Con un carisma único, Diego Fernández Sacco aborda un proyecto audiovisual que fusiona gastronomía y turismo interno, buscando retratar la cultura culinaria del país.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza Diego Fernández Sacco

La gastronomía es casi una apuesta segura para los creadores de contenidos para redes sociales y, al plantear un espacio com­partido en la cotidianeidad de los seguidores, tiene muchas fuentes de atracción, desde la comida, la narrativa, la sofis­ticación, el lenguaje propio, la territorialización, lo comple­mentario de los lugares, y el carisma de quien se presenta en pantalla.

En los últimos meses se va vol­viendo más común escuchar entre reels la expresión “Y así nomás es…”, y es en la voz de Diego Fernández Sacco que se narran historias de la cul­tura, de lugares y la cocina paraguaya.

“Mi idea siempre fue mostrarle a la gente que con una ropa cómoda, que con una hornalla o con un brasero, uno puede hacer alta cocina”, señala Diego

Con humor y espontaneidad, viene desarrollando un pro­yecto, “El camino del po he”, una puesta que se plantea mos­trar en varias temporadas algo de la idiosincrasia típica de Paraguay, una reivindicación que él siente que también la gente viene haciendo de su cul­tura, y que él a su vez la sintió profunda en algún momento de su vida como migrante.

Diego, que viene de una familia de artistas y que fue un músico punk en la adolescencia, habló con La Nación del Finde sobre sus ideas y su proyecto.

–Te definís como chef, crea­dor de contenidos y amante del arte de la vida…

–La cocina yo la inicié como profesión hace 25 años. Ya un poquito antes la había iniciado a manera de hobby mientras estaba todavía en el colegio. Recuerdo que a los 15 años tenía una banda de punk y que uno de los integran­tes que era un poco mayor, el Tano Napout, me había mos­trado un plato de carbonara. Me pareció muy interesante y allí ya empecé a estar detrás de la cocina hasta terminado el colegio que empecé a estudiar y dedicarme a eso.

El Camino del Po He recorre distintas localidades del país mostrando su cultura culinaria, tradiciones y atractivos turísticos

Y luego, amante del arte de la vida. Justamente viajando, cuando uno está un poco soli­tario y lejos de su tierra natal, le toca quizás ver algunos aspec­tos de la vida que uno no los ve en el día a día. Y allí bueno, me enamoré, por ejemplo, del buceo, me enamoré del agua, del mar, y las artes en general yo las llevaba siempre porque vengo de una familia de artis­tas. La música siempre se constituyó como parte. La pintura también me tocó un poquito después de ejercer la música, me tocó pintar, la plástica. Y lo del creador de contenidos ya es algo nuevo, es algo con lo que me habían tentado hace tiempo y no le encontraba un poco el gusto hasta que hace cuestión de año y medio, más o menos, empecé a discernir, a visualizar mejor lo que quería con los contenidos.

LA IDEA

–¿Qué es el proyecto El Camino del Po he que estás llevando adelante?

–El proyecto El Camino del Po he nace como idea junto a un amigo llamado Gustavo Gior­dano. La propuesta en prin­cipio era hacer unos recorri­dos y críticas de gastronomía por locales del Paraguay. Des­pués le fui dando forma yo a eso, hasta que tomó el nombre de El Camino del Po he, que consiste en recorrer el país y mostrar un poco la gastrono­mía paraguaya de distintas maneras, en distintos lugares. Mostrar las opciones gastro­nómicas que tiene el turismo interno. Y bueno, estamos lle­vando, yo creo, que bastante bien esa idea. Mientras tanto, estamos todavía bastante cerca del departamento Cen­tral, pero ya iremos hacia el Chaco y adentrarnos más al Paraguay, hacia Amambay, Concepción y demás.

El chef, hijo de la reconocida bailarina Sussy Sacco, observa que hoy la gente se manifiesta a través de las redes sociales, reivindicando la cultura y la cocina popular paraguaya

–¿Qué metas tenés a corto y mediano plazo con este pro­yecto?

–A corto plazo, quiero llegar a la gente, en un principio, por este medio audiovisual para que un poco a través de este material se animen a incursio­nar más en el turismo interno, en las opciones realmente excelentes que hay para cono­cer el país. Y como siempre dije, creo que no hay mejor manera de conocer la cultura y la idio­sincrasia de un pueblo que por la gastronomía. Y a largo plazo, la idea es pasarlo ya a un plano físico, a una guía gastronómica del país que les sirva tanto a los residentes, a los locales como a los turistas, a la gente que viene de afuera, para tener una idea y tener una visión más amplia de lo que son los distintos lugares del país. La idea es hacer por lo menos 4 temporadas. Esta pri­mera temporada duraría 3 a 4 meses y bueno, ir también de la mano con las estaciones del año. Lograr 4 temporadas en el año y con eso abarcar todo el país.

APRENDIZAJE DIARIO

–Entiendo que tuviste tra­bajando y formándote en el extranjero, ¿cuánto de Paraguay, o su cocina, te tocó comprender y valorar a través de esa experiencia?

