Con el inicio de la Expo Paraguay 2025, hoy en el predio de la Asociación Rural del Paraguay (Mariano Roque Alonso), se abre un programa de actividades y eventos vinculados con la cultura y el entretenimiento. Esta noche tendrá lugar la gran fiesta ATR, con presencia en escena del reconocido grupo de cumbia villera de Argentina Damas Gratis, liderado por carismático tecladista, cantante y compositor Pablito Lescano.
También estará convocada al escenario de la feria la cantante local Nadia Portillo, quien aportará su talento musical para los presentes. Lescano es uno de los músicos del vecino país con más popularidad en la escena regional. Con su lenguaje picaresco y su sonido directo, desarrolló un género musical que marcó a la generación de los primeros años del siglo.
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La inauguración oficial de la Expo Paraguay 2025 tendrá lugar el próximo sábado 19 de julio, día en que se podrá disfrutar del concierto internacional de Luck Ra, que presentará lo mejor de su repertorio en escena. El artista alcanzó el éxito fusionando el cuarteto cordobés con elementos del trap latino, reguetón y cumbia.
En la ocasión se presentará también el grupo nacional Kchiporros, agrupación consagrada en el mercado local e internacional. Otras actividades anunciadas son una Expo Talentos, una Expo Asador, la elección de Miss Expo 2025 y el espectáculo inmersivo “Alicia en el país de las maravillas”.
Para el domingo 27 de julio se prevé el cierre de la mayor feria del país con un festival nacional en homenaje a la Guarania, con la presencia en escena de Tierra Adentro, Purahéi Soul, Bohemia Guaraní y el Grupo Oasis.
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José Villamayor: “Este es un disco que habla de la luz y de la esperanza”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El reconocido guitarrista José Villamayor vuelve a hurgar entre las sonoridades del jazz y el 6x8 nacional. En este diálogo con La Nación del Finde, habló sobre su último álbum y cómo los 10 temas que lo componen constituyen “un recorrido que avanza hacia la luz”.
La apuesta por la música producida en el país se encuentra muchas veces en medio de la tensión entre lo posible y lo proyectado, realidad y sueños. La tenacidad en el trabajo y el compromiso con los objetivos son los que, entre otros elementos que atañen al talento, permiten el surgimiento de cada nuevo nuevo proyecto.
En este sentido, José Villamayor es un guitarrista de la escena jazzística local con una carrera de más de dos décadas. Recientemente presentó “Aires nacionales II”, un nuevo registro personal grabado en formato de sexteto, en el que plasma su búsqueda sonora y sensibilidad entre los géneros que lo constituyen internamente: el jazz y la música paraguaya.
Villamayor, quien logra este disco con apoyo de Matías Insaurralde y la producción de Sergio Cuquejo en Spirit And Sound, contó en estudio con la participación de Vetner López, Juan Pablo Giménez, Giovanni Primerano, Bruno Muñoz, Ezequiel Takebe, Dani Pavetti y Nico Vera.
–¿Cómo definirías tu último álbum?
–Para mí, “Aires nacionales II” es un disco que habla de la luz y de la esperanza. Creo mucho en el poder emocional que tiene la música y en lo que puede generar en quien la escucha. Por eso pensé el álbum como un viaje, diseñado para escucharse en orden, con un recorrido simbólico. El disco comienza con “Gota de luz”, que representa ese pequeño destello de esperanza que todos necesitamos para sentir que vamos por el buen camino. Y termina con “La esperanza de un nuevo día”, que funciona como un recordatorio de que cada mañana ofrece una nueva oportunidad, una nueva esperanza. De alguna manera, el álbum va desde esa primera chispa de fe hasta una esperanza más plena: un recorrido que avanza hacia la luz.
HILO CONDUCTOR
–¿Qué hilo conductor une los dos discos de “Aires nacionales” o cómo se proyecta uno a través del otro?
–Para mí, el hilo conductor entre ambos discos es la idea original que dio nacimiento al proyecto “Aires nacionales”: agrupar mis músicas con “aires nacionales”, valga la redundancia; pasar por el filtro del jazz y del folclore. No desde un lugar estrictamente tradicional, sino desde mi propia mirada, mi tiempo y mi bagaje. Lo que une a ambos discos es esa búsqueda de tocar nueva música con “aires nacionales”, aunque cada uno lo hace desde sonoridades distintas. El primer disco está grabado con una formación más reducida y completamente acústica, con instrumentos de madera como el contrabajo, el requinto, la guitarra y la percusión, lo que genera una estética más orgánica y cercana a lo folclórico. En cambio, “Aires nacionales II” amplía la paleta tímbrica: aparece una convivencia entre lo acústico y lo eléctrico. Esa mezcla mantiene la raíz del proyecto, pero explora nuevas texturas y colores sonoros.
