- Luis Irala
- Periodista
- Nación Media
- Foto: Club Cerro Porteño
Cerro Porteño campeón!, fue el grito que invadió al país, cuando, el domingo 18 de octubre de 1987, el popular conjunto de Barrio Obrero volvía al podio de los triunfadores, tras una década de fracasos.
El pueblo se mezcló para llevar a niveles de locura su alegría contenida por 10 años seguidos.
Luego de capturar el título de 1977 y erigirse en el club más ganador de la década de los años 70, el Ciclón atravesó por la década más conflictiva y difícil de su historial, al no adjudicarse ningún campeonato. Recién en 1987, bajo la conducción del brasileño Valdir Espinosa y la presidencia de Magno Ferreira Falcón, el Ciclón pudo gritar de nuevo campeón.
La negativa racha azulgrana se agravó teniendo en cuenta que su eterno rival, Olimpia, consiguió en ese lapso el único hexacampeonato en el historial del fútbol paraguayo, con la obtención de seis títulos en serie, entre los años 1978 y 1983.
Para mayor desgracia de los cerristas, los franjeados se adjudicaron, en ese tiempo, nada menos que la Copa Libertadores en 1979 y la Copa Intercontinental y la Interamericana, en los primeros meses del 80.
Conquistas que fueron muy fuertes para el maltrecho orgullo azulgrana. En ese decenio, el público cerrista herido en su amor propio, asistió a los estadios masticando rabia y frustración y exigiendo títulos.
Por fin llegó para los cerristas la maravillosa temporada de 1987. No solo volvieron a la gloria, además ganaron el campeonato al galope, de punta a punta, siendo primeros en las tres ruedas jugadas, como para que no haya dudas de que fue el mejor y sin necesidad de disputar la liguilla final, que fue jugada solo para dilucidar qué equipo sería el vicecampeón y acompañante de Cerro en la Copa Libertadores de 1988. La 20.ª estrella del Ciclón fue obtenida mediante una formidable campaña en la que el público cerrista llenó los estadios cada domingo.
El gran artífice de aquella consagración de 1987 fue sin dudas el estratega Valdir Espinosa y a tanto llegó la idolatría del pueblo cerrista hacia el brasileño, que llegó a darse el lujo de expresar públicamente, antes de un partido frente a Luqueño (triunfo por 2-0) que “la hinchada hoy puede faltar, le damos descanso, para encontrarnos de nuevo en la fecha final frente a Libertad” y así ocurrió y en el anteúltimo partido de la tercera etapa, las gradas del Defensores del Chaco estuvieron poco pobladas.
La alegría no pudo ser más completa ya que los tres clásicos disputados ante Olimpia terminaron con victorias del Ciclón. En la primera rueda fue por 2-0 (goles de Osvaldo García y Joãozinho), en la segunda etapa, 2-1 (tantos de Félix Brítez Román y Tarciso) y en la tercera etapa 1-0 (conversión de Pedro Osvaldo García).
El conjunto azulgrana en ese campeonato jugó 27 cotejos, ganó 17 veces, empató 7 y perdió solo en 3 presentaciones, marcó 35 goles y recibió 11, sumando 41 puntos. Félix “Zanahoria” Brítez Román fue el goleador del campeonato, con 11 tantos.
Fue la conquista más festejada por el pueblo cerrista, que desde los años 30 nunca había pasado por una década sin títulos. Aquel domingo 18 de octubre de 1987, cuando Cerro Porteño venció a Libertad, por 1-0, en el estadio Defensores del Chaco, con gol del brasileño Tarciso, siempre será recordado por los azulgranas. Fue el día en que terminó el largo calvario, que duró 10 largos años.

