La industria musical latinoamericana celebró su más importante gala en Las Vegas, Estados Unidos, donde las más destacadas estrellas del momento brillaron en la tradicional alfombra.
Una de las más fotografiadas fue la galardonada guitarrista paraguaya Berta Rojas, quien deslumbró con un suntuoso estilismo con sello nacional. Otra figura compatriota que se robó la atención de las cámaras fue la supermodelo Nadia Ferreira, quien acompañó a su prometido, Marc Anthony, también premiado en la ocasión. El cantante fue el primer nominado en subir al escenario, pues recibió el premio a Mejor Álbum de Salsa “por Pa’lla Voy”. Thalía, Christina Aguilera, Rosalía, Georgina Rodríguez, María Becerra, Karol G fueron otras famosas que sumaron esplendor a la esperada fiesta de premiación celebrada en su edición número 23 en la Michelob ULTRA Arena del Mandalay Bay Resort and Casino en Las Vegas.
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La otra cara del glamour: Cannes de bajo presupuesto
En Cannes, un look no nace en la alfombra roja. Se prepara meses antes, entre bocetos, pruebas y negociaciones con casas de moda. Lo que el público ve en unos segundos es el resultado de un engranaje preciso donde cada detalle importa. Vestidos, accesorios, peinados y maquillaje: nada queda al azar. Cada elemento se escoge con precisión milimétrica. Y al frente de este proceso están los estilistas, auténticos arquitectos de la imagen, responsables de dar coherencia y carácter a cada conjunto.
“A veces reflexionamos durante dos o tres meses y todo se juega en diez segundos en la alfombra roja”, cuenta a la AFP el francés Ilya Vanzato, artífice de algunos de los looks más comentados del mítico certamen cinematográfico, cuya 79 edición cerró el sábado. El proceso creativo arranca con una reflexión entre el estilista y su cliente. “Ahí nos preguntamos: para este Cannes, ¿qué buscamos? ¿Algo sobrio y elegante? ¿O más bien un look ‘wow’, que genere ‘buzz’?”, añade.
Vanzato, formado en los talleres de alta costura de Dior y luego junto a Zac Posen en Nueva York, y detrás de los looks de supermodelos como Coco Rocha y Natasha Poly, insiste en que un atuendo memorable no es solo estética, es narrativa. La alfombra roja de Cannes siempre ha sido un escenario para mensajes calculados, desde Madonna revelando el célebre corsé cónico de Jean Paul Gaultier a Cate Blanchett dejando asomar los colores de la bandera palestina con el forro de su vestido de Heider Ackermann.
“Hay muchas piezas muy bonitas, pero hay que encontrar uno que cuente una historia y que encaje con la imagen del famoso”, abunda Alexandra Pavlova. La estilista rusa, presente en Cannes desde hace seis años, resume el verdadero desafío: dar con una pieza que trascienda la belleza.
Moda y estrategia
Pero en Cannes, la moda también se negocia. Detrás de cada conjunto hay estrategias y alianzas que se tejen mucho antes de que una celebridad pise la alfombra roja. “Un estilista no solo propone looks, construye puentes entre una artista y las casas de diseño, y poco a poco eleva su estatus dentro del mundo de la moda”, explica la francesa Coline Bach, que ha vestido a nombres como Christina Aguilera, Angèle y DJ Snake.
Una aparición acertada puede abrir la puerta a campañas publicitarias y colaboraciones con grandes marcas. “Hay una verdadera estrategia detrás de qué marca llevar y qué relación se quiere construir para el futuro”, añade Ilya Vanzato. Durante el festival, las firmas instalan showrooms privados en los grandes hoteles de lujo. Allí, entre joyas, percheros y equipos de relaciones públicas, se prueban piezas exclusivas que rara vez vuelven a verse fuera de esos salones.
La presión se ha intensificado con las redes sociales, que multiplican la visibilidad de cada aparición. Un look puede generar millones de visualizaciones y convertirse en tendencia global en cuestión de minutos. “Cada pieza que se lleva en Cannes se vuelve hipermediatizada”, asegura Pavlova.
El día D: glamour y caos
El día de la alfombra roja empieza horas antes, en una habitación de hotel convertida en centro de operaciones. “Tres horas antes ya estamos con el glam: peinado y maquillaje”, explica Bach. Pero incluso después de meses de preparación, todo puede cambiar en un instante. En Cannes abundan las historias de vestidos retenidos en aduanas, zapatos imposibles o telas que reaccionan mal bajo la luz mediterránea.
