La cartelera teatral se destacada esta semana con el estreno de la comedia “Las mal queridas”, escrita y dirigida por Hugo Luis Robles, que se presentará por tres fines de semana a partir de las 21:00 en Arlequín Teatro (Antequera casi Rca. de Colombia).
Se trata de nueva propuesta teatral que reúne a un elenco de primer nivel: Margarita Irún, Bibi Landó, Rossana Bellassai, Jazmín Romero y Lorena Azucas. Las entradas están a la venta a través de tuti.com.py.
La obra narra el reencuentro de un grupo de mujeres de una misma familia, convocadas por Marité, la tía que las crió. Entre confidencias, tensiones y complicidades, emergen situaciones cargadas de humor, picardía y sensibilidad, que abordan sin filtros la vida femenina actual y logran que el público se sienta reflejado en cada escena.
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En el Otro Teatro (Tacuary 1046) se presentará hoy a las 20:30 y mañana a las 19:30 la obra “Dirty Boys”, propuesta dramática escrita y dirigida por Nicolás Sotomayor. Las entradas tienen un costo de G. 90.000.
La obra “El Hombre Bala” se despide este domingo con una función a las 20:30 en la Sala Teatro (España casi San José), propuesta dirigida por José Mora, inspirada en el libro de cuentos “Las bitácoras del Hombre Bala”, de JB Barboza. Las entradas tienen un costo de G. 75.000.
Por otra parte, en Espacio La Recova se presenta “Vivir al límite”, hoy a las 20:30 y mañana a 20:00, con actuación de Crhys Knapp, Teresa Barriocanal y Seba Díaz, con guion de Cyn Dávalos y la dirección de Ana Carolina Jara. Las entradas tienen un costo de G. 90.000.
Presentan “María Pacurí” en el CCPA
Este miércoles 17 de setiembre se estrenará, en versión del Elenco Artístico Anástasi, el clásico de la zarzuela paraguaya “María Pacurí”, bajo la dirección de José Santiago Mazó Benítez, a partir de las 20:30, en el Teatro de las Américas del CCPA (José Berges entre EE. UU. y Brasil).
La puesta cuenta con música de Juan Carlos Moreno González y libreto de Manuel Frutos Pane. Creada en 1959, la trama presenta a Sofanor, un hacendado de dudosa moral, que vive en concubinato con la resignada Luisa, quien invita a vivir a su casa a la laboriosa y bella chiperita María Pacurí.
El Elenco Artístico Anástasi da vida a la zarzuela paraguaya
En medio de este mundillo rural, aparece en escena el joven Rubén, apuesto mozo de la ciudad que pretende olvidar antiguos amores con el renovado aire del campo.
Entre los artistas que dan vida a los principales personajes están Teresa Jiménez (María Pacurí), Gonzalo González (Rubén), Koki Delvalle (Sofanor), Fátima Báez (Luisa), Matías Miranda (Padre Juan) y gran elenco.
“María Pacurí” permanecerá en cartelera hasta el viernes 19 de setiembre. Las entradas están a la venta a G. 70.000, en modo anticipado, y a G. 100.000, el día de la función.
La ganadora Darina Nikolaeva Yotova posa con el trofeo durante una sesión fotográfica en el Wiener Stadthalle de Viena, el 16 de mayo de 2026. Foto: Tobias Schwarz/AFP
Bulgaria ganó Eurovisión con Dara y su pegajosa “Bangaranga”
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La cantante búlgara Dara ganó la 70.ª edición de Eurovisión el domingo en Viena con la pegajosa canción “Bangaranga”, y le otorgó la primera victoria a su país por delante de Israel, cuya presencia había suscitado llamados al boicot. Rumanía terminó tercera, por delante de los favoritos en las apuestas: Finlandia y Australia.
La cantante pop Darina Yotova, conocida como Dara, no figuraba entre las más opcionadas al comienzo de la semana de Eurovisión. Sin embargo, la artista de 27 años ganó impulso tras una sólida actuación en las semifinales, con sus elaboradas coreografías de baile. Dara conquistó tanto a los jurados nacionales como al público internacional con un himno a la fiesta y a la emancipación.
“Bangaranga es una sensación que todo el mundo lleva dentro”, dijo Dara el domingo. El título de su canción, en dialecto jamaicano, significa “rebelión”. Todo el público que acudió al estadio Wiener Stadthalle, de la capital austriaca, bailó al unísono de la coreografía. “Queríamos ofrecer al público algo nuevo y fresco, algo inesperado, capaz de dar una nueva imagen de Eurovisión”, declaró en rueda de prensa.
