Se presentará en la ciudad de Loma Plata, el próximo jueves, bajo la dirección de Ernesto Estigarribia Mussi.
La Orquesta Sinfónica Nacional del Paraguay (OSN) ofrecerá el próximo jueves 12 de junio un concierto en la ciudad de Loma Plata, departamento de Boquerón, para conmemorar los 90 años de la firma del protocolo de paz que diera fin a la Guerra del Chaco, en la que se enfrentaron Paraguay y Bolivia (1932 - 1935). La presentación tendrá lugar en el Centro Cultural Chortitzer, a partir de las 19:00, con acceso libre y gratuito.
En su primera presentación en suelo chaqueño, la OSN subirá a escena bajo la batuta de su director invitado principal, el maestro Ernesto Estigarribia Mussi, e interpretará obras del repertorio universal y nacional.
Victoria Sosa, directora general de la Orquesta Sinfónica Nacional, destacó la trascendencia de este logro: “La histórica presencia de la OSN en el Chaco paraguayo es posible gracias al apoyo invaluable de la Secretaría Nacional de Turismo, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación y del Conservatorio de Música de Loma Plata.
Es un reflejo de nuestro firme compromiso por la descentralización del desarrollo de la música sinfónica a lo largo del territorio nacional, llevando el arte a cada rincón de nuestra patria".
REPERTORIO
En la ocasión, la Sinfónica Nacional interpretará un repertorio que fusionará obras universales con joyas del acervo musical nacional, prometiendo una velada emotiva y de alta calidad artística.
La presentación de la OSN rescata el valor nacional de la agrupación, recorriendo el amplio territorio nacional en el marco de la conmemoración del fin de las hostilidades entre Paraguay y Bolivia.
El espectáculo promete ser una experiencia inolvidable y una invitación a explorar la riqueza de las tierras chaqueñas.
Dejanos tu comentario
Marcha Criolla reparte premios a los primeros ubicados
La Marcha Criolla premió a los ganadores luego de 160 kilómetros recorridos en el Chaco paraguayo, durante cuatro intensos días de competencia. El evento concluirá con el remate de 38 ejemplares equinos.
El evento arrancó en las primeras horas del pasado viernes, con los primeros 40 kilómetros, y se extendió durante los tres días posteriores, cerrando este lunes con los últimos 40 kilómetros.
El certamen distinguió a cuatro jinetes y sus respectivos caballos. El ganador fue Mateo Harder, con Kururu de Las Pampas, quien se llevó USD 6.000 de premio. El segundo lugar fue ocupado por Agustín González, con Lázaro de Las Pampas, con una recompensa de USD 4.000.
Angelina Schroeder, con Lagrimón de Las Pampas, se ubicó en la tercera posición, embolsando USD 1.500 y, finalmente, Marcelo González, con Kiriri de Las Pampas, adjudicándose USD 500.
Leé más: La Marcha Criolla consagra a ganadores tras 160 kilómetros recorridos
Gran remate
Remigio Villamayor, gerente general de las ganaderas Sofía y Chajhá, conversó con el programa “Dos en la ciudad” del canal GEN y Universo 970/Nación Media y destacó la gran tarea llevada adelante por los competidores. “Felices por los ganadores, hicieron un gran trabajo, un tremendo esfuerzo para correr cuatro días”, dijo.
Además, el ejecutivo invitó al gran remate de ejemplares equinos a realizarse desde las 19:00 en la Expo Rodeo Trébol, de Loma Plata; evento que marcará la conclusión de la séptima edición de la Marcha Criolla. Serán ofrecidos 38 animales, lo que incluye un padrillo, 11 yeguas, además de animales castrados, principalmente para el circuito que hacemos de doma, lazo y resistencia.
El evento tuvo como epicentro la Expo Rodeo Trébol y contó como atractivo principal la marcha de los jinetes, sobre caballos criollos; participaron del último trayecto un total de 18 competidores. También sumó otras actividades de destreza, como el lazo y el freno campero, entre otras.
