- Emiliano Cáceres
- Foto: Gentileza
Considerado como el Woodstock paraguayo, su legado permitió que hoy el rock en nuestro país se desarrolle y pueda ser una expresión genuina de sentimientos y opiniones.
Este 17 de enero se cumplen 38 años de uno de los eventos musicales más significativos e históricos de nuestro país. Fue uno de los primeros atisbos de libertad de expresión cultural en plena decadencia del régimen dictatorial de Alfredo Stroessner.
El Rock San Ber es considerado como el Woodstock Paraguayo y su legado permitió que hoy el rock en nuestro país se desarrolle y pueda ser una expresión genuina de sentimientos y opiniones.
Aunque Paraguay no es un país masivamente rockero, este género musical ha sabido ganarse un lugar en la cultura musical de nuestro país, teniendo exponentes y eventos que se destacaron a lo largo de la historia, marcando épocas y dejando un gran legado. De entre todos esos eventos, hay uno que sobresale ya que es considerado algo más que un festival de música rock.
CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL
Corría el año 1988. Alfredo Stroessner, dictador del Paraguay, llevaba casi 34 años en el poder. El militar iba por su séptima reelección consecutiva, esto tras una reforma constitucional que le permitía ser reelecto de manera indefinida.
Stroessner había gobernado el país con mano de hierro desde su ascenso al poder en 1954. Su gobierno se caracterizó por la represión, violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión. Medios de comunicación críticos al dictador fueron clausurados. Periodistas, escritores, activistas y artistas que alzaban la voz en contra del régimen fueron censurados, perseguidos, encarcelados, etc.
Esto significó que muchas formas de expresión artística fueran prohibidas, entre ellas, ciertos géneros musicales que eran vistos como “subversivos”.
No obstante, para finales de la década de los 80, el régimen estronista ya estaba desgastado. Dado el contexto tanto a nivel nacional como internacional, la dictadura ya no podrá sostenerse por más tiempo. Dentro del Partido Colorado reinaba la división: por un lado estaba el sector “tradicionalista”, los colorados que no apoyaban a Stroessner y quería renovación y por el otro estaban los “militantes combatientes y estronistas”, los que querían perpetuar al dictador en el poder y preparar el terreno para que su hijo mayor, el Cnel. Gustavo Stroessner, sea su sucesor.
Mientras que, a nivel internacional, Paraguay iba quedando de contramano: Argentina, Brasil, Uruguay y demás países de la región fueron regresando a la democracia tras soportar sanguinarias dictaduras militares, esto debido principalmente a que Estados Unidos dejó de sostener regímenes dictatoriales en Latinoamérica.
Por otro lado, el descontento social iba en aumento. La clausura de medios de comunicación y la censura a expresiones artísticas solo contribuyeron a aumentar la presión hacia el régimen.
LOS ARTISTAS
En su libro “Tengo un tema: Una historia sobre el rock en Paraguay” (2022), Sergio Ferreira cuenta que la idea del Rock San Ber surgió como una especie de “mini Rock In Rio”, festival que en 1985 había reunido a bandas legendarias como Queen, Iron Maiden, AC/DC, B-52’s, etc. Pero, la propuesta paraguaya se reduciría a artistas nacionales, argentinos y brasileños.
De acuerdo a la citada fuente, entre los artistas y bandas argentinas estaban Soda Stereo, Miguel Mateos y su grupo ZAS y Fito Páez. En tanto, los representantes brasileños serían Os Paralamas Do Sucesso y Roupa Nova.
En cuanto a artistas nacionales, los grupos previstos eran RH Positivo, Los Hobbies y Onda Corta. Las fechas y lugar previstos eran el 16 y 17 de enero de 1988 en el Club Nacional de la ciudad de San Bernardino.
La organización del Rock San Ber requirió una inversión y nivel de logística nunca antes visto en Paraguay hasta esa fecha.
CENSURA DE LA DICTADURA
La organización del evento no estuvo exenta de la vigilancia del gobierno dictatorial. Siguiendo con la misma fuente, medios de comunicación favorables al régimen, como el extinto diario Noticias y el diario Patria (vocero oficial de la dictadura) se empeñaron en difundir informaciones contrarias al festival.
En la misma línea se puso Canal 13 (Red Privada de Comunicaciones). Atacaban al evento con el gastado argumento de que los rockeros eran “drogadictos” y “maricones”.
