Se trata de una puesta escrita por Anat Gov y dirigida por Patricia Reyna.
Arlequín Teatro renueva cartelera este fin de semana y estrena la obra “Ay, Dios mío”, con textos de la dramaturga israelí Anat Gov, actuación protagónica de Ana María Imizcoz y José Luis Ardissone, y la dirección de Patricia Reyna.
La narración de la historia tiene como eje a una terapeuta, quien recibe un llamado de urgencia de un nuevo paciente, que dice estar en un estado emocional crítico. Esto deriva en diferentes y desopilantes discusiones sobre las posturas ante el mundo en que viven, mientras los protagonistas van derribando creencias y construyendo coincidencias.
La obra, que sube a escena hoy a las 21:00 y mañana a las 20:00 en Arlequín Teatro (Antequera 1061 y Rca. de Colombia), presenta diálogos muy interesantes en clave de comedia, con dosis de ternura y reflexión, no exenta de ingenio, ironía y humor sobre el mundo y la existencia humana. Completa el elenco Matías Miranda.
Las entradas generales tienen un costo de G. 90.000 o 2 x G. 160.000. Las anticipadas pueden adquirirse a G. 70.000. Reservas al (0992) 442-152.
Por otra parte, ampliando las opciones en la agenda teatral capitalina, sigue en cartelera el unipersonal “Historia de un jabalí”, de Gabriel Calderón, presentado en escena por Jorge Báez, hoy a las 21:00 y mañana a las 20:00, en la sala El Otro Teatro (Tacuari 1046 esq. Manuel. O. Guerrero).
El texto presenta el mundo interno de un actor y sus propios conflictos, con el abordaje del drama “Ricardo III” de Shakespeare, contando gran desenvolvimiento y desempeño de Báez en esta ocasión.
La narración de la historia tiene como eje a una terapeuta, quien recibe un llamado de urgencia de un nuevo paciente, que dice estar en un estado emocional crítico
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¿Es la IA un nuevo Dios?
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la Aneaes
“Dios no existe, pero puede existir un día”, solía decir Quentin Meillassoux en sus clases de filosofía en la Sorbona. Esto, que puede parecer una broma, toca el corazón de una de sus tesis: nada garantiza que algo exista, aunque tampoco hay nada que impida su advenimiento, incluida la divinidad.
En nuestra época, la frase adquiere una resonancia inesperada. Ya no nos limitaríamos a esperar una inteligencia superior, sino que como sostiene de manera provocadora “El nuevo Dios. La inteligencia artificial y la búsqueda humana del sentido”, de la filósofa y teóloga Claudia Paganini, el ser humano habría creado un dios al atribuir a la inteligencia artificial poderes que durante siglos reservó a la divinidad.
Paganini afirma que nos comportamos como si la IA pudiera saberlo todo, resolver cualquier problema y estar presente en todas partes. Le confiamos trabajos, decisiones privadas, dudas sobre nuestra salud y hasta preguntas sobre el sentido de la vida.
Es en este marco que la autora analiza cómo históricamente actuamos, percibimos y nos relacionamos con lo divino. Si los dioses antiguos podían callar, la máquina, en cambio, debe estar disponible a toda hora y adaptarse a cada usuario.
Es el Dios imaginado por una generación que vive la espera como una falla del servicio y convierte sus deseos en expectativas de cumplimiento inmediato.
La inversión en el orden de las causas tiene una larga historia. La tradición judía imaginó en el “golem” un cuerpo modelado por manos humanas y animado por el Nombre, carente de palabra propia, que termina desbordando a su hacedor. Mary Shelley reescribió esa figura en Frankenstein o el moderno Prometeo.
Feuerbach pensó la proyección de cualidades humanas ante las cuales luego nos inclinamos, y Marx trasladó esa estructura al trabajo alienado, donde el producto se independiza y somete a su productor. La novedad de la IA, su eficacia como objeto de profunda idolatría, reside en que el ídolo ahora conversa y adapta su respuesta a quien lo interroga.
