En esta tercera y última entrega de una experiencia turística diferente en la Patagonia argentina, nos encontramos con más razones para visitar esta fascinante región del extremo sur del continente americano. Una seductora invitación a una aventura de “fin del mundo” con alta calidad de ecoturismo, inmensa biodiversidad y eternos paisajes indómitos

  • Texto y fotos: César Palacios @cespala

Hacia el sur de Puerto Madryn, la Pata­gonia se despliega en toda su magnitud: una región donde la estepa infi­nita se funde con el viento eterno, donde los pingüinos de Magallanes conviven con formaciones rocosas milena­rias y donde la cultura galesa aún late entre chacras, capi­llas y hogares que conservan su tradición.

En este paisaje de contras­tes —entre la aridez dorada y los oasis del valle, entre la vida silvestre y la memoria de los pueblos que llegaron a estas tierras— también emerge uno de los hallazgos paleontológicos más impor­tantes del mundo: el Patago­titan mayorum, el dinosau­rio colosal que puso a Chubut en el mapa científico inter­nacional.

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Esta es la tercera y última parte de un viaje que recorre la esencia del sur patagónico, que combina fauna, historia y gastronomía.

Vista aérea de Punta Cuevas, saliendo de Puerto Madryn por la RN3 que llega a Trelew y el valle del río Chubut

EL GIGANTE DE TRELEW

Un viaje a 101 millones de años atrás. En el ingreso a la ciudad, y muy cerca del aeropuerto, nos recibe una figura imposible de ignorar: la réplica del Patagotitan mayorum, el titanosaurio herbívoro considerado uno de los animales más grandes que haya caminado sobre la Tierra.

Con 40 metros de largo, 17 metros de alto y unas 70 tone­ladas, esta maravilla paleon­tológica habitó la región hace 101 millones de años. Su des­cubrimiento comenzó con un fémur monumental hallado por un peón rural y hoy res­guardado como reliquia en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF). Es un sím­bolo del orgullo chubutense y una puerta de entrada per­fecta para entender la fuerza del territorio que estábamos por recorrer.

Los guanacos, junto con los pingüinos, dominan el paisaje de Punta Tombo

El viaje hacia el Área Natural Protegida Punta Tombo pro­fundiza aún más el encuentro con la estepa. La vegetación baja, el silencio que parece suspendido en el aire y el viento constante, que incluso en verano se vuelve protago­nista, componen un ecosis­tema único y desafiante.

Una manada de guanacos aparece sobre una loma, como si celebrara nuestra llegada. Y detrás de ellos, el terreno revela lo que es Punta Tombo: un territorio de rocas metamórficas y volcánicas, moldeado por millones de años de transformaciones geológicas y hoy convertido en el hogar de la colonia de pingüinos de Magallanes más grande del mundo.

Los acantilados revelan historias de miles de años y ofrecen postales únicas

LA VIDA ENTRE LOS PINGÜINOS

Nuestro guía, Esteban Duro, nos acompaña con la sereni­dad de quien ama lo que hace. Mate en mano, nos va reve­lando historias, compor­tamientos y secretos de los habitantes del lugar. Durante 2 horas recorremos los sende­ros de la pingüinera, donde es posible ver de cerca el fasci­nante ciclo vital de estos animales: parejas que cuidan sus nidos, adultos que marchan hacia el mar para alimentarse y juveniles que practican sus primeros movimientos tor­pes con sus plumas en for­mación.

El Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), símbolo del orgullo chubutense, ofrece un viaje al pasado profundo de la Patagonia

El Centro de Interpreta­ción complementa la visita con maquetas, información sobre el ecosistema, mira­dores y todos los servicios necesarios para descansar y almorzar: mariscos, sánd­wiches o un buen choripán. Aquí, el tiempo y el viento parecen aliados. Se camina lento, observando, respi­rando, dejándose llevar por la escala inmensa del paisaje y por la ternura inesperada de los pingüinos ante la inmen­sidad del mar argentino.

La impronta de los colonos galeses en la arquitectura del pequeño pueblo de Gaiman, en el valle del río Chubut

GAIMAN: UN OASIS GALÉS

El regreso nos lleva hacia el Valle del Río Chubut, una franja fértil que contrasta de manera conmovedora con la aridez de la estepa. Allí apa­rece Gaiman, un pequeño pueblo nacido de la hazaña de los colonos galeses que, mediante la canalización del río, lograron hacer florecer jardines, chacras y una cul­tura que aún hoy mantiene su lengua, tradiciones y gas­tronomía. Esteban nos guía por sus calles tranquilas y nos relata la historia de su fun­dación: la llegada de los gale­ses en 1865, el respeto por la naturaleza, la vida comunita­ria y la importancia del agua como elemento de supervi­vencia. La experiencia del té galés, con su ceremonia cui­dada y su imbatible selección de tortas, es una pausa dulce y emotiva que transporta a otra época. Al hacer este tour, se recomienda tomarlo como almuerzo por la generosidad de sus porciones.

Los platillos a base de mariscos están a la orden del día
En Gaiman se puede disfrutar de la experiencia del té galés

EL MEF Y EL CORAZÓN PALEONTOLÓGICO DE CHUBUT

El MEF alberga uno de los hallazgos paleontológicos más importantes del mundo: el Patagotitan mayorum

Antes de finalizar el recorrido, Esteban nos sorprende con un gesto que lo define: aunque no estaba en el programa, nos lleva al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF). Aquí se estudió y presentó oficial­mente, en 2017, la especie Patagotitan mayorum, cuyos restos fueron hallados en la estancia La Flecha en 2008. El museo es un viaje al pasado profundo de la Patagonia: esqueletos, laboratorios a la vista, proyecciones y una narrativa científica que per­mite dimensionar la magnitud del hallazgo.

UN GUÍA QUE ACOMPAÑA, EXPLICA Y CUIDA

Esteban Duro, guía de la travesía patagónica

La experiencia fue tan enriquecedora como pla­centera. Esteban no solo guía: acompaña, explica, cuida el ritmo del grupo y se asegura de que cada visitante viva el viaje como un descubrimiento per­sonal. Viajar con él es garantizarse un día perfecto en la Patagonia, lleno de conocimiento, historias y la posibilidad de conectar profundamente con el pai­saje. No es temporada de ballenas…, pero esa será otra historia. Siempre habrá motivos para volver a Puerto Madryn. Más información: IG: @madryn. travel o la web https://madryn.travel/ WhatsApp: +54 9 280 466 5688

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