Este miércoles, Donald Trump, en compañía de toda su familia, asistió al funeral de Ivana Marie Zelníčková, más conocida como Ivana Trump, quien fue su primera esposa y madre de tres de sus hijos, por lo que llegó hasta la parroquia católica de St. Vincent Ferrer, ubicada en Lexington Avenue de Nueva York, para participar del oficio religioso.
El expresidente de los Estados Unidos estuvo acompañado de sus hijos Donald Jr, Ivanka y Eric, hijos de su matrimonio con Ivana; así como también Tiffany Trump, su hija con Marla Maples y su hijo Barron junto con su madre y actual esposa, Melania Trump.
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El velorio se llevó a cabo luego de seis días de que la exmodelo, esquiadora, diseñadora y empresaria checo-estadounidense muriera a los 73 años tras haber caído de las escaleras de su casa del Upper East Side, una exclusiva zona de Nueva York.
Según lo publicado por medios internacionales, el informe forense señala que fue encontrada sola en su vivienda al pie de los escalones con fuertes contusiones en el torso y un paro cardíaco como resultado de una caída que fue accidental.
Una numerosa concurrencia se dio cita en el encuentro para dar el último adiós a una de las celebridades más reconocidas de la década de los 80. Donald e Ivana Trump estuvieron casados desde 1977 a 1992. Aunque el divorcio generó gran revuelo en la época, finalmente quedaron en buenos términos.
Según portales especializados, Donald e Ivana tenían una excelente relación marcada por el cariño, el respeto y siempre estuvieron unidos por la numerosa familia que formaron juntos, por lo que el exmandatario estadounidense había expresado lo siguiente: “Una mujer maravillosa, hermosa y asombrosa, que llevó una vida grandiosa e inspiradora y cuyo orgullo y alegría eran sus tres hijos. Estaba tan orgullosa de ellos, como todos estábamos tan orgullosos de ella. ¡Descansa en paz, Ivana!”.
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Trump da la salida de insólita carrera de IndyCar en las calles de Washington
El presidente estadounidense, Donald Trump, recorrió este domingo el circuito automovilístico instalado en las calles de Washington y agitó la bandera verde de salida de una carrera en la que el español Alex Palou puede asegurar su quinto título de la serie IndyCar. Esta insólita prueba, bautizada como Gran Premio Freedom 250, es otro de los eventos deportivos que el mandatario incluyó en los festejos por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
El presidente y la primera dama, Melania Trump, tuvieron una vista privilegiada del espectáculo, mientras los monoplazas rugían antes de competir frente a monumentos icónicos de la capital estadounidense a velocidades de hasta 298 km/h. “Ha resultado ser más grande de lo que jamás creímos posible”, dijo Trump a la cadena Fox. “El circuito es maravilloso. Quiero que todos estén seguros y que la gente se divierta”.
Trump saludó al propietario de la serie IndyCar, Roger Penske, y a los siete ganadores de su cita más emblemática, las 500 Millas de Indianápolis, presentes entre los 25 pilotos en pista antes de que comenzara esta carrera de 147 vueltas. “Buena suerte, háganlo bien, diviértanse”, les dijo el presidente, de 80 años.
Antes del Gran Premio, Trump se subió a bordo de su limusina blindada, conocida como La Bestia, para un recorrido a baja velocidad por este trazado que serpentea puntos como el Monumento a Washington, los Archivos Nacionales y museos del Smithsonian, incluida la National Gallery of Art.
“El presidente quiso hacer esto. Es un gran aficionado. Queríamos formar parte del 250 aniversario”, dijo Penske. “Esto es realmente el resultado de nuestro equipo intentando llevarlo al siguiente nivel. Es una carrera icónica”. En los prolegómenos también hubo vuelos de exhibición y se cerró el tráfico aéreo en el cercano Aeropuerto Nacional Reagan.
Con miles de aficionados en las calles, la carrera arrancó después de que Trump ondeara la bandera verde en la línea de salida frente al edificio del Capitolio de Estados Unidos. El presidente republicano se ha reservado el protagonismo de estos espectáculos deportivos organizados para celebrar la firma de la Declaración de Independencia, el 4 de julio de 1776, incluida una cartelera de artes marciales mixtas celebrada en junio en los jardines de la Casa Blanca.
