- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo/Gentileza
Artistas de los más diversos pasaron por la ciudad concibiendo obra, eligiendo su especial atmósfera para crear y recrearse. A ese espíritu homenajea el Centro Cultural del Lago con la muestra que abre hoy 20 de setiembre y que tendrá en exposición a 34 plásticos que conectaron con la bella ciudad guardiana del lago Ypacaraí.
“Areguá, un paraíso para los artistas. Una inspiración para pintores, grabadores y dibujantes”, se llama la actividad que pensó Ysanne Gayet: “Quise hacer la muestra porque hay muchas personas que no valoran la ciudad por su belleza natural y exuberantes jardines, sus casonas antiguas, que nos encantaría que se restauraran en algún momento”, cuenta.
Gayet, que dirige el Centro Cultural del Lago, reunió entonces obras de 34 artistas que crearon en ese especial entorno y que así lo ratifican en el catálogo de la muestra que podrá verse desde hoy en su sede de Yegros 855 en Areguá.
“Hay un clima en el entorno natural, el lago de Ypacaraí, los cerros Kõi y Chororĩ, sus arroyitos, sus humedales y sus bosques. Así que esta muestra resalta la importancia de proteger la naturaleza y la historia de Areguá a través de la mirada sensible y poética de sus habitantes artistas que, por muchas razones, son atraídos por esta ciudad”, dice la artista que organiza la muestra que reúne una obra especial creada entre las calles y paisajes de la ciudad en un evento inédito.
UN LLAMADO
Ysanne hace un llamado a convertir a Areguá en una ciudad que tenga respeto por su patrimonio edilicio “como Antigua en Guatemala, que es patrimonio de la humanidad o Colonia, aquí nomás en el Uruguay”.
Entiende que la ciudad debería conservar su escala humana y apostar a la peatonalidad. “Para mí se tiene que organizar mejor la ciudad para que haya más peatonales para que no se tenga miedo a caminar para ver el arte. Areguá es un lugar para caminar, tiene que haber estacionamientos en la entrada de la ciudad y organizar mejor, tener un pequeño transporte, un minibús que traiga a la gente que no puede caminar”, propone.
“Todos queremos que vuelva el tren, que haya un tren de cercanías de aquí a Luque sería lindo. En algún momento tiene que haber una buena planificación, tiene que llegar, queremos que no se destruya la ciudad antes de que llegue ese momento”, se esperanza.
Explica que para los aregüeños se hace difícil la situación económica y eso revierte en ideas que “aceptan como progreso el parecerse a lo que son Luque y San Lorenzo, que las casonas no sirven, se quejan del empedrado y aspiran al supermercado gigante, al asfalto, a la construcción desenfrenada”.
PROTECCIÓN DEL CASCO HISTÓRICO
Ysanne recuerda que existe una ley que protege el casco histórico, “pero igual se hacen construcciones que no deberían estar. Igual creo que se pueden conservar jardines y árboles, y la zona hacia el lago Yparacaí todavía conserva un lindo paisaje”.
En esa idea recuerda que “sería bueno que entre aquí e Ypacaraí no se haga lo que hicieron con el camino Luque, que es todo edificio, departamentos y que no se pueda apreciar la naturaleza, ya no se puede ver el lago a la distancia”, expone.
Para Gayet sería importante una reflexión sobre el rol de la ciudad en el arte nacional y que a partir de allí se pongan en valor las virtudes añejas de Areguá.
Allí la motivación de esta muestra que exhibe la mirada de los artistas reflejada en obra.
Nostalgia y reflexión
En el texto curatorial de la muestra, Ysanne Gayet se explaya en cómo la ciudad impactó en la obra de los artistas residentes y el porqué de la muestra “Areguá, un paraíso para los artistas. Una inspiración para pintores, grabadores y dibujantes”.
Aquí un fragmento: “En tiempos recientes y no tan recientes, grandes artistas de otras ciudades del Paraguay y también de otros países –desde Rusia, República Checa, Hungría, Alemania e Inglaterra, por nombrar algunos– optaron por hacer de Areguá su lugar de trabajo y su hogar. Algunos ya partieron de este mundo, dejando su obra como referencia importante a los que continuamos por los caminos de las artes plásticas. Entre estos, Edith Jiménez, cuya casa en el barrio Santo Domingo fue habitada durante muchos años por el alfarero Sabino Centeno; Carlos Colombino, quien construyó el Museo del Mueble en su propiedad de Cocue Guazú, y Lucio Aquino en cerro Kõi, quien intentó construir un centro cultural, pero su sueño fue cortado por un lamentable hecho violento.
Otros artistas están temporalmente o de paso por Areguá, encantados con el paisaje y el ambiente bohemio de la ciudad. Este es el caso de Nelson Martinessi, quien se mueve entre Paraguay y Brasil (Bahía) y cada tanto pasa temporadas en Areguá produciendo su obra. Así, en 1986 este artista se hospedó en casa de la familia del escultor Gustavo Beckelmann en Costa Fleitas; en 1995 y 1996 en Areté, la casa-taller de Lucy Yegros; entre los años 2011 al 2013 dictó talleres de arte en la Casa Amarilla, un espacio que fuera un centro de arte dirigido por el escultor Sergio Buzó, y en 2023 estuvo en una residencia artística en el espacio Yakare Pirú de Daniel Milessi.
Durante un tiempo, el artista argentino Norberto Moretti estuvo también trabajando en Areté. Por otro lado, en los comienzos de la década de los 90, otro artista argentino Ariel Dawi –hoy con una exitosa carrera artística en Cuenca, Ecuador– salió desde la galería de Liliana Boccia y de Areté a pintar al aire libre los paisajes de Areguá (…).
El lago, nuestro querido lago Ypacaraí, con sus eternos canoeros que navegan por sus aguas… aguas que cambian según las inclemencias del tiempo y el comportamiento de los seres humanos: se achican con la sequía y se renuevan con las abundantes lluvias. Desde el 2013 el lago no es apto para bañarse. Sin embargo, sigue atrayendo a cientos de jóvenes, familias y visitantes por su natural belleza.
A pesar de todo, Areguá sigue manteniendo su innegable encanto y, de hecho, cada vez atrae a más artistas… No pasa un mes sin que algún artista, inclusive del extranjero, llegue a nuestro centro de arte y nos pida información sobre cómo y dónde alquilar o comprar una casa… o sin falta, que nos diga: ‘¿Saben cuál es mi sueño? ¡Mi sueño es que, algún día, pueda venir a vivir a Areguá!’.

