto”.
Lejos de la imagen glamourosa de Hollywood, el director recuerda aquella experiencia como una mezcla extraña entre euforia profesional y agotamiento emocional. “Profesionalmente era increíble”, admite. “Pero personalmente fue muy duro”.
Durante la promoción estadounidense descubrió también algo que terminó marcándolo profundamente: la admiración que muchos profesionales de la industria sentían por la libertad creativa de su película. Según cuenta, varios cineastas de grandes estudios le confesaron cierta frustración respecto al sistema industrial americano. “Todos los comentarios que recibí, incluso de grandes estudios como Pixar o Disney, eran que les encantaría hacer películas así”, recuerda. “Pero que su sistema les impide hacer eso”.
La frase resume buena parte de la posición que ocupa hoy Bienvenu dentro de la animación contemporánea: un cineasta capaz de competir con las grandes producciones sin perder una identidad completamente artesanal y personal. “Ellos tienen muchos más medios que nosotros”, continúa. “Pero esos medios les impiden hacer películas libres. Nosotros tenemos menos medios, pero hacemos películas que ellos querrían hacer”.
Quizá precisamente por eso Unifrance lo ha incorporado al programa “10 to Watch”, la selección anual que identifica a diez talentos franceses llamados a marcar el futuro del audiovisual europeo. Un reconocimiento que llega en el momento exacto en que Bienvenu parece debatirse entre continuar creciendo o regresar a algo más íntimo.
En Cannes, de hecho, no ha vuelto únicamente como director de Arco. Este año participa también como productor de una nueva película presentada en la Semaine de la Critique. Y es precisamente ahí donde siente que el ciclo de Arco empieza a cerrarse. “Siento que ahora sí quedó detrás de mí”, explica. “Cierra un capítulo y abre otro nuevo”.
Ese nuevo capítulo es Adieu monde cruel, dirigida por Félix de Givry, amigo cercano y colaborador creativo habitual de Bienvenu. Ambos desarrollaron sus películas prácticamente al mismo tiempo, produciendo mutuamente sus proyectos. “Mientras él producía la mía, yo producía la suya”, cuenta.
El proceso fue arriesgado desde el principio. Según recuerda, mucha gente les decía que estaban haciendo las cosas de manera equivocada. “Nos decían que no era así como se hacían las películas”, afirma. “Que no era así como se contaban historias. Que no estaba bien”.
Sin embargo, la apuesta terminó funcionando. Dos años consecutivos en Cannes para una productora que apenas había realizado dos largometrajes. “Estamos felices de haber tomado riesgos”, dice. “Tomamos muchísimos riesgos con las dos películas”.
Y añade una frase que parece resumir perfectamente la mezcla de incredulidad y alivio que atraviesa toda su carrera reciente: “Ver que creer en nosotros mismos valía la pena… que no éramos simplemente idiotas o locos”.
Bienvenu habla constantemente de amistad cuando habla de cine. Mucho más que de industria o de estrategia. Esa dimensión humana atraviesa también Adieu monde cruel, película que define como una especie de hermana de Arco. “Es la historia de un personaje que pasa de la sombra a la luz”, explica. “Es como el hermano pequeño de Arco, o el hermano mayor, no lo sé. Pero son películas de la misma familia”. Y remata con otra frase profundamente reveladora sobre su visión artística: “Son películas de reconciliación con lo real”.
En paralelo al reconocimiento cinematográfico, Bienvenu ha desarrollado también una intensa actividad como artista visual. Durante la campaña de premios comenzó a llenar cuadernos con dibujos realizados entre aeropuertos, hoteles y viajes constantes. Aquellos bocetos terminaron convirtiéndose en Futur Intérieur, la exposición que presentó recientemente en la Galerie Martel de París.
“Durante la campaña empecé a hacer dibujos”, cuenta. “Llevaba siempre conmigo un gran cuaderno de bocetos y hacía dibujos que tenía ganas de hacer”. La exposición nació casi accidentalmente. La galería llevaba años proponiéndole realizar una muestra, pero nunca encontraba el momento adecuado. “No tenía nada que proponerles”, explica. “Y entonces empecé esta serie de dibujos y me preguntaron si quería continuarla para exponerla”.