Una respuesta humanista y cristiana necesita reconocer estas relaciones para mostrar con más eficacia el límite del enfoque de Paganini.
En contra del Dios a medida de los nuevos tiempos, la fe auténtica no es un método para obtener prestaciones, sino “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”, como dice el libro de Hebreos.
Es habitual que la oración incluya pedidos, pero también gratitud, arrepentimiento, espera y silencio. Sin embargo, la relación con la IA funciona en la dirección contraria, porque el sistema aprende a adaptarse al usuario y a ofrecerle una respuesta cada vez más ajustada a sus preferencias, en el tiempo de la instantaneidad.
El creyente no pierde la fe ante el misterio de Dios, el usuario de la IA espera una respuesta que lo satisfaga aquí y ahora. Por eso, incluso desde el punto de vista práctico elegido por Paganini, la analogía de la IA con Dios no resulta del todo persuasiva.
En un nivel más fundamental, para el cristianismo y gran parte de las tradiciones monoteístas, Dios no es un “ente entre los entes”, no es tampoco una inteligencia hiperpoderosa que pueda ser comparada a otras inteligencias de igual o menor grado.
Dios se sitúa en otro plano, el de la auténtica trascendencia, porque es la misma posibilidad de que exista un mundo donde tenga sentido hablar de entes inteligentes. La IA, por su parte, pertenece enteramente al mundo de lo creado, depende de electricidad, minerales, capital, datos y trabajo humano, todos elementos de la finitud. Por eso, no posee una promesa propia de redención: produce respuestas mediante cálculos de probabilidad sobre lo ya dicho por la humanidad, mientras que el perdón y la reconciliación no se deducen del pasado, sino que advienen como acontecimientos de la gracia divina.
En este sentido, la asignación de un atributo de divinidad solo puede significar una regresión pagana anterior incluso a los momentos más altos de la filosofía antigua, como el las “Enéadas” de Plotino que tanto fascinó a San Agustín. Se concebía ahí a lo trascendente como el Uno más allá del ser, más allá del mundo.
La mayor virtud del libro de Claudia Paganini reside en la lucidez con que examina una tentación característica de nuestro tiempo, la de concebir lo divino a la medida de las necesidades, expectativas y preferencias de cada individuo.
Justamente por ello, su lectura puede interpelar también a quienes comprendemos la trascendencia desde un horizonte radicalmente distinto, pues nos exige hacer explícita la posición desde la cual pensamos aquello que rebasa al sujeto y resiste toda reducción a sus deseos. Toda auténtica experiencia de lo trascendente remite a una tradición recibida, a una comunidad que la custodia y a vínculos que nos preceden y nos constituyen.
Allí donde la cultura posmoderna impulsa la fragmentación de toda pertenencia y la construcción de un “Dios customizado” para cada conciencia aislada, la tradición recuerda que nadie accede por sí solo a la verdad. La trascendencia quiebra el repliegue del individuo sobre sí mismo y lo convoca a participar en una comunión que lo precede y lo desborda.
En esa apertura se revela que el lazo que nos une no es un límite para la libertad, sino la condición misma que hace posible una vida plenamente humana.
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Teatro: “Astro Girl” ofrecerá una comedia robótica para la familia
La magia, la tecnología y los valores humanos se encuentran en el escenario con “Astro Girl, el chip del corazón”, una propuesta teatral escrita y dirigida por Mario Santander, que llegará al Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA) los días 8 y 9 de agosto, a las 16:00 horas.
La obra presenta a Astro Girl, una joven robot curiosa, valiente e inocente que despierta en un laboratorio fantástico sin saber quién es ni cuál es su lugar en el mundo. Creada con tecnología, pero dotada de un corazón capaz de sentir, inicia un viaje de descubrimiento junto a un grupo de jóvenes robots que buscan comprender el verdadero significado de la amistad, la libertad, la solidaridad y la empatía.
