Esta noche vuelve a presentarse en la Manzana de la Rivera “Sobrevivientes”, escrita por Irina Ráfols; la comedia “Navidad sin plata yvyguy” también sobresale en la agenda.
En el marco del Festival de Teatro por los Derechos Humanos se presentará esta noche en la Sala Ruy Díaz de Guzmán de la Manzana de la Rivera (Ayolas y Benjamín Constant) la obra “Sobrevivientes”. La función está marcada para las 20:30. La obra presenta a Carlos y Leonor, quienes, destrozados por el dolor y la desesperanza tras intentar quitarse la vida, se encuentran en un neuropsiquiátrico.
La dramaturgia es creación de Irina Ráfols, la dirección está a cargo de Nathalia Villagra, y el elenco está integrado por Marta Corrales, Carlos Rojas, Carminis Villalba y Arnaldo Ortiz. Ráfols es escritora y profesora de literatura. Dirigió varias obras de teatro de su autoría y cuenta con publicaciones de narrativa y poesía.
AGENDA
Siguiendo con la agenda del fin de semana, hoy y mañana, a las 20:30, se presenta, en el Teatro Latino (Tte. Fariña casi Iturbe), la comedia “Navidad sin plata yvyguy”, con un elenco integrado por Kathy Pacuá, Ricky Rekalde, Raúl Daumas, Orly López, Atil Closs, Mónica Closs y Rafael Closs. Las entradas están en venta en Ticketea.
Por otra parte, en la Sala García Lorca de la Manzana se presentará a las 19:00 y a las 21:00 la obra “¿Emergencias?”, con dirección de Jorge Espínola, Ángeles González y Jeannett Martínez, bajo la producción de Joapy Estudio de Teatro. Entretanto, con entradas agotadas, se presenta el elenco de Luzu, hoy y mañana, en el Teatro del Banco Central con el espectáculo “Nadie más dice nada”.
“ESPERANDO A TOTÓ”
Otra opción en la agenda teatral de hoy la presenta el Espacio E (Estrella entre Colón y Montevideo), en su Sala Beto Ayala, con la obra “Esperando a Totó”que combina clown, teatro físico, absurdo, surrealismo y poesía, acompañado de música original y sonorización en vivo. La misma fue escrita y dirigida por Leonardo Nachajón, y cuenta con la actuación de Violeta Balbuena y José Herrera. La función está prevista para las 20:30.
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Nuevo libro aborda la sostenibilidad de las empresas familiares
“Trascender: vida, familia, empresa” se titula el libro publicado por el empresario y consultor Kelo Kriskovich, sobre uno de los temas más sensibles del entramado económico nacional: la sostenibilidad de las empresas familiares y los procesos de transición generacional. El lanzamiento se realizó recientemente en el Salón Auditorio del Universitaria Center, ante empresarios, profesionales y referentes vinculados al sector productivo.
El autor compartió una reflexión personal sobre el legado recibido ante unas 120 personas provenientes del ámbito laboral, social y empresarial. Recordó a su padre -doctor en química industrial, panadero, dirigente gremial y uno de los socios fundadores de la Cooperativa Universitaria- como una figura determinante en su concepción de empresa y compromiso ciudadano.
También evocó también el vínculo con su suegro, el doctor Humberto Simón, resaltando la importancia de construir instituciones con mirada de largo plazo. Además, incorporó la dimensión espiritual como parte de su visión integral de vida y empresa. “Todos tenemos la oportunidad no solo de vivir, sino de honrar la vida”, afirmó ante el auditorio, sintetizando el espíritu de la obra.
Homenaje familiar
Uno de los momentos más significativos de la presentación se dio cuando Lucía, Karina y Jazmín Kriskovich dirigieron unas palabras a su padre, destacando los valores de responsabilidad, coherencia y vocación de trabajo inculcados en el seno familiar. La intervención aportó una dimensión humana al acto y reflejó, en la práctica, uno de los ejes centrales de la obra: la transmisión de principios como base para trascender generaciones.
La panelista invitada, Patricia Dos Santos -socia y colega del autor- desarrolló los principales conceptos del libro, subrayando la importancia de profesionalizar la gestión sin perder la identidad ni los valores que sostienen a las organizaciones familiares. Destacó además la necesidad de generar espacios de diálogo que permitan ordenar roles y proyectar continuidad con visión estratégica.
