• Luis Irala
  • Periodista
  • Nación Media
  • Fotos: Archivo Nación Media

La selección paraguaya lograba, 16 años atrás, el octavo lugar en la cita ecuménica africana, que depositó a la Albirroja por primera vez en su historial dentro del top 10 del orbe futbolístico.

El octavo lugar conseguido en el Mundial de Sudáfrica 2010 dejó a la Albirroja entre las 10 mejores selecciones del Mundo, como nunca ocurrió en su historia. En aquel Mundial sudafricano, el equipo comandado por el inolvidable Gerardo “Tata” Martino estuvo cerca de ganarle a España, que lo hubiera clasificado a las semifinales. El cuadro ibérico al final de la competencia alzó la copa de campeón.

En las eliminatorias sudamericanas, la Albirroja terminó tercera, por detrás de Brasil y Chile, obteniendo el boleto mundialista casi al galope. Pero no todo fue “color de rosas” en la ruta albirroja, ya que el 25 de enero de 2010, la selección pasó por un duro trance al sufrir Salvador Cabañas, en su mejor momento futbolístico, un atentado en México, cuando fue agredido de un tiro en la cabeza que puso fin a su participación en el combinado nacional. El Mariscal de milagro salvó su vida y el fútbol para él pasó a un plano secundario.

Previo al Mundial y para ir conformando el plantel definitivo el combinado nacional realizó cinco compromisos de práctica (un triunfo, dos empates y un par de derrotas) y para fines de mayo el plantel tenía una sola duda, que consistía la lesión en la rodilla derecha de Édgar Barreto. Al final el mediocampista del Atalanta de Italia se recuperó y Sergio Aquino que estaba expectante a sustituirlo en la lista final, se quedó sin Mundial.

Con 19 jugadores del exterior, del plantel de 23, venidos de los distintos clubes de Europa, Sudamérica y Centroamérica, la selección paraguaya se aprestaba a intervenir de lo que sería su pico más elevado en citas mundialistas. En el último juego amistoso, el combinado guaraní venció a Grecia, 2-0, que acrecentaba dentro del público paraguayo las ilusiones de realizar un gran Mundial.

Y así ocurrió. En Sudáfrica, Paraguay terminó líder del Grupo F tras igualar ante Italia, 1-1; ganar a Eslovaquia, 2-0, y empatar sin abrir el marcador frente a Nueva Zelanda. Quedó fuera de la competencia nada menos que Italia, el campeón del Mundial anterior, jugado en Alemania, en el 2006.

En los octavos de final Paraguay superó a Japón, en la tanda de los penales, por 5-4, luego de empatar, 0-0 y por primera vez en los mundiales, la Albirroja llegaba a una fase de cuartos de final, en la que le esperaba España, el futuro campeón. En el partido ante los asiáticos Óscar Cardozo alcanzó la idolatría al marcar el quinto y último penal, que le dio el triunfo a Paraguay.

Aunque en el siguiente partido de la Albirroja, en la derrota, ante España, Tacuara fue uno de los más criticados por la afición compatriota luego de la eliminación paraguaya. El pecado del delantero fue el penal desperdiciado, cuando el marcador estaba aún 0 a 0. Luego del penal fallado por Cardozo, el arquero Justo Villar se vistió de héroe al detener otro tiro desde los 11 metros, esta vez a Xabi Alonso, para poner suspenso y emoción al encuentro. Cuando el partido parecía que iba rumbo al empate, apareció David Villa marcando el 1-0 definitivo sobre los 37 minutos de la complementaria y de esa manera acabó la mejor participación albirroja en los mundiales de fútbol.

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