Marcos Díaz, actor paraguayo que se capacita en tierras mexicanas
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Por Paz Godoy
paz.godoy@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
El actor paraguayo Marcos Díaz, de 34 años, se formó como actor en el Taller Integral de Actuación (TIA) de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori. En sus años de experiencia, ha trabajado como actor, guionista, director, entre otros. El pasado mes de marzo se estrenó la película “Desesperadamente Sara”, cinta escrita y dirigida por Díaz.
El artista, además de tener experiencia en las tablas y en audiovisuales, es tiktoker. En el perfil de esta red social suma más 120.000 seguidores y comparte contenido de comedia o comentarios sobre algún tema de actualidad.
Recientemente se viralizó su comentario sobre la miniserie de Netflix basada en hechos reales, titulada “Secuestro del vuelo 601″, pues esta historia en vida la realizaron unos paraguayos, pero en la ficción la protagonizan unos actores argentinos, situación que Díaz lamentó.
–¿A qué se debe tu viaje a México?
–Vine a México a ver cómo está la cosa en el rubro audiovisual y artístico en general, tomar talleres y ver la posibilidad de quedarme un tiempo por acá a seguir formándome como profesional.
–¿Cuánto tiempo estarás por tierra azteca?
–Me quedo un tiempito más, vuelvo a Paraguay a grabar un proyecto que me tiene muy entusiasmado (pronto se van a enterar). Organizar algunas cosas y luego ya venir a México a instalarme un buen tiempo, esa es la idea.
–¿A qué edad te llegó el llamado de la actuación?
–La verdad que tanto la actuación como el canto y arte en general, me empezó a atraer desde muy chico, desde la escuela, siempre participando en todas las obras, festivales, intercolegiales de canto, etc. ¡Desde los 5 años!
–¿Cómo inició tu incursión en los medios?
–Empecé en el rubro por medio del teatro, escribiendo obras y empezando a dirigir. Ahí conocí gente con la que luego emprendería proyectos audiovisuales. A la par empecé a hacer asistencia en casting para publicidades, y desde ahí fui creciendo, haciéndome conocer de a poquito en las productoras y demás, hasta que al final me metí de lleno y terminé trabajando en televisión como guionista, director y casting.
–¿Podrías comentar algunas de tus experiencias como actor?
–Como actor tengo más experiencia en teatro que en audiovisual. Estuve en obras infantiles, comedias musicales y también en obras propias en donde el desafío es mucho mayor. En audiovisual estuve en cortometrajes y participaciones en TV. En realidad en el rubro audiovisual mi trabajo era mucho más detrás de cámara.
–Además de la actuación, ¿a qué más te dedicás?
–Soy guionista y dramaturgo, también hago dirección de casting, dirección de ficciones, me tocó dirigir unos años en TV nacional, pero siempre a la par escribiendo mis propias obras de teatro y proyectos propios audiovisuales.
Tenés presencia en redes, ¿cómo fue para dar este paso como creador de contenido?
–Lo de las redes sociales realmente me divierte mucho. Ya que mi contenido siempre lo trato de encarar hacia la comedia, mostrando un poquito de mi esencia y mi humor. Es muy grato saber que hay gente que la pasa bien y a la cual puedo sacar una sonrisa con eso. Hoy en día estando solito y lejos, también debo decir que hacer contenido en redes me hace sentir un poco más acompañado.
Exposición antológica de Enrique Collar en Casa Ardissone
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La exposición “Todo el tiempo del mundo” ofrecerá un recorrido de cuarenta años a lo largo de la producción del artista Enrique Collar, uno los creadores más relevantes de la escena artística actual del Paraguay. Con curaduría de Fernando Moure, la muestra estará habilitada el miércoles 29 y el jueves 30 de abril, en el horario de 10:00 a 18:00, en Casa Ardissone, ubicada en 25 de Mayo 871 entre Tacuary y Estados Unidos, en Asunción.
