El Café del Palmaroga Hotel fusiona lo antiguo y lo moderno; la estancia en el lugar es un viaje al pasado mientras se disfruta de sabores contemporáneos
Café Palmaroga: una joya gastronómica engarzada con historia y tradición
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Ubicado en el centro histórico de la capital, el Café Palmaroga es el corazón del hotel del mismo nombre, establecido en un señorial edificio lleno de historia y tradición sobre calle Palma. Se trata de una joya gastronómica que llegó para sumar distinción al casco antiguo de Asunción con una propuesta descontracturada y, a la vez, creativa. Un lugar que invita a vivir experiencias sensoriales memorables con un menú cargado de sabores intensos y atrapantes.
El Café Palmaroga surgió en el 2019 con la inauguración del Palmaroga Hotel, en un emblemático edificio ubicado sobre calle Palma, en pleno microcentro capitalino. En el pasado, esta edificación originaria de 1901 y estilo neoclásico funcionó como sede del Palacio de Justicia y también de la Municipalidad de Asunción, hasta que, finalmente, fue restaurada en el 2016, cuando empezó el proyecto de convertir este espacio en el hotel, con una cafetería que ocuparía un protagonismo relevante.
Elimer Bohórquez, encargada de Alimentos y Bebidas del Palmaroga Hotel, comentó a La Nación del Finde que, considerando la rica historia del sitio, en la restauración se respetó la estructura original del edificio y se conservaron sus elementos arquitectónicos: desde los detalles ornamentales hasta fachada histórica. Debido a la ambientación del hotel, hoy la cafetería puede ofrecer un espacio único y una conexión con la historia de Asunción, en armonía con un diseño contemporáneo.
Las tablas de picadas son variadas y para todos los gustos
UN VIAJE AL PASADO
“Más allá del delicioso menú, ofrecemos la experiencia de vivir un momento histórico dentro de un edificio totalmente reestructurado, pero que conservó todas sus memorias. Buscamos que los comensales puedan experimentar momentos significativos, en un café con mucha historia y tradición”, expresó Bohórquez.
Respecto a la ambientación, destacó lo armonioso que puede resultar el Café Palmaroga, con vista a la calle Palma, abundante luz natural y mucha historia. “Se logró la reestructuración con un toque de modernidad, que sin dudas lo hace un lugar totalmente diferente dentro del centro de Asunción. Es un pequeño paraíso, con recuerdos y arte, que te permite viajar en el tiempo cada vez que te tomás un café”, enfatizó.
Resaltó que es todo un reto conquistar a los paladares más exigentes desde la cafetería de un hotel tan emblemático, por lo que siempre buscan transmitir la experiencia de acompañar el café con un momento histórico. “Queremos que cada momento de nuestros clientes sea memorable, con el mejor servicio, la elección gastronómica de su gusto y, por supuesto, en un ambiente único e irrepetible en el centro de la ciudad”, manifestó.
El croissant artesanal de masa madre relleno de dulce de leche y cubierto con chocolate y lluvia de pistachos es uno de los platos insignia del Café Palmaroga
AMPLIAS OPCIONES
La encargada de Alimentos y Bebidas del hotel señaló que el Café Palmaroga se destaca por su gastronomía simple y descontracturada, con una gran variedad de opciones para disfrutar a la hora del desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena, todo bajo a coordinación de Manuel Carrera, chef ejecutivo.
“La gastronomía es simple y sencilla, pero con sabores intensos y atrapantes, que te permiten vivir momentos históricos en nuestros espacios y, por supuesto, aprovechar y deleitarte con la belleza que te entrega el edificio”, añadió. Desde una variedad de croissants hasta tostadas francesas, la carta de la cafetería cuenta con mucha variedad.
La tostada francesa, otra propuesta que enamora en esta cafetería
“También ofrecemos desayuno bufé de lunes a viernes de 7:00 a 10:00 y fines de semana y feriados, de 7:00 a 11:00. Tenemos una carta abierta durante todo el día, que tiene minutas, ensaladas, pastas, pizzas, platos fuertes, tragos y, por supuesto, café. Somos una cafetería sencilla, bien descontracturada, pero con opciones de mucha calidad”, enfatizó.
