El Espacio Cultural y Punto de Cultura Estación A invita a la Feria del Folclore, a realizarse mañana domingo 10 de agosto en la estación de tren de Areguá. La actividad prevista para las 10:00 convoca a creadores de artesanías de la localidad y de otros municipios. También se anuncia un festival artístico con varias figuras de la música, la danza y la narrativa.
En el lugar se hallarán todo tipo de trabajos artesanales como piezas de cerámica decorativa y utilitaria; ñandutí y manualidades en crochet, artesanía indígena, objetos de madera y libros de Casacuento, entre muchos otros productos. Habrá variadas propuestas gastronómicas, y los infaltables dulces y postres a base de frutilla elaborados artesanalmente por doña Hilda López.
FESTIVAL
Para las 12:00 está marcado el inicio del festival artístico que contará con la participación de destacados exponentes de la cultura local y nacional, con el apoyo del Fondec y la Municipalidad de Areguá. Se anuncia la presentación de las narradoras Aura Brítez y Laura Ferreira, de Artesanas de la Palabra; el dúo Los Perros de Madera de música latinoamericana; la cantante y acordeonista Emily Meza; el grupo Proyecto.88 de rock argentino; la Escuela Municipal de Danza de Areguá y el Ballet de Adultas de la Municipalidad de Areguá.
Está previsto igualmente un taller de modelado a mano a cargo de Elizabeth Rejala y otras conocidas maestras artesanas de la cerámica; esto se dará en dos horarios: a las 11:00 y a las 15:00. También estará abierta la muestra El Rincón Barrett y la exposición de fotos antiguas en Estación A. Más informes en el (0991) 400-240.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
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Habilitan muestra “Una joya en plena guerra”
La exposición amplía la mirada tradicional sobre las residentas en el marco del Día de la Mujer Paraguaya.
La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) habilitó el pasado martes la exposición “Una joya en plena guerra: manifestaciones y donaciones patrióticas de las mujeres en el Paraguay 1864-1870”, en el Archivo Nacional de Asunción (Mcal. Estigarribia esq. Iturbe), en el marco del Día de la Mujer Paraguaya.
La colección presenta documentos originales sobre el rol de las mujeres durante la guerra contra la Triple Alianza (1864-1870). La muestra pone en valor registros de donaciones de joyas y alhajas, entregas de dinero en efectivo, ganado, productos agrícolas, vestimenta y otros bienes destinados al sostenimiento del ejército y la defensa nacional, así como constancias del trabajo de mujeres proveedoras del Estado.
La pieza central de la exposición es el Libro de Oro, un volumen ofrecido por damas paraguayas el 24 de julio de 1867 al entonces presidente Francisco Solano López con motivo de su cumpleaños. El libro reúne firmas y manifestaciones de adhesión a la causa nacional y constituye un testimonio material del compromiso público de las mujeres en uno de los momentos más críticos de la contienda.
Posteriormente, fue capturado por el ejército imperial durante la toma de Piribebuy, convirtiéndose en una pieza de alto valor histórico y simbólico. Asimismo, se exhiben materiales periodísticos de la época, como ejemplares de Cabichuí, El Centinela y Estrella, que permiten comprender cómo la prensa de guerra difundía relatos, artículos y grabados vinculados a actos considerados heroicos realizados por mujeres.
La exposición amplía la mirada tradicional sobre las residentas, incorporando también documentos que evidencian la dimensión económica, social y humana de la participación femenina en el conflicto. Se incluyen antecedentes vinculados a la Asamblea Americana de Mujeres del 24 de febrero de 1867, considerada uno de los hitos más significativos de las manifestaciones patrióticas femeninas, así como registros de mujeres que acompañaron al ejército, sostuvieron la producción agrícola y enfrentaron procesos ante tribunales de guerra en un contexto de extrema adversidad.
La muestra permanecerá abierta al público hasta el mes de abril, de lunes a viernes, de 7:00 a 19:00.
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“Sinfonía de libertad”, la apertura a Freedom 250
Con música y talento femenino, la Embajada de Estados Unidos en Paraguay lanzó Freedom 250, una agenda de celebraciones para conmemorar los 250 años de la independencia desde la proclamación del 4 de julio de 1776.
La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) protagonizó la velada denominada “Sinfonía de libertad”, el pasado jueves 26 de febrero, en el Teatro Municipal de Asunción.
