Como parte de los eventos conmemorativos por el centenario de su nacimiento, que se celebrará el próximo martes 21 de abril, en el Palacio de Buckingham se desarrolla la muestra titulada “Queen Elizabeth II: her life in style” (La reina Isabel II: su vida con estilo), una exposición que celebra su legado cultural, estético y su papel como ícono de estilo británico.

  • Fotos y fuente: AFP.

En el boceto de un ves­tido de noche desti­nado a un viaje ofi­cial a India y Pakistán en 1961, Isabel II escribió a mano que lo quería confeccionado en “satén amarillo”, color símbolo de salud y prosperi­dad en esa región. El boceto forma parte de aproximada­mente 300 piezas presen­tadas, algunas por primera vez, en la exposición “Queen Elizabeth II: her life in style” (La reina Isabel II: su vida con estilo), que abre sus puertas en el Palacio de Buckingham, en Londres.

La exposición representa una inmersión inédita en el guar­darropa de la soberana britá­nica (1926-2022), que pone de relieve la dimensión diplo­mática que ella daba a su ves­timenta.

El vestido más trascendental de esta colección es el que luciera la reina Isabel en su coronación, el 2 de junio de 1953. Esta prenda his­tórica, de museo, fue diseñada por el modisto bri­tánico Norman Hartnell, ador­nado con las flo­res oficiales de Reino Unido y los símbolos florales de los países de la Commonwealth

En The King’s Gallery (La Galería del Rey), lugar de la exposición, se suceden vesti­dos tubo resplandecientes de lentejuelas y conjuntos vapo­rosos de colores vivos, típi­cos de los años 60. También se pueden admirar espec­taculares vestidos de noche salidos del taller del maestro español Cristóbal Balenciaga, atuendos que llevó durante sus embarazos, así como sus uni­formes militares de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, es posible contemplar una serie de sombreros, el toque final emblemático de los “looks” de la difunta soberana.

Se pueden apreciar los atuendos de fiesta más destacados que la monarca lució en diferentes galas, a lo largo de sus 70 años de reinado

La exposición, abierta hasta el 18 de octubre próximo y cuyas entradas están agota­das para todo el mes de abril, constituye un espectáculo visual para los apasionados de la moda y los admiradores de la familia real británica.

Los atuendos llamados a atraer un mayor número de miradas son el vestido de novia de la madre del actual rey Carlos III, de 1947, así como el de su coronación, en 1953, con sus impresionantes bordados, ambos diseñados por el britá­nico Norman Hartnell.

El vestido que lució en su boda, en noviem­bre de 1947, en seda color marfil deco­rado con 10.000 perlas, creación de su modisto de cabecera Norman Hartnell

OBJETIVOS POLÍTICOS

“Se ha querido rendir home­naje a su estilo, pero también a la moda y a los creadores bri­tánicos”, subraya Caroline de Guitaut, comisaria de la expo­sición, quien revela haber seleccionado piezas de un total de 4.000 para organizarla.

Por encima de todo, la exposición pone de relieve una faceta imprescindible del guardarropa real: sus objetivos políticos. O cómo el arte de vestirse puede servir al de la diplo­macia. El vestido de su coro­nación es la ilustración per­fecta. Está adornado con las flores oficiales de Reino Unido (la rosa para Inglate­rra, el puerro para Gales y el cardo escocés), así como con los símbolos florales de los países de la Commonwealth.

Un espacio central ocupan los sombreros de la reina, el toque final emblemático de los looks de la difunta soberana

Como un hilo conductor, esta dimensión diplomática de su guardarropa marcará todo el reinado de Isabel II, de una duración récord de 70 años. En 1954, durante una gira por Australia, lució una estola amarilla delicada­mente bordada con mimosa –o más precisamente acacia pycnantha– dorada, la flor nacional del país.

Y en 1961, durante una visita a Pakistán fue a una cena oficial con un vestido con los colores de la ban­dera de ese país.

Isabel II, la reina indiscutible de la diplomacia vestimentaria, habría cumplido 100 años el próximo 21 de abril

“Era la reina indis­cutible de la diplo­macia vestimen­taria”, afirma Caroline de Guitaut. Cada vez, el objetivo era “mos­trar su respeto por el país al que viajaba”, añade la comisaria, quien recuerda que las visitas tenían lugar por recomen­dación del Gobierno britá­nico, para desarrollar rela­ciones diplomáticas.

No faltan en la colección sus uniformes militares

Esa práctica rompía con los antiguos códigos reales, recuerda a la AFP la histo­riadora Lisa Hackett. En la actualidad, los monarcas “ya no utilizan su vestimenta para mostrar su poder”, sino para comunicar respeto o cortesía, explica esta histo­riadora de la Uni­versidad de Nueva Inglaterra, en Australia . A Isabel II, “desde muy joven, le enseñaron cuál era su papel y cómo ves­tirse ” , subraya Lisa Hackett.

La exposición representa una inmersión inédita en el armario de la soberana británica

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