El Centro de Artes Visuales/Museo del Barro habilita en la fecha cuatro exposiciones que integran el proyecto Legados coloniales – resonancias contemporáneas. La inauguración está marcada para las 19:00, en las salas Olga Blinder, Florian Paucke y Josefina Plá del Museo, y en la sala Cira Moscarda de la Fundación Migliorisi. El acceso será gratuito.
Las exposiciones presentan fotografías de Lanto’oy’ Ronaldo Unruh, grabados de Miriam Rudolph (Winnipeg, Canadá) y dibujos del colectivo Artes Vivas, así como fragmentos de la Biblioteca de la Memoria Hablada, con testimonios de ancianos y ancianas enlhet, compilados por Hannes Kalisch y Ernesto Unruh.
Las exhibiciones fueron concebidas como una invitación a explorar la historia de la colonización del Chaco desde distintas perspectivas y experiencias que muestran las rupturas forzadas por procesos de colonización y desigualdades que existen entre las comunidades indígenas y la sociedad colonizadora.
VISITA GUIADA
El martes 27 de mayo, a las 18:00, los artistas ofrecerán una visita guiada con acceso gratuito. El Museo del Barro abre de martes a sábados de 14:00 a 20:00; las entradas tienen un costo de G. 50.000 de martes a jueves.
El acceso es gratuito los días viernes y sábados. Las exposiciones podrán ser visitadas hasta el 17 de julio de 2025.
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“La literatura llega a lugares a los que la historia no puede”
- Fotos: Archivo/Gentileza
El próximo miércoles 3 de junio, a las 15:00, en la Feria Internacional del Libro de Asunción se realizará el lanzamiento del libro “Naranja hái. Memorias del olvido”, del docente y gestor cultural Virgilio Cantero. El volumen reúne relatos basados en la memoria oral popular que exploran cómo la tragedia de la guerra afecta a los seres humanos de distintas maneras.
La presentación, que tendrá lugar en el auditorio María Elena Sachero del Centro de Convenciones Mariscal, estará a cargo del periodista y escritor Julio Benegas, quien estuvo a cargo de la revisión y cuidado de edición.
Sobre la génesis y las características del libro, donde lo militar es un aspecto secundario y se prioriza un abordaje que apunta más a la cuestión civil y, sobre todo, humana, Cantero explica que “nace como un intento de dejar por escrito un registro de la tradición oral familiar en torno a las vivencias de los antepasados.
El libro en sí rescata la vivencia de mis tatarabuelos por el lado materno, como así también la vivencia de mi abuelo y otros familiares durante la guerra del Chaco. Es un cruce de relatos, un cruce de memoria que permanece en la tradición oral familiar. El hilo común de los cuentos es la violencia de la guerra y cómo afecta de distintas maneras a hombres y mujeres.
Busco acercarme a la experiencia subjetiva que la guerra provoca en las personas a partir de lo que viven los personajes. Al mismo tiempo, contrasto eso con una mirada a la naturaleza, que permanece indolente e invariable frente a las tragedias humanas”.
LITERATURA E HISTORIA
Respecto a cómo se tensionan y complementan en su obra la ficción literaria y la historia, indicó que “la literatura, a partir de su capacidad creadora y de la ficción, llega a lugares a los que la historia no puede llegar por su condición de ciencia y de conocimiento crítico.
La literatura funciona como un auxiliar de la historia para pensar e imaginar los pensamientos, vivencias y experiencias de los personajes y los hechos históricos que la historia no puede abordar por su propio carácter científico.
A la historia le compete el abordaje crítico de la tradición oral. La literatura, como ficción, tiene el permiso de ficcionar esos hechos y plantear un acercamiento verosímil a los acontecimientos”.
En lo tocante a sus fuentes, explica que se basan en la tradición oral familiar, contrastada con la tradición oral nacional y respaldada por documentos hallados en Valenzuela.
