En México 86, la selección paraguaya volvía a la cima del balompié mundial luego de 28 largos años de frustrados intentos de asistir a un torneo ecuménico. Antes del evento mexicano, la Albirroja había parti­cipado por última vez de una cita mundialista en Suecia, 1958.

  • Por Luis Irala
  • PERIODISTA NACIÓN MEDIA
  • Foto APF

El proceso que llevaría a la Albirroja al Mundial “charro” del 86, arrancó en enero de 1985, con la puesta en funciones del cuerpo técnico liderado por Cayetano Ré. El primer objetivo era lograr el pase directo al Mundial, aunque para que ello ocurriera se debería superar a Brasil y Bolivia, los otros integrantes del grupo 3 de las eliminatorias sudamericanas. Como plan B figuraba la clasificación al repechaje que se jugaría entre todos los seleccionados que terminaban en la segunda ubicación en los selectivos y de ese torneo saldría una selección con el boleto para México.

Paraguay quedaría segundo por detrás de Brasil y en el repechaje superó primero a Colombia y luego a Chile para inscribir su nombre en la cita ecuménica mexicana.

A principio del 86 y luego de un mes de intensos ensayos, donde se incluían encuentros de práctica ante equipos locales, la selección emprendió una extensa gira que incluyó países de Canadá, EE. UU., Corea del Sur, Indonesia, Catar, Baréin y Arabia Saudita.

Paraguay culminaría la serie de amistosos internacionales el 20 de mayo, con el partido más importante en los preparativos antes del mundial, al enfrentar a Dinamarca, en Bogotá, para calibrar los efectos de la altura en los jugadores albirrojos, teniendo en cuenta la altitud de las ciudades mexicanas. El experimento fue todo un éxito, no solo por el triunfo de 2-1, sino porque el 90 % del plantel no sintió las consecuencias de los 2.640 metros sobre el nivel del mar de la capital colombiana.

La Albirroja disputó en total 10 amistosos antes de su participación mundialista, terminando invicto. Logró seis triunfos y cuatro empates. El equipo marcó 19 goles, promediando casi dos tantos por partido y el arco albirrojo fue vencido en 8 ocasiones. Números que invitaban al optimismo.

Los mayores inconvenientes en la etapa premundialista fueron las lesiones de los olimpistas Rogelio Delgado y Adriano Samaniego. El defensor se recuperó milagrosamente de una operación de meniscos y fue el capitán albirrojo en la cita mexicana. Sin embargo, el delantero a consecuencia de la doble fractura de tibia y peroné, en un partido local, frente a Guaraní, se quedó sin Mundial.

Un momento polémico en la etapa previa al Mundial se registró cuando Cayetano Ré divulgó la lista definitiva del plantel que competiría en México. La afición paraguaya pedía los regresos de Éver Almeida, Gustavo Benítez, Isidro Sandoval y Justo Pastor Jacquet y rechazaban la inclusión del volante Francisco Alcaraz. También llamó la atención la ausencia del nacionalizado volante formoseño, Cristino Centurión, quien justamente adquirió la nacionalidad paraguaya para jugar el Mundial mexicano. Centurión participó de todo el proceso previo a la cita ecuménica, jugando casi todos los partidos de preparación. Según la prensa especializada era el suplente perfecto de Adolfino Cañete y no podía faltar en la lista final de 22 jugadores. Pero no fue llamado.

En medio de una gran expectativa se llegó al partido inaugural. El seleccionado de Irak era el rival de los albirrojos, aquel histórico 4 de junio de 1986, cuando Paraguay regresaba a un Mundial luego de casi tres décadas. Tras un comienzo con dudas, Romerito marcó el gol inaugural a los 36 minutos del primer tiempo y el seleccionado guaraní conseguía los primeros dos puntos del torneo.

Luego de pasar el debut, Paraguay emprendió con más confianza la segunda presentación, frente al cuadro local, México, el sábado 7 de junio. El gol tempranero de los locales, por intermedio de Flores a los 2 minutos, no hizo mella en el ánimo guaraní y faltando cinco minutos y en pleno dominio albirrojo vino el empate de Romerito, con golpe de cabeza aprovechando un centro desde la derecha de Adolfino Cañete.

La máxima emoción del encuentro se produjo a los 89 minutos, cuando el árbitro inglés George Courtney cobró un penal para los mexicanos, tras dudosa infracción de Wladimiro Schettina sobre Hugo Sánchez. La pena máxima lo ejecutó el mismo Sánchez, que en aquel entonces era el máximo ídolo del Real Madrid y un penalero infalible. Sin embargo, el arquero Roberto Fernández silenció al inmenso estadio Azteca desviando el remate. Con la gran atajada del Gato se selló el empate de 1-1.

En el tercer y último partido del grupo B, el adversario era Bélgica y con dos goles de Roberto Cabañas, la Albirroja conseguía otro empate, 2-2 y la segunda posición en el grupo quedó asegurada. El rival en la etapa de octavos de final sería nada menos que Inglaterra, que nos eliminó con goleada de 3 a 0.

De esa manera, llegó a su final uno de los mejores procesos del fútbol paraguayo, comandados por el inolvidable Cayetano Ré, que devolvió a la Albirroja a la cima del fútbol mundial, luego de 28 largos años de sufrimientos.

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