Lo que más le interesaba de ese proceso era precisamente su carácter espontáneo y personal, alejado de cualquier presión industrial. “Era simplemente felicidad y placer”, dice sobre aquellos dibujos.
La necesidad de regresar a ese espacio íntimo aparece constantemente en la conversación. Después de la dimensión gigantesca que alcanzó Arco, Bienvenu parece necesitar distancia respecto a las grandes producciones. “Tengo una idea para el futuro”, reconoce. “Pero ahora mismo todo esto es demasiado grande”.
“Las películas son algo muy grande, y creo que ahora necesito hacer cosas un poco más pequeñas. Necesito hacer cosas más íntimas”. Su reflexión termina alejándose completamente del discurso habitual sobre el éxito cinematográfico. “Hacer películas significa trabajar con muchísima gente”, explica. “Y lo que me gusta de este trabajo es tener amistades, vivir una aventura con personas que quiero”.
Por eso insiste en que antes de volver a dirigir necesita recuperar energía emocional. “Necesito tener la suficiente fuerza para llevar a un equipo conmigo y darles energía”, dice. “Y ahora mismo todavía no tengo esa fuerza”.
Quizá ahí resida precisamente la singularidad de Ugo Bienvenu. Mientras buena parte de la industria audiovisual contemporánea persigue velocidad, expansión y franquicias infinitas, él sigue hablando de cine como algo profundamente humano: una mezcla de amistad, fragilidad, intuición y riesgo. Y precisamente por eso se ha convertido en una de las voces más importantes del nuevo cine de animación europeo.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Dimite la jefa de los servicios de inteligencia de EE. UU.
La jefa de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, anunció el viernes su dimisión, que será efectiva a fines de junio, en un contexto de tensiones internas en el gobierno del presidente Donald Trump por la guerra con Irán.
Gabbard, veterana de la guerra en Irak de 45 años, dirige la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), el organismo que supervisa el gigantesco aparato de espionaje estadounidense, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca el año pasado.
“Lamentablemente, debo presentar mi renuncia, efectiva el 30 de junio de 2026. Mi esposo, Abraham, ha sido diagnosticado con una forma extremadamente rara de cáncer óseo”, escribió en una carta dirigida al presidente y publicada en la red social X.
“En este momento, debo apartarme del servicio público para estar a su lado y apoyarlo plenamente en esta batalla”, agregó. El presidente estadounidense elogió de inmediato la gestión de Gabbard al frente de la DNI.
“Tulsi ha hecho un trabajo increíble y la vamos a extrañar”, señaló Trump en su red Truth Social, y agregó que su adjunto, Aaron Lukas, ejercerá como director interino de Inteligencia Nacional.
Gabbard es la cuarta mujer en abandonar el gobierno de Trump en tres meses, después de las secretarías de Justicia Pam Bondi, de Seguridad Interior Kristi Noem y de Trabajo Lori Chávez-DeRemer.
Antigua demócrata, Gabbard es conocida por cuestionar a la comunidad de inteligencia y oponerse a las intervenciones militares de Estados Unidos en el extranjero.
Los medios estadounidenses daban por segura su salida. En particular luego de que, durante una audiencia parlamentaria en marzo, se negó a confirmar las declaraciones de Trump según las cuales Irán representaba una “amenaza inminente” antes de los bombardeos estadounidenses e israelíes que desencadenaron la guerra en el Oriente Medio.
Entonces subrayó que la decisión de los ataques era “responsabilidad del presidente”. Gabbard sirvió en Irak con la Guardia Nacional del Ejército, fue congresista y precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos en 2020.
Sus posiciones prorrusas y contra la guerra en Ucrania también generaron polémica.
- Fuente: AFP
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EE. UU. deposita sus esperanzas en mediadores pakistaníes para terminar la guerra con Irán
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó su esperanza en un avance hacia el fin de la guerra con Irán, al recurrir a los mediadores pakistaníes para que ayuden a impulsar los esfuerzos por alcanzar un acuerdo.