Esta reunión antológica de piezas, proveniente de los fondos de la Colección Popa (Poletti-Pappalardo), está compuesta mayormente por pinturas de la fase inicial del artista, comprendidas entre 1989 y 2003. La muestra funciona como un recorte cronológico y ofrece la oportunidad para estudiar el tiempo y el espacio del artista mediante un cuerpo de obras excepcional y reunido para la ocasión.
Realizado mediante una curaduría ocupada en otorgar un lugar visible al aporte de Collar en la actualización visual del territorio y el paisaje locales, el resultado ha sido una temporización con acento en la última década del siglo pasado y en la primera del XXI.
Nacido en Itauguá Guazú, Paraguay, 1964, crecido en Buenos Aires y afincado en Holanda hace más de dos décadas, el artista Enrique Collar reúne en este arco de cuarenta años un campo activo de sentido: todo ese tiempo constituye la materia invisible que atraviesa cada pintura. El tiempo ya no es un marco, sino el contenido mismo de la obra.
Pinturas de la fase inicial del artista, comprendidas entre 1989 y 2003, que integran la Colección Popa, se mostrarán en dos jornadas. Foto: Gentileza
Percepción aumentada
Lo importante de esta pintura es entender que aquí el espacio no es un fondo neutro sino una extensión política del cuerpo. Las figuras aparecen siempre en situación: esperan, se miran, caminan, conversan, se tocan, se agrupan. Estos gestos aparentemente cotidianos constituyen, en realidad (o para quienes las artes son termómetro socio-cultural de la humanidad) una operación de alta intensidad histórica y hasta de giro, de consciencia afectiva.
Los cuerpos de niños, adolescentes, jóvenes y ancianos rurales desbordan empatía y autenticidad, atentos a la honda penetración humanista del pintor. Los cuerpos campesinos se instituyen en estas imágenes como sujetos de escena, presentes, y nunca como víctimas.
Al contemplar estas imágenes es importante entender que la piel marrón de los retratados aparece como identidad y emblema de un cruce genético total, el paraguayo, dando fe y testimonio del mestizaje. Las y los campesinos atrapados en estos lienzos, grabados y películas, son operadores de espacialidad, modifican la circulación de la mirada y alteran el equilibrio simbólico hegemónico de las relaciones de raza y clase.
Pinturas de la fase inicial del artista, comprendidas entre 1989 y 2003, que integran la Colección Popa, se mostrarán en dos jornadas. Foto: Gentileza
En estas escenas de Collar existe una coreografía contenida que recuerda la projimidad, la lógica del grupo, o hasta cierta política del contacto humano. El roce de brazos, hombros, piernas y miradas construye micro-geografías de valor colectivo, de apoyo mutuo, de resistencia cotidiana. Este cuerpo campesino es como parte de una ecología relacional con su entorno, una estructura de supervivencia afectiva y espacial.
El espectador es convocado a interpretar una narrativa social, y, felizmente, a reorganizar su propio posicionamiento frente al cuerpo mestizo, moreno o marrón. La escala, la cercanía visual, la frontalidad y la geometría compositiva generan una situación perceptiva donde la distancia con modelos tradicionales del costumbrismo o el pintoresquismo, se vuelve crítica o al menos, nos impulsa el pensamiento activo sobre sujetos tradicionalmente periféricos en la representación occidental de la pintura.
Insistiendo en la dimensión política de estas obras, el trabajo de Enrique Collar también importa porque no busca traducir la experiencia campesina periférica para un público hegemónico. La sitúa como centro estructurante de la escena, y al hacerlo, amplía su campo de representación, orgulloso, empoderado, como se dice hoy en día.
Reconfigurando prejuicios, el trabajo de Collar se despliega como una práctica de desplazamiento constante, atravesado por una lógica nómada que funciona como una forma de estar en el mundo (casi un reflejo de su vida errante). Su producción se construye desde una memoria tremenda, en el movimiento, la vitalidad y la atención a los entornos que habita y atraviesa.