Al ser la primera vez que nuestro país albergaba un evento de tal magnitud, los organizadores invitaron a medios de Argentina y Brasil para cubrir el festival. Por Argentina vinieron los diarios Clarín y La Nación (Argentina). Mientras que por Brasil vino el diario O Globo de Río de Janeiro. El Departamento de Investigaciones fichó la entrada y salida de los periodistas encargados de la cobertura, según consta en informes encontrados en los Archivos del Terror.
El día 16 de enero corrió el rumor de que Stroessner iba a clausurar el festival debido a que se podaron dos árboles que nacían en su propiedad, colindante al lugar del concierto. Afortunadamente, los emisarios de los productores lograron tranquilizar al dictador, quien, dicho sea de paso, ya estaba en una edad muy avanzada.
LA LLUVIA...
Sí, las lluvias que justo caen el día de los grandes conciertos no son cosa de ahora. Ya desde esa época, el clima ponía en jaque la realización del megaconcierto. Al caer la noche del 16 de enero, la lluvia cayó sobre San Bernardino y convirtió el campo del Club Nacional en un lodazal. Esto obligó a suspender la primera jornada del festival y a postergar todas las presentaciones previstas para esa fecha.
Todos los artistas pudieron quedarse para el día siguiente, a excepción de Miguel Mateos, quien ya tenía prevista otra presentación en una ciudad argentina. Si bien esa noche no hubo festival en San Bernardino, según el libro “Tengo un tema”, sí hubo rock. La ciudad se llenó de jóvenes que coparon los bares y el entusiasmo reinaba en el municipio.
LAS PRESENTACIONES
Finalmente, el 17 de enero de 1988 hubo doble jornada. Los grupos nacionales tuvieron que acortar el tiempo de sus actuaciones de una hora a media hora para que todos pudieran presentarse. El calor húmedo, ese tan característico del verano paraguayo, imperaba en el festival. Onda Corta fue el primer grupo.
Le siguió RH Positivo, que impresionó desde el primer acorde con su potencia, según crónicas de la época. Este grupo tuvo como invitado al guitarrista argentino Gabriel Jesiot quien hizo un dúo con el legendario Roberto Thompson, considerado uno de los padres del rock paraguayo. Luego subieron Los Hobbies, con un repertorio más pop.
Después vinieron los números internacionales. El primero fue Fito Páez, que dijo: “Con que este es el país del punto rojo”. Le siguió Roupa Nova. A medianoche subieron Os Paralamas do Sucesso y, finalmente, el festival cerró con la presentación de Soda Stereo, cuya actuación culminó alrededor de las 3:00 am del lunes 18 con Gustavo Cerati rompiendo su guitarra.
Años después, cuando Soda presentó su álbum Canción Animal en Asunción, Cerati confesó que eso último no era parte del show, sino que su guitarra no estaba funcionando bien, lo cual le dio bronca y acabó rompiendo su instrumento.
LEGADO
El Rock San Ber marcó un antes y un después en la realización de grandes conciertos en Paraguay. Se demostró que en nuestro país había público de rock y que sí era posible montar espectáculos de alto nivel. Pero, como mencionábamos más arriba, fue el primer destello de libertad en pleno ocaso de la dictadura estronista.
Prácticamente 1 año después de aquel histórico concierto, Alfredo Stroessner era derrocado en un golpe militar que puso fin a 35 años de gobierno autocrático.
Tiempo después del Rock San Ber vinieron grandes festivales que contaron con la presencia de artistas de talla internacional. Por mencionar algunos, está el Pilsen Rock, el ReciclArte, el Cosquin Rock Paraguay, el Asunciónico, entre otros. Del mismo modo, leyendas del rock y el metal como Paul McCartney, Kiss, Guns N’ Roses, Aerosmith, Metallica, Megadeth, Iron Maiden, entre otros, ofrecieron históricas presentaciones en nuestro país.
También sirvió como impulso para un mayor desarrollo del rock nacional paraguayo, experimentando un boom de bandas que hoy gozan de un buen nivel de popularidad en la escena musical de nuestro país, entre las que se encuentran Salamandra, Flou, Paiko, Área 69, Rebolver, entre otras.
El Rock San Ber “es una leyenda que rompió el miedo, abrió una ventana paraguaya al mundo” afirma el periodista de rock Juan Pastoriza.
Para conocer más sobre este capítulo de nuestra historia, y del rock paraguayo en general, es recomendable el libro “Tengo un tema: Una historia sobre el rock en Paraguay”.