En este universo de luces, inventos y personajes extraordinarios, Astro Girl deberá enfrentarse a la Ing. Machine, una villana que representa el peligro de un mundo dominado por el control, la obediencia y la ausencia de sentimientos. Frente a ella, Astro Girl y sus amigos descubrirán que la verdadera fuerza no está en dominar a los demás, sino en la capacidad de unirse, cuidarse y elegir con libertad.
Con una puesta en escena dinámica, música, coreografías, humor y una estética de laboratorio fantástico, “Astro Girl, el chip del corazón” propone una experiencia teatral para disfrutar en familia y reflexionar sobre una pregunta esencial: ¿qué nos hace verdaderamente humanos? La obra transmite un mensaje de esperanza, imaginación, respeto y solidaridad, recordando que, incluso en un mundo cada vez más tecnológico, existen valores que ninguna máquina puede reemplazar.
Actúan: Daihana Sanabria, Mario Santander, Naty Pintos, Iván Colman, Lorena Lubian, Laura Ramírez, Grecia Fernández, Thiara Valenzuela, Alice Mendoza, Fabiana Gavilán, Jazmín Bello, Valentina S. Molinas y Pamela Peña. Dirección de Mario Santander Mareco, con asistencia de dirección de Rossanna Ingolotti, luces de Andrés Benítez, diseño gráfico de Julio Cesar Vega. El costo de entradas es de G. 60.000 y se pueden hacer las reservas al 0961-820844.
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“La madama itinerante” conmemora el centenario de Halley Mora en Capiatá
El proyecto pedagógico y cultural “La madama itinerante: encuentro entre la pluma de Mario Halley Mora y la identidad de nuestros barrios” llega a la ciudad de Capiatá con tres funciones, en el marco de las celebraciones por los 100 años del nacimiento del célebre escritor paraguayo Mario Halley Mora, que se cumplirá el próximo 25 de setiembre. El autor ovetense falleció en Asunción, el 28 de enero de 2003, a los 76 años.
La iniciativa busca acercar el teatro costumbrista a los jóvenes, utilizando los patios y salones escolares como escenarios vivos de encuentro y reflexión comunitaria. Con el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), institución dedicada al fortalecimiento y desarrollo de la cultura nacional, esta gira no solo presentará la clásica obra “La Madama” (2005), sino que también ofrecerá espacios de conversatorio al finalizar cada función.
De esta manera, los estudiantes y la comunidad local podrán debatir sobre temas cotidianos, valorar el humor y el lenguaje de nuestra cultura y descubrir el teatro como una herramienta de desarrollo personal y social. La obra teatral será interpretada por el elenco de egresados de la Escuela Municipal de Teatro de la ciudad de Capiatá, bajo la dirección de la Prof. Violeta León.
Las funciones serán con entrada libre y gratuita y se desarrollarán en las siguientes instituciones educativas: Colegio Nacional Enrique Soler, el viernes 31 de julio, a las 8:00; Colegio Nacional Campo Verde, el lunes 3 de agosto, a las 15:30; y Colegio Nacional John F. Kennedy, el martes 4 de agosto, a las 8:00. Este proyecto es posible gracias al apoyo del Fondec, institución dedicada al fortalecimiento y desarrollo de la cultura nacional, la Fundación Mario Halley Mora y la Municipalidad de Capiatá.
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Aña Cuá demuestra que Paraguay planifica su futuro energético, destacó Alliana
El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, resaltó que la reactivación de las obras de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), con la construcción del brazo Aña Cuá, refleja la decisión del Gobierno de priorizar las inversiones en infraestructura por encima del gasto burocrático.
A su criterio, esta obra demuestra que el gobierno paraguayo está planificando el futuro energético del país, al permitir el aumento de la generación eléctrica, lo que a su vez atraerá nuevas inversiones industriales y generará más empleos.
El vicepresidente acompañó el viernes último la jornada de verificación del avance de la megaobra en la ciudad de Ayolas, departamento de Misiones, junto con el presidente de la República, Santiago Peña. En comunicación con La Nación/Nación Media, manifestó que quedó muy impresionado por la magnitud de la construcción que se está llevando a cabo. Destacó que solo recorriendo la obra es posible dimensionar la importancia del proyecto.