Finalmente, el autor agradeció especialmente a las familias empresarias que, a lo largo de más de treinta años de trayectoria profesional, le confiaron sus procesos de transición. “Este libro es, en gran medida, fruto de ese aprendizaje compartido”, señaló, aludiendo a las experiencias reales que nutren la publicación. Reconoció asimismo el trabajo conjunto con Patricia Dos Santos, con quien -según expresó- ha aprendido a integrar visiones distintas en la construcción empresarial, y valoró la posibilidad de compartir hoy la empresa con sus hijas y un equipo consolidado.
Familias empresarias
“Trascender” propone una mirada centrada en la persona y en los múltiples roles que convergen en las familias empresarias -fundadores, sucesores, ejecutivos externos y nuevas generaciones- ofreciendo herramientas para ordenar la sucesión, fortalecer vínculos y consolidar acuerdos en contextos de cambio.
En un país donde una parte significativa del tejido productivo está sostenida por empresas de propiedad familiar, la presentación dejó instalada una reflexión que trasciende el ámbito editorial: la necesidad de planificar la continuidad, preservar el legado y proyectar el futuro con propósito y cohesión.
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Los Perros de la Nada presentó su primer videoclip
La banda paraguaya Los Perros de la Nada presentó su primer sencillo inédito, titulado “Chau chau!”, en una velada que combinó el estreno del videoclip y música en vivo, el viernes 27 de febrero en el bar Biker Brothers. En una breve rueda de prensa, los integrantes compartieron detalles del proceso creativo y del desafío que implicó encarar su primera producción audiovisual, de manera independiente.
“Esta canción significa un gran logro para la banda por ser nuestra primera realización independiente”, señaló Mario Achucarro, uno de los vocalistas de la agrupación. “Creemos que el público va a estar muy contento y feliz por el divertido tema y videoclip que se logró, y por ser nuestra primera experiencia de muchas que vendrán”.
Posteriormente se realizó la proyección oficial del videoclip y el encuentro cerró con un show en vivo cargado de energía. “Chau chau!” es el primer tema inédito de la banda y marca un paso clave en su evolución artística. La canción, compuesta en letra y música por el productor Luis Duarte, aborda una despedida amorosa con un mensaje claro: ante los cambios, siempre es posible empezar de nuevo.
Musicalmente, el sencillo combina rock, ska, reggae y tintes de punk, reflejando la versatilidad que caracteriza al grupo y consolidando una identidad propia más allá de los covers de rock en español que formaron parte de sus inicios. El videoclip fue dirigido por Guille González y grabado en enero de 2026 en el mismo bar Bikers Brothers. La propuesta presentó una narrativa guionada y contó con la participación especial de Patricia Ferreira y Gonzalo Sapena.
Una nueva etapa
Formada en 2021, Los Perros de la Nada está integrada por Wilson Ramírez (voz líder y guitarra acústica), Mario Achucarro (voz y guitarra eléctrica), Víctor Carlos Irala (teclados), Eduardo Ferreira (voz y bajo eléctrico), Fabrizio Marecos (guitarra eléctrica), Cristian “Michi” Martínez (batería), Lino Medina (trompeta) y Bruno Flor (trombón).
“Este lanzamiento representa un avance en nuestra carrera. Tenemos pensado seguir produciendo más temas inéditos y realizar más audiovisuales porque esta maquinaria ya no para”, cerró el vocalista. Con numerosos shows en la escena nocturna nacional y una presentación en Argentina, el grupo atraviesa actualmente su etapa más creativa y experimental. El lanzamiento de “Chau chau!” representa el inicio formal de una nueva fase enfocada en composiciones propias y futuras producciones audiovisuales.
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“Río de colinas”: la carretera en el desierto que redefinió “Una batalla tras otra”
Paul Thomas Anderson, director de “Una batalla tras otra” y su responsable de locaciones visitaban exteriores en el desierto cuando se toparon con una singular carretera que, con dramáticas subidas y bajadas, avanzaba como una serpiente de asfalto. El llamado “Río de colinas”, en el sur de California, capturó a Anderson, quien decidió que sería el escenario perfecto para la secuencia final de su película, en la que sus personajes juegan al gato y al ratón, contó a AFP Michael Glaser, su responsable de locaciones.
