La dupla se presenta bajo la dirección de Selva Fox y con la producción de Leticia Cosp.
“Es una linda comedia romántica que cuenta muchas historias comunes en las parejas. Muchos se van a sentir identificados con sus ‘permitidos’, y es un cago de risa”, comenta Enrique Pavón, quien protagoniza junto a Natalia Sosa Jovellanos la obra “Permitidos”, que estrenó ayer y que sigue en cartelera hoy a las 21:00 y mañana a las 20:00, en el Teatro Latino (Tte. Fariña casi Iturbe).
“Ya era una materia pendiente volver al teatro, después de unas lindas cuantas obras en las que siempre llenábamos sala, y hacíamos el famoso ‘pukarã’, para reírnos todos en familia. Y es justamente lo que nos falta ahora, hacer reír, hay que reírnos en el país, y fomentar la comedia teatral, para reírnos entre todos”, comenta el actor.
LOS ACTORES
Pavón es una figura popular que trascendió en la comedia televisiva, después pasó a la ficción dramática y en los últimos años llevó su trabajo a la pantalla grande. Por su parte, Natalia Sosa Jovellanos es una reconocida actriz y docente, que viene trabajando diversos proyectos en la escena local.
“El desafío que se nos presentó es que, prácticamente por primera vez, íbamos a hacer una comedia así de dinámica, muy movida, con solamente dos actores en escena, Además, Nati hace dos personajes y yo también hago dos”, refirió Enrique.
“Permitidos” cuenta la historia de una pareja, Patricia y Raúl, que se encuentra padeciendo del aburrimiento de la convivencia, y se debate en nuevas formas que le permitan darle vida a la pareja.
“Esperamos que sea una gran obra, y que sea la primera de muchas que se vienen. Que se haga un gran circuito de teatro, para que de esto puedan vivir muchos actores y cómicos en el Paraguay”, agregó Pavón.
“El desafío que se nos presentó es que, prácticamente por primera vez, íbamos a hacer una comedia así de dinámica, muy movida, con solamente dos actores en escena” (Enrique Pavón)
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La sexta “Scary Movie” quiere cancelar la cultura de la cancelación
“Scary Movie: Terroríficamente incorrecta” promete cruzar todas las líneas con su humor satírico y osado, que sus creadores ven como un antídoto para la temida cultura de la cancelación. La sexta entrega de la franquicia de humor que parodia los éxitos del terror, debuta este viernes en los cines estadounidenses de la mano de los hermanos Wayans.
Juntos celebraron el miércoles en la alfombra roja en Los Ángeles el regreso de la saga que cumplió 26 años, y dijeron que “Scary Movie”, conocida por su humor crudo y políticamente incorrecto, llega en un buen momento. “Creo que es importante ahora mismo culturalmente, para que podamos manejar la cultura de la cancelación de otra manera”, dijo a la AFP Shawn Wayans.
Wayans se mostró confiado en que las audiencias aplaudirán el nuevo episodio de la franquicia que se burla de temas foco de la guerra cultural como cuestiones políticas, sexuales o de género.
“Sólo porque la cultura de la cancelación existe no significa que no debemos reírnos más, y creo que es importante para el mundo poder reírse, es saludable, es sanador, es medicinal”, agregó. Su hermana, la actriz y comediante Kim Wayans opinó que la práctica de cancelar a personas “ha ido muy lejos”. La película, afirmó, va “a cancelar la cultura de la cancelación”.
Humor “sin límites”
Detrás de las cámaras, para el director Michael Tiddes, armar este collage de viñetas con la sátira social como línea conductora fue desafiante. “Tienes que encontrar un equilibrio entre las películas que estamos parodiando, el auténtico humor de los hermanos Wayans (...) y nuestra propia historia y nuestros propios personajes”.
Además de Shawn, Kim, Marlon y Damon Wayans, Anna Faris, Regina Hall, Jon Abrahams y Cheri Oteri se sumaron al elenco que trae de vuelta a Doofy, la parodia del asesino de “Scream” que dio pie a la primera película.
Pero como es tradición, la nueva entrega se refrescó satirizando los éxitos recientes del horror, entre ellos “La sustancia”, “Pecadores”, “Sonríe”, “La hora de la desaparición”, “Longlegs: Coleccionista de almas”, “Terrifier” y la serie “Merlina”.
La cinta regresó a las manos del clan Wayans luego de varios años de ausencia, y se convirtió en un verdadero asunto familiar. No sólo varios de los hermanos escribieron el guión, sino que se sumaron al equipo algunos de sus hijos y sobrinos, como Gregg Wayans.