“En el museo de la ciudad hallamos registros de donaciones que las personas hicieron para sostener los gastos de la guerra del Chaco. En los archivos escolares de una de las escuelas de la comunidad también encontramos actividades realizadas por niños, maestros y padres para contribuir a esos gastos militares.
Tanto en el Museo de Valenzuela como en la Escuela 45 hay registros de la época de la guerra del Chaco donde se consignan las donaciones de los pobladores: oro, plata, animales y productos del campo para sostener la guerra.
También existen registros escolares donde la directora informa a sus superiores sobre las actividades que hacían los chicos para producir elementos que se enviaban al frente. Por ejemplo, confección de bufandas y tricotas, trabajo en la chacra escolar y otras actividades para sostener a los huérfanos de la guerra.
Parte de esos registros se incluyen en el libro como fundamentación documental de los cuentos que abordan justamente esa época. Esas fueron las dos fuentes principales a las que acudí”, detalló.
EL MANÁ DE LA GUERRA
Con relación con el título, asevera que no se trata propiamente de un simbolismo, sino que es un elemento presente en uno de los relatos, donde esa fruta cumple una función clave para que el personaje logre sobrevivir y superar su situación.
“En varios libros de historia se registra que la naranja agria fue el alimento que sostuvo a mucha gente durante la guerra de la Triple Alianza. Ese cítrico, que crece de forma natural en los bosques del Paraguay, permitió que muchas personas sobrevivieran a esa hecatombe”, finalizó.
PERFIL
Virgilio Antonio Cantero Benítez (1980) es profesor de ética y filosofía graduado del Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos (ISEHF) de la Compañía de Jesús. También realizó un diplomado en humanidades y en derechos humanos.
Desde hace cuatro años se dedica a la gestión cultural comunitaria y a la promoción turística con enfoque sustentable en el distrito de Valenzuela, departamento de Cordillera.
Su gestión se centra en la recuperación y preservación del patrimonio cultural y de la memoria histórica de la comunidad en el fomento del turismo local. Fue partícipe del descubrimiento de una pintura rupestre única en el Paraguay, actualmente en proceso de estudio por expertos.
En 2015 publicó “Ensayos de emergencia”, un abordaje filosófico sobre cuestiones políticas, sociedad y poder. Asimismo, trabaja como coordinador en la red de bibliotecas callejeras de Valenzuela, donde acude aproximadamente un grupo de cincuenta niños, jóvenes y adolescentes en los diversos talleres y actividades que ofrecen.
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Taguá, la supervivencia de una especie clave para el Chaco
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
En Fortín Toledo, a 493 kilómetros de Asunción, el Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación (CCCI) logró reproducir en cautiverio 70 ejemplares de taguá, un tipo de pecarí que se creía extinguido hasta que en 1972 un grupo de zoólogos estadounidenses logró avistar ejemplares vivos. Luego de una primera reintroducción de la especie en 1999, ahora buscan terrenos donde poder hacerlo nuevamente en un escenario difícil por la presencia de caza furtiva y el avance de la deforestación.
Desde que en la década del 70 del siglo XX el mundo científico se sorprendiera por la presencia de este muy antiguo pecarí en el Chaco, se dio un largo recorrido hasta la creación en 1985 del Proyecto Taguá, que tuvo por objetivo preservarlos, criarlos en cautiverio y, siempre que estuvieran dadas las condiciones, reintroducir ejemplares en el bosque.
En este proceso surgió el Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación (CCCI) y su valiosa labor en la protección de la especie, cuyo nombre científico es Catagonus wagneri. Lo hace en una reserva de 120 hectáreas en la que se van criando en distintos corrales en los que son alimentados a base de andai y balanceados e identificados mediante microchips.
En estos días se realiza el chequeo anual de la salud de los animales, una buena oportunidad para conversar con Yamida Benítez, directora ejecutiva del CCCI, que da cuenta que las manadas son muy protectoras de las crías: “Es una estructura familiar compleja y solidaria”, apunta destacando la capacidad de los taguás de adaptarse a un clima muy difícil que puede tener días de 50 grados de calor con un sol cegador o soportar fríos bajo cero en los inviernos.