A modo de ejemplo, entre sus próximos eventos, el 17 de diciembre el Café del Palmaroga Hotel llevará a cabo su “último brunch” del año a fin de deleitar a sus clientes con una gran variedad de opciones y sabores.
Manuel Carrera, chef ejecutivo; y Elimer Bohórquez, encargada de Alimentos y Bebidas del Palmaroga Hotel“El Palmaroga Club es el plato más vendido”, cuenta Elimer BohórquezEl patio interior transporta a la vida social de principios del siglo XX
“Queremos que cada momento de nuestros clientes sea memorable, con el mejor servicio, la elección gastronómica de su gusto y, por supuesto, en un ambiente único e irrepetible en el centro de la ciudad”.
“El edificio antiguo y su toque de modernidad hacen de la cafetería un lugar totalmente diferente en el centro de Asunción. Es un pequeño paraíso con recuerdos y arte, que te permite viajar en el tiempo cada vez que te tomás un café”.
SUS PLATOS MÁS ESTELARES
Entre la gran variedad de opciones disponibles en la carta, Bohórquez mencionó como platos estrellas el “mbeju Palmaroga”, en sus diferentes versiones, pero siempre muy solicitado por los comensales. Al igual que el mbeju, el sándwich de lomo fino es, sin dudas, otra de las especialidades de la casa. Este plato está envuelto en pan ciabatta, cubierto con queso fundido, rúcula fresca, tomates asados y salsita pesto, con un buen acompañamiento de papas rústicas.
Dentro de las variedades dulces, Elimer invitó a los comensales a probar el croissant de masa madre relleno con dulce de leche. “Sin dudas, este es uno de los símbolos de la cafetería, aunque además tenemos una buena gama de bebidas”, agregó.
¿DÓNDE LO ENCONTRÁS?
El edificio histórico en el que se alberga confiere al Café Palmaroga el valor agregado que lo distingue en la escena gastronómica de Asunción
El Café del Palmaroga Hotel está ubicado sobre la calle Palma entre Ayolas y Montevideo, y abre de lunes a domingos, de 7:00 a 23:00. Para realizar consultas, tiene habilitados los números (021) 442-251 y (0982) 466-841. Más información sobre el sitio también está disponible en la web www.palmaroga.com.
Luqueños celebran el Kure Ára con multitudinaria asistencia de familias
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Con lleno total, se llevó a cabo este domingo una nueva edición del tradicional Kure Luque Ára. El evento reunió a miles de personas que compartieron costumbres, gastronomía, música, danza y el espíritu festivo que caracteriza a la ciudad azul y oro.
Entre música, gastronomía y cultura, cientos de familias disfrutaron de una jornada llena de tradición y buenos momentos. Un escenario cargado de talento y un público entusiasta acompañó la gran fiesta que celebra lo mejor de la tradición local.
La Ciclovía Valois Rivarola vibró con la mayor fiesta gastronómica y artística de Luque, donde participaron 180 expositores luqueños, entre ellos 28 artesanos, quienes ofrecieron lo mejor de la comunidad.
Además de las presentaciones artísticas, las familias pudieron saborear una enorme variedad de comidas típicas, especialmente deliciosos platos a base de cerdo, que acompañaron la feria de artesanías y productos de emprendedores.
Cientos de familias disfrutaron de una jornada llena de tradición y buenos momentos. Foto: Néstor Soto
El punto fuerte del festival musical comenzó en horas de la tarde con la actuación de Yoryi Torales, luego Melodías de mi Tierra, seguido de Los Orrego.
Pero la fiesta continúa y se extenderá hasta cerca la medianoche con la presentación de Juanvi Mendoz, Luis Parra, Marce D’ Zamba, Fátima Román, Mili Brítez.