Dejanos tu comentario
La Marcha Criolla consagra a ganadores tras 160 kilómetros recorridos
La Marcha Criolla se lleva adelante en el Chaco y este lunes se desarrolló la última jornada, que concluyó con 160 kilómetros recorridos. Para la última etapa, 18 jinetes se pusieron en marcha para cumplir con el trazado final de 20 kilómetros.
Los ganadores de la competencia son Mateo Harder, en el primer puesto; Agustín González, en el segundo; y Angelina Schroeder, cerrando el podio. Ellos cumplieron con las cuatro jornadas, sumando 160 kilómetros en el árido Chaco paraguayo.
La competencia equina inició el pasado viernes, teniendo como punto de concentración la Expo Rodeo Trébol, en Loma Plata, y continuó durante el día sábado y domingo, completando 120 kilómetros y otras actividades anexas.
Mauro Villamor, encargado del área de equinos de las ganaderas Sofía y Chajha, conversó con el programa “Arriba hoy” de canal GEN y Universo 970/Nación Media y explicó que 18 equinos volvieron a partir para cumplir con los últimos 20 kilómetros, teniendo a sus espaldas 140 kilómetros de camino andado. “Cada vez están más preparados y, además, ya están conociendo la genética que funciona”, destacó.
Los cuatro primeros colocados se repartirán la suma de USD 14.000, confirmó Villamor. La premiación se realizará en la noche de este lunes.
Leé más: La Marcha Criolla llega a su jornada decisiva con 19 caballos aún en carrera
Remate
Un gran remate de ejemplares marcará la conclusión de la actividad. Serán ofrecidos 38 animales: un padrillo, 11 yeguas, además de animales castrados, principalmente para el circuito que hacemos de doma, lazo y resistencia.
El evento tuvo como atractivo y competencia principal la marcha de los jinetes, sobre caballos criollos, pero también contó con otras actividades de destreza, como el lazo y el freno campero, entre otras.
Dejanos tu comentario
Agricultor chaqueño demuestra el potencial de la producción de cebolla nacional
Con una producción que alcanza las 90 hectáreas de cebolla en el Chaco, Herbert Hiebert Falk se consolida como uno de los productores que apuestan por el crecimiento de la horticultura nacional. El buen rendimiento obtenido en esta campaña y la demanda del mercado reflejan el potencial que tiene el cultivo cuando se combina inversión, tecnología y un manejo adecuado de la producción, señala el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Actualmente, el productor inició la cosecha de las primeras cinco hectáreas, aunque en los próximos días prevé intensificar los trabajos para avanzar sobre el resto de la superficie cultivada. “En total tengo 90 hectáreas de cultivo de cebolla. En esta primera cosecha sacamos cinco hectáreas, pero este fin de semana vamos a aumentar la cosecha”, explicó.
Leé más: Calor y humedad elevan el riesgo de enfermedades en el trigo, advierten
Los rendimientos obtenidos evidencian la magnitud del emprendimiento. “Cada hectárea llena una carreta de 33.000 kilos de cebolla y, por lo general, cosechamos entre dos y tres carretas por hectárea”, señaló Hiebert Falk, quien destacó que la campaña presenta resultados muy positivos tanto en productividad como en calidad.
La producción tiene como principal destino el Mercado de Abasto, además de otros comercios del país. “Comercializo mi producción principalmente en el Mercado de Abasto y también en otros comercios locales. Me va muy bien y este año la producción es bastante rentable; estamos contentos y tenemos el apoyo del Senave y del Ministerio de Agricultura”, afirmó.
El caso de Herbert Hiebert Falk refleja la capacidad de los productores nacionales para abastecer el mercado con cebolla cultivada en Paraguay. La escala de producción alcanzada, sumada al acompañamiento técnico de las instituciones públicas, demuestra el crecimiento que viene experimentando el sector hortícola y el aporte que realiza a la seguridad alimentaria, la generación de empleo y el desarrollo económico del país.
Dejanos tu comentario
“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.