RESULTADOS SATISFACTORIOS
Yendo a la actividad del Centro, resume: “En lo que respecta a la cría en cautiverio, el estudio y el plan de conservación han arrojado resultados muy satisfactorios. El mayor desafío que enfrenta actualmente el proyecto es la protección efectiva del hábitat natural de la especie”.
Es que el avance de la deforestación en el antiguo territorio que habitaron enlhet, nivaclés, ayoreos y sanapanás, en lo que hoy es el departamento de Boquerón, hace difícil encontrar espacios para devolverlos a la vida silvestre.
Estos especiales chanchos de monte cumplen un rol clave en la dispersión de semillas y, sobre todo, y no es un detalle menor, en la preservación de agua en los senderos que van cavando las manadas en sus recorridos por el bosque.
En 1999, cuando el taguá fue la mascota de la Copa América organizada por nuestro país, se hizo la última reintroducción en la zona de la estatal estancia La Patria, que tiene unas 20.000 hectáreas de bosques protegidos. La experiencia concluyó en 2001 y, desde entonces, la caza furtiva y el avance de la frontera agrícola vienen limitando los espacios para la reproducción no solo de los taguás, sino de la diversa y variada fauna chaqueña.
Aquí su diálogo con El Gran Domingo de La Nación:
–¿Cuántos ejemplares silvestres se estima que sobreviven en el Chaco?
–Según el último censo realizado en 2012, se estimó una población de aproximadamente 5.000 individuos. Sin embargo, las estimaciones actuales indican que dicha población ha disminuido, situándose entre 3.500 y 4.000 taguás en estado silvestre.
–¿Por qué se dice que está en peligro de extinción?
–La difícil situación de la especie se da debido a una combinación de factores que han impactado severamente su población: la destrucción progresiva de su hábitat natural en el Gran Chaco Americano, la presión ejercida por la caza y la posible incidencia de enfermedades.
–¿Cómo impacta la deforestación en su hábitat?
–El taguá es una especie que evolucionó en estrecha relación con el bosque chaqueño, del cual depende para su supervivencia. No se adapta bien a los cambios en el uso del suelo ni a la degradación del monte nativo. Su bienestar está intrínsecamente ligado a la densidad del bosque chaqueño, entorno en el que encuentra refugio y camuflaje. Por ello, la deforestación afecta negativamente su reproducción y la diversidad genética de la especie, al aislar a los individuos y fragmentar su hábitat.
ALIMENTACIÓN
–¿Cuál es su principal fuente de alimentación?
–Su dieta se basa principalmente en el consumo de cactáceas, que representan el 80 % de su ingesta alimentaria. Si bien en el Chaco puede alimentarse de diversas especies de cactus, su preferida es la Opuntia chacoensis (NDR: popularmente conocidas como tunas).
–¿Cómo es la conducta del taguá?
–El taguá es un animal gregario que vive en grupos familiares de entre 2 y 7 individuos, con una organización social de carácter matriarcal. Todos los miembros del grupo participan en la protección mutua y en el cuidado de las crías. Es una especie diurna y de temperamento tranquilo, siempre que no se sienta amenazado o perturbado.
–¿Cómo es su vida silvestre?
–Su comportamiento en libertad no difiere significativamente del observado en cautiverio. La principal diferencia radica en que, en su entorno natural, los individuos están más expuestos a los riesgos y peligros propios del ecosistema.
REINTRODUCCIÓN AL HÁBITAT NATURAL
–¿En qué zona del Chaco se lo podría reintroducir?
–La reintroducción de una especie en su ambiente natural es un proceso de alta complejidad. Requiere evaluar el estado sanitario de los individuos candidatos, verificar que el área seleccionada reúna las condiciones ecológicas necesarias para la especie y garantizar que dicho territorio no estará sujeto a cambios en el uso del suelo. Asimismo, tras cualquier reintroducción es indispensable implementar un programa de monitoreo a largo plazo, lo que representa un desafío logístico y económico considerable.
