Esta noche, a partir de las 21:00, frente a la capilla María Auxiliadora (Capitán Rivas, en Zona Norte de Fernando de la Mora) tendrá lugar la celebración homenaje al santo patrono de la comunidad afrodescendiente del Paraguay, San Baltazar, con la Fiesta Kamba 2025, que en su edición número 34 llama a escena a artistas destacados de la escena nacional.
El ballet Kamba Kua, organizador del evento, vuelve a levantar este año la máxima “Lázaro vive” en homenaje al referente histórico de la comunidad afroparaguaya.
Los convocados a escena son Francisco Russo, Bohemia Urbana, La Pimentada, Ballet Pardos libres de Emboscada, Jagua ha Pirãi, Ballet Kamba Kua, Los Peñeros, Tania Duarte y Dos Raíces. La conducción del show estará a cargo de G. Pedro Espínola.
Este es el primero de dos eventos de la comunidad para rendir tributo a su patrono. Las entradas tienen un costo de G. 40.000.
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Música y danza en la “Fiesta Kamba 2026”
Diversos números artísticos se presentarán hoy, desde las 21:00, frente a la Capilla María Auxiliadora, en Fernando de la Mora, Zona Norte.
Esta noche tendrá lugar, a partir de las 21:00, la edición número 35 de la “Fiesta Kamba 2026–Lázaro Vive”, frente la Capilla María Auxiliadora del barrio Kamba Kua, en Fernando de la Mora, Zona Norte. Como cada año la comunidad afrodescendiente realiza una convocatoria abierta para celebrar a San Baltazar, que tiene como fecha de festividad el 6 de enero, Día de los Reyes. La tradicional cita es un espacio de convivencia del arte y la cultura diversas, y tiene como ejes principales la espiritualidad y la música.
ARTISTAS
En esta edición confirmaron su presencia en escena los Pardos de Emboscada, LR Dance, Los Peñeros, Grupo Tradicional Ballet Kamba Kua, Tania Duarte y Dos Raíces, Bohemia Urbana, Grupo Itakyry de Música y Danza, Pipi Bentron y la Nueva Onda, y Los del Fondo. La presentación estará a cargo de Alcides Villasboa.
La Fiesta Kamba es organizada por el Ballet Kamba Kua de Lázaro Medina, quien había creado en 1976 el grupo cultural afroparaguayo, espacio que actualmente cuenta con más de 100 integrantes, entre músicos tamborileros y bailarines en grupos de niños, jóvenes y el ballet principal de adultos.
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Un esfuerzo por cuantificar y proteger a los afroparaguayos
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
En coincidencia con movimientos regionales que revalorizan los orígenes africanos, una encuesta encontró una importante cifra de personas que se asumen como afroparaguayas. El trabajo alienta a encarar políticas públicas desde el Consejo Nacional de Afrodescendientes (Conafro) con miras a mejorar los guarismos que los ubican en una situación de “pobreza multidimensional”. Aquí un análisis del estudio con sus investigadores.
La población de 5 años y más que se identifica como kamba/afroparaguaya se estima en promedio en 85.596 personas, que representan un 1,5 % de la población total. El número se ubica por encima a lo observado en Argentina (0,7 %), Bolivia (0,2 %) y Chile (0,04 %). Sin embargo, como bien se sabe, la presencia afro es notoriamente menor a la de Uruguay (10,6 %) y Brasil (55,5 %).
Este es el dato principal que aporta la Encuesta sobre la Población Afroparaguaya (EPAP 2024), indicando que el margen de error hace que la cifra pueda ubicarse en realidad entre las 62.000 y 110.000 personas. Apunta, a su vez, que la mayoría está viviendo en la zona del departamento Central, revelando aspectos de la composición de nuestra población que habían sido obviados en el censo 2022.
El trabajo dio cuenta, por ejemplo, que más allá de sitios de reconocida presencia negra como Emboscada y el barrio Kamba Kua en Fernando de la Mora, zona norte, “más de la mitad de la población afro se encuentra en distritos intermedios del interior de la región Oriental y en distritos pequeños de menos de 25.000 habitantes. En ellos vive 1 de cada 3 personas que se reconoce como afroparaguaya”.
Este dato fue revelador, ya que no surgía en informaciones previas del Instituto Nacional de Estadística (INE) o algún otro ente oficial. “Honestamente, fue una sorpresa”, cuenta su investigador principal, el sociólogo Sebastián Bruno, experto en población.