El cierre será con Kachiporros y un espectacular show de fuegos artificiales, según adelantaron los organizadores del evento. Estiman que se superó la asistencia de 80.000 personas del año pasado. Esta tradicional fiesta gastronómica y cultural fue declarada de Interés Nacional, Cultural y Turístico.
En ese sentido, asistentes destacaron que es importante acompañar este tipo de espacios que fortalecen nuestras tradiciones y promueven el encuentro entre las familias.
Asistentes destacaron que este tipo de espacios fortalecen nuestras tradiciones y promueven el encuentro entre las familias. Foto: Néstor Soto
Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
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Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay. Foto: Gentileza
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono. Foto: Gentileza
Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo. Foto: Gentileza
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
Franco Cubilla es el emprendedor que dio vida a Lab Coffee, una marca que apuesta por la experiencia, la creatividad y una nueva cultura del café en Paraguay.
Lo que comenzó como un trabajo en marketing terminó convirtiéndose en una marca que desafía las reglas del mercado. Franco Cubilla es el nombre del emprendedor que transformó una combi soñada por su madre en un laboratorio de experiencias y hoy demuestra que los grandes negocios nacen cuando alguien se anima a crear algo diferente.
Cuando era niño, probablemente Franco nunca imaginó que su futuro estaría ligado al café. Tampoco que una combi estacionada frente a un conocido shopping de Asunción en el barrio Villa Morra terminaría convirtiéndose en el símbolo de una marca capaz de llamar la atención de toda una generación. Y mucho menos que un vehículo que durante años había sido el sueño de su madre terminaría siendo el corazón de su propio sueño.
Pero las historias más interesantes rara vez siguen un plan, a veces comienzan casi por accidente. En su caso, todo empezó detrás de una cámara. Antes de emprender, Franco trabajaba en el mundo audiovisual y del marketing. Su trabajo consistía en ayudar a otras marcas a contar historias. Hasta que una de esas historias terminó cambiándole la vida.
“Lab Coffee nació a partir de cómo me fui metiendo al mundo del café a través de mi trabajo en el audiovisual y marketing”, recordó.
Trabajaba para una marca cafetera y eso lo llevó a recorrer eventos, ferias y encuentros especializados. Mientras observaba a emprendedores, productores y baristas hablar apasionadamente sobre aromas, procesos y orígenes, descubrió algo que jamás había visto.
El café podía ser mucho más que una bebida, una cultura, comunidad. Esta bebida podía ser experiencia y una forma de conectar personas.
Muchos habrían visto un mercado pequeño. Sin embargo, Franco vio un universo entero. Y entonces comenzó a hacerse preguntas. ¿Por qué el café de especialidad seguía siendo un nicho tan reducido en Paraguay?, ¿por qué tanta gente consumía café sin conocer realmente todo lo que había detrás de cada taza?, ¿por qué nadie estaba enseñando?
Mientras buscaba respuestas, encontró una oportunidad. “El consumidor paraguayo aún está muy poco informado respecto al café, pero eso no es problema porque también da oportunidad a enseñar”, refirió.
Entonces fue ahí cuando apareció la idea casi irracional de tener una combi. “La combi es uno de los formatos más interesantes y nunca vi uno en forma de cafetería”, reveló. Pero había algo todavía más profundo, pues “era el vehículo soñado de mi mamá”, dijo entre risas.
Allí que entendió que los grandes negocios no siempre nacen de complejos estudios de mercado. A veces nacen de emociones, de recuerdos, de historias familiares, de sueños compartidos.
Franco decidió construir algo que nadie pudiera copiar y su originalidad le valió ser contratado para eventos empresariales y sociales. “Un laboratorio y una combi no se combinan, en teoría”, reflexionó. Y precisamente por eso decidió hacerlo ya que las mejores ideas suelen vivir exactamente allí.
Lab Coffee nació como una contradicción, siendo un laboratorio sobre ruedas, un espacio para experimentar, un lugar donde el café no fuera una rutina, sino un descubrimiento. “Un laboratorio de café es donde experimentamos todo”, afirmó Franco.