“Qué emoción, que gran honor estar aquí para celebrar algo verdaderamente especial”, expresó Robert Alter, encargado de negocios de la embajada, al oficiar la presentación oficial del inicio de las celebraciones.
A su turno, María Victoria Sosa, directora general de la OSN, explicó que el evento artístico constaba de dos ejes temáticos, la iniciativa Freedom 250, así como resaltar “la relevancia de la mujer en el ámbito de la música sinfónica”, al recordar el Día de la Mujer Paraguaya, que acaeció el martes anterior.
Ante un auditorio repleto, la maestra Pacita Díez Pérez dirigió a la orquesta, que incluyó las canciones estadounidenses “For a Beautiful Land” (Linda Robbins Coleman) y “Over the Rainbow” (Harold Arlen y Yip Harburg) de la película “El Mago de Oz”, con la soprano paraguaya Carolina López; las obras paraguayas “La redención de Porasy” (Fátima Abramo) y “Kuña guapa” (Melissa Hicks), así como “Concierto sentimental para piano y orquesta” (María Luis Escobar), con la pianista venezolana María Fernanda Zapada. El repertorio también deleitó con composiciones de Argentina, Brasil y México.
Freedom 250 propone una programación para celebrar el triunfo del espíritu de patriotismo, orgullo y pionerismo de los Estados Unidos, promoviendo la excelencia y los valores democráticos, así como para fortalecer lazos bilaterales, en el fomento de la libertad, la prosperidad y la innovación global.
La agenda proseguirá el 26 de marzo con la gala de presentación de videos: “Historias de Impacto” - Marcas estadounidenses con impacto económico en Paraguay.
En colaboración con la AmCham, la Embajada presentará materiales audiovisuales que destacan el impacto económico de marcas estadounidenses en Paraguay, seleccionadas a través de una competencia de historias de éxito.
Por otra parte, la Feria Internacional del Libro - FIL Asunción 2026 celebrará a Estados Unidos en su jornada del 27 de mayo.
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Arranca ciclo de cine nacional en el CCPA
La undécima edición del evento prevé cuatro días de proyecciones nocturnas.
Con el anuncio de la proyección de los largometrajes “Bajo las banderas, el sol”, de Juan José Pereira; “Desesperadamente Sara”, de Marcos Díaz; y “Opus VR”, de Michael Kovich, se programa el desarrollo, a partir de este martes 3 de marzo, de la 11.° Ciclo de Cine Paraguayo, organizado por el Centro Cultural Paraguayo Americano.
El programa incluye tres largos y ocho cortometrajes de creadores nacionales que se exhibirán en el Teatro de las Américas (José Berges N.° 297 e/ Brasil y EE. UU., Asunción) en los días martes 3, miércoles 4, jueves 5 y viernes 6 del mes de marzo, a las 20:00. El viernes 6 se ofrecerán tres funciones: 19:00, 20:00 y 21:00. El costo de las entradas es de G. 20.000.
El Ciclo de Cine Paraguayo del CCPA se inició en el año 2015 con el objetivo de contribuir a la puesta en valor y fomentar la cinematografía paraguaya. Ofrece un espacio de exhibición de obras de realizadores locales, así como de acceso a públicos para conocer y apreciar el cine nacional.
El programa de los cortometrajes incluye a “No puedo tocar el cielo con las manos”, de Dora Gómez Paiva y Elián Guerín; “La esposa de Ramón”, de Xime Zarratea; “La pandilla de San Antonio”, de Maya Riquelme; “Lo profundo del río”, de Gaspar Insfrán; “Gallina”, de Ana Arza; “Pohã ñana kaaguy guive”, de Jóvenes Ava Paranaense; y “Grieta”, de Claudia Zárate.
El ciclo arrancará el martes con la proyección de “Bajo las banderas, el sol”, a partir de las 20:00. Una de las novedades de este año es el Premio del Público Noche de Cortos 2026, donde la audiencia tendrá un rol protagónico. Los asistentes a la función de cortos tendrán la oportunidad de participar, votando por sus obras favoritas tras las proyecciones.
Además, se ofrecerá el conversatorio “Estudiar cine en EE. UU.: experiencias y oportunidades”, con participación de las realizadoras Mariana Pineda, Tania Cattebeke y de Belén Rodríguez, representante del programa EducationUSA.