En esta visita, Pedro y Cynthia disfrutaron intensamente de las maravillas que hay en el interior del país. “Fue una experiencia relajante”, destacó el joven. (foto: gentileza)
Tiene sangre paraguaya, pero en su tarjeta de identificación hace gala de dos importantes apellidos ligados a Hollywood, la meca del cine. Pedro McDormand Coen (28) volvió a pisar su tierra natal tras casi 10 años y disfrutó de una experiencia inolvidable que nos cuenta en esta charla con La Nación del Finde.
Pedro McDormand Coen nació en Paraguay en 1994 y fue adoptado al año siguiente por una famosa pareja estadounidense conformada por la actriz Frances McDormand (65) y el director de cine Joel Coen (68), ganadores de premios Óscar. El joven que fue criado en los Estados Unidos visitó este fin de año nuestro país por primera vez en más de una décadas para celebrar las festividades.
Pedro no vino solo, sino acompañado de su novia paraguaya Cynthia Ramírez, a quien conoció por redes sociales y con quien comparte una relación sentimental desde el año 2020. En una charla con La Nación/Nación Media el hijo de Frances McDormand compartió su experiencia de visitar su tierra natal.
“Acabo de regresar a Los Ángeles (EEUU), luego de haber pasado increíble en Paraguay. Una de mis partes favoritas fue haber estado por el interior del país con la familia de Cynthia, fue una de las primeras cosas que hice al llegar allá y una de las más relajantes”, dijo Pedro.
Asimismo, el joven de 28 años visitó la capital del país, fotografiando el casco histórico y uno de sus monumentos como lo es el Panteón de los Héroes, que lo compartió en su cuenta de Instagram. “Visité el Panteón de los Héroes, me encantó la arquitectura y el diseño y fue fantástico poder estar adentro, sentir y conocer la historia de los héroes de Paraguay”, resaltó.
CURIOSIDAD POR EL PIKI VÓLEY
Pedro quedó encantado con las vivencias, la cultura y las costumbres de nuestra gente. “Fue genial haber estado en Asunción, era algo que quería hacer para experimentar la cultura y conocer a las personas de Paraguay. Eso en primer lugar. Una de mis cosas favoritas fue caminar por las calles y ver cómo las personas se divertían jugando piki vóley, lo que realmente yo también quería jugar, con eso pude ver lo felices y sanas que eran todas las personas y fue una experiencia grandiosa”, comentó.
Pedro McDormand Coen no solo retrató imágenes capitalinas, sino también ensoñadoras postales del campo y la naturaleza que fueron sus fotografías favoritas de su visita a Paraguay. “También pude ver algunos puntos específicos del interior del país, que fue realmente increíble. Saqué muchísimas fotos y pude tener la experiencia completa de estar en Paraguay. De hecho, una de mis fotos favoritas fue de unas vacas cruzando las calles”, comentó.
El hijo de Frances McDormand destacó la gastronomía paraguaya y la historia nacional que se preserva en nuestros monumentos. “Volver a Asunción luego de estar por el interior fue igual de increíble, y pude comer uno de mis platos favoritos que es el bife a caballo con huevos, y poder ver todo el centro de la ciudad, poder caminar y ver la estación del tren donde tuvimos un tour privado y pudimos conocer un poco de la historia del lugar, lo que también fue increíble para mí poder experimentar”, relató.
“Esta vez, volver a Paraguay siendo un poco mayor fue especial para mí porque no solo pude experimentar todo lo que tenía ganas de hacer, la generosidad y la amabilidad de la gente. También sentí que si la última vez pude mirar por la cerradura lo que era Paraguay, porque fue solo en Asunción, esta vez pude abrir la puerta completamente y ver el resto del país y fue extremadamente significativo para mí y no lo voy a olvidar”, concluyó.
REECUENTRO CON TANA Y JUAN CARLOS
Durante su estadía en el país también pudo encontrarse con los destacados directores de cine nacional Tana Schémbori y Juan Carlos Maneglia con quienes compartió una agradable cena. “Fue genial verlos otra vez y hablar con ellos acerca de todo, de sus proyectos en Paraguay en el corto y largo plazo”, dijo Pedro.