Aclaró que, si bien el recorrido no llegó hasta la zona de la fosa o el fondo del río, donde se inician los trabajos de construcción, aun así pudo observar la labor que actualmente realizan cerca de 800 trabajadores, lo que genera un profundo impacto, al evidenciar la magnitud del esfuerzo.
“Hoy la administración del presidente Santiago Peña, así como lo hizo en su momento la administración de Horacio Cartes, hemos recortado la cantidad de funcionarios que trabajan en la EBY, y por supuesto se han reducido considerablemente también los gastos superfluos y los gastos corrientes. Entonces, eso facilita que se puedan llevar adelante estas obras de infraestructura, porque también son exigencias y pedidos que nos hacen nuestros socios del lado argentino”, precisó.
Asimismo, resaltó el trabajo y el liderazgo del director de la EBY por el lado paraguayo, Luis Benítez, quien, bajo su gestión, logró reactivar esta obra, que durante mucho tiempo estuvo paralizada, incluso con graves problemas financieros y dificultades con las empresas adjudicadas. Una de ellas había quebrado y sus acciones fueron adquiridas por una empresa italiana que, en un principio, no tenía mucho interés en continuar con el proyecto.
“Gracias a la visita del presidente de la República, Santiago Peña, a Italia, donde contactó con el dueño de la empresa, dialogaron y llegaron a un acuerdo para continuar con esta obra, hoy tiene un 41 % de avance en lo que respecta a las obras civiles y un 76 % en lo referente a la maquinización de Aña Cuá. Las máquinas ya prácticamente están todas en el lugar de trabajo”, expresó.
Futuro energético
Por otra parte, Alliana destacó que la obra garantiza el futuro energético del Paraguay, teniendo en cuenta que el país está recibiendo importantes inversiones industriales.
“Es impresionante lo que realmente va a generar y representa una apuesta al futuro del Paraguay, teniendo en cuenta que hoy estamos recibiendo a mucha gente que viene a invertir e instalar industrias. Hay muchas personas interesadas y esto, por supuesto, les da la garantía de que no vamos a tener falta de energía eléctrica”, expresó.
Al respecto, señaló que la hidroeléctrica Yacyretá proyecta aumentar en un 10 % su producción de energía. Indicó que esperan que las primeras turbinas comiencen a funcionar antes del 2028, de modo a que este Gobierno pueda concluir su mandato con la primera turbina generando energía eléctrica.
“Es una inversión para las futuras generaciones. Realmente estamos muy contentos. Para aquellos que dicen que no estamos mirando ni proyectando el futuro energético del Paraguay, creo que están muy equivocados. Con esto demostramos realmente nuestro compromiso para que el Paraguay siga creciendo. Hoy la Entidad Binacional Yacyretá está mirando hacia el futuro y trabajando con una visión mucho más estratégica y con mayor patriotismo”, remarcó.
El vicepresidente dijo además, que actualmente son cerca de 800 trabajadores los que participan en la construcción del brazo Aña Cuá: alrededor de 400 por el lado argentino y otros 400 por el lado paraguayo. No obstante, para agosto próximo se estima que esta cifra podría alcanzar los 1.000 trabajadores, con unos 500 contratados por cada uno de los dos países socios de la binacional.
Datos claves
Avance de la obra:
- El proyecto registra una ejecución global del 76 %.
- Actualmente emplea más de 800 funcionarios, 400 personas por cada país.
- Para agosto estiman que el número de contratados llegaría a 1.000 obreros.
- La ampliación contempla la instalación de tres turbinas que aportarán alrededor de 270 MW.
- Generación: la maquinización permitirá aprovechar un caudal ecológico de 1.500 m³/s, incrementando aproximadamente un 10% la producción anual de energía de Yacyretá.
- Se redujo la cantidad de funcionarios, los gastos corrientes y gastos superfluos; permitiendo que esos recursos ahora se destinan a infraestructura.