–¿Quiénes los ayudan en la financiación de la actividad y aporte científico?
–El programa de conservación se financia íntegramente con fondos internacionales. En cuanto al respaldo científico, se trabaja principalmente en colaboración con zoológicos, instituciones y universidades de Estados Unidos y Europa. A nivel nacional, se trabaja en colaboración con la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Asunción, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).
–El taguá fue mascota de la Copa América 99 y eso logró visibilizarlo. ¿Se analiza alguna estrategia parecida para el corto plazo?
–El objetivo principal del proyecto es la conservación de la especie. No obstante, como estrategia complementaria y de alto impacto inmediato se implementa activamente la difusión de su existencia y del rol ecológico fundamental que desempeña en el monte chaqueño. Esta labor de comunicación y educación ambiental se lleva a cabo mediante charlas dirigidas a visitantes nacionales e internacionales, así como a instituciones educativas de todo el país, con el propósito de generar una conciencia activa en torno a su valor y conservación. Esta iniciativa cuenta además con el respaldo de instituciones locales como la Secretaría de Turismo de Filadelfia y guías turísticos, quienes recomiendan el CCCI Proyecto Taguá como punto de interés turístico de la vida silvestre e histórico por su cercanía con los puntos del Fortín Toledo, el Samu’u del Franco Tirador y los cementerios Paraguayos y Bolivianos.
OTROS PROYECTOS
El Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación (CCCI) tiene en marcha además el Proyecto Cactaceae, que se inició en 2021, que va de la mano con el principal de la cría de los taguá. “Tras varios años de observación de esta especie en estado salvaje y en cautiverio, se identificó un patrón alimenticio utilizado para complementar la nutrición de los grupos familiares. Entre los alimentos preferidos por el taguá se encuentran varias especies de cactáceas endémicas del Chaco. Bajo esta premisa se inicia el Proyecto Cactacea con la intención de producir parcelas experimentales para complementar su alimentación a partir de fuentes controladas y sostenibles”, se explica.
También se lleva adelante el Proyecto Tapir, iniciado en 2019, que estudia la especie en su comportamiento, patrones de movimiento y relacionamiento con el medioambiente. Allí se busca “información fundamental para el diseño de estrategias para preservar la especie, protegerla de amenazas y dar a conocer la importancia de su rol en el ecosistema. Utilizando técnicas de captura por métodos químicos para la toma de muestras biológicas, curación de heridas y lesiones, instalación de collares para el monitoreo de los especímenes mediante GPS, así como su observación por medio de cámaras trampa”, comentan.
“Todos estos datos ayudarán a conocer la interacción de la misteriosa especie con otras, incluyendo la humana, con la intención de generar información fundamental para la protección de su hábitat natural. La intención además es publicar estos hallazgos con fines académicos y el desarrollo de proyectos de conservación”, concluyen señalando.
UN LUGAR PARA VISITAR
El Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación (CCCI), ubicado a 30 kilómetros de Filadelfia, ingresando unos 9 kilómetros desde la ruta Transchaco, comparte espacio con el Museo Fortín Toledo, que reúne objetos históricos y fotografías de época.
El recorrido también incluye la posibilidad de explorar antiguas trincheras, refugios subterráneos, conocidos como “tucas”, y otras estructuras originales. Destaca también la presencia de un samu’u que sirvió de “nido de francotirador” en la guerra del Chaco.
Allí también se pueden observar los cementerios de soldados paraguayos y bolivianos, caídos en la batalla de Toledo, que se desarrolló entre el 25 de febrero y el 11 de marzo de 1933 y fue uno de los enfrentamientos principales de la guerra del Chaco. En dicho combate se frenó el avance de las tropas bolivianas hacia Isla Po’i, el centro de operaciones estratégicas del Ejército paraguayo.
El fortín Toledo fue fundado el 21 de enero de 1927 y su nombre rinde homenaje al héroe de la guerra de la Triple Alianza coronel de caballería Felipe Toledo, que ofrendó su vida en la batalla de Lomas Valentinas.