“Una batalla tras otra”, que compite por 13 Premios de la Academia, incluyendo el de mejor película, sigue a Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio), un exrevolucionario que, desconectado del mundo, intenta criar a su hija adolescente (Chase Infiniti) cuando el pasado regresa en la piel del enajenado coronel Lockjaw (Sean Penn) a exigir cuentas.
La secuencia final encuentra a Bob en una búsqueda desesperada por su hija Willa, quien a la vez huye frenéticamente de Lockjaw y sus socios. Glaser, quien visitó junto a AFP el trecho de la carretera 78 de Imperial County donde parte de esta persecución se desarrolla, atribuyó el magnetismo a la dramática disposición de la carretera.
“No puedes ver lo que está en el otro lado, las cosas aparecen y luego desaparecen, y luego aparecen de nuevo”, dijo. “Son los personajes atrayéndose unos a otros a través de algo”. Para recrear la secuencia, el equipo filmó en otro trecho, en Borrego Springs, llamado “La depresión de Texas”. En otros puntos de la región también se rodaron escenas marcantes, como el enfrentamiento final de Willa y el volcamiento del coronel Lockjaw.
“Es el tipo de cosas que filmas en varios días”, dijo a AFP Andy Jurgensen, el editor de la cinta, también nominado al Óscar. “Paul tenía una lista de tomas. Realmente tenía un guión gráfico, básicamente teníamos ideas de cuáles iban a ser todas las piezas”, agregó. “Y luego fue simplemente como, bueno, vamos a armarlo”.
“Personaje subconsciente”
Las locaciones pueden ser decisivas para una escena, y en algunos casos han ganado vida propia fuera de la pantalla, como las escaleras en Filadelfia de “Rocky”, que se volvieron un lugar de peregrinaje para miles de fans. “A menudo pienso en las locaciones como un personaje subconsciente de la película”, dijo Glaser, de 44 años. “Crean el estado de ánimo, una paleta, un sentimiento de los personajes, de los lugares en los que viven”.
Los responsables de locaciones son los primeros en sumarse a un proyecto y los últimos en irse, sin contar posproducción, comentó. Para “Una batalla tras otra”, Glaser mapeó California de norte a sur, presentando cerca de 200 locaciones. “Comenzamos en Eureka, donde todo es verde, frondoso y exuberante, y bajamos al centro de California, donde es un poco más como viñedos y robles, y no tan vede”, dijo.
“Y luego te encuentras en la desolación árida del desierto, mientras los personajes concluyen su historia final”. Antes de recibir el guion, Glaser comenzó a “buscar cosas de forma orgánica”, y abordó el trabajo como si se tratase de seguir las ramas de un árbol. Algunas ramas morían, y otras, como el desierto, se extendían, lo que le fue dando cuerpo al tercer acto de la cinta. Su desolación lo volvió una opción evidente para la trama: “No hay nadie aquí que te cuide, que te ayude, ni que te detenga. Estás a tu propia suerte”, opinó Glaser.
“Un pedacito de nosotros”
Mirando en retrospectiva, Glaser dijo que “Una batalla tras otra”, que cuenta con una explosiva secuencia de apertura filmada en la frontera con México, enfrentó algunos desafíos logísticos. ¿El más difícil? El espacio que sirve de sede para el supremacista Club de los Aventureros de Navidad. “No pudimos encontrar nada que encajara, o no pudimos acceder a los lugares donde existen ese tipo de grupos”, dijo Glaser, por lo que el escenario tuvo que ser construido. “Una batalla tras otra” llega a la 98ª gala de los Óscar como una de las favoritas a coronarse como la mejor película del año, tras una exitosa temporada de premios.
Podría además darle el primer Óscar a Paul Thomas Anderson, quien, con esta edición, suma 14 nominaciones en su carrera, con trabajos de guion, dirección y producción. Para Glaser, cuyo trabajo no se encaja en ninguna de las categorías de la mayor fiesta de Hollywood, este reconocimiento es compartido. “El ADN de todos está en la película”, comentó. “No la dirigimos, no estamos en frente de la cámara. Pero, sabes, hay un pedacito de nosotros en ella”.
Fuente: AFP.
