El 25 las familias paraguayas recibirán Navidad, como ocurre también en gran parte del mundo. Sin embargo, cada región, cada país cuenta también con peculiaridades que caracterizan sus festejos.

  • Fotos ARCHIVO LN / AFP / INTERNET

En Paraguay, la tra­dición de los pese­bres, del clericó, de las comidas típicas y por qué no decirlo, de las bom­bas, ya forman parte de una fotografía de la Navidad en nuestro país. El calor condiciona ciertas activi­dades, a pesar de que nos arreglamos para inventar nieve para los arbolitos poniendo algodón.

Pero, ¿qué ocurre el 25 también, con horas de dife­rencia a veces, en otros lati­tudes del mundo?

La Santa Claus Village, en Rovaniemi, en Laponia, un lugar mágico

EN LA CIUDAD DEL PAPÁ NOEL

El primer lugar que se nos viene a la mente es Fin­landia, la tierra del mis­mísimo Papá Noel. Allí se pueden encontrar los mercados más bonitos de la región de Escandinavia, como el mercado de Espla­nadi en Helsinki, que se cubre de una maravillosa atmósfera navideña. Pero el lugar por excelencia es la Santa Claus Village en Rovaniemi, en Laponia, ¡la Papá Noel y a sus ayudan­tes! Un lugar donde reali­dad y fantasía se conjugan de forma fantástica.

En la misma región, pero en Noruega una de las tra­diciones de Navidad es esconder las escobas, por­que según dice la leyenda, hace siglos las brujas y malos espíritus aparecían en Nochebuena para bus­car escobas con las que volar. Esconder las escobas es una forma para ahuyen­tar a los malos espíritus.

La Quema del Diablo, una llamativa tradición en Guatemala.FOTO: PRENSA LIBRE, DE GUATEMALA

AL OTRO LADO DEL MUNDO

Australia y Paraguay tienen algo en común en su Navi­dad. ¡El calor! A pesar de estar ubicada al otro lado del mundo, en este país de Oceanía reciben la fiesta navideña con temperaturas de 35º C o más. En Sídney, la capital, son tradicionales los jardines de las casas decora­dos de forma exuberante, al estilo americano.

También en la capital austra­liana, cada año se instala un enorme árbol de Navidad de 26 metros de altura con ¡más de 21.000 luces, 4.000 bolas de Navidad y 1.599 guirnal­das! Luego de la medianoche, la gente va a la playa a recibir el amanecer.

Una curiosidad es la exis­tencia de una isla llamada Navidad, que pertenece a Australia pero se encuentra bastante alejada del territo­rio. Paradójicamente, allí no se celebra la Navidad, ya que está deshabitada. Su nombre proviene del día de su descubrimiento, el 25 de diciembre de 1643.

La ciudad de San Fernando, conocida como la Capital de la Navidad, en Filipinas.FOTO: MINISTERIO DE TURISMO DE FILIPINAS

UNAS NAVIDADES LATINOAMERICANAS

México es uno de los paí­ses con tradiciones más ricas del continente ame­ricano, y la Navidad no es una excepción. En este país la época navideña ya empieza desde el 16 de diciembre con las famo­sas posadas, una fiesta de 9 días donde se celebra la parte en la que Virgen María y San José buscan un lugar para alojarse. Esos 9 días representan los 9 meses del embarazo de María. A las fiestas se suman los fuegos artificia­les y las bandas de música, además de un elemento muy típico: las piñatas (¿se acuerdan de El Chavo del 8?). Estas piñatas tie­nen en su interior dulces, frutas o pequeños regalos para los niños. La celebra­ción del 24 de diciembre es la gran fiesta, el cierre de las posadas, el evento donde se reúne toda la familia.

Bajando hacia Centroa­mérica, llegamos a Gua­temala, donde cada época de Navidad se realiza la famosa Quema del Dia­blo, el día 7 de diciembre, marcando el principio de los festejos. La celebración consiste en encender foga­tas y quemar unos muñe­cos con forma de diablo. Quemar a estos persona­jes significa purificación y eliminación de lo nega­tivo. El origen de la tradi­ción se remonta a la época colonial en la que la gente se deshacía de objetos vie­jos quemándolos antes de que llegara la Navidad. Se consideraba que de esta forma se purificaban los hogares y se alejaban las malas energías.