Palou por quinta corona
Partiendo desde la pole, Alex Palou tenía su primera oportunidad este domingo de asegurar sun cuarto título consecutivo de la IndyCar, y quinto en total de la principal categoría del automovilismo estadounidense de velocidad. “Es increíble”, dijo Palou sobre el evento. “Sin duda superó todas mis expectativas”, aseguró el piloto del equipo Chip Ganassi Racing, líder de la clasificación general y ganador de seis carreras en 2026.
Más allá de la pugna por el título, sus rivales estadounidenses tenían un especial interés en conquistar la insólita carrera en la capital del país. “Estoy emocionado de manejar por estas calles increíbles”, dijo Kirkwood, segundo de la clasificación general. “Es un gran momento como estadounidense poder manejar por Washington DC. Es un evento que Estados Unidos está organizando y es algo muy especial”.
“No sé si alguna vez volveremos a correr alrededor de la capital del país, así que el hecho de que lo estemos haciendo es todo un espectáculo”, dijo su compatriota Josef Newgarden. IndyCar y Penske Racing han sufragado gran parte de los 35 millones de dólares que cuesta organizar el gran premio, con el apoyo de patrocinadores, para aumentar la atención sobre una categoría conocida sobre todo por las 500 Millas de Indianápolis. “Esto es unas 500 Millas de Indianápolis en un circuito urbano”, lo describió el neozelandés Scott McLaughlin.
Fuente: AFP.
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EE. UU. autoriza importación de 300.000 t de carne en un intento de frenar la suba de precios
El presidente Donald Trump anunció ayer viernes que Estados Unidos permitirá la importación, libre de aranceles, de hasta 300.000 toneladas de carne para moler durante los próximos 90 días, en un intento por reducir los precios para los consumidores.
El poder adquisitivo es una de las principales preocupaciones de los estadounidenses de cara a las elecciones legislativas de medio término de noviembre. El mandatario no precisó de qué países provendrán las importaciones, pero señaló que la carne será vendida con una rebaja de 25 % sobre los precios de mercado.
“Mientras trabajamos por reconstruir este (stock de) ganado y ayudamos a nuestros ganaderos, durante los próximos 90 días Estados Unidos permitirá la importación de hasta 300.000 toneladas de producto destinado a carne molida sin arancel fuera de cuota”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
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En el país de las hamburguesas, la carne de res es uno de los productos cuyos precios más atormentan a los consumidores. En mayo, había que pagar 15% más que el año anterior para comprar un bistec, según las cifras oficiales de inflación.
Esta medida “reducirá los precios para los estadounidenses”, celebró Trump. A finales de julio, el Departamento de Agricultura anunció la próxima reanudación de la importación de ganado mexicano, más de un año después de su suspensión debido a un desacuerdo en torno a la lucha contra un parásito.
México exportó algo más de un millón de cabezas de ganado a Estados Unidos en 2024, según estimaciones de ambos gobiernos.
Causa y consecuencia
Estados Unidos se encuentra entre los mayores consumidores de carne de res del mundo, con algo más de 23 kg por habitante en 2025, según datos de la OCDE.
Pero los precios de la carne bovina se han disparado desde la pandemia de covid-19, pasando de menos de 4 dólares la libra (algo menos de 500 g) a comienzos de 2021 a casi 6,90 dólares en julio de este año, de acuerdo con datos de la Reserva Federal estadounidense (Fed, banco central). En un año, el aumento ronda el 10 %.
Los precios reflejan las tensiones sobre la oferta, con un stock ganadero en su nivel más bajo desde la década de 1950, pero también por un incremento de los costos, en particular de la energía, los insumos y el transporte, que pesan sobre las finanzas de los agricultores estadounidenses.
Se suman a este diagnóstico las consecuencias de los fenómenos climáticos, con una sequía persistente en los últimos años en los principales estados productores de Estados Unidos que complica la alimentación de los animales.
Control extranjero
Ya a comienzos de año, Trump también había firmado un decreto que favorecía la entrada de más carne vacuna argentina a Estados Unidos, aumentando los cupos de importación sin arancel.
“Todos queremos precios más bajos en los alimentos, pero como he dicho durante meses, no podemos hacerlo a expensas de los productores estadounidenses. Inundar el mercado con carne extranjera daña nuestra industria ganadera”, cuestionó la senadora Deb Fischer, republicana como Trump.
