- Paulo César López
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- Fotos: Gentileza
Tras más de una década de esperas y sucesivas postergaciones, la comunidad de Yaguarón recibió la noticia que esperaba hace tiempo: este diciembre se iniciarán las obras de restauración de uno de sus patrimonios históricos más emblemáticos, el templo de San Buenaventura, una joya del barroco hispano-guaraní de la época franciscana.
A inicios de esta semana, durante un acto que contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, se oficializó el inicio de las obras de restauración de uno de los bienes patrimoniales más preciados del portal del departamento de Paraguarí, el templo de San Buenaventura, construido entre 1755 y 1772 por misioneros franciscanos e indígenas guaraníes.
El proyecto –que es impulsado por el Gobierno Nacional a través del Programa Tekorenda, de la Secretaría Nacional de Cultura, con el apoyo de la Oficina de la Primera Dama, Itaipú Binacional, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)– demandará una inversión de G. 7.500 millones y, según anunciaron, “marcará el inicio de una nueva etapa para esta emblemática obra del arte religioso paraguayo”.
La coordinadora del eje 3 de intervención, la arquitecta Silvia Rey, especialista en conservación de edificios y docente de Historia y Patrimonio en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (FADA) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), explicó que la intervención se centra en la sacristía y sectores de su entorno como la antesacristía, la galería norte y este, así como un sector ubicado detrás del altar principal.
Antes de la restauración propiamente, hay un trabajo previo con vistas a completar el diagnóstico realizado el año pasado para tener un panorama para las siguientes etapas de la intervención integral del templo. En este marco, se realizará un trabajo de georradar para tomar imágenes del subsuelo y localizar objetos que pudieran estar enterrados allí, así como excavaciones para la extracción de objetos de interés arqueológico.
EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO
Los trabajos estarán a cargo de un equipo técnico nacional e internacional especializado en conservación patrimonial con la participación y capacitación de mano de obra local, que con posterioridad quedará a cargo de la conservación preventiva del patrimonio.
El equipo fue conformado a partir de la cooperación de AECID, que contempla también la actualización del diagnóstico y el plan de gestión de la intervención. Los profesionales que tomarán parte de los trabajos son la Dra. María José Diez, el Arq. Javier Mendoza, la restauradora española Rocío Bruquetas, la arqueóloga argentina Victoria Roca. Previamente, ya se tuvo la intervención del Dr. Juan Antonio Herráez, que diagnosticó que las termitas no están activas, y la especialista en murciélagos paraguaya Gloria González de Weston.
Sobre este último punto, Rey puso de relieve que las “intervenciones plaguicidas” ya están superadas, por lo que se trabaja con el conjunto del ecosistema para ver cómo reubicar a animales e insectos cuya presencia pueda ser contraria a la conservación de bienes patrimoniales.
“Se va a aplicar lo que se conoce como un protocolo de exclusión, ya sea de termitas, insectos xilófagos, murciélagos y aves. A estas especies ya no se las denomina ‘plagas’, pues hay una nueva visión de que el patrimonio está relacionado a la naturaleza y que juntos conforman lo que es la cultura. Entonces, hay todo un manejo relacionado a los seres vivos que viven en ese sector y que requieren un manejo específico como construcción de refugios en los alrededores para que vayan mudándose. Hay que resaltar que hay un cambio de paradigma en las intervenciones que nos pone al nivel de las últimas tendencias internacionales en materia de conservación integral”, explicó la profesional.
Además de ello, resaltó que este proyecto busca superar el paradigma de la conservación reactiva, que actúa una vez consumado el deterioro, para apuntar a una conservación preventiva. En este sentido, “un aspecto muy importante es el trabajo con la comunidad.
Mediante cursos se busca dejar capacidad instalada con la población local y que mientras avanzan las obras se vayan formando para que el día de mañana, cuando termine la intervención, la gente sepa cómo abordar la conservación preventiva.
No decimos que la gente se va a convertir en especialista en patrimonio, pero sí va a saber que si se pela la pintura, por ejemplo, hay que aplicar pintura a la cal, que sepa que cada tres meses hay que limpiar las canaletas, etc., para no llegar otra vez a un nivel de deterioro que requiera una restauración”, aseveró.
OTRAS INTERVENCIONES
Además de Yaguarón, también se están realizando labores de restauración en el templo San Atanasio de Isla Umbú, en el departamento de Ñeembucú, y la iglesia de Piribebuy, en el departamento de Cordillera. En el caso de este último, ya están en etapa final los trabajos de arqueología y de bienes muebles, que son los trabajos que demandan más tiempo.
Respecto a la iglesia del distrito cordillerano, refirió que el trabajo es más arduo, pues fue escenario de un episodio histórico de la guerra contra la Triple Alianza, la única batalla urbana de aquella conflagración, que dejó numerosos restos materiales e incluso humanos en el subsuelo del templo y sus alrededores, según testimonios de la memoria oral.
Además del uso de georradar, también se realizan excavaciones e incluso está previsto el análisis de ADN en caso de hallazgo de material biológico humano, detalló.
“Un paso importante en beneficio de la cultura y el patrimonio”
El museólogo y gestor cultural Fernando Díaz destacó que toda la comunidad de Yaguarón y los que trabajaron incansablemente para salvaguardar este importante patrimonio de la ciudad están “desbordantes de alegría por este paso tan importante dado por el Gobierno Nacional en beneficio de la cultura y el patrimonio del Paraguay. Es un momento que muchos anhelábamos y muchos murieron sin ver, la concreción del sueño de que se inicien los trabajos de restauración del templo, que era el reclamo y la exigencia de todo un pueblo”.
Luego rememoró el accidentado proceso que llevó más de una década, pues una de las reivindicaciones de los yaguaroninos era que la iglesia sea reparada por la mayor cantidad posible de mano de obra local y con el acompañamiento y asesoramiento de expertos de calidad, sobre todo de profesionales que tengan la capacidad de hacer una transferencia de conocimientos a la comunidad local.
Posteriormente, resaltó que esta causa ha sido sostenida desde lo colectivo. “Hubo un consenso en la comunidad. La intendencia municipal, la Iglesia católica, la parroquia San Buenaventura, con los sucesivos curas párrocos que han venido; la Asociación de Amigos del Patrimonio Cultural de Yaguarón, que son tres ejes locales muy importantes para sostener esta lucha decidida y sobre todo con una meta clara y definida. También se sumó el obispado sensible a la realidad del pueblo. Nuestros obispos de la Diócesis de Carapeguá y nuestros vicarios diocesanos han sido piezas claves para sostener moral, institucional y políticamente esta lucha de la comunidad entendiendo que había un reclamo fundado, serio y muy honesto en su intención, que es el de precautelar y salvaguardar nuestro patrimonio cultural”, indicó.
Finalmente, Díaz sostuvo que el logro de este objetivo no representa el fin de la lucha de la comunidad, pues de ahora en más queda la tarea de mantenerse atentos a la correcta administración de los recursos y la adecuada ejecución de las obras, por lo que seguirán acompañando de cerca el desarrollo de las labores.