“Pedro ama Paraguay, vendrá más a menudo. Vino a conocer a la familia de su novia Cynthia que es lo más”, comentó Tana quien junto con Juan Carlos ya tuvieron el placer de recibir la visita de los McDormand-Coen en el 2013, cuando pisaron tierras paraguayas. “Nos conocimos cuando ganamos Cine en Construcción en el 2011, en San Sebastián (España) y desde ahí siempre nos escribimos”, mencionó la cineasta paraguaya.
CON LOS BOMBEROS DE SAJONIA
De entre los momentos más significativos vividos durante su visita, Pedro destacó que realizó una visita muy especial a los bomberos de la Tercera Compañía de Sajonia. Para el joven representan mucho puesto que desde su infancia ha admirado siempre la labor social que desempeñan estos hombres y mujeres al servicio de la comunidad. Y en particular, dijo valorar mucho a los voluntarios paraguayos.
“Quería hacer algo especial para ellos, así es que los visitamos para Navidad, aprendimos más y recorrimos la estación. Escuchar acerca de sus historias, experiencias y vivencias fue un momento muy conmovedor”, comentó. Les llevó algunos obsequios navideños y compartieron un grato momento que sin dudas quedará guardado en el corazón de Pedro.
SUS FAMOSOS PADRES
Los padres adoptivos de Pedro son dos exitosos referentes de la industria del cine mundial. Su madre, la actriz y productora Frances McDormand, ha ganado tres premios Óscar por sus papeles en “Fargo” (1996), “Three Billboards Outside Ebbing”, “Missouri” (2017) y “Nomadland” (2020). Es la segunda actriz que más estatuillas ganó como Mejor Actriz solo superada por Katharine Hepburn, triunfadora en cuatro oportunidades. Por su parte, su padre, el consagrado director Joel Coen, también es un multipremiado cineasta por sus grandes realizaciones (“No Country for Old Men”, “Fargo”, entre otros) juntamente con su hermano Ethan Coen, conocidos como los hermanos Coen. En la imagen, Pedro con sus padres, en el Festival de Cine de Roma del 2015.
Tobatí fue uno de los lugares que conoció Pedro McDormand Coen de la mano de su novia paraguaya Cynthia Ramírez, con quien lleva saliendo desde el 2020.
Franck Loiret defiende un modelo francés de cine basado en la conservación, la educación y las salas frente al dominio de las plataformas. Foto: David Sánchez
La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Interior de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Franck Loiret, director de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
La nueva tercera sala de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Terraza café de la Cinemoteca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Una exposición de diseños de moda durante la presentación a la prensa de la Met Gala 2026, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Foto: Timothy A. Clary/AFP
Con glamour y extravagancia, el Met Gala logró una recaudación récord
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Las estrellas más rutilantes de Hollywood, la música, el deporte y el estilismo desfilaron por la alfombra roja el lunes para la Met Gala, el extravagante baile benéfico de Manhattan que este año pone el foco en la intersección entre la moda y el arte. A las celebridades invitadas al evento social anual más importante en Nueva York se les pidió que vistieran bajo la consigna “La moda es arte”, que enlaza con la exposición “El arte del vestuario” del Instituto del Traje, perteneciente al Museo Metropolitano de Arte (Met).
La leyenda del tenis Venus Williams y la actriz ganadora del Óscar Nicole Kidman, que copresiden el evento, estuvieron entre las primeras en llegar. Kidman deslumbró con un vestido rojo brillante de Chanel, de manga larga y con amplios puños de plumas, mientras que Williams resplandecía con un vestido negro de cristal de Swarovski con una elaborada placa en el cuello.
Williams, de 45 años, contó a Vogue que su atuendo estaba inspirado en un retrato suyo en la National Portrait Gallery. Beyoncé, otra de las copresidentas del evento, llegó a su primera gala en una década y se llevó todo el protagonismo con un vestido del diseñador francés Olivier Rousteing. “Queen B” acudió acompañada de su marido, el rapero Jay-Z, y de su hija mayor, Blue Ivy, de 14 años.
El desfile de megaestrellas no se detuvo. Madonna, Cher y Stevie Nicks se unieron a la nueva generación de estrellas de la música: Sabrina Carpenter, Doja Cat y Tyla. Rihanna y A$AP Rocky llegaron con varias horas de retraso, como de costumbre, haciendo una gran entrada.