La Asociación Nacional de Ganaderos de Bovinos estadounidense, un grupo de comercio, también manifestó su reparo.
“Inundar el mercado con carne subvencionada por el gobierno, por debajo del precio del mercado, no es el camino para recomponer el ganado estadounidense”, dijo su director ejecutivo, Colin Woodall. “El anuncio de hoy y otras intervenciones en el mercado arrojaron agua fría sobre la posibilidad de aumentar el stock ganadero y sacrifican la estabilidad de largo plazo en favor de mensajes de corto plazo”. Ante las críticas, Trump insistió en que lograría que los precios de la carne bajaran porque “eso es lo que quieren los votantes, y lo que yo quiero”.
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Ante el impacto inflacionario de los aranceles adicionales generalizados, principal arma económica de Trump, Washington también había anulado las tasas que afectaban a cierto número de productos agrícolas procedentes de Brasil, como la carne de res, el café y los tomates.
Pero fue sobre todo hacia los gigantes de la carne que Trump intensificó la presión, desde hace varios meses, acusándolos de prácticas anticompetitivas que perjudican tanto a los ganaderos como a los consumidores estadounidenses.
Fuente: AFP
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Trump se reuniría este año con el líder norcoreano Kim Jong Un
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el miércoles que se reunirá este año con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, tras haber ordenado reducir las maniobras militares con Seúl para evitar crispar a Pyongyang. “Sí, me reuniré con él”, respondió Trump, interrogado al respecto mientras mostraba a algunos periodistas las reformas en curso en la Casa Blanca.
Asimismo, precisó que Corea del Norte cuenta con “57 armas nucleares muy potentes”, una referencia muy específica e inusual sobre el arsenal atómico de Pyongyang. “Nunca se debió permitir que esto ocurriese (...) pero las consiguió”, agregó. Trump insinuó el lunes que habló con Kim, recalcando que ambos guardan una “muy buena relación”. Sin embargo, este martes, la influyente hermana del líder norcoreano, Kim Yo Jong, aseguró no estar al tanto de tales contactos.
Trump y Kim Jong Un se reunieron tres veces durante el primer mandato del republicano, pero desde que regresó a la Casa Blanca no se han vuelto a encontrar. “Ha habido una persistente especulación de que Washington podría buscar volver a hablar con Pyongyang antes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, en noviembre”, apuntó a AFP Yang Moo-jin, expresidente de la Universidad de Estudios Norcoreanos.
“Para Trump, una reunión con (...) Kim Jong Un podría suponerle una oportunidad de asegurarse un legado en materia de política exterior”.
Por su parte, Park Won-gon, profesor en la universidad Ewha Womans, señaló que reducir las maniobras podría favorecer el diálogo.
“La suspensión de los ejercicios conjuntos siempre ha sido un prerrequisito de Corea del Norte para dialogar con Estados Unidos”, explicó a la AFP.
Trump sostuvo el lunes, al ser preguntado sobre si Kim había respondido a sus pedidos para hablar: “Sí, lo ha hecho”.
No obstante, la hermana del líder norcoreano afirmó el miércoles que no tiene constancia de que Kim Jong Un y Trump hubieran mantenido algún contacto.
“En cuanto a las recientes noticias procedentes de Washington sobre la comunicación entre los líderes de Corea del Norte y Estados Unidos, no tengo conocimiento alguno al respecto”, dijo en un comunicado.
“Y probablemente sea el único asunto relacionado con la política exterior de nuestra alta dirección del que no estoy al tanto”, agregó.
Con todo, Kim Yo Jong comentó que su hermano guardaba un “buen recuerdo y una buena impresión” de Trump y que la relación entre ambos líderes continúa siendo “excelente”.
Maniobras acortadas
En paralelo, Trump anunció el domingo una reducción “considerable” de la participación estadounidense en los ensayos militares anuales denominados “Ulchi Escudo de Libertad” con Corea del Sur, debido a su “muy buena relación” con el líder norcoreano Kim Jong Un.
En su plataforma Truth Social, el republicano criticó los ejercicios con Seúl, no “solo por costosos”, sino porque “envían una señal totalmente inapropiada y hostil” hacia Corea del Norte, país que, según dijo, se ha mostrado respetuoso y “no amenazante” desde que él volvió al poder en 2025.
El ejército surcoreano indicó el miércoles que las maniobras terminarán el viernes, y no el 27 de agosto, como estaba previsto.
