La conductora de radio y televisión Gisella Cassettai, quien es reconocida por su amplia trayectoria en los diversos medios de comunicación, además de destacarse por ser una de las figuras nacionales más activas en las plataformas digitales estuvo de parabienes y lo celebró en la intimidad de su hogar.
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Ayer, Gisella y su marido Juan Carlos Álvarez cumplieron siete años de casados, y para festejar organizaron una cena que tuvo lugar en el patio de su residencia y de la cual también fue partícipe el pequeño Juan Ignacio, hijo de la pareja.
Cassettai compartió en su cuenta de Facebook una serie de fotografías del día de la celebración de la boda, acompañada de un emotivo escrito dirigido muy especialmente a su esposo, donde empezó diciendo: “Dicen que al cumplir los 7 años de aniversario un matrimonio ya pasó por la etapa más difícil... será? Ustedes que opinan?”, preguntó.
En el escrito, además de cuestionar también aclaró: “Particularmente no puedo decir que todo fuera color de rosas en casa, no ha sido fácil el día a día de estos 7 años, porque ni yo ni mi esposo somos algodón de azúcar, y aparte siempre surgen diferencias, desacuerdos, caras larga, reclamos etc. etc.”, aseguró.
Y luego destacó: “Pero lo importante es seguir eligiendo lo que nos hace feliz y mejores personas a ambos para poder ser el equipo que soñamos ser. 7 años se cumplen hoy de aquel día que rompiste todos mis esquemas @juancaa16″, siguió el posteo.
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Para cerrar con broche de oro, la comunicadora no escatimó palabras para expresar sus sentimientos por lo que dijo: “Crecimos en mucho, nos falta otro tanto, pero por cada día vivido juntos doy gracias a Dios, por nuestra unión y todo lo que en ella vivamos. Gracias compañero, amigo, esposo por estos años!! te amo! Feliz boda de lana...sigamos tejiendo!”, concluyó.
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Al conmemorar sus 35 años, Mercosur apuesta a profundizar su integración regional
Con Paraguay a cargo de la presidente pro tempore del Mercosur, el bloque regional conmemoró en Montevideo (Uruguay) los 35 años del bloque regional, que se inauguró el 26 de marzo de 1991, cuando Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suscribieron el Tratado de Asunción, en la capital paraguaya. El proceso de integración regional, que hoy cuenta con Bolivia como nuevo socio, busca profundizar sus alcances y beneficios en los nuevos tiempos.
La actividad estuvo encabezada por el embajador paraguayo Didier Olmedo, como Representante Permanente en ejercicio de la Presidencia Pro Tempore del Mercosur y anfitrión de la recepción, que se realizó en la noche del viernes en el Edificio Mercosur, en la capital uruguaya. “Solo cabe renovar nuestro compromiso por más y mejor Mercosur”, aseguró.
El embajador Olmedo recordó que el Mercosur contempla “el aprovechamiento eficaz de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio”.
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Asimismo, el embajador paraguayo señaló que en los países del bloque todas las matrices energéticas son sustentables, “porque vienen en casi todos los casos de energía hidroeléctrica”, y también señaló el uso de la navegación como medio de transporte. “Casi del 80% de nuestros bienes salen por una hidrovía. En un convoy de barcazas se transporta la carga de 550 camiones”, agregó.
El jueves pasado, en coincidencia con la fecha del aniversario, se realizó una ofrenda floral por la mañana en la Plaza Independencia de Montevideo, en presencia de representantes de los Estados Parte y Asociados, además de otros invitados y de la ciudadanía que se acercó a la ceremonia pública.
En el Edificio Mercosur, la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur recibió representantes de delegaciones diplomáticas de países asociados, de la Unión Europea y otros países acreditados en Uruguay, además de autoridades que marcaron la historia del proceso de integración como el expresidente del Uruguay, Luis Lacalle Herrera, quien firmó por su país el Tratado de Asunción, hace 35 años.
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A 50 años del golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Argentina
En Argentina, el 24 de marzo es fecha de duelo, marchas y disputas políticas. A 50 años del golpe de Estado, miles de personas vuelven este martes a las calles para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno del ultraderechista Javier Milei busca revisar. Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a marchar portando fotos de desaparecidos en una gran movilización en Buenos Aires que tendrá epicentro en la Plaza de Mayo.
Los organismos de derechos humanos cifran en 30.000 el total de desaparecidos durante la dictadura. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezan la marcha, en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar por el paradero de sus hijos. La búsqueda continúa. La justicia de Córdoba, en el centro del país, identificó recientemente los restos óseos de 12 personas hallados el año pasado en un excentro clandestino de detención.
“Pensábamos que después de unos días de tortura la gente iba a reaparecer. Pero eso no sucedió”, dice a la AFP Miriam Lewin, una periodista de 68 años que tenía 19 el día del golpe. Vivía en la clandestinidad cuando, en 1977, fue secuestrada, torturada y eventualmente trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy es un sombrío museo en Buenos Aires.
