- Jorge Zárate
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Del 5 al 20 de este mes expone en Arte con Aroma Café cuadros de su última producción y algunos de series anteriores siempre explorando lo onírico, el paisaje urbano y sus proporciones, la humanidad y sus misterios.
“Creo que todo artista es de alguna manera un investigador en antropología porque tiene que descubrir a dónde se dirige su obra, investigar a su público, hace investigaciones existenciales”, define Federico Caballero.
“La antropología siempre me gustó, el arte te guía no solo por su ontología, el público es parte del arte, lo que él fue diciendo me fue llevando hacia un mercado más concreto. La psicología es muy próxima y la descubrí en ese camino en toda su dimensión, buscando una carrera que no fuera algo sin mercado”, cuenta.
Con más de 30 años de trayectoria en las artes plásticas, concluyó recientemente la carrera de Psicología y debe defender su tesis. “Con esta exposición pretendo generar fondos para la defensa y la titulación de la tesis”, apunta.
La muestra “Lo que queda al cerrar la puerta”, que inaugura este 5/10 en Arte con Aroma Café, sito en Humaitá 991, reúne su última obra pictórica: “Hay cuadros que serán expuestos por primera vez y otros de años anteriores, dentro del espectro del realismo siempre, eso no cambió, lo que sí, hay variaciones en torno a distorsiones y proporciones de un cuadro a otro y también en la intensidad de los colores”, revela.
Su personal mirada de lo humano aparece siempre en cuadros cautivantes que invitan a la observación detenida. “No puedo soltar el paisaje humano y la figura en un plano entre onírico y mágico”, apunta.
Dice el texto curatorial: “La belleza no se busca en el canon, sino en la memoria de los lugares comunes. Arquitecturas, objetos y paisajes cotidianos aparecen desplazados de su apariencia habitual. Lo reconocible se vuelve extraño; lo frágil, significativo. El realismo mágico funciona aquí como una forma de recordar: no para reproducir los lugares, sino para descubrir qué permanece en ellos”.
ENCUENTRO
“Espero que la gente pase por la muestra y que se acerque en estos días. Les cuento que seguiré pintando, pero quiero abocarme a mi nueva carrera. Es como si con el arte presentara mi carrera de Psicología. El arte me ayudó a encontrar el camino, estoy pensando en aplicar a becas”, cuenta el artista.
“Lo mío va a ser siempre la investigación en el arte, la interacción con el público, aunque me encantó la consulta psicológica que tuve en la facultad, –no diré que no lo voy a hacer– pero apunto a la investigación, de hecho, mi tesis es un instrumento terapéutico”, comenta.
SOBRE EL ARTISTA
Federico Caballero Mora nació el 25 de noviembre de 1978 en Asunción. Hijo del conocido escritor Miguel Ángel Caballero Figún, creció rodeado de tertulias artísticas y un ambiente de creadores. Siendo muy joven fue alumno oyente en la Escuela de Bellas Artes (1992). Su principal mentor fue el pintor Juan Guerra Gaja, de quien se convirtió en discípulo.
Descubre gracias a sus maestros como técnica creativa a la pareidolia, fenómeno psicológico en el que el cerebro reconoce rostros o formas conocidas en objetos inanimados, manchas, nubes o sonidos aleatorios. Incursionó en el muralismo y su temática, aparentemente costumbrista, se destaca por romper perspectivas y planos, en ocasiones con humor y otras en clara denuncia a un sistema donde su trabajo tiene claros visos expresionistas.