“La instalación del fortín respondió a una doble finalidad estratégica: por un lado, resguardar la integridad del territorio nacional en una zona clave del Chaco y, por otro, brindar protección a las colonias menonitas establecidas en las cercanías”, recuerda la Wikipedia.
Está habilitado allí también el Museo Interactivo Ruta Chaco Boreal, una aplicación tecnológica que permite a los visitantes acceder a información histórica y patrimonial mediante herramientas digitales. La señalética del recorrido también incorpora sistemas inclusivos como braille y códigos QR.
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Al rescate de la memoria histórica de la radiofonía paraguaya
- Fotos: Gentileza
El viernes 5 de junio, a las 21:00, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Asunción, el docente y locutor Eduardo Palacios presentará su obra “Historias de la radio en Paraguay. Hechos y protagonistas”, una documentada investigación sobre la actividad radiofónica en nuestro país.
Durante cuatro años, Palacios publicó en las páginas del Gran Domingo de La Nación amenas crónicas sobre las emisoras, los programas y personajes que marcaron la actividad radiofónica en el país
Palacios tiene una larga trayectoria que se inició el 12 de octubre de 1975 como locutor en radio Cáritas. Desde los primeros años de su actividad radial se interesó por la historia de la radio y comenzó a recopilar datos, recortes de periódicos, revistas, fotografías, etc., sobre lo que era la radio en las décadas pasadas en nuestro país.
–¿Podés contarnos en qué consiste el libro que presentás?
–Es el rescate de la memoria histórica de la radiofonía paraguaya de una época comprendida entre la década de los años 20 hasta mediados de la década del 60. A mediados de los años 20 surgen en Paraguay las primeras emisiones radiofónicas. En el libro se relata todo el acontecer radiofónico de las décadas citadas, con las emisoras que existían por esos años, los programas que se emitían y los protagonistas de la radio, así como hechos anecdóticos que hemos recogido de las publicaciones de libros, revistas y folletos a los que pudimos acceder en este amplio trabajo de investigación histórica que realizamos desde hace más de 40 años y que tendrá continuidad con otras publicaciones posteriores. La riqueza histórica de la radio es muy poco abordada a pesar de que es un medio muy cercano a la sociedad paraguaya.
RELATO AMENO Y SENCILLO
–¿Con qué se encontrarán los lectores que recurran a sus páginas?
–Con el relato ameno y sencillo de una parte importante de la radiofonía, de una etapa absolutamente diferente de lo que es hoy la radio, en donde la diversión gratuita, el escenario del arte y la promoción cultural eran los temas centrales en los programas de las emisoras, donde los protagonistas eran figuras de gran relevancia artística. Se encontrarán también con el gran legado de la radio como han sido las grandes figuras del arte y del teatro nacional, surgidos desde el seno de la radio, como Jacinto Herrera, Néstor Romero Valdovinos, Josefina Plá, la primera locutora en una radio paraguaya; Ernesto Báez, Mario Halley Mora y su hermano Gerardo Halley Mora, Víctor Montórfano, locutor y director de la radio del Estado y más tarde un poeta de gran relevancia, autor de “Tetãgua sapukái”, entre otros.
–¿Cuáles son algunos de los principales hallazgos y anécdotas que ofrece el libro?
–En verdad son varias informaciones importantes, muchas desconocidas, entre ellas el rol protagónico que tuviera en la radio un talentoso poeta como fue Víctor Montórfano, quien es autor, a más de “Tetãgua sapukái”, con Félix Pérez Cardozo, de otras composiciones como “Mburicaó”, “Choli”, “Purahéi paha”, “Gallito cantor” y otras con José Asunción Flores. Néstor Romero Valdovinos fue libretista por varios años del programa humorístico “La pensión de doña Liga”, juntamente con Aníbal Romero, otro gran artista nacional de las décadas pasadas, y una cita muy especial para Mario Halley Mora, el gran dramaturgo y Premio Nacional de Literatura, quien fue en los años 40 operador de ZP3 radio Teleco. Hay varios hechos anecdóticos y uno de ellos precisamente guarda relación con Mario Halley Mora y su comienzo como libretista en la radio. Ante la ausencia de Romero Valdovinos en la obra cómica referida antes, Halley Mora lo reemplazó escribiendo un capítulo de ese programa y, como él lo cuenta, fue la primera vez que escribió, en este caso un libreto radial, comenzando una larga y fructífera carrera de escritor y autor teatral de gran renombre.