“Como en los campos nazis, se salvaban los que tenían cierta habilidad”, cuenta. La suya fue redactar notas y traducir textos. “Convivíamos con los gritos de las torturas mientras llevábamos una rutina casi de oficina”. El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas, robo de bebés, forzando a miles al exilio.
Memoria y disputa política
Cincuenta años después, 1.208 personas fueron condenadas en más de 350 juicios, pero más de 300 causas siguen abiertas. Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad de 140 nietos que fueron secuestrados cuando eran bebés o nacieron en cautiverio y se calcula que quedan más de 300 por encontrar.
“Todavía la condena a la dictadura, al plan sistemático de persecución, tortura y desaparición, sigue siendo fuerte en la mayor parte de la población argentina”, dijo a la AFP el politólogo Iván Schuliaquer, de la Universidad Nacional de San Martín. Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política por cómo se narra esta violencia, luego de que Milei cuestionara consensos instalados desde el retorno de la democracia.
El gobierno cifra en menos de 9.000 el número de desaparecidos, sostiene que en los años de dictadura hubo una guerra en la que se cometieron excesos de ambos lados y relativiza el rol de la dictadura militar, al describirlo como parte de un enfrentamiento con organizaciones armadas. En 2025, la Casa Rosada difundió un video en esa línea en el cual el escritor y referente de la ultraderecha Agustín Laje afirma que la historia ha sido enseñada de forma “maniquea y reduccionista”. Este año, divulgará un video en el que defenderá lo que llama “la verdad y justicia completa”.
La mayor parte de la sociedad, sin embargo, no parece acompañar este relato. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sobre 1.136 entrevistados en todo el país reveló que siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar.
En vísperas del aniversario, expertos de la ONU pidieron al gobierno de Milei “cesar las acciones que erosionan el legado histórico” y los obispos argentinos llamaron a que no se “mutile la historia”. “Hay algo del pacto democrático que con este gobierno se ha roto”, dijo Schuliaquer. Sin embargo, el movimiento de derechos humanos “tiene una capacidad de movilización discursiva, callejera, de visibilización pública, que todavía no tiene un contrincante de esa escala”.
Fuente: AFP.
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Argentina recuerda 50 años del golpe de Estado que instaló la dictadura militar
Una adolescente embarazada, un alumno secundario y una joven universitaria que sobrevivieron a la dictadura argentina reviven ante la AFP sus historias de tortura, muerte y exilio a 50 años del golpe de Estado. Representantes de una generación diezmada, estuvieron en distintas cárceles clandestinas de las 600 de la dictadura (1976-1983), responsable de 30.000 desapariciones, según organismos humanitarios.
Sus testimonios ayudaron a condenar genocidas y a reconstruir lo que sucedió en sitios como la Esma, el centro de exterminio de Buenos Aires por donde pasaron unos 5.000 secuestrados y sobrevivió apenas un millar. Ayudaron a probar el robo sistemático de bebés y los “vuelos de la muerte”, en los cuales los militares arrojaban a los secuestrados narcotizados al mar.
16 años, embarazada
Cuando ocurrió el golpe, el 24 de marzo de 1976, “la sensación era ‘llegó’. Oímos por radio el anuncio del estado de sitio. Había requisas, paraban colectivos”, dice Ana Careaga, una psicóloga de 64 años. “Me secuestraron el 13 de junio de 1977, me llevaron a un lugar, me desnudaron y empezaron a torturarme”, relató. “Me despojaron de identidad, ya no era Ana, era K04”.
“Quería morir, me decían ‘te vamos a mantener viva para seguir torturándote’”, y así lo hicieron durante cuatro meses. Hablar, llorar era castigado con tortura. “El hambre era desesperante, contaba los segundos hasta llegar a minutos y horas esperando la comida, pero la traían hirviendo y se la llevaban antes de que se enfriara lo suficiente”.
Al principio ocultó su embarazo. “Pensé que por la intensidad de la tortura habría muerto. En una oportunidad acostada y encadenada sobre una tarima, se empezó a mover en mi vientre. Fue la victoria en medio de la muerte”, dijo. Fue la única vez que lloró en cautiverio. Liberada obtuvo exilio en Suecia, donde nació su hija.
Días después supo que su madre había sido secuestrada junto a otras líderes de la naciente asociación Madres de Plaza de Mayo a la salida de una iglesia adonde se reunían, la misma donde habla con la AFP. Torturadas en la Esma, fueron arrojadas vivas al mar junto a dos monjas francesas. El mar devolvió los restos, maniatados de pies y manos. Fueron identificados años después y enterrados en la misma iglesia “donde habían sido libres por última vez”.