Para el artista de 37 años, “Scary Movie” y el humor “sin límites” de sus tíos es atemporal. “Creo que la gente quiere reírse, ellos apenas están esperando por cineastas como mi familia que no siguen las reglas. Necesitamos más rebeldes, y recuperar esta franquicia es el primer paso”, comentó. “Es el antídoto Wayans” para la cultura de la cancelación.
Fuente: AFP.
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Caro Romero presenta su nuevo especial de stand up “Hinchapelota”
La comediante paraguaya Caro Romero regresa a las tablas con su nuevo unipersonal de stand up, titulado “Hinchapelota”, un especial de comedia para quienes aman su país con pasión, pero lo sufren como si fuera una final todos los días. Será el próximo jueves 18 de junio, a las 20:30, en el Teatro de las Américas, ubicado en José Berges 297 casi Estados Unidos, en Asunción.
En el espectáculo Caro recurre a la ironía, la catarsis colectiva y la complicidad con el público para hablar de eso “Hinchapelota” de la vida, pero nos aclara que no se trata de un show “anti-país”; por el contrario, nace desde la mirada del hincha fiel que se queja porque le importa, una conversación vigente en este año marcado por la euforia de regresar al Mundial tras 16 años de ausencia.
El show utiliza el deporte como una metáfora para hablar de temas como: política, economía, costumbres, contradicciones nacionales y hasta nuestra manía colectiva de opinar de todo, aunque no tengamos idea; para esto recurre a dosis de humor reflexivo y saludablemente incómodo.
El show es apto para mayores de 16 años, con entradas a la venta a través de Ticketea con 10 % de descuento para los sectores “Gol de oro” y “Barra brava”. La producción del unipersonal es llevada adelante por Lollipost, productora de shows de stand up e improvisación teatral.
Sobre la artista
Con una década de trayectoria, Caro Romero se ha consolidado por su estilo inteligente, observador e incómodo de hacer stand-up. En el 2025 presentó su unipersonal “Migajas” con una posterior gira por el país. También se ha presentado en Argentina, Chile y Uruguay.
Fue la encargada de abrir el show del standupero mexicano Carlos Ballarta durante su última visita a Asunción. Además de su labor en los escenarios, Caro lidera la escuela de stand-up “Japukomedy”, donde forma a las nuevas generaciones de humoristas del país.
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Entre risas y reflexión: vuelve “Mboriahu Reko ha Ñandejára” a los escenarios
El Grupo Real de Teatro dará inicio a su temporada 2026 con la puesta en escena de la obra “Mboriahu Reko ha Ñandejára” (Vida de pobre), una comedia en dos actos en versión libre de Roger Bernalve, que combina humor, crítica social y una profunda reflexión sobre los valores humanos.
Las funciones se realizarán el viernes 15 y sábado 16 de mayo a las 20:30, mientras que el domingo 17 la presentación será a las 20:00, en la sala del Teatro de las Américas, ubicada en el Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), sobre José Berges entre Estados Unidos y Brasil.
La puesta reúne a un destacado elenco integrado por Eliseo Paniagua, Mariela Cárdenas, Maito López Vega, Lorena Osorio, Misael Camilo, Sandy Molas, Boni Alfonso, Susy Mónica y Andrés Benítez. La asistencia de dirección está a cargo de Mariela Cárdenas, mientras que el diseño de luces corresponde a Kuki Giménez y Luis Ruiz. La escenografía fue realizada por Andrés Martínez y la dirección general está en manos de Roger Bernalve.
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Tras esta breve temporada en Asunción, la compañía tiene previsto emprender una gira nacional, llevando la obra a distintos puntos del país.
“Mboriahu Reko ha Ñandejára” narra la historia de Luchi Zapatero, un humilde zapatero solterón de aproximadamente 50 años que vive junto a su hermana Chika en medio de la extrema pobreza. Pese a sus limitaciones económicas, Luchi dedica su vida a ayudar a personas marginadas y enfermas, brindándoles refugio, alimento y cuidados dentro de su precaria vivienda.
Con un lenguaje cercano, situaciones cargadas de humor y momentos profundamente emotivos, la propuesta teatral invita al público a reflexionar sobre la importancia de hacer el bien incluso en medio de las dificultades, resaltando que la grandeza humana muchas veces nace de los gestos más simples.
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Reír en tiempos del horror: la insolencia necesaria de “Ser o no ser”
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Esta reseña nace de una nostalgia concreta: el ciclo de cine de los lunes de la Manzana de la Rivera, para mí el rincón más bello de Asunción. En este ciclo –que continúa con ciertas intermitencias, por lo que vale la pena asomarse cada tanto a su programa de actividades– vi por primera vez hace más de 20 años la película que motiva este comentario, “Ser o no ser”, del director judeoalemán Ernst Lubitsch.