NARRATIVA HISTÓRICA
–¿Dentro de qué género podría ubicarse el libro?
–Es una narrativa histórica sobre los hechos y protagonistas de la radio como resultado de un trabajo de investigación de la radiofonía. Es decir, en un tiempo determinado, en el marco y en el contexto económico-social del Paraguay en los años citados.
–¿Cuál fue la mayor satisfacción y el mayor desafío de encarar este proyecto?
–Creo que si no fuese por el sello editorial Línea de Tiempo, que tiene en su haber la publicación de más de diez obras importantes en los últimos seis años, esta obra no hubiera sido posible. Juan Marcelo Cuenca, un joven escritor y responsable de la editora, ha tenido un papel fundamental en los detalles más importantes de este libro. El mayor desafío está aún por venir. Estamos encarando otras realizaciones de obras que vamos a encarar. En principio hay dos más, todas vinculadas a la radio en Paraguay.
–¿Cómo te parece puede aportar la historia de la radiofonía a comprender más la historia nacional?
–La historia como ciencia tiene elementos fundamentales para ser considerada como tal. Por ejemplo, el objeto del estudio, que es el tiempo pasado; un método científico, que es la historia misma, y el conjunto de fuentes, como evidencias; sin esos atributos no podría existir. Y estos elementos se dan ampliamente en esta obra sobre la radiofonía paraguaya, en esos componentes se basa nuestra investigación y como resultado el presente libro. La historia de la radio en Paraguay es una parte importante de la historia nacional. La vida, los hechos y los protagonistas de nuestra sociedad pasaron por la radio. Para valorarlos tenemos que conocer quiénes fueron, qué hacían y cuál fue el aporte sociocultural de los medios radiales.
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Víctor Sosa Traverzzi vuelve con “La Isla” en el CCPA
Este sábado 30 y domingo 31 de mayo, a las 20:00, la obra teatral “La Isla” subirá en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), sito en José Berges 297, en Asunción; bajo la dirección del destacado actor y director paraguayo Víctor Sosa Traverzzi, quien recientemente formó parte del elenco de la segunda temporada de “Barrabrava”, la exitosa serie de Amazon Prime.
Con actuaciones de Rubén Zapattini, Luis Gutiérrez y Fredy Gonzales, “La Isla” presenta a tres náufragos atrapados en un vacío de poder, enfrentados a una decisión extrema donde no existen los términos medios. La trama se convierte en una coreografía del absurdo que cuestiona hasta dónde llega el discurso manipulación de un “avivado” para convencer al resto de lo impensable.
Inspirada en el texto teatral “En alta mar” (1961) del dramaturgo polaco Sławomir Mrożek (1930-2013), la obra propone un paralelismo mordaz con la realidad paraguaya actual, donde los “letraditos” de turno se valen de la prepotencia y la ventaja para canibalizar al ciudadano honesto que intenta hacer bien las cosas. Así construye un relato atravesado por el humor negro, los diálogos irónicos y una crítica a las dinámicas sociales y de poder.
Víctor Sosa Traverzzi es un referente de la escena local cuya proyección internacional se consolidó recientemente con su participación en la segunda temporada de “Barrabrava”, la aclamada serie de Amazon Prime Video. Sosa Traverzzi vuelca su experiencia en la dirección de esta pieza, utilizando la técnica de la mimodinámica para crear una experiencia visual y física de alto impacto para el espectador. Las entradas cuestan G. 50.000, reservas al +595 981 165071.