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Mujeres trabajadoras del teatro: tres miradas en diálogo
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, conversamos con tres mujeres directoras de teatro que muestran fragmentos de su vida en el arte, los vínculos personales y también el contexto profesional en el marco del que sea tal vez uno de los trabajos más subvalorados a los ojos de la sociedad. Paola Irún, Selva Fox y Raquel Rojas aportan sus miradas y voces sobre el trabajo femenino en el arte.
Paola Irún (PI), Selva Fox (SF) y Raquel Rojas (RR) responden un cuestionario común que involucra su relación misma con la actuación y la dirección, así como procuran rescatar una mirada respecto al trabajo femenino en el arte.
Se rescatan muchos avances a poco más de un siglo de la primera conmemoración de esta fecha y a pocos años de la última oleada del feminismo que interpeló con fuerza a la sociedad global. Tres creadoras y trabajadoras comparten preguntas, territorio y fragmentos de historia, pero responden desde su propio mundo personal y social.
–¿Cómo nace su vínculo con el teatro?
–PI: Veo teatro desde niña, como público y también tras bambalinas. Pero tardé en dedicarme yo al teatro. La figura de mi madre era tan superlativa que decidí no entrar en ese campo. No cabíamos las dos en un mismo rubro. Trabajé como 10 años en televisión. De hecho, empecé a actuar frente a una cámara y a manipular la imagen de manera narrativa desde la edición, práctica que disfruto hasta hoy. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que negando mi esencia solo estaba perdiendo tiempo y años de vida. Cuando decidí dedicarme enteramente al teatro, fue cuando me dije “quiero hacer el teatro que yo quiero ver”, y empezó todo.
–SF: Cuando yo con el colegio voy al Teatro Municipal a ver “Yo el supremo” y veo que una popa de barco atraviesa el escenario digo “esto es lo que yo voy a hacer toda mi vida, yo voy a llegar hasta la popa del barco, yo quiero estar ahí dentro de ese barco”. Y ahí comencé fuertemente con el apoyo de mi familia. La primera obra en la que estuve se llamaba “Prohibido en la plaza los niños y los perros”, de Moncho Azuaga. Así comencé y de ahí ya no paré más.
–RR: Desde muy joven. Desde las olimpiadas teatrales del Colegio Teresiano. Integré como actriz el grupo Tiempoovillo, un grupo histórico de la vanguardia de los años 70. En el año 1975 fundé el Grupo de Teatro Aty Ñe’ê con Tony Carmona, Yiya Gunsett, Alcibiades González del Valle, Arturo Pereira y Ramón del Río como grupo inicial. Esta ya fue mi primera experiencia de teatro profesional: Aty Ñe’ê .
FIGURA INSPIRADORA
–¿Tuviste alguna figura femenina inspiradora?
–PI: Y por supuesto mi mamá. Qué mayor inspiración que esa. Sobre todo porque mi mamá hacía teatro en tiempos donde no era tan bien visto o aceptado como una profesión, un estilo de vida. Ella optó por dedicarse enteramente al teatro, contra viento y marea. En época de la dictadura, vivían amenazados, ella se iba a hacer la función igual. Y yo fui testigo de sus transformaciones, sus distintos personajes, su grandiosidad en el escenario.
–SF: En “Las troyanas” estaban actrices como Clotilde Cabral... Cuando esas mujeres fuertes agarraban el escenario. También otra obra como “El herrero y la muerte”, en la que la muerte hacía esta actriz, Líber Fernández, me voló la cabeza. Le vi a Regina Bachero en una comedia. Me iba a ver esas obras y yo decía “esto es lo que yo quiero algún día en mi vida”.
–RR: Aty Ñe’ê trabajó en teatro territorial y giras durante casi siete años. Cuando la dictadura ya nos prohibió salir al interior con Aty Ñe’ê, nos asociamos al Teatro La Farándula, dirigido por la actriz y directora Edda de los Ríos. Ella fue para mí una hermana mayor, una inspiración, pues era una mujer de teatro en todas sus facetas, desde la actuación a la dirección de compañía, con una dedicación y fuerzas poco común en el ambiente de la época. En arte y en política Edda fue para mí una gran inspiración, inolvidable.
EXPERIENCIA
–¿Qué encontraste en el teatro y con el teatro?