SUBSANAR UNA OMISIÓN
La EPAP 2024 admite en su presentación que esta franja de habitantes de nuestro país “estuvo ausente en los diseños conceptuales; o con problemas de captación como en el caso del Censo 2012… (Por lo que) se encuentra estadísticamente omitida, desconociéndose su magnitud y potenciales brechas sociales”, se explica para fundar la motivación del trabajo cuyas conclusiones aquí se presentan.
Bruno recuerda que existió un primer registro de los habitantes afro en el censo de 1846 y que luego, tanto en Paraguay como en países de la región, aparece un sesgo racista que omite la inclusión de la categoría hasta prácticamente nuestros días.
Señala que la EPAP 2024 hizo sus preguntas en 5.932 hogares, distribuidos en 39 distritos. Las mismas se elaboraron recogiendo la experiencia de otros países latinoamericanos, buscando saber, en principio, si en una vivienda había alguna persona “que se identifica como kamba, afroparaguaya o negra. Y en el caso de que nos digan que no, se pregunta por sus padres, sus tradiciones y demás”, en un intento de no perder las filiaciones.
Según explicó, esta serie de preguntas puede ayudar al INE en futuros censos y encuestas como la Permanente de Hogares (EPH) a poder registrar datos de manera más eficiente y precisa sobre esta franja particular.
DIFÍCIL SITUACIÓN
Un 32 % de la población afro se encuentra en pobreza multidimensional “y esto es más que el doble que quienes están en dicha situación en la generalidad”, apunta Bruno para dar cuenta de la situación del grupo.
“Hay algunos indicadores que nos están marcando brechas sociales de acceso, especialmente en la educación. Los niños, niñas y adolescentes afro de 6 a 17 años están asistiendo a la escuela o al colegio en un poco más de 82 %. Y esto es más bajo que la generalidad de los chicos y chicas de la región Oriental, donde asisten casi en un 96 %”.
También los adultos tienen 8,5 años de estudio contra el promedio general de 10 años y el nivel de analfabetismo crece a un 9 % para las personas de hasta 15 años, cuando el promedio general es 5 %. Un dato curioso es que el analfabetismo trepa un 21 % en poblaciones rurales.
“En términos de salud, no encontramos grandes diferencias. Sí en el acceso al trabajo tienen una participación laboral bastante similar en cuanto a las tasas de ocupación y demás. Son en mayoría cuentapropistas y menos de 1 de cada 10 tiene Registro Único de Contribuyentes (RUC), lo que indica que está predominando una situación de informalidad laboral”, describe Bruno.
POLÍTICAS PÚBLICAS
Para Ignacio Telesca, investigador asociado de la EPAP 2024, estos datos “son fundamentales a la hora de pensar políticas públicas, de salud, de educación, de trabajo, que se puedan orientar a la población afrodescendiente, un desafío para el Estado que es bueno señalar que se está haciendo”.
Menciona entonces las sesiones de la Comisión de Afrodescendientes (Conafro), que tiene representación de los distintos ministerios, en la que van “dándose pasos para tener esa cuestión en cuenta, sobre todo a nivel del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), que es un punto interesante porque ahí no solo hay que atender a la población afrodescendiente como un sujeto de derechos, sino también ir incorporando en la currícula el tema afrodescendiente a distintos niveles. Es decir, crear capacidades para evitar la discriminación, para el reconocimiento histórico de esta población”.
Cuenta entonces: “He participado en varias reuniones y se espera que para 2026 se pueda ir profundizando este tipo de acciones, por lo que creo hay un punto de esperanza. Por supuesto, es todo muy lento y va a necesitar tiempo, por los compromisos, peleas, discusiones, pero hay movimiento y cuando hay movimiento es siempre bueno”, considera.
EL EQUIPO
El equipo de investigación estuvo integrado por Sebastián Bruno (investigador principal), Ignacio Telesca (investigador asociado), Edith Arrúa (investigadora asociada), Leticia Alcaraz (directora), Lilian Meza (investigadora en formación) y Adolfo Ruiz (investigador en formación).
El relevamiento fue implementado por un equipo de investigación del Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD) a través del proyecto “Población afrodescendiente en Paraguay: estimación de magnitud y características”.
El proyecto es cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) como parte del programa Prociencia con el apoyo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
PARAR LA DISCRIMINACIÓN
Un 22 % de los consultados experimentó maltrato o discriminación de acuerdo a su condición afro. “Esto realmente, por lo que hemos acompañado los encuestadores, nos muestra que es como un piso. Hay mucha gente que manifiesta situación de discriminación y demás, pero entiende que es algo normal o está normalizado o naturalizado”, reporta el investigador principal Sebastián Bruno. Los hechos se dan en lugares públicos, “la calle, plazas y demás; en segunda instancia en el trabajo o buscando trabajos y después en reuniones o eventos sociales. Ya en menor medida hay menciones a medios de transporte, redes sociales y centros educativos, ya es mucho más minoritario”, explica el sociólogo.