Pinturas de la fase inicial del artista, comprendidas entre 1989 y 2003, que integran la Colección Popa, se mostrarán en dos jornadas. Foto: Gentileza
Posiciones expandidas
Todas estas etapas, en las que incluimos el grabado y el cine, dialogan entre sí, reaparecen, se transforman y se reescriben en el tiempo. Lejos de marcar rupturas definitivas, configuran en la muestra un pensamiento visual en movimiento. Este devenir puede entenderse como un “proceso Collar”: cada pintura es una cuenta, y juntas forman una cadena donde el sentido emerge en la relación entre las partes.
No hay una obra aislada que explique el todo; es en la continuidad y en la variación donde la pintura encuentra su profundidad. Así, cada obra se presenta como un registro vivo del tiempo real. No el tiempo abstracto del reloj, sino el tiempo vivido, sedimentado en la materia. En cada superficie pictórica late esa duración: una temporalidad que no desaparece, sino que se acumula y se transforma. En un mundo que exige velocidad, estas obras reivindican la demora. Y en esa demora, encuentran su potencia.
Como final deseo dar fe, tras mis varias estancias en el Huis-Studio Collar, de que, a sus pinturas, el artista les dedica el tiempo que le piden, casi todo el tiempo del mundo. Porfiadamente, Collar inventa su imagen de la “campaña”, actualiza paisajes, territorios e identidades y los vuelve objetos estéticos. Sus pensamientos en torno a las tensiones alrededor de la figuración, del realismo y por qué no, de la abstracción; la crítica institucional, son los grandes temas que lo ocupan, aglutinando e inspirando a una fecunda y robusta escena alrededor del arte de la pintura en el Paraguay.
Mapa de la exposición
El recorrido temático de esta muestra se centra en la fase formal expresionista y sintetista del artista, una de fuerte experimentación y búsqueda de un lenguaje propio y que hemos denominado Geometría de la tierra roja. Le sigue un capítulo dedicado a los cambios formales de la pintura de Collar hacia el realismo, uno de características conceptualistas, acompañada de prácticas expandidas, como el cine y el grabado, titulado La pintura encarnada.
Geometría de la tierra roja. Memoria, territorio y construcción del plano: Este período inicial (1989–2003) configura el núcleo fundacional de la obra de Collar, y coincidentemente, de la Colección POPA Poletti-Pappalardo. La pintura de este período se articula a partir del territorio, la vida comunitaria y la memoria, mediante un lenguaje de síntesis formal y color plano, atravesado por una fuerte carga simbólica.
Las escenas construyen un imaginario arraigado en la experiencia rural paraguaya, donde la figura y el entorno se integran en una misma estructura espacial. En este contexto, el plano pictórico se afirma como campo de organización y sentido desde bases formales expresionistas y sintetistas, anticipando una preocupación sostenida por el espacio y la composición que atravesará toda la obra posterior.
La pintura encarnada. Imagen, tiempo y tecnología: Este conjunto de obras marca un desplazamiento hacia una pintura donde la imagen adquiere mayor densidad material y presencia. La figura, la luz y la construcción del volumen introducen un realismo expandido, en el que la pintura incorpora nuevas temporalidades y modos de representación.
En diálogo con el cine, la fotografía y las herramientas digitales, la imagen se construye, se fragmenta y se rearticula, generando tensiones entre lo fijo y lo narrativo. Así, la pintura se consolida como un campo donde convergen cuerpo, tiempo e imagen, ampliando sus posibilidades dentro del lenguaje contemporáneo.
Una firma local brindará su know-how a la autoridad forestal boliviana, con la apuesta de mejorar los estándares, ordenar los procesos y generar nuevas oportunidades comerciales. Foto: Ilustrativa
Paraguay exportará más que producto, experiencia en certificación forestal
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Una firma local brindará su know-how a la autoridad forestal boliviana, con la apuesta de mejorar los estándares, ordenar los procesos y generar nuevas oportunidades comerciales.