–PI: Encontré mi voz. Con mi dramaturgia, yo digo lo que quiero decir, las obras hablan por mí. Es por eso que dirijo las obras que yo misma escribo en un proceso de laboratorio de dramaturgia colaborativa que voy induciendo y dando forma. Muy pocas veces dirigí obras de otros autores. En este momento no me interesa. Eso no significa que cuando me toca otro autor o autora dejo de hablar yo. Sigo hablando a través de herramientas de dirección; pero con mi propia dramaturgia me siento más libre. Encontré también mi lugar. Tengo ansiedad social, pero en el escenario (dirigiendo, escribiendo o actuando) me siento poderosa. También el teatro al darme una voz me dio postura. Es muy importante para una artista tener postura y trato de tenerla en las decisiones que tomo. Qué historia decido contar, cómo la voy a contar, de qué manera decido mover al público. Muchos dicen que el arte no tiene que ser necesariamente político, pero creo es una confusión. Todo es un acto político, no solo en el arte, sino en la vida misma, que no es lo mismo que partidario.
–RR: Con Aty Ñe’ê en La Farándula conocí los primeros Brecht. Como actriz y directora. Acompañé como asistente de dirección todos los montajes y me involucré en la dirección con la “De la guerra al cabaret”, una adaptación y puesta en escena mía, de la obra de Brecht “Cachorro de elefante”. La puesta era una sala de fiestas antifascista en el entorno de la dictadura nazi. Con una orquestita en vivo que dirigía Arturo Pereira y con interacción con el público que era a la vez parte del montaje y público. Allí supe que ya no era solo directora y actriz de teatro de grupo, sino que debía abrazar la dirección teatral como arte, profesión y oficio y así lo hice.
–¿Entre la primera obra que dirigiste y la última qué cosas cambiaron?
–PI: Mucho cambió porque yo cambié. Indefectiblemente la vida y las experiencias vividas te van posicionando en lugares diferentes, a veces te sorprende. Pero mi esencia es la misma, sigo buscando, sigo investigando nuevas formas, sigo probando lo que no sé hacer y tratando que cada desafío supere al anterior. Sí, quizás hoy le puedo poner nombre a las formas, a herramientas, estilos, a mis experimentos. Pero siempre quise ir más allá y emocionarme yo primero, luego el público.
–SF: Hay miles de cambios, yo cambié, cambiaron las formas. Pero, por ejemplo, hoy día me gustan más las cosas un poco más minimalistas, aunque lo que yo siempre en una obra trato de tener ahí es el asombro, trato de tener a mi lado eso, y eso estuvo conmigo desde el comienzo hasta ahora. Eso de mirar con los ojos de los niños, eso es lo que nosotros no tenemos que perder y cuesta muchísimo eso. El teatro para mí era como una aventura que después fue mi vida y forma parte de mi vida. Acá en Nhi-Mu vivo de una manera teatral siempre y en este país cuesta mucho eso, tener una burbuja gigante en el medio de esto. Nhi-Mu para mí es una burbuja gigante donde se hacen sueños, donde podemos hablar de miles de cosas.
SER MUJERES
–¿Para vos qué significó ejercer la dirección teatral como mujer en el contexto machista local?
–PI: Lo que realmente deseo es que estas preguntas dejen de existir. Quiero ser yo. Sí, soy mujer, pero también soy Paola, mucho más allá de eso. Creo que hay un poder mayor en no posicionarme desde la dificultad o el menoscabo. El día que dejemos de preguntarnos esto pienso que habremos dado realmente un paso gigantesco.
–SF: En Nhi-Mu siempre fue un matriarcado. Nosotras las chicas tomamos la posta y nos hacemos fuertes y nos abrimos caminos juntas, trabajamos juntas y vivimos el teatro juntas. En los comienzos de mi mundo era una lucha constante. Chicas que volaban por los aires, armaban estructuras, hacíamos luces, estábamos ahí armando todo lo que es el escenario, cosas así. Entonces, eso era brutal, era costoso eso, pero la gente nos hacía de menos, había proveedores que no creían en nosotras, y eso nos costó muchísimo, años y años. Hoy día yo me voy a un espectáculo y ya saben que cuando llega mi estructura, yo dirijo la puesta de estructura, hay chicas en luces, en sonido. En eso ahora ya hay respeto, estamos tratando, aunque siempre hay gente desubicada que cree que no hay cambio, que cree que todo sigue igual. Pero no.
