Yvonne Boss, conductora de “Dedicados”, habló con La Nación sobre su vínculo con la música y la comunidad que genera la radio, en el aniversario de Corazón.
- Por Jimmy Peralta
- Fotos Emilio Bazán
“Yo creo que la música une y conecta a la gente, porque la gente que escucha música romántica es una comunidad, y cuando un oyente abre su corazón y cuenta, por ejemplo, sus cosas, otro se siente identificado o inspirado, y de alguna forma eso crea un vínculo, y los une. La gente se identifica con los sentimientos de los demás”, explica Yvonne Boss sobre cómo ella concibe la presencia de la música en el vínculo entre las personas, al que experimenta a diario conduciendo el programa “Dedicados”, a través de Radio Corazón, que celebra sus 16 años al aire.
Durante estos años de emisión, Corazón se convirtió en el refugio de las emociones: con voces icónicas que ya son parte de la vida de sus oyentes y con canciones que acompañan cada momento, desde los primeros enamoramientos hasta los recuerdos imborrables.
La música dedicada al amor es el punto de encuentro de los oyentes de Corazón, y es de allí donde brota la comunidad entorno a la radio. “Yo creo que todas las personas quieran o no se sienten conectados a un momento, a la historia, a una situación, cuando suena una música”, dice.
“Vos podés estar así en tu oficina trabajando, de repente, tas, en Corazón suena una música que sonaba cuando vos estabas en otra vida. Cuando yo escucho, por ejemplo, John Secada, me acuerdo de mi jumper del colegio, la música te traslada a personas, a historias, a momentos, a aromas, hasta sentís el aroma determinado lugar cuando suena una música”, refiere Yvonne.
SUEÑO EN REPOSO
Para la conductora de “Dedicados” la locución fue un sueño en reposo que tardó en brotar, pero que cuando surgió, le permitió abrazarse a él con la pasión que le es propia. “La radio fue algo que descubrí cuando yo tenía 28 años, ahí recién se conectó con una pasión que yo tenía de chiquita”, cuenta.
“Un amigo mío que trabajaba en radio me dice un día, ‘vos sabés que tenés carisma y tenés buena voz como para hacer radio. ¿Nunca pensaste?, ¿Por qué no estudiás? .Cuando él me dijo eso, automáticamente yo me conecto con la Ivonne de chica que yo me había olvidado. Cuando tenía 10, 12 años, yo practicaba, teníamos ese minicomponente con un micrófono, y yo hacía la voz de la señora del aeropuerto, o hacía entrevistas. Cuando pasó eso empecé la escuela de locución”, recuerda Yvonne.
UNA COMUNIDAD
Surgida un poco antes del boom de la última revolución de lo digital, Corazón es el hogar de una forma de sentir, de compartir, entre oyentes y también con los trabajadores de la radio. Desde cualquier lugar del mundo Corazón suena como música, pero también dialoga y escucha, forma una comunidad que ahora cumple 16 años.
“La experiencia desde Corazón para mí es un privilegio. Me siento honrada por formar parte de la familia Corazón. Me siento respetada en mi espacio, libre para ser yo, para inclusive elegir música”, expresa. Y agrega: “La gente que se quiera sumar a Corazón va a encontrar en la radio una comunidad, porque somos una comunidad de gente abierta, que le encanta inspirarse en otros, expresar sus sentimientos, abrirse también a escuchar historias de otros”.
“La verdad que disfrutamos tanto lo que la audiencia comparte, que nos encanta cuando cuentan sus historias, cómo la están pasando, y también cuando nosotros mismos nos abrimos y compartimos nuestros sentimientos. La verdad que es una comunidad que está unida por un vínculo que es el amor”, manifiesta la locutora.
Porque el amor tiene muchas formas, la radio estuvo presente en los diferentes tipos de amar: en lo bueno, en lo intenso, en lo que duele y también en lo que sana. Cada melodía fue compañía, cada programa fue un abrazo al aire.