El sector forestal de Bolivia empieza a moverse hacia un cambio estructural, ordenar su producción, cumplir estándares internacionales y abrir mercados. Y en ese proceso, Paraguay le exportará algo más valioso que productos, la experiencia.
Es así, mediante un convenio entre la certificadora Control Union Paraguay y la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) de Bolivia, marca el inicio de una hoja de ruta que apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella del sector:la falta de trazabilidad y certificación que hoy limita el acceso a mercados exigentes.
Y si muchos se preguntan, por qué esto importa, y no solo para Bolivia, es que el movimiento responde a una tendencia global clara, de que sin certificación, no hay mercado y en al región esto se está entendiendo.
Normativas como la regulación europea contra la deforestación (EUDR) están elevando la vara. En la práctica, esto significa que productos forestales, sean madera, derivados y toda su cadena, deben demostrar origen legal, trazabilidad completa y cumplimiento ambiental.
Convenio entre la certificadora Control Union Paraguay y la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) de Bolivia. Foto: Gentileza
Sin estos requisitos, Europa y Norteamérica quedan prácticamente fuera del radar comercial. Ahí es donde entra el know-how paraguayo, por lo que más que un acuerdo institucional, lo que se está transfiriendo es experiencia.
Ese conocimiento que ya el mercado local adopta con la implementación de estándares internacionales, de sistemas de control y certificación, y de adaptación a mercados exigentes.
Esto posiciona a Paraguay en un rol poco explorado pero estratégico, al ser proveedor regional de servicios técnicos para elevar industrias, y en esta caso a un sector que busca formalizarse en lo forestal.
El plan en Bolivia pretende ordenar un ecosistema históricamente fragmentado, reduciendo la informalidad, mejorar la calidad de producción, e integrar al sector privado a esquemas certificados.
La certificación no solo impacta en exportaciones. También mejora precios, acceso a financiamiento y sostenibilidad del negocio.
Además, hay un efecto directo en comunidades que dependen del bosque, que podrían acceder a mejores ingresos si logran insertarse en cadenas formales.
Es así que, lo que está en juego no es solo el desarrollo forestal de Bolivia, sino un cambio más amplio en la región: quién logra adaptarse primero a las nuevas reglas del comercio internacional.
En ese tablero, la certificación deja de ser un “plus” y pasa a ser condición de entrada, y Paraguay, en ese escenario, empieza a jugar otro partido: no solo como exportador de materia prima, sino como exportador de estándares.
Este 8 de abril, La Gala Dorada transforma el lujo en solidaridad. Arte, moda y esperanza se fusionan para acompañar a niños con cáncer y sus familias, recordándonos que la vida y la resiliencia se celebran colectivamente.
El próximo 8 de abril, el Hotel Crowne Plaza Asunción será sede de La Gala Dorada, un encuentro cultural y solidario organizado por la Cámara Paraguaya de Diseño e Innovación y la Organización Paraguaya de Empresarias mujeres en conjunto con la Fundación Nuestros Niños, institución que acompaña a niños con cáncer y leucemia y a sus familias.
La gala reunirá al sector empresarial, artístico y social del país en una experiencia que integra panel institucional, la puesta en escena testimonial “Los pájaros cantan”, interpretada por Rebeca Rivero, escrita por J.B. Barboza y dirigida por José Mora, además de un desfile de 13 diseñadores nacionales y una subasta de piezas creadas especialmente para la ocasión, inspiradas en el eje conceptual Esperanza, Luz, Vida, Resiliencia.
La elección de la fecha del evento se vincula simbólicamente con el Día Mundial de la Salud, que se conmemora el 7 de abril, y con el Tiempo de Pascua de Resurrección, una celebración que para la tradición cristiana representa un momento de reflexión y de alegría profunda por el triunfo de la vida sobre la muerte.