La palabra laboratorio define mucho más que una propuesta gastronómica. Es una filosofía que remarca la idea de prueba y de creación. La misma filosofía que impulsa a cualquier emprendedor. “El negocio genuinamente crece más por la experiencia y la diferenciación que tiene”, sostuvo.
Hoy su visión va mucho más allá de una combi. Sueña con una marca paraguaya capaz de estar presente en distintos formatos, con bebidas propias y una identidad inconfundible.
“Aspiro a una marca versátil, ´agarrapá´, que esté presente en todo”, contó entre risas. Y es que Franco no ambiciona con tener más metros cuadrados sino construir algo que permanezca, conecte e inspire.
Con 63 años cumplidos, Gustavo Alfaro tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva, esta vez dirigiendo a Paraguay, donde aspira a dejar una semilla para el futuro
La increíble historia del hombre que revivió la ilusión de todo un país
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo / Gentileza
Aunque nunca jugó en primera e incluso pensó en abandonar la dirección técnica, Gustavo Alfaro estará al frente de una selección por segunda vez consecutiva en un Mundial. Aquí un repaso por la vida y obra del hombre que ilusiona a la Albirroja y a todo un país.
La locutora irrumpe al aire con energía de programa matinal de radio: “¡Saben que lo que más se vende en Areguá son las alcancías del profe Alfaro, los “Alfaritos…!”, dice y explica que se consiguen a 50 mil guaraníes y que los “alfareros” no dan abasto y las risas y voces se mezclan en comentarios sobre el Mundial, las expectativas, en la espera del contacto con los enviados, yendo al corte que vende televisores.
El fenómeno, más allá de la felicidad que aportó la clasificación, tiene mucho que ver con la capacidad motivadora de Alfaro, algo que construyó en el tiempo, desde el joven futbolista, el empecinado técnico del fútbol de ascenso en la Argentina, su llegada a primera división, su paso por Boca Juniors y el salto final a ser técnico de selecciones.
Ahora sueña con dar junto a la Albirroja el paso más grande de su carrera. “Nosotros tenemos que pasar de ser un equipo que amenaza de contragolpe a un equipo que tiene letalidad de contragolpe, que va a definir de contragolpe”, dice Alfaro tras el último amistoso y anticipa una figura táctica que tomará forma definitiva en los tres partidos de la fase de grupos.
Un hombre que, con trabajo, enciende una ilusión, una constante en su vida. Gustavo Alfaro nació en Rafaela, Santa Fe, y le dicen Lechuga, porque de joven su cabellera encrespada se parecía a un atado de hojas de la hortaliza.
En el Atlético de Rafaela de Santa Fe pegó el salto del amateurismo al profesionalismo en 1989
LIDERAZGO INNNATO
Cuenta Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias, que el actual técnico de la Albirroja era volante central, número 6 en nuestro país, 5 en la Argentina. “Siempre fue caudillo, líder dentro de la cancha, más bien rústico, no era un creativo. Era más de marca, despliegue, de estar apoyando. Esporádicamente llegaba al gol, pero hizo goles importantes, siempre era el que hablaba, ponía la cara, el capitán”, describe. “Flaquito, parecía endeble, pero era aguerrido como jugador, mucha marca, estaba en todos lados, gran líder”, agrega.
Jugó en Sportivo Norte y Villa Alvear de Chaco y entre los años 84 al 93 jugará en el Atlético de Rafaela en una carrera en la que “pega el salto del amateurismo al profesionalismo en el 89”, cuenta el colega. “Juega un torneo que le permite clasificarse al ascenso Nacional B, actual primera nacional, y él fue el capitán, caudillo, referente principal, porque se había formado en el equipo y era un técnico dentro de la cancha, era muy profesional, serio, estudioso”, memora.
Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias
Perseguir ese ascenso era como un sueño impensable para un club de una ciudad mediana que tenía una liga local de poco más de 10 equipos, pero lo hicieron, ganaron un regional provincial y clasificaron al nacional. “Arranca como futbolista, desde las formativas, se hace capitán del equipo y es el referente que logra ascender”, resume.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela, confirma lo anterior: “Lo sigo desde el 89 cuando consiguió el ascenso con el Atlético”, cuenta. Desde Miami, donde cubre en estos días la participación de Argentina en el Mundial, cuenta que mantiene una buena relación con Alfaro, que sus familias son amigas y que también estará atento a la suerte de Paraguay en el torneo.
De su liderazgo apunta que “viene de su personalidad, de joven, era la voz cantante, el que ponía el umbral del temperamento y siempre tuvo buena comunicación con los compañeros y el entorno. Tiene un aire intelectual, pero se debe a su formación, que fue importante”.
DISYUNTIVA
Alfaro contó en primera persona que debió elegir entre su carrera universitaria o seguir su pasión por el fútbol: “Mi camino empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo. Fue cuando llegamos con Atlético de Rafaela al Nacional B. En una categoría así, ya tienes que entrenar todos los días, sin tiempo para enfocarte en los estudios u otros asuntos. “Déjenme hacer esto que es lo que soñé toda mi vida. Porque ingeniero puedo ser a los 40, pero futbolista no”, les dije. Y ellos aceptaron”, apuntó en el sitio Coaches Voice (La voz de los técnicos).
Sigue contando el profe: “Entonces jugué tres años y medio, y después me retiré. Ya me había sacado el gusto por jugar. Pero al volver a la ingeniería no cumplí con mi parte del trato con mis padres: terminar la carrera.
Ahí sentí que la pasión por la ingeniería se había muerto y había nacido mi verdadera pasión, que era la que tenía de chico cuando soñaba con los domingos del fútbol de primera división. Como no lo había alcanzado como jugador, sí quería hacerlo como entrenador de un equipo de primera.
Debió pasar diez años en segunda división para poder hacer realidad la ilusión de poder disfrutar el privilegio de estar en primera, pero llegó. Por eso digo siempre a mis jugadores –también a mis hijas– el valor de perseguir los sueños. Lamentablemente mis padres ya no estaban con vida para poder verlo hecho realidad”, narró. Quizá de la ingeniería le venga el afán de mantener el orden y las estructuras en sus equipos.
CONDUCTOR DE GRUPOS
Más tarde, dice González: “Asciende, juega en el profesionalismo, comienzan a codearse con el futbol nacional, cuando se retira, pasa a ser el técnico del equipo y en su cuerpo técnico hasta hoy está Carlos González, que jugaba de 8 a su lado en Atlético Rafaela y Sergio Chiarelli, que es el preparador físico de sus equipos, era también del club y se conocen desde chicos”, cuenta.
Clivati agrega que “Claudio Cristofanelli lleva 20 años con ellos. Habla muy bien de él, saber rodearse y mantener el equipo en el tiempo”. Entiende que allí está una de las claves de su desarrollo: “Esa química que logra en los vestuarios viene de la que él generó en su cuerpo técnico y sus ayudantes. Si bien es notorio el caso de Paraguay, no es la primera vez que despierta un grupo, ya lo hizo con otros planteles en otras campañas, no es infalible, pero sus jugadores siempre destacan esa empatía que logran él y su cuerpo técnico que lo respalda”.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela
Dirigiendo Atlético Rafaela en su primera experiencia, cuenta González que “estuvo a punto de ascender a la primera, llegó a jugar definitorias con Estudiantes de La Plata, donde el capitán era Juan Sebastián Verón”, apunta.
Después pasa a Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano, Quilmes y en un tiempo más consigue llegar a dirigir en primera división y disputa la Copa Sudamericana con Arsenal de Sarandí. “Es todo mérito suyo, porque no era un tipo de Buenos Aires que crece codeado con los más grandes, viene del fútbol del interior, de una liga provinciana”, destaca.
SEGUNDO MUNDIAL
Alfaro lo cuenta así: “Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido…Yo he estado en cuatro mundiales seguidos, desde Alemania 2006 a Rusia 2018, trabajando para una televisión de Colombia. Antes de cada partido, miraba abajo desde la posición de la cabina de televisión y me fijaba en los seleccionadores y siempre me hacía las mismas preguntas: “¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?”.
