• Fotos: Gentileza

Asunción avanza hacia la conmemoración de sus 500 años y, dentro del proceso de revitalización urbana, la gastronomía emerge como un eje fundamental para reconectar con la memoria colectiva.

El restaurante Táva Comedor se posiciona como uno de los espacios más emblemáticos dedicados a investigar, preservar e interpretar los sabores ancestrales del Paraguay, transformándolos en experiencias contemporáneas que emocionan.

Ubicado sobre la calle México, a pasos de la Plaza Uruguaya, Táva desarrolla una propuesta que combina tradición y modernidad bajo la conducción del chef Luis Paredes. Su cocina es una celebración de la identidad paraguaya, trabajada con respeto, técnica y una mirada actual.

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Entre sus platos más reconocidos destacan el desmechado de vacío, el arroz kesu que despierta aplausos por su autenticidad, la chipa guasu, la sopa paraguaya y una sorprendente milanesa de lengua vacuna, que ya se convirtió en una de las especialidades más solicitadas del local.

A ellos se suman versiones profundamente sabrosas de asado a la olla, pesca del día y vorivori, elaborados con recetas y saberes transmitidos por generaciones. Y para garantizar que hay investigación, tempura de pollo con salsa Teriyaki.

SABORES QUE CAPTURAN HISTORIAS

Para el fotógrafo e investigador culinario René González, quien también se forma como chef, comer en Táva es “sumergirse en una experiencia que trasciende la gastronomía”.

Experto en capturar imágenes y recuerdos, define sus sabores como intensos, casi volcánicos, capaces de despertar recuerdos, emociones y escenas de la vida cotidiana.

Sus reflexiones enlazan con una idea presente en la literatura universal: la cocina como un acto íntimo, sensible y profundamente humano.

En ese sentido, una frase de la escritora Marguerite Yourcenar parece capturar el espíritu del lugar en su libro Memorias de Adriano. “Comer es acoger en uno mismo un bello objeto vivo, ajeno a nosotros, pero alimentado y protegido como nosotros por la tierra; es consumir un sacrificio en el que nos sustentamos a costa de las cosas”.

El comedor también cuenta con una bodega que ofrece vinos a precios accesibles para un maridaje perfecto “El vino nos inicia en los misterios volcánicos de la tierra y sus ocultas riquezas minerales”.

La carta dulce también deja huella. El tiramisú, considerado por muchos como uno de los mejores de la ciudad, sorprende por su tamaño generoso, ideal para compartir.



MOTOR DEL TURISMO CULTURAL

La ministra de Turismo, Angie Duarte, se refirió al papel de Táva dentro del proceso de recuperación del Centro Histórico: “Táva Asunción se destaca como un espacio emblemático dedicado a investigar, preservar e interpretar los sabores ancestrales del Paraguay, transformándolos en experiencias contemporáneas que emocionan.

Una cocina que combina historia, creatividad e investigación, resaltando el rol de la gastronomía como motor del turismo cultural y como puente hacia nuestras raíces”.

Rumbo a los 500 años de Asunción, propuestas como Táva permiten reconectar con lo esencial: la memoria, el sabor, la tradición y el disfrute compartido.

HOY, UN FESTEJO PARA COMPARTIR

Este año, Táva eligió celebrar de un modo distinto. En su segundo aniversario, el comedor invita a la comunidad que lo acompaña desde el corazón del Centro Histórico a compartir la mesa en un karu guasu que se realizará hoy, sábado 7 de febrero, de 11:00 a 15:00, en la Plaza Uruguaya. Será una celebración abierta, cercana y pensada para encontrarse alrededor de la comida, en un gesto que reafirma la esencia del local: cocinar para reunir, emocionar y fortalecer vínculos.

Una propuesta imperdible para comer, encontrarse y celebrar. Más información en el IG @tavacomedor

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