Aunque no lo crean, el hombre de cabello blanco con lentes, quien se encuentra sentado y fumando efectivamente se trata de Bradley Cooper; por lo que logró ser tendencia, gracias a la gran transformación que sufrió su imagen. Así lo muestran las fotografías promocionales de la película Maestro, biografía que relatará la vida del compositor Leonard Bernstein, filme que tiene a Steven Spielberg como uno de los productores de la película, al igual que el cineasta Martin Scorsese y grabada por Netflix, plataforma que también se encargó de publicar las imágenes publicitarias en su cuenta oficial de Twitter.
La publicación causó sensación en la platea digital, al recibir comentarios de asombro como por ejemplo: “¡Diablos! ¡Incluso tiene vello blanco en los brazos! ¡Cuánta atención a los detalles! Quién quiera que sea el maquillador/peinador de esa película necesita ganar algunos premios importantes”.
“Cooper, de 47 años, también dirige la película, posterior a “A Star is Born”. Está coprotagonizada por Carey Mulligan como la esposa de Bernstein, Felicia Montealegre, y Jeremy Strong (Kendall Roy en “Succession”) como el crítico John Gruen”, reportó. CNN.
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Además de su aspecto como anciano el anuncio publicitario también muestra a Bradley como Bernstein pero en su versión más joven. Teniendo en cuenta que Leonard es una leyenda del teatro musical, más conocido por componer “West Side Story” el musical de Broadway de 1957.
De acuerdo a lo publicado por medios internacionales Maestro será estrenada en el 2023 y está enfocada en la historia de amor de Leonard y Felicia, que duró 30 años, desde 1946, que involucra un par de compromisos, un matrimonio e hijos. Bernstein a los 72 años, en 1990.
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“Mis muertos tristes”: Larraín lleva fantasmas con trasfondo social a San Sebastián
El realizador chileno Pablo Larraín trajo al Festival de San Sebastián “Mis muertos tristes”, una miniserie sobre una mujer que ve y habla con los muertos en una zona empobrecida de Buenos Aires, que entró a competir este lunes por la Concha de Oro. La producción, presentada en formato de largometraje para el festival, marca el regreso a América Latina para Larraín. En los últimos años, el realizador ha dirigido cintas en inglés, y está basada en los cuentos de la escritora argentina Mariana Enríquez, quien concibió el guion junto al director.
“Mis muertos tristes” es la historia de Ema, una médico recién jubilada interpretada por la argentina Mercedes Morán que puede conversar con los muertos, incluida su recién fallecida madre con la que vive. La llegada desde Estados Unidos de su hermana (Alejandra Flechner), su cuñado y su sobrina, quien aparentemente también tiene el don de su tía, desencadena una serie de acontecimientos ambientados en una zona empobrecida de Buenos Aires, donde la violencia crece y los habitantes se organizan para protegerse.
Larraín filmó en el barrio Piedrabuena de Buenos Aires, un lugar como muchos otros de ciudades latinoamericanas construidos con viviendas sociales pero que “lentamente fueron abandonados, fueron dejados en el patio de atrás” y ahora están gobernados “por cierta forma de violencia”, según explicó en rueda de prensa.
De todas maneras, la experiencia resultó gratificante, ya que “esa comunidad finalmente resultó ser muy amistosa” y “muchos de los extras y secundarios (de la película) son de ahí”, dijo el director de “No”, “Neruda” y la trilogía en la que exploró las vidas de Jacqueline Kennedy, Diana de Gales y Maria Callas.
“Gente desalmada gobernando”
En la rueda de prensa, tanto Larraín como el reparto aprovecharon para denunciar el maltrato al mundo del cine por parte de los gobiernos de Chile y Argentina. “La cultura es la memoria, es la identidad de los pueblos” y “gente desalmada gobernando pretende matar lo poco de alma que queda”, denunció la actriz Dolores Fonzi, quien interpreta a la hija de Ema, al calificar de “pésimo” el estado del cine argentino tras el retiro del apoyo al sector del gobierno del ultraliberal Javier Milei.
Larraín, de su lado, cargó contra el ejecutivo del ultraderechista José Antonio Kast en Chile, que decidió “ignorar totalmente” la muerte del gran documentalista chileno Patricio Guzmán la semana pasada, “revelando no solo la desidia y el desprecio, sino la infinita ignorancia de quienes nos gobiernan”.
“Mis muertos tristes” entró a competir en la sección oficial del festival de esta ciudad del norte de España, que entregará sus premios el sábado en la gala de clausura. La sección oficial alberga otras dos producciones latinoamericanas, “Glaxo”, un drama de época del argentino Benjamín Naishtat presentado el domingo, y “Las disculpas de Vicentina”, del brasileño Gabriel Martins, a estrenarse el viernes.
Asesinos y religión
En total, en esta 74ª edición del festival concursan 17 producciones por la Concha de Oro, el máximo galardón del certamen vasco. Dos películas españolas fueron presentadas este lunes en la sección principal, aunque fuera de competencia. La primera de ellas es “Sacamantecas”, del realizador vasco David Pérez Sañudo, sobre uno de los primeros asesinos en serie documentados en España que estranguló a mujeres en la provincia de Álava en el siglo XIX, con un reparto que incluye a Patricia López Arnaiz y Antonio de la Torre.