Su país, que no había participado en Eurovisión en los tres últimos años por razones financieras, acogerá a toda Europa gracias a ella el año que viene. “Cuando logramos desprendernos de esa máscara de la búsqueda de la perfección, es entonces cuando podemos ser fieles a quienes somos realmente”, añadió Dara.
Ausentes del festival
Unos 10.000 fans ataviados con sus mejores galas llenaron el Wiener Stadthalle para presenciar la final de Eurovisión el sábado, en una edición marcada por un histórico boicot a Israel.
Eslovenia, España, Irlanda, Islandia y Países Bajos estuvieron ausentes este año del festival europeo de la canción, en protesta por la participación de Israel, al que critican por la guerra en Gaza.
Todo apuntaba a que Noam Bettan iba a ganar el certamen para Israel con su canción “Michelle”, tras lograr una gran puntuación en el voto del público de toda Europa.
Pero los 343 puntos del artista israelí lo situaron muy por detrás de los 516 de Dara. El público, que había abucheado el anuncio de los resultados de Israel, ovacionó a la vencedora.
Dara, nacida el 9 de septiembre de 1998 en Varna, en la costa del mar Negro, empezó a practicar canto folclórico a los 7 años, antes de dedicarse a la música pop.
Graduada de la Escuela Nacional Búlgara de Artes, se dio a conocer al público gracias a su participación en el programa Factor X Bulgaria en 2015.
Protesta y mensaje de España
Unos 166 millones de espectadores vieron el concurso por televisión el año pasado, cuando se celebró en Basilea (Suiza). El sábado más temprano, cientos de manifestantes pro palestinos marcharon mientras coreaban “boicot a Eurovisión” y con pancartas en las que se leía “No celebren el genocidio”.
“Me parece lamentable que le demos tribuna a un genocidio”, declaró a la AFP Juli Pfefferkorn, una estudiante de 17 años que viajó a Viena desde la otra punta de Austria para manifestar su descontento.
La televisión pública española RTVE, tradicionalmente uno de los principales apoyos de Eurovisión, no solo boicoteó el certamen, sino que se negó a transmitirlo. Al comienzo del evento mostró el mensaje: “El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y Justicia para Palestina”.
El té dejó de ser solo una bebida para convertirse en una experiencia turística y cultural. Según datos de la FAO, es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua y sustenta a más de 13 millones de personas a nivel global. Foto: Gentileza
El té conquista el turismo: 8 destinos donde la segunda bebida más consumida del mundo se vuelve experiencia
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El té dejó de ser solo una bebida para convertirse en una experiencia turística y cultural. Según datos de la FAO, es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua y sustenta a más de 13 millones de personas a nivel global.
En el marco del Día Internacional del Té, que se celebra cada 21 de mayo, la plataforma para reservar visitas guiadas, excursiones y actividades turísticas en todo el mundo, Civitatis, detectó un creciente interés de viajeros paraguayos y del Cono Sur por actividades ligadas a rituales, gastronomía y tradiciones vinculadas a esta infusión milenaria.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el té es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua y sustenta a más de 13 millones de personas a nivel global.
Rodeado de arrozales y vida rural en el norte de Vietnam, Tam Coc define la cultura del té por la pausa, la hospitalidad local y la profunda conexión con la naturaleza. El té de loto es la joya local. Foto: Gentileza
Desde la plataforma señalaron que el auge del turismo experiencial y gastronómico está impulsando nuevas propuestas relacionadas con el bienestar, la pausa y la conexión cultural. “Hoy vemos que esa conexión evoluciona hacia la curiosidad por conocer cómo se vive el té en otras culturas”, explicó Nicolás Posse de la plataforma.
Entre los destinos destacados aparecen:
Miyajima, una isla sagrada de Japón, ubicada en el mar interior de Seto, en la bahía de Hiroshima, donde el té es un atractivo entre ceremonias tradicionales japonesas.
Furnas,Portugal, entre paisajes volcánicos y plantaciones de té en la isla de São Miguel, dentro del archipiélago de las Azores.
En Miyajima, el té es un atractivo entre ceremonias tradicionales japonesas. Foto: Gentileza
Marrakech, donde el té de menta simboliza hospitalidad en el oeste de Marruecos, en el norte de África.
Londres, con el clásico afternoon tea (té de la tarde) con vista al rio Támesis, con las mejores opciones que combinan la tradicional pastelería británica con panorámicas espectaculares de la ciudad.
En Furnas los turistas son atraídos por paisajes volcánicos y plantaciones de té en la isla de São Miguel. Foto: Gentileza
Tam Coc, rodeado de arrozales y vida rural en el norte de Vietnam, dentro de la provincia de Ninh Binh, donde la cultura del té se define por la pausa, la hospitalidad local y la profunda conexión con la naturaleza. El té de loto es la joya local.