Bad Bunny, que ha tenido un 2026 arrasador con importantes premios Grammy y el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, llevó prótesis y una peluca blanca para explorar cómo se vería de viejo, según Vogue. La exmodelo Heidi Klum se transformó en una estatua romana viviente. La rapera Doja Cat, una de varios miembros del “comité anfitrión” de la gala, lució un vestido de látex drapeado de Saint Laurent con un escote recatado, pero con una abertura hasta la cintura.
Donatella Versace, Tom Ford, Stella McCartney, Anthony Vaccarello y Haider Ackermann estuvieron entre los muchos diseñadores de moda presentes durante la velada. Por supuesto, todo está supervisado por la directora editorial global de Vogue, Anna Wintour, la máxima prescriptora de la moda en Estados Unidos, que lleva 30 años al frente del evento.
Recaudación récord
La gala es una recaudación de fondos para el Instituto del Traje del Met y este año ha conseguido una cifra récord de 42 millones de dólares, explicó a la prensa el lunes el director general del museo, Max Hollein. En 2025 recaudó 31 millones. Pero también es un espectáculo en las redes sociales en el que las estrellas compiten por sobresalir con espectaculares atuendos. El evento del año pasado exhibió el estilo subversivo del dandismo negro y fue una inusual Met Gala centrada en los hombres y la moda masculina.
La exposición de este año yuxtapone elegantes propuestas de moda con pintura y escultura: por ejemplo, un diseño de Saint Laurent junto a “Lirios” de Van Gogh, o un vestido de John Galliano para Maison Margiela combinado con una estatua antigua. “Cuando pienso en la muestra, si hubiera una palabra para describirla, supongo que sería equidad o equivalencia, equivalencia entre las obras de arte”, declaró a la AFP el comisario del Instituto del Traje, Andrew Bolton.
Polémica por Bezos
La edición de este año ha generado polémica tras el anuncio de que el jefe de Amazon, Jeff Bezos, y su esposa Lauren Sanchez Bezos, serían sus patrocinadores principales y copresidentes honorarios. En los últimos días, una campaña que se opone a la participación de la pareja multimillonaria apareció en las calles y el metro de Nueva York, con llamados incluso de boicotear un evento que algunos consideran una ostentosa exhibición de inmensa riqueza.
Detrás de la campaña hay un grupo fundado en el Reino Unido llamado “Everyone Hates Elon” (Todos odian a Elon) que, según subrayó un portavoz, “también tiene como objetivo a otros multimillonarios” además de Elon Musk, la persona más rica del mundo.
Wintour afirmó el lunes que la pareja “ha demostrado con este evento que, de verdad, de verdad, les importa devolver algo a la sociedad”. La Met Gala se organizó por primera vez en 1948. Durante décadas la fiesta estuvo reservada a la alta sociedad neoyorquina, hasta que en la década de 1990 Wintour la transformó en una pasarela de alto perfil para los ricos y famosos.
La icónica fachada del Teatro Dolby será historia a partir de 2029 y dará paso al Teatro Peacock, que se encuentra a unos 12 kilómetros. Foto: Facebook
En 2029 Hollywood dejará el Teatro Dolby y los premios Óscar se instalarán en el Teatro Peacock
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Los Óscar, que año a año premian lo mejor del cine en Estados Unidos, se irán de Hollywood en 2029, justo después de cumplir un siglo en el corazón de la ciudad de oropel, anunciaron los organizadores este jueves.
La mayor fiesta de Hollywood, que tradicionalmente se celebra en el Teatro Dolby en el Paseo de las Estrellas, se mudará a partir de su 101ª edición al Teatro Peacock, en el centro de Los Ángeles, detalló la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en un comunicado.
La mudanza es parte de un acuerdo de diez años con la compañía de entretenimiento y deportes AEG, propietaria del complejo LA Live, dentro del cual se enmarca el Teatro Peacock.
“Estamos encantados de asociarnos con una potencia global como AEG”, dijeron el director ejecutivo de la Academia, Bill Kramer, y la presidenta de la Academia, Lynette Howell Taylor en el comunicado conjunto.
“Su trayectoria en la construcción y operación de recintos para espectáculos en vivo con tecnología de punta no tiene rival”, agregaron.
La edición de 2029, que será además la primera en ser transmitida exclusivamente por YouTube, desplegará su alfombra roja en el LA Live, el complejo de eventos vecino del Crypto.com Arena, casa de los equipos locales de hockey, Kings, y de básquet, Lakers.