Imponente árbol navideño en la Puerta de Brandemburgo, Alemania

EL LEJANO ORIENTE

Cuando pensamos en Navidad, muchas veces no se nos viene a la mente cómo será en lugares más lejanos, tanto de distan­cia como culturalmente, como Asia o la India. En Japón, por ejemplo, es habitual, desde hace años, no complicarse con la cena de Nochebuena y salir a cenar pollo frito. La tradición surgió en los años 70 cuando una empresa de comida rápida estadounidense hizo una campaña de publicidad en el país que tuvo un gran éxito. Las familias japo­nesas suelen reservar con antelación mesa en estos restaurantes para dis­frutar de platos como el pollo frito, la ensalada y otros entrantes. Es habi­tual ver largas colas en los restaurantes en la época de Navidad.

En Filipinas la celebración de la Navidad comienza en ya ¡en setiembre y acaba en enero!, pero, además, es tradicional el festi­val de faroles gigantes. El evento se realiza en la ciudad de San Fernando, Pampanga, que se deno­mina también Capital de la Navidad de Filipinas y es visitada por habitan­tes provenientes de otros lugares del país.

EL HERMANO MALO DE PAPÁ NOEL

El Krampus es un personal popular en algunos países europeos. Vendría a ser como el hermano malo de Santa Claus que asusta mucho a los niños y niñas que se han portado mal durante el año. En la víspera del 5 de diciembre se realiza la noche de Krampus. Esa noche este personaje sale a la calle y asusta a los niños y niñas que no se han portado bien. Es habitual, durante la Navidad en estos paí­ses, ver desfiles con personas vestidas de Krampus que asustan a los niños y niñas.

Un personaje también antagónico de lo que representa el espíritu navideño es el Grinch, un personaje creado por el Dr. Seuss que odia la Navidad por ser ruidosa. Su primera aparición fue en el libro infan­til ¡Cómo El Grinch robó la Navidad! de 1957. Luego pasó al cine, donde realmente se popularizó.

¿EL ÁRBOL DE NAVIDAD PROVIENE DE ALEMANIA?

La tradición del árbol de Navidad, según algu­nas fuentes históricas, tiene un origen ale­mán. Según afirman, la tradición del árbol de Navidad tal como la conocemos comenzó en Alemania en el siglo XVI, aunque la costumbre de adornar árboles ya existía en algunas cul­turas mucho antes. Los alemanes fueron los primeros en poner un árbol dentro de la casa durante las festividades navideñas.

Según reseñan, la costumbre de tener un árbol de Navidad en casa se fue extendiendo por Europa durante los siglos XVII y XVIII, pero fue la reina Victoria de Inglaterra y su esposo, el príncipe Alberto (alemán), quienes real­mente ayudaron a popularizarla en Inglaterra y, por ende, en otras partes del mundo.

En el contexto cristiano, el árbol de Navidad también puede representar la vida de Cristo, y la estrella en la parte superior del árbol simboliza la estrella de Belén que guió a los Reyes Magos hasta el lugar del nacimiento de Jesús.

PAPÁ NOEL FUE UN SANTO

San Nicolás de Bari

El archifamoso personal de Papá Noel, todo un símbolo de la Navi­dad alrededor del mundo, tiene también su origen histórico. Conocido también como San Nicolás en muchos países, este personaje se inspiró en San Nicolás de Bari, un obispo cristiano del siglo IV. La evolución de San Nicolás hasta convertirse en Papá Noel fue a partir de una mezcla de leyendas, mitos, ade­más de una buena dosis de condimento comercial.

Dicen que San Nicolás de Bari, obispo cristiano nacido en el siglo III en Patara, una ciudad de la actual Turquía, entonces parte del Imperio Romano, era muy conocido por su generosi­dad, sobre todo con los niños y los pobres, a quienes hacía pre­sentes regularmente.

La figura actual del Papá Noel, tal como lo conocemos, nació en 1931 de la mano del dibujante Haddon Sundblom tras reci­bir el encargo de la agencia de publicidad de una también muy conocida gaseosa. El ilustrador se inspiró en el poema A Visit From St. Nicholas, de Clement Clark Moore de 1822.

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