–RR: Fue y es un esfuerzo inmenso sobre las espaldas de una mujer creadora, que ya tiene las dificultades propias de ser artista y mujer en Paraguay, a lo que se suman los problemas del machismo vigente en el ambiente cultural del país. Incluso de compañeros de teatro, maestros inclusive, aquellos que reivindican derechos de no discriminación para su sector también son los primeros y tenaces discriminadores hacia una mujer creadora.
–¿Ubicás una experiencia transformadora o de enseñanza para vos como mujer en cualquiera de los roles que te hayan tocado dentro del ambiente del teatro que puedas comentarnos?
–PI: Todas las experiencias son transformadoras para mí, pero no necesariamente como mujer, insisto, sino como ser humano habitante de este mundo muchas veces injusto, desigual, frustrante. Un ser que piensa, siente, se emociona y trabaja en pos de lo que quiere decir.
EL CAMBIO
–El proceso extendido de la defensa de derechos de la mujer lleva más de un siglo y en la última década tuvo una nueva oleada desde el #Metoo. ¿Cambió algo para bien?
–PI: Cambió muchísimo. El hecho de que intente no diferenciar mi lucha solo por el hecho particular de ser mujer no implica que sea ajena a cuantos cambios han habido. Para empezar, ya no nos callamos, ya no fingimos demencia, ya no soportamos todo, ya no nos tragamos sapos. Eso solo es inmenso. El patriarcado se está cayendo hace tiempo, a veces con quiebres muy notorios, y otras con pequeñas sutiles rajaduras que van desmantelando el sistema. Ese sistema dentro del cual a la gente le cuesta recibir “órdenes” de una mujer, le cuesta aceptar que una mujer sea cabeza de equipo y tome decisiones con seguridad. Asusta una mujer con opinión fuerte, independiente, hacedora de su propio camino. Asusta o intimida. También el eterno derecho a piso. Me pasa más en otros ámbitos fuera del teatro, o el mal manejo del privilegio; o que nos tengan que explicar todo, el “mansplaining”, ese acto condescendiente de explicarnos cosas porque se asume que sabemos menos o tenemos menos experiencia. El hecho de que yo lo diga está sujeto a duda, no siempre se acepta de entrada en ciertos ámbitos. Ese sistema se está destruyendo.
–SF: Claro que hubo cambios. Pero nosotras debemos de seguir ahí, alertas, insistentes, porque este mundo patriarcal que nos toca no se quiere ir así nomás, no se quiere ir, nosotras tenemos que estar atentas a eso y seguir, nosotras todos los días vamos a ganar, todos los días vamos a ir ganando. Nosotras las mujeres somos las que movemos el mundo y todavía no están entendiendo.
REIVINDICACIONES
–¿Qué necesidades tienen en la escena teatral local la mujeres actrices, guionistas, directoras, gestoras, respecto a los derechos como trabajadoras y la valoración artística de su aporte?
–PI: Tendríamos que siempre tener derecho a decir nuestra opinión en cualquier tiempo y lugar, y a no tener que estar constantemente defendiendo nuestra manera de pensar y nuestras decisiones. El derecho a existir en un ambiente libre de acoso y misoginia. A una sexualidad libre, sin prejuicios, ni juzgamientos. Derecho a simplemente existir y ser quienes somos. Digo simplemente, pero no es fácil, se rema, remamos. Derecho a fluir.
–SF: Son lugares que son nuestros. Muy importantes somos nosotras las mujeres en esta parte cultural, en el teatro, así como estaban citando gestoras culturales, directoras, somos importantísimas. Con nosotras el cambio se viene más fuerte. Somos personas que tenemos que visibilizarnos más para poder llegar a los lugares que son nuestros, que nunca nos dejan ocupar. Siempre está ahí cualquier personaje que ahí ocupa el lugar de una mujer sin tener derecho a eso y nosotras estamos siempre como esperando el momento. No, nosotras, las mujeres, tenemos que comenzar a tomar los lugares que son nuestros, basta. Directoras, guionistas, gestoras culturales, tenemos que ir adelante y tomar esos lugares.