• Jorge Zárate
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  • Fotos: Gentileza

Sumaron seis premios internacionales y van por más desde su sede ubicada en Benjamín Aceval, a 45 kilómetros de Asunción. Además de visitar la producción agroecológica en el lugar, tienen un hotel que ofrece el Karaja Tour, una visita a los monos en su entorno natural; campos deportivos y la posibilidad de degustar sus productos.

Estuvieron en las noti­cias de los últimos días por el histórico logro para la quesería nacio­nal conseguido en Chile. Es que allí el Queso Azul Cerrito, elaborado en la Escuela Agrí­cola Autosostenible Cerrito, obtuvo la medalla de oro en el concurso internacional Encuentro Quesos del Nuevo Mundo, Chile 2025. Pero no solo eso. También en la com­petencia que reúne a los mejo­res productores de Argentina, Perú, México, Brasil, Chile, España y Uruguay obtuvie­ron cinco medallas de bronce en las categorías Quesos con ingredientes añadidos o ahu­mados, Quesos de leche mixta, Quesos prensados semiduros de vaca, Quesos prensados duros de vaca y Quesos fres­cos y tiernos de cabra.

Amalio Enciso, director del centro, que depende de la Fundación Paraguaya (FP), recuerda: “Comenzamos en el año 2003 y siempre, año tras año, estamos buscando ser nuestra mejor versión. Con­tamos con más de 20 unidades de negocios donde los chicos realizan sus prácticas. Ahora mismo tenemos 150 estudian­tes de 16 departamentos”.

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El establecimiento cuenta además con un hotel escuela que ofrece hospedaje y restaurante con especialidades de la casa

EXPERIENCIA INTEGRAL

En el emprendimiento agro­ecólogico también hay plan­taciones bajo cubierta y un hotel escuela que ofrece una “experiencia que combina sabor, aprendizaje y natu­raleza. Visitando nuestra fábrica de quesos, se pueden degustar productos artesa­nales y recorrer las unida­des productivas”, dice recor­dando que se pueden hacer reservas y obtener más infor­mación llamando al (0972) 712-568. Enciso invita espe­cialmente al Karaja Tour, ins­pirado en la simpática familia de monitos que habita junto a ellos. El paseo incluye una escalada por una red de 10 metros, seis puentes colgan­tes y una tirolesa de 75 metros que atraviesa gran parte del predio del hotel, brin­dando “vistas inigualables del entorno natural. El tour tiene paradas en las diferen­tes unidades productivas: lác­tea, avícola, porcina, caprina y frutihortícola”, ofrece.

La Escuela Agrícola Cerrito cuenta con 150 estudiantes de 16 departamentos
El lugar ofrece un tour con paradas en las diferentes unidades productivas: láctea, avícola, porcina, caprina y frutihortícola

AQUÍ SU DIÁLOGO CON LA NACIÓN DEL FINDE:

–¿Qué significan para ustedes la medalla de oro por el queso azul y los otros premios internacionales a la excelencia quesera logrados en Chile?

–Es una inyección de energía muy grande para el equipo de la escuela y así también para nuestros estudiantes y sus familias, porque todos tene­mos relación directa con el proceso de producción. El oro para nuestro queso azul en Chile representa el esfuerzo colectivo de estudiantes, docentes y técnicos que creen en la excelencia como camino a la dignidad. Por supuesto, validar de forma internacio­nal un producto rural elabo­rado por jóvenes paraguayos es una señal poderosa de que la educación agropecuaria puede generar calidad, iden­tidad y oportunidades reales para la sociedad entera. Por el momento, de manera directa, por lo menos para nuestros estudiantes y sus familias. Y como siempre, todo esto nosotros ponemos a dispo­sición de la gente, de las fami­lias, porque creemos que en el trabajo en conjunto está la ganancia para todos.

EL INICIO DEL PROCESO

–¿Cómo fue el proceso para que la escuela comen­zara con esta producción de alta calidad?

–Este proceso lo iniciamos hace 11 años con el maestro quesero Ricardo Negrete, que vino de España y se instaló acá en Paraguay y desde ahí no paramos de crecer. Estu­vimos en una fábrica bastante pequeña. Actualmente tene­mos una fábrica más grande, con mejores equipamientos y la motivación siempre es la de brindar la mejor educación posible a los jóvenes, que pue­dan ellos aprender a manejar un producto con inocuidad, que vean cómo se comercia­liza el producto, que conver­sen con los clientes y nos va bastante bien. Hoy en día ya tenemos una variedad de que­sos entre lo que son frescos y madurados, y el queso azul ya tiene éxito ahora y nos motiva muchísimo. Acá nos mueven las ganas de poder brindar lo mejor a nuestros estudiantes. En total, a veces tenemos que desaprender algo con la inten­ción de mejorar, vamos apren­diendo nuevas técnicas y así vamos avanzando.