“Ser o no ser” es una de las comedias más audaces del cine clásico, además de la única con guion original de Lubitsch, ya que el resto de su obra está compuesta de adaptaciones, fundamentalmente de piezas teatrales. Radicado y naturalizado en EE. UU. antes de la guerra, este versátil cineasta fue el inventor del toque Lubitsch para evitar la censura, por lo que su obra dice mucho más de lo que muestra.
El año es 1942. EE. UU. aún no ha entrado a la guerra y, al igual que pasó con Charles Chaplin, la comedia sobre nazis “Ser o no ser” enfrentó una fuerte resistencia. Además del alegado deber de “neutralidad”, cierto público se ofendió debido a que no consideraba motivo de broma lo que estaba ocurriendo, en tanto que otro sector de la industria temía un veto al ingreso de las películas de Hollywood en general al mercado alemán.
Varsovia bombardeada y ocupada. Un elenco de teatro liderado por un actor mediocre casado con una bellísima actriz de la misma compañía que pacta citas subrepticias con admiradores durante el famoso monólogo “To be or not to be”, del “Hamlet” de William Shakespeare, interpretado por su esposo Josef Tura (Jack Benny).
La señora María Cora (Carole Lombard, quien moriría poco antes del estreno en un accidente de avión durante una actividad de colecta de fondos para víctimas de la guerra), se ve envuelta en una operación encubierta luego de aceptar flores y recibir a solas en su camerino –¡vaya descaro para la época!– a un joven aviador interpretado por Robert Stack (el protagónico Eddie en “La casa de bambú” (1955), “Y dónde está el piloto” (1980), así como la recordada serie “Misterios sin resolver” (1987), que nos hizo cagar en las patas a los pendejos de los noventa.
OPERACIÓN SIMULACRO
Una lista robada por un espía nazi encubierto como un falso profesor polaco que no debe llegar a manos de la Gestapo. Allí se pone en marcha un operativo tan hilarante como desesperado que catapulta al centro de la acción al frustrado actor secundario Greenberg (Felix Bressart), que lleva años empuñando la misma lanza de utilería y sacando la basura al término de cada función.
El papel de sus sueños es interpretar el monólogo de Shylock en el “El mercader de Venecia”: “¿El judío no tiene ojos, no tiene manos, ni órganos, ni alma, ni sentidos, ni pasiones? ¿No se alimenta de los mismos manjares, no recibe las mismas heridas, no padece las mismas enfermedades y se cura con iguales medicinas, no tiene calor en verano y frío en invierno, lo mismo que el cristiano? Si le pican, ¿no sangra? ¿No se ríe si le hacen cosquillas? ¿No se muere si le envenenan?”.
De esta interpretación depende el futuro de Polonia e incluso si esta es ejecutada con éxito no hay garantías de que pueda alterar la posición del enemigo. Greenberg se infiltra junto con Tura en una función en homenaje al Führer y se hace atrapar saliendo del baño de mujeres con ropa de civil. Allí se inicia un diálogo que no tiene desperdicios entre él y su compañero de operación para abandonar el país en un avión alemán.
–“¿Cómo ha llegado aquí?
–Nací aquí.
–¿Y qué le hizo decidir morir aquí?
–Él (dice en referencia a Hitler).
–¿Qué quiere del Führer?
–¿Qué quiere él de nosotros? ¿Qué quiere él de Polonia? ¿Por qué nos ataca? ¿No somos humanos?, ¿Es que no tenemos ojos?, ¿es que no tenemos órganos?, ¿sentidos, proporciones, afectos, pasiones, nutridos con la misma comida, heridos con las mismas armas, sujetos a las mismas enfermedades, curados por los mismos medios, calentados y enfriados por el mismo invierno y verano? Si nos pincháis, ¿no sangramos?; si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos?; si nos envenenáis, ¿no nos morimos?; si nos ofendéis, ¿no debemos vengarnos?”.
¿CHISTE DE MAL GUSTO?
En una de las escenas más ácidas, el ególatra actor inquiere a un alto oficial de las fuerzas invasoras sobre su fama entre el público alemán.
–“¿Usted conoce al gran actor polaco Josef Tura?
–Oh, sí que lo vi en ‘Hamlet’, cuando hizo con Shakespeare lo mismo que estamos haciendo ahora con Polonia”.
Su propia esposa y un escritor amigo le solicitaron a Lubitsch suprimir este pasaje e incluso un músico se negó a componer la banda sonora. Sin embargo, el director rechazó categóricamente que haya incurrido en un chiste de mal gusto y (afortunadamente) conservó la escena.
Más allá del enredo, lo que persiste es la certeza de que la risa también puede ser un acto de resistencia. A más de ochenta años de su estreno, la película no solo invita a burlarnos del horror: nos recuerda que, incluso en su forma más feroz, el poder teme al ridículo. Y que, a veces, reír no es evadir la tragedia, sino enfrentarla en sus propios términos.