“Hemos decidido ajustar el período de los ejercicios para que se realicen del 17 al 21 de agosto”, seis días antes de lo previsto originalmente, dijo el Estado Mayor surcoreano en un comunicado.
Agregó que la decisión fue tomada “por sugerencia de la parte estadounidense”.
Por su parte, un funcionario del Pentágono dijo a la AFP que “estos ajustes mantienen los objetivos de preparación y entrenamiento esenciales”.
Las maniobras apuntan a preparar de manera conjunta la defensa contra Corea del Norte, un país con armas nucleares.
Estaban programadas para celebrarse en dos fases: la primera, del 17 al 21 de agosto, centrada en la defensa contra potenciales amenazas norcoreanas; y la segunda, del 24 al 27 de agosto, para preparar una contraofensiva.
La segunda fase habría sido eliminada por la orden de Trump de reducir los ejercicios.
En cualquier caso, la hermana de Kim le restó importancia al cambio: “no consideramos que merezca un comentario y nos parece completamente carente de interés”, dijo. A su modo de ver, reducir la escala o la duración de los ejercicios no los priva de su naturaleza “provocadora y agresiva”.
Fuente: AFP.
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Tregua entre Trump y Xi resiste la primera prueba
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
A mediados de mayo pasado, Beijing fue escenario de un nuevo encuentro cara a cara entre los líderes de las dos principales potencias globales: Donald Trump y Xi Jinping. A tres meses de aquella reunión de alto nivel en la capital china, el balance geopolítico de sus acuerdos y omisiones permite evaluar con mayor perspectiva el impacto real de una cita que, lejos de resolver los nudos estructurales de la rivalidad bilateral, trazó un mapa de pragmatismo táctico.
El encuentro, presentado bajo el compromiso marco de mantener una “relación estratégica constructiva y estable”, respondió a urgencias inmediatas de ambos lados del Pacífico. Para Estados Unidos, la prioridad radicó en asegurar compromisos tangibles de compras agrícolas e industriales que aliviaran las presiones del sector productivo norteamericano y ofrecieran resultados perceptibles en el frente interno. Para China, en tanto, la prioridad absoluta consistía en amortiguar el impacto de nuevas escaladas arancelarias, ganando margen de maniobra en un ciclo económico interno caracterizado por la reconfiguración de su modelo de crecimiento.
En el plano comercial y tecnológico, la cumbre dejó en evidencia los límites de la negociación contemporánea. Mientras Washington mantuvo prácticamente intacto el esquema de controles sobre la transferencia de tecnologías críticas y semiconductores de avanzada, Beijing logró preservar la arquitectura de sus políticas industriales estatales sin ceder en reformas de fondo. El resultado fue un intercambio de concesiones pragmáticas: flujo comercial previsible a cambio de estabilidad temporal, dejando el pulso tecnológico y defensivo en un carril paralelo de competencia continua.
Desde una perspectiva analítica, determinar cuál de los dos actores obtuvo un mayor beneficio depende del horizonte de evaluación. En el corto plazo, la administración estadounidense logró traducir la reunión en una narrativa de gestión comercial efectiva y resultados cuantificables para sus productores. Sin embargo, en el cálculo estratégico de mediano y largo plazo, la diplomacia china consiguió neutralizar las amenazas de disrupción económica inmediata sin comprometer su soberanía tecnológica ni su proyección en el espacio Indopacífico.
La frágil tregua alcanzada en mayo ha permitido que los canales de comunicación diplomática y militar se mantengan operativos en un contexto global atravesado por volatilidades regionales, especialmente en Europa del Este y Oriente Medio, así como por la persistente tensión en el Estrecho de Taiwán. No obstante, este espacio de distensión enfrenta su prueba de fuego en el horizonte cercano, con la vista puesta en la Cumbre de Washington prevista para el último cuatrimestre del año.
Transcurridos noventa días de aquel apretón de manos en Beijing, la lección principal para la diplomacia internacional no es el advenimiento de una nueva era de cooperación, sino la consolidación de un modelo de “coexistencia competitiva”. En este esquema, las grandes potencias alternan la retórica de la confrontación con pausas estratégicas destinadas a recalibrar sus fuerzas. Para el resto de los actores internacionales, comprender la naturaleza de este equilibrio inestable resulta fundamental para navegar las incertidumbres del sistema global contemporáneo.