–Cuéntenos de la metodo­logía “Aprender haciendo, vendiendo y ganando dinero” en la que los estu­diantes producen, gestio­nan y comercializan.

–Ella es el corazón de nues­tra escuela. Claramente no aprenden solo la teoría, sino que más bien nuestro fuerte está en el campo, en la prác­tica que tienen en la huerta. Ahora estamos contando con producción de tomates en sistema de hidroponía bajo invernadero. Tenemos la producción de fertilizantes agroecológicos, producción de árboles, tenemos la granja donde sacamos leche de vaca, leche de cabra, la producción de huevo está resultando bas­tante bien y nuestros estu­diantes son los protagonistas, ellos son los que día a día están ahí llevando lo aprendido en lo teórico a la práctica.

–¿Qué habilidades adquieren los estudian­tes durante su proceso de formación?

–Conlleva que puedan mane­jar costos, que puedan mane­jar indicadores de produc­ción para saber si está bien o tenemos que reencauzar algún tema dentro de lo que es la estructura de la pro­ducción. Entonces, el día de mañana lo que aprendan acá en la escuela les va a ser­vir para formar una familia, para que puedan tener una vida digna. Si pueden acce­der a educación universita­ria sería excelente, que pue­dan tener acceso a salud, a vivienda. Entonces, ese es el propósito. Mientras que estén acá con nosotros durante los tres años apren­den la teoría y llevan consigo mucha práctica.

La institución se encuentra en Benjamín Aceval, Presidente Hayes, donde jóvenes de distintas partes del país son instruidos para desempeñarse en los sectores agropecuario y turístico-hotelero

El Karaja tour

–¿Qué nos puede contar del Karaja Tour? ¿Cómo hacer para visitarlos?

–El tour cuesta 90.000 gua­raníes y la gente puede acer­carse directamente a la recep­ción del hotel o nos pueden encontrar también en las redes sociales como Hotel Escuela Cerrito. Contactan con nosotros y si son grupos, prevemos un momento para atenderlos. Inauguramos dos nuevas cabañas: una tiene cuatro habitaciones matri­moniales totalmente equipa­das para que pueda venir la gente. Cuesta 450.000 gua­raníes por noche cada una e incluye desayuno. La otra cabaña es familiar, tiene una habitación matrimonial, una sala, cocina, comedor y una habitación para niños.

–¿También ofrecen campos deportivos?

–Sí, claro, tenemos cancha de fútbol con pasto esmeralda y sistema de regadío, que pue­den inclusive usar equipos de la Intermedia en una pre­temporada. Tenemos chale­cos para dos equipos, balo­nes reglamentarios, gradería, vestidores. Hay condiciones como para que nos visiten y puedan usar nuestro estable­cimiento.

Un premio que incentiva

El Queso Azul Cerrito brilló con luz propia al conquistar la medalla de oro en la catego­ría Quesos Azules del certamen internacio­nal Quesos del Nuevo Mundo, Chile 2025. “Detrás de este éxito se encuentra la labor del maestro quesero Ricardo Negrete, quien combina la tradición artesanal con la innova­ción tecnológica”, recuerda Amalio Enciso, director de la Escuela Agrícola Autosostenible Cerrito de la Fundación Paraguaya.

“La diferencia crucial entre el queso azul y el queso roquefort radica en la leche. Para el queso azul se requiere de leche de vaca, cabra, oveja o también una com­binación de estas. Mientras que para el roquefort, solo se utiliza la leche de oveja cruda”, apunta.

Insiste en que “la metodología de aprender haciendo, vendiendo y ganando dinero refleja la visión de la Fundación Paraguaya de impulsar un modelo de capitalismo social sin pobreza, donde cada joven adquiere herramientas para transformar su realidad y la de su comunidad”.

En la escuela, además de la fábrica de que­sos, se producen leche de vaca y cabra, huevos de gallina y codorniz, cría de cone­jos, hortalizas en invernaderos y campo abierto. Los estudiantes pasan tres años aprendiendo y se reciben con los títulos de técnico agropecuario o técnico en hotelería y turismo. Tienen a su vez materias com­plementarias como robótica, manejo de drones, educación financiera, arte y natación.

Sus exalumnos trabajan en esta­blecimientos ganaderos, sistemas de producción hidropónica y pro­yectos de confinamiento o frigo­ríficos, aunque también les sirve de base para otros estudios universitarios vinculados al agro y la hotelería.

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