En este contexto, La Gala Dorada propone entender la palabra “gala” en un sentido más profundo, no como una expresión superficial asociada únicamente al lujo o a la vestimenta sino como una celebración de la vida, la solidaridad y la comunidad de apoyo que se forma alrededor de quienes atraviesan momentos difíciles
A través del arte, el diseño y el encuentro entre distintos sectores de la sociedad, la gala se convierte en un gesto simbólico de acompañamiento a los niños y familias que enfrentan el cáncer infantil, recordando que la esperanza también se construye colectivamente.
Quienes deseen colaborar podrán hacerlo a través de la compra de entradas para asistir al evento, la participación en la subasta silenciosa, la adquisición de Los Pañuelos de la Vida o la donación directa mediante los canales oficiales de la Fundación.
Todo lo recaudado será destinado íntegramente a fortalecer los programas de acompañamiento que la Fundación Nuestros Niños brinda para cubrir ámbitos muchas veces desatendidos en la vida de los niños con cáncer y sus familias, buscando mejorar la calidad de vida durante el proceso de tratamiento.
Si sos uno de los que te quedaste por Asunción y alrededores durante estos días santos, todavía podés darte el gusto con los planes que presentan algunos hoteles para activar el modo relax o esa escapada urbana. Foto: Gentileza
¿No viajaste esta Semana Santa? Tu escapada aún es posible
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Si sos uno de los que te quedaste por Asunción y alrededores durante estos días santos, todavía podés darte el gusto con los planes que presentan algunos hoteles para activar el modo relax o esa escapada urbana.
Para quienes no viajaron esta Semana Santa, la ciudad también ofrece alternativas para cortar la rutina. Lejos de quedarse quieta, Asunción activa propuestas de descanso, gastronomía y entretenimiento desde sus principales hoteles, con paquetes pensados para aprovechar el feriado largo sin salir de la capital.
El Gran Bourbon Hotel Asunción y el Río Hotel by Bourbon Luque apuestan por una experiencia integral que combina alojamiento, gastronomía de Pascuas y actividades familiares.
El Gran Bourbon Hotel Asunción y el Río Hotel by Bourbon Luque apuestan por una experiencia integral que combina alojamiento, gastronomía de Pascuas y actividades familiares. Foto: Archivo
La propuesta incluye desde opciones de spa y relax hasta planes recreativos y salidas organizadas, en una lógica cada vez más buscada: tener todo en un solo lugar.
A esto se suma el Sheraton Asunción Hotel, que ofrece paquetes familiares con desayuno buffet, early check-in y late check-out, apuntando a una estadía más flexible y cómoda durante el fin de semana largo, desde USD 149 + IVA hasta el 6 abril.
En la misma línea, el Aloft Asunción Hotel presenta una opción más urbana y accesible, con tarifas desde USD 95 + IVA, plan familiar para hasta dos niños, desayuno continental y beneficios como check-in anticipado y salida extendida, además de descuentos 20 % en habitaciones adicionales.
La escapada urbana en el Aloft incluye plan familiar para hasta dos niños, desayuno continental y beneficios como check-in anticipado y salida extendida. Foto: Gentileza
Para quienes buscan una experiencia más tipo resort sin salir del área metropolitana, el Yacht y Golf Club Paraguayo activa una promoción 3x2 por Semana Santa, con tres noches al precio de dos por USD 269 + IVA, incluyendo desayuno buffet, actividades recreativas y opciones para familias con hasta tres niños.
La tendencia es clara: cada vez más personas eligen quedarse y transformar el feriado en una escapada urbana. Entre spa, piscina, gastronomía y actividades para chicos, los hoteles se posicionan como una alternativa concreta para descansar, compartir y desconectarse sin necesidad de viajar lejos.
El Yacht y Golf Club Paraguayo activa una promoción 3x2 por Semana Santa, con tres noches al precio de dos. Foto: Archivo