La Ecorreserva Mbatovi, un emprendimiento que se inició a partir de una búsqueda familiar en el departamento de Paraguarí, resume una experiencia que conjuga conservación de la naturaleza, una oferta turística sostenible y profundo respeto por el medio ambiente.

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“Comenzamos a perci­bir el logro de nuestro objetivo cuando nuestros clientes comenza­ron a escribirnos diciéndonos cosas como ‘qué bien pasa­mos en familia’, ‘gracias por cuidar este lugar y permitir­nos disfrutar de él’; y en el caso de las empresas, devo­luciones como ‘es increíble cómo nos unió aún más como equipo compartir la activi­dad en la reserva’. Allí nos dimos cuenta de que estába­mos cumpliendo a cabalidad la misión que nos habíamos impuesto como empresa: ‘hacer que la gente se sienta bien, disfrutando respon­sablemente de la natura­leza’”, comenta Jacinto Santa María, cabeza junto a su esposa Marta González Ayala del emprendimiento Ecorre­serva Mbatovi, una iniciativa que se gestó hace más de dos décadas y que actualmente proyecta un hotel de nivel mundial.

En 1999, los esposos Marta y Jacinto, en procura de adqui­rir una casa de campo, llega­ron hasta un rincón de la cor­dillera de los Altos, ubicado cerca de la ciudad de Para­guarí, y encantados por el extraordinario paisaje adqui­rieron el inmueble, primero para la familia, y después ya abierto a los visitantes.

“Nuestro emprendimiento fue concebido bajo la teo­ría del océano azul, que sos­tiene que hay que alejarse de la forma sangrienta en que las empresas incursio­nan y compiten en nichos de mercado saturado, y hay que esforzarse por generar pro­ductos innovadores que no existen en el mercado y crear un mercado para consumir esos productos nuevos. Eso es lo que hicimos al consti­tuirnos en el primer parque de ecoaventura del Paraguay, en 2005. No fue fácil, pero eso nos dio una ventaja competi­tiva que mantenemos hasta hoy”, explica Jacinto.

La reserva ofrece varias actividades de ecoaventura que no requieren de experiencia previa, pero sí de cierta resistencia física

MODELO DE CONSERVACIÓN

El modelo empresarial en este caso está inspirado en visitas a otras experiencias comparables en Costa Rica, México, Colombia, Perú y Brasil, lo que inclinó a la fami­lia a apostar por la conserva­ción de la naturaleza, una oferta turística sostenible, con profundo respeto por el medio ambiente.

“Una experiencia que real­mente nos marcó fue recibir en el 2010 el premio ADEC como Emprendimiento Innovador del Año, sobre todo cuando explicaron por qué nos dieron el premio, porque ‘en un país en el que está tan arraigada la creencia de que solamente destruyendo la naturaleza se puede ganar dinero, la Ecorre­serva Mbatovi demostró que conservar la naturaleza tam­bién puede ser un buen nego­cio’”, agregó Santa María.

EDUCACIÓN AMBIENTAL

En 2019, la reserva creó el Bosquescuela Mbatovi, un emprendimiento de educa­ción ambiental, diseñado por especialistas, con el objetivo de generar conciencia en los niños y adolescentes acerca de la riqueza natural que existe en el Paraguay y los efectos que las acciones u omisiones humanas causan en el ecosistema.

La Ecorreserva Mbatovi es un punto de encuentro para experiencias familiares, gru­pales, individuales y también formativo-empresariales, donde muchas veces equipos de trabajo abordan progra­mas relacionados con inteli­gencia emocional, adaptación a los cambios, fortalecimiento de la autoconfianza, trabajo en equipo y liderazgo, entre otras, en el contexto ecológico y de esparcimiento.

Hace tres años, el emprendi­miento apostó por ampliar su oferta con el servicio de alojamiento boutique de alta gama. El resultado fue tan bueno que en 2025 la Eco­rreserva Mbatovi recibió el Sello Verde de nivel Oro, del Sistema Nacional de Cali­dad Turística de la Senatur, convirtiéndose en uno de los tres únicos establecimientos a nivel nacional en gozar de esa categoría.

¿QUÉ OFRECE LA ECORRESERVA MBATOVI?

La Ecoaventura Tape Saingo: un camino colgante que consiste en una serie de actividades como el recorrido del Sendero Yvaropy, de 2.000 metros de longitud total, cuatro puentes colgantes mon­tados sobre vegetación y arroyuelos, dos tirolesas y un descenso con cuerdas (rappel) por una pared natural de la serranía. Un recorrido normal, con un grupo de 40 personas, dura 3 horas, que puede variar según la cantidad.

El precio general de la ecoaventura es de G. 150.000. Los niños pueden participar a partir de los 6 años. No se requiere experiencia previa, pero sí buena condición física. Las actividades de lunes a viernes están sujetas a una cantidad mínima de 10 personas para habilitar el grupo. Consultas y reservas al (0981) 387-007.

ALOJAMIENTO

La suite del paraíso, con 50 metros cuadrados y una extraordinaria vista a la serranía, con jacuzzi panorámico para 2 personas. Precio G. 1.300.000 de lunes a jueves, y G. 1.500.000 de viernes a domingo.

La suite familiar cuenta con dos dormitorios con camas super king size 2x2; aire acondicionado; living comedor panorámico y baño con hidroma­saje. Su capacidad es de 4 personas, extensible hasta 6. Precio G. 2.300.000 de lunes a jueves, y G. 2.500.000 de viernes a domingo.

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