–¿Qué búsquedas musicales y/o sensibles pensás que predominan en este material?
–Pienso que en este disco la búsqueda musical y sensible no están separadas, sino que funcionan como una misma cosa. La intención principal es generar sensaciones en el oyente: que la música pueda transmitir ideas desde lo emocional, casi en la piel, a medida que avanza el recorrido del álbum. Cada obra propone un clima particular.
–¿Podrías hablarnos de lo que plantea cada una de las propuestas?
–En “Gota de luz” me interesa que se perciba esa esperanza inicial, ese destello o chispa de fe. “Una hoja al viento” invita a una filosofía de dejarse llevar con serenidad, con cierta paz, como el viaje de una hoja al viento. “La raíz del alma” apunta a ese reconocimiento del mundo interior, de aquello profundo que define a cada persona. “Ñandutí” busca conectar con la belleza estética de nuestra cultura, mientras que “La fiesta de la vida” transmite celebración y energía colectiva, ese lado extraño y maravilloso de estar vivos. Hay también espacios más introspectivos o reflexivos: “Pya’e” sugiere esa sensación de rapidez permanente del mundo moderno, esa ansiedad constante de actualización donde parece que nunca terminamos de asentarnos. La idea misma de la obra es que incomode un poco, que nos acelere, que nos haga sentir corporalmente ese pulso vertiginoso en el que vivimos. “Paseo por el río” propone un viaje hacia lo vulnerable y lo interno. “Canción para los sobrevivientes” conecta con una memoria emocional compartida, marcada por experiencias globales como la pandemia. Finalmente, “Arasunu” se vincula con una idea de misterio y de conexión con el tiempo: el trueno como símbolo de algo ancestral que permanece inmutable, más allá de los cambios tecnológicos o culturales, y que nos une con quienes vivieron antes que nosotros.
RECURSOS
–Con los años fuiste aprendiendo y cambiando… ¿Qué cosas dan los años a la hora de escuchar o tocar música?
–Creo que una de las cosas más importantes que dan los años es la necesidad de no mostrar todo el tiempo todo lo que uno sabe. Cuando empezás a tocar, muchas veces querés demostrar constantemente los recursos, abrir el abanico técnico para que se vea todo lo que podés hacer. Con el tiempo esa mirada cambia: empezás a entender las herramientas musicales más como recursos y, sobre todo, como recursos emocionales que como elementos de exhibición. La técnica deja de ser un fin en sí mismo y pasa a estar al servicio de la música, de lo que la música necesita decir. Al comienzo, cuando uno arranca, suele estar muy conectado con el lado emocional. Después aparece la academia o el estudio profundo, y uno queda fascinado con las posibilidades teóricas y técnicas, a veces alejándose un poco de esa esencia inicial. Pero con los años se vuelve al origen, a la idea primaria de la música como una experiencia de conexión y bienestar, tanto para quien la toca como para quien la escucha.
–¿Qué aporta a la mirada y el oficio del músico el ejercicio de la docencia?
–Para mí, ese contacto permanente con nuevas energías y miradas nutre mucho y renueva mi propio lenguaje musical. La docencia también me permite mirar la música desde otra perspectiva, volver a repensarla y redescubrirla constantemente a través de los procesos de otros. Algo muy interesante, además, es que con el tiempo voy conociendo el nacimiento de muchas promesas musicales. Varios alumnos míos, con los años, terminan convirtiéndose en colegas dentro de distintas agrupaciones, incluso en las mías, y eso es algo que me genera una enorme satisfacción, tanto humana como musical.
–¿Cómo surge para vos la necesidad o el oficio de componer?