La segunda es “Ruega por nosotras”, del director mallorquí Daniel Monzón, que narra la historia de una joven rebelde que es internada en un reformatorio religioso donde es sometida a un brutal régimen disciplinario. En la sección Horizontes Latinos, dedicada exclusivamente al cine de la región, se proyectaron “El tren fluvial”, de los argentinos Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale; “Seis meses en el edificio rosa con azul”, del mexicano Bruno Santamaría Razo; y “El deshielo”, de la chilena Manuela Martelli.
Fuente: AFP.
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La película “Tenzing” rescata la historia del sherpa que conquistó el Everest en 1953
Pasaron años antes de que Tenzing Norgay consiguiese su lugar en la historia como el hombre que, junto al kiwi Edmund Hillary, llegó por primera vez a la cima del Everest. Y décadas para que su historia llegara al cine. “No sé por qué pasó tanto tiempo para contar esta historia”, dijo la directora de “Tenzing”, Jennifer Peedom, en entrevista con AFP. “Para mí, siempre ha sido la historia más interesante del Everest”.
“Tenzing”, de Apple TV, cuenta los detalles del primer ascenso a la cima del Everest en 1953, colocando el lente sobre Tenzing Norgay, quien completó el hasta entonces imposible trayecto junto al neozelandés Sir Edmund Hillary. Pero la cinta, que aterrizó en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) tras estrenar en Telluride, se propone además contar la historia del escalador sherpa, quien inicialmente perdió protagonismo en la narrativa occidental del histórico ascenso.
Desde su niñez en Nepal hasta la mítica misión junto a la expedición británica que revelaría la montaña de 8.848,86 metros bajo otra perspectiva. “Tuvo que superar tantas adversidades solo para llegar a la línea de partida en el Everest, y ni hablar de convertirse en el primer hombre en alcanzar la cima. Es uno de los grandes logros del siglo XX, y quería poner a Tenzing como protagonista de esa historia, de su propia historia”, dijo Peedom a AFP tras el estreno en Canadá.
Llevar esta historia a la pantalla fue también un camino con obstáculos para la realizadora, quien dio sus primeros pasos como operadora de cámara en los Himalayas. “Formé relaciones durante muchos años (...) Fue un proceso de ganarme la confianza”, explicó la realizadora del premiado documental “Sherpa” (2015), que muestra las escaladas en el Everest desde la perspectiva de los hombres que cargan el peso, literalmente, de las misiones de los extranjeros.
Fue la conducción de Peedom lo que selló la participación de Willem Dafoe, quien da vida al coronel John Hunt, jefe de la expedición. Para el actor de 71 años, la experiencia fue “una aventura”, no solo por el desafío físico, sino por la conexión con la naturaleza. Pero en esencia, fue una oportunidad de dar crédito a una persona que, además de superar enormes obstáculos físicos en la montaña, enfrentó clasismo y exclusión. “En esta especie de resaca del mundo colonial, este hombre fue desconsiderado. Pero al final él resultó el más capaz y decidido. No desistió a pesar de que había muchos impedimentos en su camino”.
“Una nota al pie”
Norgay participó en varias expediciones fallidas en el Everest antes de sumarse a la liderada por Hunt.
La cinta de Peedom lo retrata como un hombre excluido de la comunidad sherpa por sus raíces tibetanas, quien luego pasa a enfrentar discriminación en la expedición británica por ser parte de los sherpas, vistos no como escaladores, sino como cargadores de peso.
Norgay trata de probar su valor y conquistar un puesto entre los escaladores, solo para ser relegado por sus orígenes.
Una de las líneas más poderosas de la cinta es cuando el hombre concluye que mérito no significa “quién es el mejor”.
“Es quién es el mejor entre los británicos”, responde apesadumbrado Hillary (Tom Hiddleston).
Para Tenzin Dalha, oriundo de Lhasa y quien representa a un joven Norgay, esta falta de protagonismo fue una sorpresa.
“No sabía que Tenzing era una nota al pie en otras partes del mundo. Para nosotros, él era la superestrella”, dijo.
El actor de raíces tibetanas Genden Phuntsok, quien encarna a un adulto Norgay, sintió el peso en los hombros de asumir este protagónico, pero dijo haber ganado confianza gracias al apoyo de Peedom, quien le sugirió tomar el rol “paso a paso”.
Mientras que Hiddleston encontró inspiración “en la fe y la hermandad” que Hillary y Norgay compartían.
Caitríona Balfe, quien representa a Jill Henderson, amiga de Norgay, espera que la cinta sea además una oportunidad para reflexionar sobre la explotación turística en el Everest y la conexión con la naturaleza.
“No es apenas sobre tomarse una foto en la cima”, comentó. “No se trata de conquistarla, sino de fundirse con ella”.
Fuente: AFP.