La víspera el presidente Donald Trump había advertido que las negociaciones, que se han prolongado durante semanas con altibajos, están “justo en el límite” entre alcanzar un arreglo o reanudar los ataques. “Creo que los pakistaníes viajarán hoy a Teherán. Así que esperemos que eso impulse aún más el proceso”, dijo Rubio el jueves a periodistas.
Un alto el fuego el 8 de abril detuvo la guerra iniciada semanas antes por ataques de Estados Unidos e Israel, pero los esfuerzos de negociación, incluidas unas históricas conversaciones cara a cara celebradas en Islamabad, no han logrado hasta ahora alcanzar un acuerdo duradero.
El ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, a quien se considera cercano al poderoso jefe del ejército pakistaní, Asim Munir, visitó Irán por segunda vez en una semana el miércoles.
Los medios iraníes, incluida la agencia de noticias ISNA, han reportado con base en fuentes anónimas que el propio Munir podría visitar Teherán el jueves, pero las autoridades pakistaníes no han hecho comentarios sobre ningún plan de viaje del jefe militar.
Sin embargo, Pekín anunció que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, viajará el sábado a China, que también ha participado en los esfuerzos de mediación para poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero.
Aunque la guerra abierta y los ataques en todo el Golfo han disminuido, el estancamiento derivado de las confrontaciones sigue pesando sobre la economía mundial.
“Nos molestó mucho”
En abril, Pakistán fue sede de las únicas negociaciones directas, en las que Munir ayudó a mediar, entre funcionarios estadounidenses e iraníes que se han llevado a cabo desde que estallaron las hostilidades.
Las conversaciones finalmente fracasaron y Teherán acusó a Washington de hacer “demandas excesivas”. Desde entonces, ambas partes han intercambiado múltiples propuestas, con la amenaza de nuevos ataques acechando a la vuelta de la esquina.
Teherán está en alerta ante esa posibilidad de una nueva escalada. El negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió el miércoles a Washington de una “respuesta contundente” si Irán fuera atacado.
El portavoz de la cancillería de la república islámica, Esmaíl Baqai, dijo que Irán estaba examinando una propuesta enviada por Washington, al tiempo que reiteró sus demandas sobre la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero y se ponga fin al bloqueo naval que mantiene Estados Unidos.
A pesar de la retórica incendiaria contra Irán, Trump se encuentra bajo presión política en su país para encontrar una solución ante el aumento de los costos de la energía.
El alto el fuego detuvo los combates, pero no ha reabierto el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital que normalmente transporta alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo.
Irán impuso un bloqueo de ese paso como parte de su represalia y solo ha permitido el paso de pocos buques en las últimas semanas, al tiempo que introdujo un sistema de peaje.
El secretario Rubio también criticó el jueves a los aliados de Estados Unidos en la OTAN por su negativa a ayudar en la guerra. “El presidente Donald Trump no les está pidiendo que envíen sus aviones de combate. Pero ellos se niegan a hacer nada”, afirmó. “Esto nos molestó mucho”.
Ataques en Líbano
En otro frente de la guerra, el ejército israelí anunció a primera hora de este viernes que abatió a dos hombres en el sur de Líbano, cerca de su frontera. Estos “individuos armados que se movían de manera sospechosa a unos cientos de metros del territorio israelí” murieron en un ataque aéreo, precisaron las fuerzas militares.
El jueves, medios estatales libaneses informaron que un ataque israelí dañó un hospital en el sur del país. A pesar de un alto el fuego que entró en vigor el 17 de abril, Israel continúa sus operaciones en Líbano, donde dice combatir al grupo proiraní Hezbolá.
Los ataques israelíes han cobrado la vida de 3.089 personas en ese país, entre ellas 116 socorristas y trabajadores sanitarios, desde el inicio de las hostilidades el 2 de marzo, según un recuento del Ministerio de Salud libanés revelado el jueves.
