El proceso que culminó con la desastrosa participación de Paraguay en el Mundial de Alemania estuvo plagado de dicultades desde el principio mismo de las eliminatorias. En la cita teutona, la Albirroja tuvo que regresar a casa mucho antes de lo previsto, al no pasar la fase de grupos.

  • Por Luis Irala
  • Periodista
  • Nación Media

Las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Alemania 2006 empezaron en setiembre de 2003 y Paraguay, como un presagio a lo que vendría después, empezó siendo goleado frente a Perú, 4-1, en Lima.

En todo el selectivo, el fútbol amarre-te de la selección, dirigida por el desaparecido entrenador uruguayo Aníbal “Maño” Ruiz, no gustó a la mayoría dirigencial que participó del proceso, ni qué decir al público que iba a alentar en cada partido y mucho menos a los periodistas deportivos. Se objetaba que con jugadores de tan alto nivel en el plantel se jugara tan mal.

Antes del partido contra Argentina, en Asunción por la 16.ª ronda de las eliminatorias, el ambiente futbolístico estaba caldeado. La afición pedía a gritos el cambio del entrenador del combinado paraguayo. Fue célebre la frase del presidente Óscar Harrison, que pidió al público “tregua a las críticas”, hasta luego del partido ante los argentinos. A esa altura del selecti-vo, el titular de la APF era uno de los pocos directivos que seguía apoyando la gestión del charrúa. “Solo les pido un paréntesis en sus críticas por este partido (contra Argentina). Si después no ganamos, pueden seguir con sus cuestionamientos”, soltó el alto directivo. Estaba claro que si Paraguay perdía contra la Albiceleste, habría cambio de timón en la conducción albirroja. Además, la selección nunca le había ganado a Argentina en todas las eliminatorias y la mano venía mal.

Roque Santa Cruz tuvo un gesto enorme hacia el Maño, incluso poniendo en riesgo su carrera deporti-va, teniendo en cuenta que estaba descartado por una lesión en la rodilla. Pero a pedido del técnico, el jugador del Bayern Múnich jugó un tiempo y marcó el gol del primer triunfo albirrojo, en selectivos, contra los albicelestes. En el siguiente encuentro Paraguay superó a Venezuela, en Maracaibo, 1-0, con tanto de Nelson Haedo Valdez y selló el pasaporte al Mundial alemán y el Maño, en solo cuestión de meses, pasaba de villano a héroe.

A seis días del inicio de la cita teutona, el delantero José Saturnino Cardozo, entonces goleador histórico de la selección, se quedaba fuera del plantel a consecuencia de una lesión muscular en la pantorrilla izquierda y cuando todos esperaban el regreso al combinado de César “Tigre” Ramírez, fue llamado sorpresivamente Dante López y nuevamente el técnico fue blanco de críticas.

Y en el Mundial siguieron los infortu-nios. El sábado 10 de junio de 2006, el seleccionado paraguayo debutaba con derrota ante Inglaterra, 1-0. El arquero Justo Villar apenas jugó ocho minutos, cuando se retiró lesionado por un desgarro en el gemelo derecho, para no volver más en toda la compe-tencia. Fue sustituido por Albo Bobadilla. Para colmo de males, a los 3 minutos, el capitán Carlos Gamarra marcó el autogol con golpe de cabeza que al final sirvió para que los europeos nos vencieran.

En la segunda fecha, Suecia, con su triunfo 1-0 con gol de Ljungberg, a los 89 minutos, dejó a Paraguay fuera del Mundial y en la tercera ronda, el triunfo de 2-0 sobre Trinidad y Tobago, con goles de Sancho, en contra, y de Nelson Cuevas, careció de importan-cia. Así culminaba una de las peores actuaciones de la Albirroja en un Mundial y el Maño Ruiz era nuevamen-te condenado por la afición deportiva.

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