–En mi caso, la composición no siempre parte de una búsqueda planificada, sino más bien de apariciones espontáneas de ideas. Muchas veces surgen en medio de la vida cotidiana: caminando, manejando en silencio, en medio de la práctica o también en determinados estados emocionales donde siento la necesidad de plasmar algo. Cuando eso sucede, intento registrarlo de inmediato, generalmente grabándolo en el celular. Cuando no tengo la posibilidad, trato de retener la idea en la cabeza lo más posible para después grabarlas, aunque a veces no lo logro. La gran mayoría de las veces quedan como ideas registradas que luego retomo y desarrollo con mayor profundidad. Es un proceso muy ligado a la inspiración, pero también al trabajo posterior: volver sobre esa idea, darle forma y transformarla en obras que puedan ser compartidas.
EL JAZZ Y LA MÚSICA PARAGUAYA
–¿Por qué elegiste explorar desde el jazz la música paraguaya?
–Explorar la música paraguaya tiene que ver directamente con mi propia vivencia musical. Por un lado, el folclore paraguayo y, por otro, el jazz, después de tantos años de estudiarlo, tocarlo y vivirlo. De manera natural, entonces, esos dos mundos empiezan a convivir dentro de mi lenguaje y aparecen a la hora de componer. Si bien escribo música en otros estilos, en este proyecto decidí agrupar aquellas obras que comparten esos “aires nacionales”: una sonoridad, una estética y una raíz vinculada a lo paraguayo, vistas a través del filtro de mi propio bagaje. Por eso el repertorio responde a ese concepto más que a una limitación estilística de mi producción en general.
–¿Editar se debe a un impulso personal?
–En mi caso, grabar un disco no tiene tanto que ver con una decisión individual. Porque si dependiera solo de mí, probablemente estaría produciendo y grabando constantemente, además de tocar. La realidad es que para que un proyecto discográfico se concrete tienen que darse muchas condiciones. Por un lado, la disponibilidad de los músicos: poder coordinar ensayos, que todos tengan el tiempo para estudiar el repertorio y trabajar el material, y que además estén disponibles justamente aquellos músicos que uno considera idóneos para el proyecto. Muchas veces eso es complejo, porque la mayoría vive la música también como sustento diario o tiene otras prioridades laborales que dificultan sostener un proceso largo de ensayos y grabación. Por otro lado, están las condiciones económicas propias de producir un material. Grabar un disco implica costos y una estructura que necesita cierta viabilidad para poder realizarse. Entonces, más que un impulso personal, la grabación termina siendo el resultado de que coincidan las condiciones humanas, de tiempo y económicas necesarias para que el proyecto sea posible.
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“Sinfonía de libertad”, la apertura a Freedom 250
Con música y talento femenino, la Embajada de Estados Unidos en Paraguay lanzó Freedom 250, una agenda de celebraciones para conmemorar los 250 años de la independencia desde la proclamación del 4 de julio de 1776.
La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) protagonizó la velada denominada “Sinfonía de libertad”, el pasado jueves 26 de febrero, en el Teatro Municipal de Asunción.
“Qué emoción, que gran honor estar aquí para celebrar algo verdaderamente especial”, expresó Robert Alter, encargado de negocios de la embajada, al oficiar la presentación oficial del inicio de las celebraciones.
A su turno, María Victoria Sosa, directora general de la OSN, explicó que el evento artístico constaba de dos ejes temáticos, la iniciativa Freedom 250, así como resaltar “la relevancia de la mujer en el ámbito de la música sinfónica”, al recordar el Día de la Mujer Paraguaya, que acaeció el martes anterior.
Ante un auditorio repleto, la maestra Pacita Díez Pérez dirigió a la orquesta, que incluyó las canciones estadounidenses “For a Beautiful Land” (Linda Robbins Coleman) y “Over the Rainbow” (Harold Arlen y Yip Harburg) de la película “El Mago de Oz”, con la soprano paraguaya Carolina López; las obras paraguayas “La redención de Porasy” (Fátima Abramo) y “Kuña guapa” (Melissa Hicks), así como “Concierto sentimental para piano y orquesta” (María Luis Escobar), con la pianista venezolana María Fernanda Zapada. El repertorio también deleitó con composiciones de Argentina, Brasil y México.
Freedom 250 propone una programación para celebrar el triunfo del espíritu de patriotismo, orgullo y pionerismo de los Estados Unidos, promoviendo la excelencia y los valores democráticos, así como para fortalecer lazos bilaterales, en el fomento de la libertad, la prosperidad y la innovación global.
La agenda proseguirá el 26 de marzo con la gala de presentación de videos: “Historias de Impacto” - Marcas estadounidenses con impacto económico en Paraguay.