Para Ignacio Telesca, investigador asociado de la EPAP 2024, “somos sociedades que discriminamos. Muchas veces nos pasa que como no tuvimos un apartheid como Sudáfrica o que tuvo Estados Unidos, entonces sentimos que no tenemos ese problema. Ciertamente no estamos a ese punto, pero siempre existe esa necesidad de diferenciarme del otro, pero diferenciarme de una manera que yo soy mejor, superior o algo más que el otro. Y buscamos cualquier diferencia para sobrevalorar lo mío y discriminar lo otro”.
Allí ingresan los fenómenos del racismo, el odio a los pobres, las cuestiones de género, “hay espacios de discriminación que son muy evidentes que existen: el fútbol testimonia algo que está en lo más profundo y se expone en los gritos y en los insultos. A lo mejor en una conversación normal lo vamos filtrando, pero en el deporte no tenemos ningún filtro y salen. No son casos aislados, es algo que atraviesa toda la sociedad”.
Allí es donde entiende importante proponerse un cambio. “Solo reconocerlo no alcanza, hay que tomar medidas para que nos eduquemos y para que, si no tenemos filtro, bueno, aprendamos a usarlos y paguemos por no usar filtros. Porque discriminar implica ningunear, menospreciar y afectar a la otra persona. Entonces, no podemos quedar impunes, entre todos tenemos que discutir cómo evitar ese tipo de discriminaciones a todo nivel, incluso lingüísticas”, sugiere.
MESTIZAJE
El mestizaje, un proceso continuo en las poblaciones, impacta en lo afro. Bruno recuerda que “dado el pasado ligado al esclavismo, hubo un intento de la propia población afro por lograr este mestizaje, integrarse de otra forma con las poblaciones después de las aboliciones de la esclavitud a fines del siglo XIX”.
Recién a partir “de las organizaciones en la década del 60 en adelante hay una recuperación de las identidades afro y ahora hay una fuerte reivindicación y reconocimiento de estas poblaciones que le da números desde la demografía, por lo que habrá que seguirla en un futuro”.
Telesca, autor del estudio “La historiografía paraguaya y los afrodescendientes”, recuerda que en la mezcla de la población europea, negra e indígena está la base de la población americana. “Entonces, imaginémonos todos los derivados que hay entre estos tres combinados”, propone.
Reflexiona sobre lo importante de mantener presente este diálogo interétnico teniendo en cuenta que “investigando un poco y haciendo cuentas y números, a nuestra región llegaron más africanos que europeos. A la zona del Paraguay llegaron europeos en el siglo XVI cuando se van a crear las otras ciudades, Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires y al entender que Paraguay no es un lugar para llegar a Potosí, que no hay minas de oro ni de plata, entonces la gente deja de venir”.
Insiste entonces en que “durante el siglo XVII y XVIII los que entraron de afuera eran esclavos, personas esclavizadas”, que en gran mayoría eran africanos.
Recién a fines del siglo XVIII con la apertura de nuevos puertos comerciales llega una segunda oleada de españoles y europeos comerciantes.
Telesca, quien es doctor en historia, recuerda que “Eladio Velázquez y Juan Carlos Garavaglia recogieron documentación de fin del siglo XVII, en la que desde la corona española se reconocía que el mestizo iba a ser tenido como español. Entonces, no aparece la categoría de mestizo en los censos. Uno ve el censo en 1782 y no aparece, las categorías son españoles americanos, españoles europeos, indígenas o ‘indios’, como se decía en esa época, y afrodescendientes negros y mulatos”.
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Festivales tradicionales copan agenda en enero
Esta noche se realizarán los festivales Poncho Para’i en Piribebuy y el de Kamba Kua, en Fernando de la Mora.
La agenda de festivales tradicionales se destaca a lo largo del mes en el interior del país, con celebraciones a la comida regional, la vestimenta, los santos patronos y otros motivos.
Esta noche, en el Club 12 de Agosto de Piribebuy, tendrá lugar el Festival Internacional del Poncho Para’i, que en su XXIII edición convoca a destacados artistas de la escena nacional, bajo la organización de la Municipalidad de Piribebuy. La cita cordillerana arrancará a las 20:00 y tendrá en escena a Tercera Capital, Francisco Russo, Alma Guaraní, Los Ojeda, Sintonía, Punto Clave, Roscer Díaz, Piribebuy Jeroky, Las Paraguayas, Tropical Florida y Los Rumberos. Las entradas tienen un costo de G. 50.000.