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¡Inédito! El Vaticano entra por primera vez en la carrera de los Óscar con “Lava verde”
En una decisión inédita en la historia de los premios de la Academia, la Santa Sede tiene previsto postular “Lava verde” (Green Lava) para que sea considerada en la próxima edición de los galardones más importantes de Hollywood.
La información de la que se hizo eco este miércoles la agencia RT fue revelada por Variety, una de las publicaciones de mayor peso de la industria cinematográfica estadounidense, que señaló que esta sería la primera vez que el Vaticano presenta una producción para competir por una eventual nominación a los Óscar, en los 97 años de historia de la Academia.
La película elegida es un cortometraje documental producido por Vatican News y Radio Vaticana y tiene como protagonista a Giacomo Mattivi, un joven italiano de 21 años que enfrenta desde hace años una enfermedad genética rara e incurable.
La historia se centra en la vida cotidiana de Mattivi y en su manera de afrontar la distrofia muscular de Duchenne, un trastorno que afecta principalmente a los varones y que provoca una progresiva debilidad y pérdida de masa muscular desde edades tempranas.
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A pesar de las dificultades que atraviesa y de necesitar un respirador para mantenerse con vida, Mattivi encontró en la fe y en el servicio a los demás una parte fundamental de su vida: se convirtió en catequista.
El joven fue recibido en dos ocasiones por el papa Francisco, encuentros que forman parte de una trayectoria marcada por la espiritualidad, la enfermedad y su relación con la Iglesia.
Según Variety, el documental se estrenará esta semana en Los Ángeles, como paso previo a su presentación para ser considerado en la categoría de mejor cortometraje documental.
La próxima ceremonia de los premios Óscar está prevista para el 14 de marzo de 2027, mientras que las nominaciones serán anunciadas el 21 de enero.
Hasta entonces, productoras y distribuidoras desplegarán sus habituales campañas para captar la atención de los miembros de la Academia. Esta vez, entre las producciones que buscarán hacerse un lugar en esa carrera estará una película con un protagonista muy particular: una producción impulsada desde el corazón del Vaticano que aspira a llevar su historia hasta el escenario de Hollywood.
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Zach Cregger busca trasladar el lenguaje del videojuego al cine en “Resident Evil”
Zach Cregger, fan consumado de “Resident Evil”, se propuso apenas un objetivo para esta nueva adaptación del famoso videojuego a la pantalla grande: mantenerse inmerso en el formato. Para ello el aclamado director decidió apoyarse en el lenguaje audiovisual de los videojuegos al momento de rodar, igualando la perspectiva del espectador con la del protagonista Austin Abrams.
“(Quería) permanecer fiel al espíritu de los juegos (...) Es un nuevo personaje, pero la historia debe sentirse como se siente el videojuego”, dijo Cregger en entrevista con AFP. Cregger optó por colocar el lente detrás de Abrams “y, mientras él se mueve, la cámara gira para mostrar lo que está mirando”. “Hay mucha coordinación entre él y el operador de cámara para asegurarnos de que se sienta como un videojuego o como una vista en primera persona”. El realizador también tomó del formato el ritmo y la evolución del armamento. “Comienzas con una pistola, y luego una escopeta, y luego una ametralladora. Todo eso viene del videojuego”, comentó Cregger.
“De lleno por el terror”
“Resident Evil”, que llega a los cines estadounidenses este viernes, sigue a Bryan (Abrams), un mensajero que extiende su turno nocturno para trasladar un paquete desde un hospital. Una encomienda ordinaria que se convertirá en una pesadilla.
Cregger, director de la exitosa “La hora de la desaparición”, se inclinó más hacia el terror que hacia la acción en esta nueva adaptación cinematográfica de la franquicia.
“Quería apostar de lleno por el terror y por esa sensación de angustia que va creciendo lentamente y que los juegos han logrado transmitir tan bien a lo largo de toda la saga”, dijo. Para las escenas de acción, Abrams aumentó ligeramente de peso y entrenó un poco, pero no quiso pasar por una significativa transformación física.
Desde su perspectiva, Bryan tenía que lucir como alguien que no necesariamente se ejercitaba a diario. “Una parte del desafío era que quería que el personaje no luciera como alguien que podía enfrentar esto”, dijo Abrams a AFP.
“Mientras más en forma, más vas a sentir ‘ok, quizás puedes lograr esto’”. El actor de 30 años confesó que nunca había jugado “Resident Evil” hasta que consiguió el protagónico.
Ahora está familiarizado con la franquicia y no cree que sobreviviría si el calvario que enfrenta Bryan ocurriera en la vida real. La historia de “Resident Evil” ya había sido adaptada al cine por directores como Paul W. S. Anderson.
Cregger es consciente de que su abordaje puede no satisfacer a muchos fans que esperaban la inclusión de determinados personajes o líneas narrativas del videojuego, pero se mantuvo fiel a su visión.
“Lamento que esta película no sea eso, pero siento que si hubiese hecho eso, lo habría arruinado”, dijo. “Para mí, lo mejor es contar una historia original que celebre todo lo que amo de los videojuegos”.
Fuente: AFP.