–Básicamente, fui para traba­jar al extranjero y tuve la dicha de salir siempre bien de cada proyecto que me tocó empren­der fuera del país. La cocina es un aprendizaje diario. Es un aprendizaje diario donde estés. Y en ese caso, estando yo un poco en lugares de cul­turas bastante distintas, como fue por ejemplo la experiencia griega. Me tocó, por supuesto, ese techaga’u que te agarra, te toca valorar muchísimo más el país, valorar más todo lo nuestro. De hecho, que el paraguayo, yo creo, que rápi­damente entra en esa faceta de techaga’u quizás porque hay cosas que tiene el país que son mágicas. Este es un país que tiene mucha magia y eso te lo puede decir un extranjero que está viviendo acá hace un tiempo y también los paragua­yos que salen de acá. Es un país que se extraña mucho y por supuesto que te toca valorar más cuando estás lejos. Sobre la gastronomía paraguaya la valoré siempre, y siempre que pude también la expuse con orgullo y salió también con muy buenas críticas de los lugares donde tuve la oportu­nidad de demostrar.

-–¿Qué sentís que es, ade­más de un trabajo y de lo utilitario para la sobrevi­vencia, el oficio de cocinero para vos y para las comuni­dades que cocinás?

–Creo que, además de un tra­bajo sumamente útil para la supervivencia, el oficio de cocinero es un estilo de vida, es una pasión, es un arte que se lleva. Las personas que están adentradas en la gastronomía saben que se lleva durante todo momento. Inclusive se sueña con cosas ligadas a la gastro­nomía, y bueno, todo un poco va ligado a eso, los calzados que uso ya son calzados gas­tronómicos, la ropa que uso son ropas cómodas que puedo utilizar en cocina. El cocinero tiende a vivir una vida total­mente ligada a lo que es la gas­tronomía misma.

Diego Fernández Sacco fue al exterior para consolidar su formación en gastronomía Foto tomada en Grecia

ESTILO PERSONAL

–Cuando estás produciendo, sea viendo a dónde vas a ir a grabar o estás editando, ¿qué tienen en común las cosas que se te aparecen en la mente o en pantalla para que digas “esto es lo que quiero mostrar”?

–Cuando voy produciendo, editando, lo que intento siem­pre es mostrar desde el tiempo en el que hacía televisión, cuando ya me propuse justa­mente un personaje. Habrá sido en el 2011. Ese personaje consistía en no utilizar gorro de cocina. Si bien utilizo gorro porque es importante, no es un gorro de cocina tradicional de los altos, no la chaqueta, no todo de blanco o no todo ves­tido como un muñeco de torta. De manera a facilitarle a la gente, de manera a poner un cable a tierra y decir que para hacer alta cocina o para coci­nar, no precisamente es nece­sario tomar el camino de la alta gastronomía que te mues­tran. Mi idea siempre fue bajar ese cable a tierra y mostrarle a la gente que, con una ropa cómoda, que con una horna­lla o con un brasero uno puede hacer alta cocina. El arte no precisa ciertos vehículos para llegar a donde uno quiere, que es una obra. Y de allí, al mos­trar a la gente la alta gastrono­mía de una manera más par­ticular mía, más personal, más casera, sale la frase “y así nomás es”. Esa frase es tam­bién un poco una manera de representar que no hay que dar demasiadas vueltas para algo bien hecho. Mi idea es que la gente se anime y que se adentre y que se motive a hacer arte, o sea, a cocinar.

–¿Sentís que nos falta cono­cer y rei­vindicar algo de nuestra cultura popular?

–Por el lado de la cocina popular, siento que la gente está, con este tema de las redes sociales mis­mas que abren muchas puertas, que permite a mucha gente ver muchí­simas cosas que antes no se podían ver, está reivindicando bastante nuestra cultura, y la gente se va acompañando bas­tante lo que es el movimiento de la cocina paraguaya. Y gracias a eso creo que está en auge. Tam­bién con esta suerte de intentos, porque son intentos de robo, jamás va a poder sacarle lo bai­lado a nadie y sacarle la cocina popular de un país ponién­dole otro nombre a un plato, diciendo que es de tal región, como veo que los hermanos países limítrofes, algunos de ellos están queriendo ejecu­tar. Me parece que lo único que hace es un bien a nuestra gas­tronomía porque es como que enciende ese patriotismo que tiene el paraguayo y bueno... saca a relucir aún más lo que es nuestro. Enton­ces, todo eso ayuda a que nuestra gastronomía tome mayor pre­ponderancia.

“Mi idea es que la gente a que se anime a hacer arte, o sea, a cocinar”, dice Diego, un chef que marca la diferencia en las redes por su carisma y estilo descontracturado

REDES SOCIALES

–¿Qué oportunidades y aprendizajes te da esta exposición a través de redes, desde lo culinario y desde lo cultural?

–Me da la oportunidad de que la gente conozca un poco más cuál es mi intención con la cocina. Siempre mostrar algo con un tono un poco simpático. Me parece que la vida tiene que ir ligada siempre con un poco de buen humor, con todos los contratiempos y lo altercado que tiene la vida misma de cada persona. Creo que ponerle un poquito de buena onda, de buen humor, es necesario para llevar a cabo todo. Y para llegar un poquito a la gente también. De aprendizaje... me da muchí­simo aprendizaje porque voy, a la par de ir mostrando un poco de arte y cultura, por supuesto yo voy adentrándome también en lo que es el país, cono­ciendo nuevos luga­res, conociendo nuevas tenden­cias, nuevas técnicas, cono­ciendo histo­rias. Como te digo, la gas­t ronomía es un arte, como todas creo yo, infi­nita. Todos los días se aprende, en todos los lugares se aprende y con este tema de las redes y de la expo­sición en redes me ayuda muchísimo para ir cre­ciendo también, desde lo cultural y lo culinario, por supuesto.

Dejanos tu comentario