Clivatti recuerda que “pensó en dejar de dirigir después de Boca, que fue traumático para él, pero después hace un quiebre positivo y pasa de ser entrenador de seleccionados”. Primero en Ecuador (2020-22), con el que fue a Catar, luego Costa Rica (2023-24) y finalmente Paraguay. Con 63 años cumplidos el 14 de agosto pasado, tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva.
González apunta: “Desde siempre fue un conductor de grupo, líder, un tipo preparado, estudioso, formado, lector de muchos temas. No solo estudia el fútbol, sino también las cosas cotidianas, no es que vende humo”. Señala que “su familia tenía una pequeña industria metalúrgica que quebró en una época difícil, creo que de autopartes, no viene de un hogar de carencias, y el equipo del que es referente es del centro de la ciudad. Al Atlético le dicen la Crema es un club importante en lo social”.
Entiende que es un emblema de Rafaela, “una ciudad con poder adquisitivo que sobresalió en la región y en el país. Tiene una idiosincrasia de gente que provino en gran medida de la inmigración italiana que dio empuje y desarrollo, e instaló fábricas de caramelos, colchones, lácteos, frigoríficos, etc.”.
El Atlético de Rafaela administra además el autódromo de la ciudad, reconocido internacionalmente, al punto de que “los autos de las 500 millas de Indianápolis corrieron aquí en el 71 y allí en ese predio está el centro de entrenamiento que tiene el complejo de canchas e instalaciones del fútbol”.
UN REFERENTE EN SU COMUNIDAD
Perfila a Alfaro como “un muchacho de clase media que aprovechó oportunidades y que trabajó duro. No sé si soñó lo que le dio el fútbol” y comenta que “es muy reconocido y querido en la ciudad como un referente de fútbol en el mundo, no viene muy seguido, pero cuando lo hace suele dar charlas a los juveniles y se lo escucha con respeto”.
Clivati agrega que “es una figura admirada por sus valores, su compromiso, tiene una identificación con Atlético, pero lo quieren en general. Hace muchos años se fue de la ciudad donde quedan algunos familiares”.
A la hora de trazar un perfil, apunta que “es una persona presente, es amigo de los amigos, es afectuoso, tiene siempre buena memoria emotiva y creo que en dosis se nota cuando puede llegar a un grupo de profesionales”.
Agrega que “si repasas sus declaraciones, las matiza con alguna riqueza conceptual, con hechos que tienen que ver con el jugador persona y es un recurso que lo hace un entrenador distinto, que llega al jugador y le toca la fibra más íntima, lo que le agrega valor a su liderazgo como jefe de grupo”. En diciembre de 2025, lo homenajearon en la fiesta del deporte en su Rafaela natal.
UNA CAMISETA ESPECIAL
“Fue una experiencia impresionante, el profe Alfaro me trató como su hijo, me sentí como un niño chiquito al que su papá le da un abrazo”, cuenta Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño que pinta camisetas biográficas de futbolistas y personalidades destacadas.
Comenta que esperó media hora en la portería de la APF en Ypané “hasta que escuché la radio que decían ‘déjenle pasar a Ignacio Villalba’. La seguridad era tremenda y cuando logré entrar vi la locura que genera el profe, porque cuando él salió incluso hasta los que trabajan todos los días allí se acercaron para tomarse una foto con él”, recuerda.
“Fue superamable supercorrecto, tenía un aura y me puse muy nervioso, fue tan lindo y emocionante. Me hicieron un video los de la Albirroja y ahí le dije a Alfaro que esto es por todos los paraguayos, por lo que nos devolviste y cuando vio el cuadro se le iluminaron los ojos. Casi se me escapan algunas lágrimas y me abraza el profe y me dice ‘muchísimas gracias, voy a llevarme a un recuerdo muy bonito de Paraguay’”, concluye.
Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño con el profe Gustavo Alfaro