En colaboración con la AmCham, la Embajada presentará materiales audiovisuales que destacan el impacto económico de marcas estadounidenses en Paraguay, seleccionadas a través de una competencia de historias de éxito.
Por otra parte, la Feria Internacional del Libro - FIL Asunción 2026 celebrará a Estados Unidos en su jornada del 27 de mayo.
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Flecha presenta su autobiografía
Con un concierto abierto a todo público, tendrá lugar hoy a partir de las 19:00, en el Centro Cultural del Puerto, el lanzamiento de libro “Coplas y jazmines, luchas y azahares”, con el que el cantante, compositor y militante social y cultural Ricardo Flecha presenta un acercamiento a su vida y trayectoria, como referente del canto paraguayo contemporáneo.
El material aborda un recorrido por 45 años de trayectoria en la música, desde sus inicios más cercanos al goce y la recreación, hasta el desarrollo de una carrera que lo puso como un referente internacional de la voz del cancionero paraguayo.
El título “Coplas y jazmines, luchas y azahares” es una cita que corresponde a un fragmento de la canción “Despertar”, de Maneco Galeano, creador del Movimiento Nuevo Cancionero, del que Flecha es uno de los referentes más importantes y de vigencia ininterrumpida.
“El libro cuenta la historia de mi trayectoria, habla de dónde nací, de mis inicios, también es un relato del tiempo que me tocó vivir. El texto habla sobre el trabajo que nos tocó hacer durante el tiempo de la dictadura, la censura, las veces que estuve preso, habla sobre los grupos que integré, puede llamarse una autobiografía”, comenta Ricardo.
La trayectoria de Flecha está marcada por referentes como Atahualpa Yupanqui, así como en el permanente estímulo de Mercedes Sosa y Óscar Cardozo Ocampo.
En su formación artística, destaca también la influencia de Carlos Noguera, Emilio Bobadilla Cáceres y Agustín Barboza, pilares fundamentales para una interpretación profunda y renovada de la música paraguaya.
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Sin Bandera selló un reencuentro inolvidable con su público paraguayo
Sin Bandera, uno de los dúos más románticos de Latinoamérica, se presentó anoche ante su público de Paraguay, en un concierto que combinó nostalgia, nuevas melodías y distintas emociones.
Cuando el reloj marcó puntualmente las 21:15 del sábado, Leonel García y Noel Schajris subieron al escenario ante miles de personas que llenaron la SND Arena y esperaban ansiosas disfrutar de los grandes éxitos que marcaron la carrera de estos artistas, así como sus nuevos temas que forman parte de su séptimo disco “Escenas”, lanzado a inicios de este mes de febrero.
Sin Bandera desplegó un repertorio que incluyó canciones como: “Qué culpa tiene ella”, “Y más te amo”, “Nunca” y “Dime que sí”, que forman parte de su nuevo álbum. Mientras interpretaban Dime que sí, el amor y el romanticismo fueron protagonistas de la noche con al menos tres propuestas de matrimonio.
Además, deleitaron con sus clásicas melodías que marcaron generaciones como: “Sirena”, “En esta no”, “De viaje”, “Si tu no estás aquí”, “Yo te puedo amar”, “Que lloro”, “Mientes tan Bien”, “Que me alcance la vida”, “Suelta mi mano”, “Te vi venir” y “Kilómetros”.
La conexión con el público fue constante, incluso en un momento de la noche, Noel interpretó partes de la guarania “Recuerdos de Ypacaraí”, lo que generó un coro multitudinario, con luces de celulares iluminando el recinto y ovaciones que acompañaron la interpretación.
El concierto cerró finalmente con una de las más románticas interpretaciones, “Entra en mi vida”, confirmando de esta manera que el dúo sigue muy vigente en el corazón de sus seguidores, convirtiendo la noche en una experiencia inolvidable para el público paraguayo.
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Luigi Manzoni y Noam abrieron la noche a pura emoción
Uno de los teloneros del concierto fue el talento nacional Luigi Manzoni, quien subió al escenario con un repertorio que marcaba el inicio de una velada cargada de sentimientos y nostalgia, generando una conexión inmediata desde los primeros acordes.
Con su estilo característico, logró encender el ambiente en la SND Arena. Posteriormente, el cantante Noam sumó su propuesta musical y energía, completando una apertura que dejó al público listo para la esperada salida de Sin Bandera.