OTRAS ACTIVIDADES
Por otra parte, a partir de las 21:00 en el Club 6 de Enero de Fernando de la Mora tendrá lugar el Festival de San Baltazar de Kamba Kua, que contará con la participación de Rodney Ramírez, el dúo Cano-Montiel, el Grupo Herencia, Moisés Flor y el Cuerpo Kndombe, de Uruguay. Las entradas tienen un costo de G. 40.000.
Entretanto, para el 25 de este mes se prevé la realización del Festival Ykua Bolaños, en el local del Deportivo Caazapá, de la misma ciudad. El line up anuncia para esa noche a Los Rancheros, Kchiporros, Aye Alfoso, Carlos Montalvo, Paco Barrón, Los Ojeda, Punto Clave, el Grupo Generación, Cumbre Bohemia, Roscer Díaz, entre otros.
Y el 31 de enero y el 1 de febrero en la plaza Boquerón de San Juan Bautista, Misiones, se llevará a cabo la XXIV Edición del Festival Internacional del Batiburrillo, Siriki y Chorizo Sanjuanino.
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“Lázaro vive”, un homenaje y una lucha presentes
Jimmi Peralta - Fotos: gentileza
La comunidad afroparaguaya pasó de ser negada por la sociedad y el Estado a establecer una fecha de celebración intercultural cada 6 de enero, en Kamba Kua. Como desde 2014, la actividad se realiza bajo el lema de “Lázaro vive”, en homenaje a Lázaro Medina, un incansable activista por los derechos de los afroparaguayos y por el reconocimiento de su cultura que tomó como primera herramienta de lucha la música y el baile.
En 2022 se sancionó la Ley 6940 “Que establece mecanismos y procedimientos para prevenir y sancionar actos de racismo y discriminación hacia las personas afrodescendientes”, un logro de la comunidad afroparaguaya que primero tuvo que refutar la negación de su propia existencia por parte de la sociedad y el Estado para ahora poder luchar por la no discriminación.
Desde hace un poco más de tres décadas, en la primera quincena de cada año se celebra en Loma Campamento, Fernando de la Mora, la Fiesta Kamba. Este año, en su edición número 33, se desarrolló como desde 2014 poniendo en alto la máxima que acompaña a la convocatoria: “Lázaro vive”.
Se trata de un homenaje a Lázaro Medina (1965-2013), un luchador por los derechos de los afroparaguayos y por el reconocimiento de su cultura. Nacido y criado en Loma Campamento, fue hijo de Santiago Medina (1917-2012), bailarín, docente y tamborilero; y tomó como primera herramienta de lucha la música y el baile, optó por divulgar y poner en presencia la cultura de su pueblo ante los ojos de la sociedad.
La comunidad de Loma Campamento tiene su origen en la migración forzada de los esclavos de José Gervasio Artigas. La presencia de la población y la cultura africanas fue negada socialmente y, por lo tanto, omitido el reconocimiento de los actos discriminatorios realizados por el Estado y la sociedad.
INTERÉS TEMPRANERO
“Desde muy joven sentía una preocupación por las tradiciones que se iban perdiendo, siempre me comentaba qué podíamos hacer para que esto no se pierda”, comenta Benito Medina respecto a su hermano. Él es actualmente quien sucede a Lázaro como director del Ballet Kamba Kua.
Para Lázaro y sus compañeros, dar a conocer la cultura afroparaguaya y lograr que el Estado reconozca la existencia de comunidades descendientes de africanos en el país, y que realice un censo para registrarlos, tuvo un preámbulo: el trabajo de Santiago Medina, su padre, el abuelo de Kamba Kua. Su labor consistió en el primer rescate que hizo durante la primera mitad del XX de ritmos y costumbres, fue aprendiendo y difundiendo entre propios elementos de su cultura que se iban erosionando.
“PRACTICABA CON CAJAS DE JABÓN”, RECUERDAN.
“Luego trasmitió sus saberes de percusión a sus primos y vecinos de la comunidad de Kamba Kua. Fue ahí donde la comunidad pudo recuperar su identidad cultural y ancestral hasta hoy día. Gracias a ese joven que tuvo la visión de recuperar sus orígenes a base de los sonidos de tambores y danzas de Kamba Kua”, refiere una reseña de su vida publicada por la OEA.
Lázaro dio el siguiente paso. Vio que el reconocimiento de derechos también era posible a través de dar a conocer la cultura y de que eso también pueda ser una oportunidad para la comunidad.