“LA Live fue construido para albergar los momentos que definen la cultura, y no hay mayor escenario global que el de los Óscar”, dijo Todd Goldstein, director de ingresos de AEG.
Esta no es la primera vez que los Premios de la Academia, que debutaron en 1929 en el Hotel Roosevelt de Hollywood, se realizarán en el centro de Los Ángeles.
La fiesta del cine ya había aterrizado en el vecindario en 1931, cuando se realizó en el Hotel Biltmore. Y durante varios años alternó entre este recinto y el, después demolido, Hotel Ambassador.
En las décadas siguientes, la ceremonia, que reúne a la crema y nata de la pantalla grande, se realizó en varios puntos de la ciudad, incluyendo el Shrine Auditorium y el Dorothy Chandler Pavilion, en el centro.
Pero en 2002, se instaló en el Teatro Dolby de Hollywood, con la excepción de la edición durante la pandemia que regresó al centro, en la Union Station, donde la directora Chloé Zhao y su “Nomadland” se llevó la estatuilla más prestigiosa de la noche.
El evento, que cierra la temporada de premios de Hollywood, premió este año al director Paul Thomas Anderson y su ecléctica “Una batalla tras otra”, votada como la mejor película por la Academia.
Chase Infiniti, la hija ficticia de DiCaprio, brilló en la alfombra roja de los Óscar
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Las estrellas más rutilantes de Hollywood desfilaron ayer domingo por la alfombra roja con motivo de la 98.ª edición de los Premios de la Academia, la noche más importante de la industria cinematográfica. Estos son algunos puntos a destacar en los atuendos de los Óscar:
Tonos primaverales
Los toques de color primaveral fueron una grata sorpresa en la alfombra roja. Jessie Buckley, la favorita para ganar el Óscar a la mejor actriz por su interpretación de la afligida esposa de William Shakespeare en “Hamnet”, lució majestuosa con un corpiño rojo de Chanel con hombros descubiertos y una vaporosa falda rosa. Chase Infiniti, quien interpreta a la hija de Leonardo DiCaprio en “Una batalla tras otra”, no está nominada al Óscar, pero sin duda se llevó las miradas en el tapete rojo.
Infiniti derrochaba glamour con un traje lila sin mangas de Louis Vuitton, de corpiño ajustado y una cascada de volantes que caían desde su cadera hasta el suelo creando una larga cola. Y el veterano cineasta Spike Lee aportó un toque de color a su conjunto de tonos neutros con un sombrero y una corbata de moño de color púrpura brillante. En el pasado, ya lució este tono en honor a Prince.
La actriz estadounidense Chase Infiniti asiste a la 98.ª edición de los Premios Óscar en el Dolby Theatre de Hollywood, California, el 15 de marzo de 2026. Foto: Angela Weiss/AFP
Blanco y negro
El blanco y negro es un favorito de siempre entre las estrellas, y la nominada a mejor actriz Rose Byrne lo adoptó incorporando la tendencia primaveral. Se decantó por un vestido negro sin tirantes de Dior cubierto de flores blancas.
Emma Stone, en la misma categoría que Byrne por “Bugonia”, lució un brillante vestido largo blanco de Louis Vuitton de mangas cortas. Y Teyana Taylor, quien ha dominado la alfombra roja durante toda la temporada de premios, eligió un traje sin mangas de Chanel en blanco y negro con plumas y transparencias.
Estrellas del hockey, reales y ficticias
El provocativo personaje Shane Hollander de “Heated Rivalry” también asistió a los Premios de la Academia. Hudson Williams, el actor que lo encarna, ha estado en todas partes desde que la serie de amor gay en el hockey se volvió viral: llevó la antorcha olímpica en Italia, apareció en “Saturday Night Live” junto a su coprotagonista Connor Storrie y ahora, en los Óscar.
Williams lució un conjunto totalmente negro de Balenciaga —traje de doble botonadura, camisa y corbata— con un broche brillante para completar el “look”. Pero la estrella de hockey de Hollywood no fue la única en el Dolby Theatre.
Hilary Knight y Hannah Bilka, dos de las estrellas del equipo femenino de hockey sobre hielo estadounidense ganador de la medalla olímpica de oro, estaban listas para su primer plano en la alfombra roja de los mayores premios de la Meca del cine.