Boston, en la capital del estado de Massachusetts, Estados Unidos, con experiencias ligadas al histórico Boston Tea Party en un museo flotante sobre el canal Fort Point.
En Londres, con el clásico afternoon tea con vista al rio Támesis, con las mejores opciones que combinan la tradicional pastelería británica. Foto: Gentileza
Shanghái, China, donde el té forma parte de la vida cotidiana urbana, con casas de té tradicionales y el mercado del té.
Delhi, en la India, con el tradicional chai, el ritual diario más importante de la ciudad, como símbolo cultural.
La tendencia refleja cómo el turismo gastronómico gana cada vez más espacio entre viajeros que buscan conectar con las culturas a través de sus hábitos y tradiciones más cotidianas.
En Delhi, las Chai Tapris son pequeños puestos ambulantes en las aceras. Foto: Gentileza
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo, comparte Andrés Ugaz desde Perú. Foto: Gentileza
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
Callao es la principal ciudad portuaria del Perú, ubicada junto a Lima, en la costa del océano Pacífico. Foto: Gentileza
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Andrés es maestro panadero, finalista en los Gourmand Awards 2025, quien propuso un plan para preservar el patrimonio panadero ayacuchano. Fotos: Gentileza
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
En una ruta gastronómica, el plato no es el destino, es la puerta de entrada a una historia más grande. Foto: Gentileza
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Una ruta no se crea, se construye según Andrés. Foto: Gentileza
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
La Ruta del Callao, ejemplo de que la gastronomía puede cambiar percepciones. Foto: Gentileza
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Foto: Gentileza
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Foto: Gentileza
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
Integra toda una cadena; pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos. Foto: Gentileza
John Travolta exhibe la Palma de Oro honorífica a su trayectoria antes de la proyección de la película "Ven a volar conmigo“. Foto: Olivier Chassignole/AFP
El ídolo de “Grease”, John Travolta recibió una Palma de Oro
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El Festival de Cannes entregó el viernes una Palma de Oro honorífica a la estrella estadounidense John Travolta, un reconocimiento sorpresa que no estaba anunciado y que tuvo lugar antes del estreno de su primer filme como director. “Mis películas favoritas en mi vida siempre fueron las ganadoras de la Palma de Oro. No puedo creerlo, esto es más que un Óscar”, dijo el intérprete de “Grease” y “Pulp Fiction” al recibir el premio.
El actor de 72 años presentó “Ven a volar conmigo”, sobre un niño de 8 años que toma el avión por primera vez para seguir a su madre, actriz, de camino a Hollywood, una adaptación de un libro que el propio intérprete publicó hace tres décadas. En el trayecto el niño conocerá a sorprendentes viajeros y vivirá una serie de aventuras bajo la mirada de las azafatas de vuelo, una de las cuales está encarnada por Ella Bleu Travolta, la hija de actor.
“Este es el proyecto de mi vida. Y todas las personas que aparecieron en la película están sentadas en el público, aquí mismo: mi familia. Y por eso existe esta película y, en realidad, por eso existo yo como artista: por esas personas que están aquí”, declaró Travolta sobre su ópera prima. El intérprete también explicó que le sorprendió mucho que su primera película fuera presentada en Cannes, el festival de cine más prestigioso del mundo.
Travolta recordó que cuando el director general de la muestra, Thierry Frémaux, le dijo en noviembre que “sería la primera película aceptada con tanta antelación, me puse a llorar como un niño”. “No tenía ninguna esperanza de que aceptaran mi película”, añadió. La estrella de Hollywood, que creció no lejos del aeropuerto de LaGuardia, cerca de Nueva York, es un piloto profesional experimentado y obtuvo su primera licencia a los 22 años, según un comunicado del festival.
En la década de 1990, Travolta publicó “Propeller one way night coach”, una historia escrita para su hijo mayor Jett, que sufría crisis epilépticas desde la infancia y falleció en 2009. El actor ha participado en numerosas ocasiones en el Festival de Cannes, entre ellas tres veces con películas en competición, con “Pulp Fiction” (Palma de Oro en 1994), “Atrapada entre dos hombres” (1997) y “Primary Colors” (1998).
Travolta se dio a conocer a finales de los años 1970 gracias a su papel de Tony Manero en “Fiebre del sábado por la noche” (1977), que lo catapultó a nivel internacional. Al año siguiente el musical “Grease” (1978) lo consolidó entre los actores más famosos de su generación. “El nombre del juego” (1995) le valió un Globo de Oro y en “Contracara” (1997) compartió cartel con otra superestrella del momento, Nicolas Cage.