“Me acuerdo que comentamos con los hermanos y dijo él ‘voy a hablar con la señora Gloria del Paraguay’. En ese entonces ella vivía muy cerca de la comunidad. Ella estaba muy interesada y así surgió el Ballet Kamba Kua. Ella nos conseguía actuaciones en los restaurantes de aquella época, como en La Carreta Purahéi y otros”, recuerda Benito.
El Ballet Kamba Kua nació en 1991 y así surgieron la Asociación Grupo Tradicional Kamba Kua y la Fiesta Kamba, herramientas de organización y de la cultura afro en el país.
“Me acuerdo de que nuestro primer viaje al interior fue a Paraguarí, es muy hermoso recordar este primer viaje. Lázaro me decía ‘esto es el comienzo de nuestra recuperación ancestral, esto ya no para, nuestros hijos y nietos van a seguir nuestras huellas. Esto que estamos haciendo va a ser historia para generaciones que vendrán después de nosotros’”, rememoró.
¿CÓMO NACE LA FIESTA KAMBA?
“Hace 34 años estábamos con unos compañeros de colegio más allegados a nosotros y como teníamos entre los compañeros músicos amateurs, Lázaro les dijo: ‘Yo el año que viene, en enero, quiero hacer un festival si ustedes me ayudan, así nuestras costumbres tradicionales nunca acabarán”, recuerda Benito sobre cómo se dio la génesis de esta tradicional cita festiva.
“Los compañeros se pusieron las pilas y dijo Lázaro: ‘Tenemos que buscarle un nombre que no sea festival’. Y ahí nació La Fiesta Kamba. Este año estamos cumpliendo 33 años de tradición de mi querida Kamba Kua”, agregó.
Lázaro tuvo una visión que le permitió compartir a nivel nacional la cultura de sus ancestros y lograr el reconocimiento, primero de la existencia de comunidades afro en Paraguay, y luego compartir la historia y la cultura de esas comunidades dentro y fuera del país.
“Desde ahí Lázaro ya no paró. Se perfilaba como un líder. Así fue que tomó contacto con líderes de otras naciones y se fue formando. Viajó por toda Latinoamérica y el Caribe, tuvo la oportunidad de visitar países como Angola, Mozambique y Kenia”, recuerda su hermano.
“Fue distinguido por su participación como panelista en la Conferencia Mundial sobre Racismo, Discriminación Racial y otras formas de Intolerancia en Durbán, Sudáfrica, en 2001, y brindó conferencias en varios otros países. A nivel local, se ocupó de visitar todos los núcleos afro del país, de convivir con las personas, escuchar sus necesidades y apoyarlos en su lucha contra la discriminación y la pérdida de sus tierras”, refiere sobre Lázaro una publicación de la OEA.
Cada 6 de enero, la Fiesta Kamba celebra a San Baltasar, iniciativa que obtuvo reconocimientos a nivel internacional, y que conjuga en escena a la cultura tradicional paraguaya, la música contemporánea y el arte y el sonido propio de los afrodescendientes.
LIDERAZGO
“Más allá de ser un bailarín sin igual, Lázaro Medina fue un gran luchador por la supervivencia de la tradición afro en el Paraguay. Cada una de sus intervenciones de danza tenía la proyección de ir logrando reconocimiento. Fue fundador de varios conjuntos de danza traspasando las generaciones y trabajó siempre a nivel regional con otros grupos similares. Como director fue profesional y responsable, llevando a sus compañeros a lucirse en muchos escenarios. Siempre recordaremos a Lázaro Medina como un ser orgulloso de su estirpe, su sonrisa y su cimbreante cintura”, refiere una publicación de la Asociación Grupo Tradicional Kamba Kua.
“Fue un gran líder. Allá por 2005 fue a Emboscada ya con sobrinas y sobrinos a rescatar la cultura de ellos, que se iba perdiendo. Pasará mucho tiempo para que Kamba Kua tenga otro líder dirigente social como Lázaro Medina”, agrega su hermano.
El trabajo de Medina enfocado en rescatar su cultura ancestral en decaimiento, la lucha por los derechos de su comunidad de Loma Campamento y la comprensión que aporta la conciencia respecto a la historia global de discriminación que comparten los pueblos originarios de África le permitieron también excederse de su propio territorio, compartir su vivencia y llevar su labor a Laurelty y Emboscada, donde también se encuentran poblaciones afrodescendientes.
Los tamborileros y danzantes de Kamba honran en sus andas, no solo cada enero, la memoria y la presencia de la afrodescendencia en Paraguay y lo hacen también en nombre de Lázaro Medina.