18 años, estudiante
Pablo Díaz, empresario de 67 años, era adolescente cuando lo secuestraron en 1976 en las redadas de líderes estudiantiles que reclamaban una tarifa de transporte escolar. El hecho es conocido como “La noche de los lápices” y fue llevado al cine en 1986 para relatar el secuestro de siete de ellos. Sólo él sobrevivió. Perseguido, se refugió en casa de un amigo, pero regresó al hogar familiar a pedido de su padre, que creía que estaría a salvo.
“Volví y esa madrugada me secuestraron. De paso robaron joyas”, dijo. Buscaban “material subversivo, armas, pero lo único que encontraron fue una revista Playboy debajo de mi colchón. Se rieron, pero me llevaron igual” a un centro clandestino bajo el mando del jefe policial Miguel Etchecolatz, condenado a nueve cadenas perpetuas y muerto en 2022.
“Supe que había campos de concentración cuando estuve en uno y que había tortura cuando me torturaron”, resume. Le arrancaron uñas, le pasaron electricidad, lo privaron de comida y lo sometieron a simulacros de fusilamiento. En sus tres meses de cautiverio tejió una historia de amor con Claudia Falcone, de 16 años. “Le prometí que cuando saliéramos íbamos a ser novios. Me respondió que la habían violado”, relató.
Los captores le encomendaron el cuidado de secuestradas embarazadas. “Fui testigo de tres nacimientos”, dijo. Los bebés fueron robados al nacer. “Dos se encontraron muchos años después”. Falcone y los otros estudiantes fueron fusilados y a Díaz lo trasladaron a una cárcel legal. En 1985 fue testigo del histórico Juicio a las Juntas. “La sociedad supo recién ahí que niños y adolescentes también fueron desaparecidos”.
19 años, universitaria
Miriam Lewin, una periodista de 68 años, tenía 19 cuando llegó el golpe. Como militante de la Juventud Peronista pasó a la clandestinidad. “No pensábamos que la represión iba a ser tan masiva y despiadada”, dijo. La secuestraron en 1977 y estuvo dos años cautiva, el último en la Esma, donde alternó tortura con trabajo esclavo.
“Era un centro de exterminio”, asegura. Al recordar los vuelos de la muerte, cuenta que les hacían creer que iban a una estancia en el sur y en la ingenuidad algunos pedían irse “porque no soportaban más estar encapuchados, comiendo comida en mal estado rodeados por ratas”.
Su testimonio contribuyó a la condena de tres pilotos. En una muestra de la impunidad que gozaban los militares, la llevaron junto a otros prisioneros a mezclarse entre los argentinos que celebraban la obtención de la Copa del Mundo 1978 tras la final jugada en el estadio de River Plate, vecino a la Esma.
“Lívidos, inmóviles en ese mar de gente desbordada pensé, esto va a durar 40 años más”. Pero en 1982, la dictadura se resquebrajaba y declaró la guerra al Reino Unido por las disputadas Islas Malvinas. Argentina perdió la guerra, pero en 1983 volvió a la senda democrática.
Fuente: AFP.
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Tigre celebra 49 años construyendo el futuro
Miguel Reguera, gerente general de Tigre Paraguay, compartió la fórmula que le permitió a la empresa alcanzar el éxito y cómo fue marcando el crecimiento urbano, industrial y habitacional del país en estos años.
Combinando innovación, confiabilidad y altos estándares productivos, la compañía, desde 1977, se enfocó en construir su camino de éxito, fortaleciendo su presencia en mercados regionales como Bolivia, Uruguay y Argentina, en los que ofrece soluciones para infraestructura sanitaria.
“En estos años vimos cómo la construcción en Paraguay evolucionó desde una lógica basada principalmente en la experiencia hacia una industria cada vez más técnica y profesional. Hoy cada proyecto exige soluciones de alto desempeño y garantías de calidad”, destacó Miguel Reguera, gerente general de Tigre Paraguay.
En este contexto, indicó que la profesionalización de todo el sector jugó un rol importante y, de hecho, es uno de los logros más significativos de la compañía, mencionó. Fabricantes, distribuidores, instaladores y desarrolladores operan ahora bajo criterios más exigentes en términos de eficiencia, seguridad y durabilidad.
Durante el último año, los programas de formación de la empresa beneficiaron a cientos de profesionales, desde plomeros e instaladores hasta arquitectos, promoviendo la mejora continua de la calidad constructiva. “La infraestructura sanitaria dejó de ser un aspecto secundario: hoy define la vida útil de las obras y la seguridad de quienes las habitan. Cada innovación que desarrollamos busca generar un impacto concreto y sostenible”, agregó el gerente general.
De cara a su 50° aniversario en 2027, Tigre Paraguay proyecta una etapa enfocada en innovación, sostenibilidad y eficiencia en el uso de los recursos, reafirmando su compromiso con el cuidado y la preservación del agua.
“Cumplir 49 años refleja la confianza de nuestros clientes, el compromiso de nuestro equipo y nuestra capacidad de adaptarnos a cada etapa del crecimiento del país. Nos acercamos al medio siglo con la convicción de que lo mejor aún está por construirse”, concluyó.