Fundada como ciudad romana en el año 244 a.C., aunque habitada mucho antes por los antiguos umbros, Asís lleva más de dos mil años observando el paso de la historia desde las laderas del Monte Subasio. Sin embargo, para millones de personas en todo el mundo, su nombre evoca inmediatamente a una figura universal: San Francisco de Asís, el santo de la humildad, la paz y la fraternidad.

  • Por César Palacios
  • @cespala
  • Fotos: Gentileza

Muchos conocimos su historia a tra­vés de la inolvi­dable película Hermano Sol, Hermana Luna, diri­gida por Franco Zeffirelli, que retrató la juventud de Francisco y su renuncia a los privilegios para abra­zar una vida de sencillez y servicio.

Invitados por la Cámara de Comercio Italo-Para­guaya y la Embajada de Italia en Paraguay, La Nación del Finde tuvo la oportunidad de recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de Umbría, el corazón verde de Italia. Entre castillos medieva­les, colinas cubiertas de olivares y antiguos cami­nos que parecen deteni­dos en el tiempo, el viaje conduce inevitablemente hacia uno de los desti­nos más fascinantes de Europa: Asís, la ciudad de los cuatro santos.

Pero Asís no vive única­mente de su extraordina­rio pasado. La ciudad que vio nacer a San Francisco y a Santa Clara alberga tam­bién a una de las figuras más sorprendentes de la Iglesia contemporánea: Carlo Acu­tis, el joven italiano nacido en 1991 que utilizó Inter­net y las nuevas tecnolo­gías para difundir la fe y que hoy es considerado el primer santo de la era digital.

Es más que una ciudad religiosa. También es patrimonio, gastronomía, naturaleza y paisaje

Para muchos visitantes resulta impactante llegar a una iglesia medieval y encon­trarse con un santo que ves­tía jeans, buzos deportivos y zapatillas, que navegaba por Internet, desarrollaba sitios web y hablaba el mismo len­guaje de los jóvenes del siglo XXI. Si estuviera vivo hoy, Carlo Acutis tendría ape­nas 35 años. Junto a San Francisco, Santa Clara y San Gabriel de la Dolorosa, su presencia convierte a Asís en una ciudad única, donde ocho siglos de tra­dición espiritual conviven con los desafíos y lenguajes del mundo moderno.

A iniciativas de la Cámara de Comercio Italo-Paraguaya y la Embajada de Italia en Paraguay, una misión empresarial llegó hasta este emblemático enclave europeo

PARAGUAY Y ASÍS ESTRECHAN VÍNCULOS

Durante la visita, la delegación paraguaya fue reci­bida en una sesión de honor por el Sindaco di Assisi, Val­ter Stoppini, en la histórica municipalidad de la ciudad.

El encuentro fue promovido por la Cámara de Comer­cio Italo Paraguaya, bajo el liderazgo de su presidente, Fernando Beconi, y con el acompañamiento del emba­jador de Italia en Paraguay, Marcello Fondi, en el marco de las acciones destinadas a fortalecer los vínculos cul­turales, turísticos e institu­cionales entre ambos países.

Imagen de Carlo Acutis en una tienda de recuerdos dedicada a su memoria. Los restos del joven santo reposan en el Santuario de la Despojada o Iglesia de Santa María Mayor de esta ciudad

La recepción permitió com­partir experiencias sobre promoción turística, pre­servación patrimonial e intercambio cultural en una ciudad que representa uno de los mayores símbo­los de Italia ante el mundo.

MUCHO MÁS QUE UNA CIUDAD RELIGIOSA

Asís también es patrimonio, gastronomía, natu­raleza y paisaje. Desde sus murallas se obser­van los extensos valles umbros, cubiertos de oli­vares, viñedos y campos cultivados que se extien­den hasta el horizonte. Pequeños pueblos de pie­dra emergen entre las colinas como si forma­ran parte de una pintura renacentista.

Asís es una ciudad única donde ocho siglos de tradición espiritual conviven con los desafíos y lenguajes del mundo moderno.

A diferencia de otros des­tinos europeos domina­dos por el turismo masivo, aquí aún es posible cami­nar sin apuro, descubrir callejuelas silenciosas, conversar en pequeñas plazas o simplemente contemplar el paisaje. La espiritualidad sigue siendo parte de la vida cotidiana de la ciudad.

GIOTTO: UN MUSEO UNIVERSAL BAJO LOS TECHOS DE ASÍS

Obras de Giotto cubren techos, paredes y bóvedas de la Basílica de San Francisco desde hace más de siete siglos

Si San Francisco constituye el alma espiritual de la ciudad, Giotto di Bondone representa una de sus mayores riquezas artísticas. Para cualquier amante del arte resulta difícil dimensionar lo que ocu­rre al ingresar a la Basílica de San Francisco. Las obras de Gio­tto, consideradas algunas de las más importantes de la historia de la pintura occidental, no están protegidas detrás de vitrinas ni exhibidas en una sala de museo. Simplemente están allí. Cubren techos, paredes y bóvedas desde hace más de siete siglos.

El mismo artista cuyas obras son admiradas en Florencia y estudia­das por especialistas de todo el mundo aparece aquí integrado al espacio para el que fueron conce­bidas originalmente. Lo que en otros lugares sería la pieza prin­cipal de una gran pinacoteca, en Asís forma parte del paisaje cotidiano de peregrinos y visi­tantes. Caminar por la basílica es recorrer una auténtica gale­ría de arte universal donde cada muro narra episodios de la vida de San Francisco y donde puede contemplarse el nacimiento de una nueva forma de representar la realidad que cambió para siem­pre la historia del arte.

CUANDO CAE LA TARDE SOBRE UMBRÍA

Al atardecer, la piedra rosada de los edificios de Asís se vuelve dorada

Al final del día, cuando el sol comienza a descender detrás de las colinas del corazón verde de Italia, Asís revela qui­zás su faceta más hermosa. La piedra rosada de sus edificios se vuelve dorada. Las sombras avanzan lentamente por las calles medievales. Las cam­panas vuelven a sonar sobre los tejados centenarios mien­tras una suave brisa recorre los olivares que rodean la ciu­dad. Desde los miradores del Monte Subasio, el paisaje parece una sucesión interminable de colinas verdes, cipreses y peque­ños pueblos suspendidos en el tiempo. Entonces se comprende por qué este lugar ha inspirado a santos, artistas, peregrinos y viajeros durante siglos. Porque Asís no es solamente una ciudad para visitar. Es una ciudad para contemplar. Y cuando el último rayo de sol se pierde sobre los valles de Umbría, el visitante descubre que algunos lugares tienen la extraña capacidad de que­darse para siempre en la memoria.

DATO CURIOSO

Mística, serena, suspendida en el tiempo… Asís se levanta en las laderas del Monte Subasio

Fundada como asentamiento umbro y convertida en ciudad romana hacia el 244 a.C., Asís acumula más de 2.200 años de historia y es hoy uno de los cen­tros de peregrinación más impor­tantes del mundo cristiano.

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