Líbano se vio sumido en la guerra el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó un ataque contra Israel para vengar la muerte del entonces líder supremo iraní, Alí Jamenei. El jueves, Estados Unidos sancionó a nueve personas vinculadas a Hezbolá a las que acusó de “obstaculizar el proceso de paz en Líbano”.
Fuente: AFP.
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Trump dice que negociaciones con Irán están “en el límite”
Irán anunció ayer miércoles que analiza una nueva propuesta de Estados Unidos entregada a través de la mediación de Pakistán después de que Donald Trump afirmara que las negociaciones están en las “etapas finales”. Tras una andanada de amenazas de ambas partes, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, dijo que están “examinando” una nueva propuesta estadounidense en el marco de la visita a Teherán del ministro del Interior de Pakistán, mediador en estas conversaciones.
"Hemos recibido los puntos de vista de la parte estadounidense y actualmente los estamos examinando“, declaró en la televisión estatal el portavoz, que expresó su “gran desconfianza” hacia Washington. El portavoz reiteró las exigencias de la república islámica: “El desbloqueo de los activos iraníes congelados” en el extranjero y el fin del bloqueo estadounidense de los puertos de Irán.
En Washington, Trump declaró a los periodistas que las negociaciones están “justo en el límite” entre llegar a un acuerdo o reiniciar los ataques. “Si no obtenemos las respuestas correctas, esto avanza muy rápido. Estamos totalmente listos para actuar. Tenemos que conseguir las respuestas correctas: tendrían que ser respuestas completamente buenas, al cien por ciento”, reiteró.
Tras las declaraciones de Trump y las informaciones sobre la continuidad de las negociaciones con mediación de Pakistán, los precios mundiales del petróleo cayeron más de un 5 % el miércoles ante las expectativas de un acuerdo. La guerra, que ha sacudido la economía mundial, comenzó el 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde el 8 de abril, un frágil alto el fuego puso freno a las hostilidades, pero Estados Unidos e Irán continúan el cruce de declaraciones.
Trump ha amenazado repetidamente a Teherán con nuevas acciones militares, mientras que los funcionarios iraníes han respondido con sus propias advertencias de “acciones devastadoras”. A pesar de las agresivas declaraciones, ambos países han seguido participando en intercambios diplomáticos, mediados por Pakistán, con el objetivo de finalizar oficialmente la guerra.
Guerra “más allá de la región”
Más temprano, el principal negociador de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que Estados Unidos trata de reanudar la guerra en Oriente Medio en reacción a las amenazas proferidas el martes por Trump a la república islámica si no se alcanza un acuerdo de paz.
Qalibaf, que también es presidente del Parlamento, advirtió que su país prepara una “respuesta contundente” ante la posibilidad de nuevos ataques.
Los Guardianes de la Revolución lanzaron otra amenaza ayer miércoles: “si la agresión contra Irán se repite, la guerra regional prometida se extenderá esta vez mucho más allá de la región, y nuestros golpes devastadores los aplastarán”.
El ministro de Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, elogió el miércoles a Trump por su decisión de “dar una oportunidad a la diplomacia” y exhortó a Irán a aprovechar “la oportunidad de evitar las peligrosas implicaciones de una escalada”.
Bajo presión
Trump se encuentra bajo presión ante el aumento del costo de la energía, en un año de elecciones de mitad de mandato.
Aunque el alto el fuego detuvo los combates, no ha permitido reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por el que en tiempos de paz pasa una quinta parte de las exportaciones de petróleo y del gas natural licuado del mundo.
El futuro de esta vía marítima es un punto clave de las negociaciones, pero sin un acuerdo crecen los temores por la economía mundial, a medida que se agotan las reservas de petróleo acumuladas antes de la guerra.
Por el estrecho también transita alrededor de un tercio de los fertilizantes mundiales, cuya pérdida está provocando un aumento de los precios de los alimentos y podría causar escasez. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advirtió el miércoles de una grave crisis mundial de los precios de los alimentos y de una “crisis agroalimentaria sistémica” a causa del cierre del estrecho.
Fuente: AFP.