Pavlova recuerda una ocasión en la que tuvo que intervenir a toda velocidad. Minutos antes de salir hacia la alfombra roja, en el hall del famoso hotel Martinez, el traje de uno de sus clientes sufrió un accidente: alguien pisó la tela y la rasgó. “Hay que ser muy reactiva, por eso nunca voy sin mi kit de costura”, cuenta la estilista.
Allí mismo, entre turistas, cámaras y el murmullo del vestíbulo, Pavlova cosió la pieza a mano mientras su cliente, ya peinado y maquillado, esperaba listo para las cámaras. Cuando cruzó la Croisette, nadie imaginó que su look había sido salvado en el último minuto. “La gente cree que venir a Cannes es disfrutar de la buena vida, tomar cócteles, pero en realidad nos pasamos el día apagando incendios”, resume Bach.
En modo de supervivencia
Habitación compartida, comida de supermercado y ropa de segunda mano: Marta Bozetka, cinéfila polaca, se las ha arreglado para pisar, sin arruinarse, la alfombra roja del festival de Cannes. “Con habitaciones a 300 euros la noche, pensé: ‘Dios mío, ¿cómo voy a sobrevivir en Cannes?’”, cuenta la guionista de 27 años. En foros especializados encontró rápidamente una habitación compartida con dos chicas lituanas, una china y una filipina, por 250 euros las cuatro noches.
“Es increíble compartir con todas estas chicas tan diversas la pasión por el cine”, confiesa. Durante el festival en la Costa Azul (sur de Francia) cocinan juntas con un presupuesto fijado en 15 euros para las tres comidas del día. “La tienda de congelados Picard es una muy buena opción”, bromea Marta. “Encontré mi cartera y mi vestido de segunda mano por 2 euros en Polonia. Lo único caro fueron los zapatos”, continúa, vestida con un traje negro de satén forrado con tul y zapatos tipo derby con tacón.
Con un cartel en la mano, hace guardia frente al Palacio de Festivales esperando conseguir una invitación para la proyección de “Autofiction”, la última película del director español Pedro Almodóvar. Como ella, numerosos apasionados del séptimo arte rivalizan en ingenio para intentar conseguir esas preciadas entradas gratis. Canciones improvisadas, disfraces de Charlie Chaplin o sonrisas insistentes: cada uno tiene su propia estrategia.
Alice Adonis, que viene de Niza (sur de Francia), tiene una técnica bien ensayada para colarse en una proyección o en una fiesta exclusiva. “Identifico a los periodistas o a quienes trabajan para el ayuntamiento, como los policías municipales, que suelen tener invitaciones de sobra”, relata.
Camping completo
El alojamiento sigue siendo el gasto más importante para los cinéfilos con poco dinero. A cinco kilómetros del Palacio de Festivales se encuentra el único camping de Cannes que ofrece bungalós y espacios para tiendas de campaña y caravanas. El lugar está completo durante toda la quincena del festival, indica su gerente.
Entre sus clientes hay agentes de seguridad, técnicos o estudiantes que vinieron especialmente para el festival. Es el caso de Mélisse Laouiti, de 21 años, llegada desde Rennes (oeste de Francia) con un grupo de amigos. Juntos consiguieron una acreditación mediante un programa del Centro Nacional de Cine y de la Imagen Animada (CNC).
“Terminamos en el camping porque es más barato”, explica la estudiante, que gastó solo 150 euros por dos semanas. La parada de autobús que le permite llegar al centro de la ciudad en unos veinte minutos está justo al pie del camping y, gracias a su acreditación, no tiene que pagar billete. Calcula su presupuesto de alimentación en “menos de 100 euros” para toda la quincena. “Vemos muchísimas películas, así que casi no tenemos tiempo de cocinar”, detalla.
Reutilizar el esmoquin
Su vestido, comprado por 40 euros en una página de ropa, completa un presupuesto que estima “entre 500 y 600 euros”, incluyendo el billete de tren. Sin gastos superfluos, su único “pequeño lujo” es el café, cuando la sucesión de proyecciones empieza a agotarla. “Ir a Cannes gastando poco es posible cuando uno es realmente apasionado”, aunque “desembolsar 500 euros duele”, considera.
Como auténtica amante del cine, no le atraen ni el glamour ni las lentejuelas. De hecho, lamenta ver a ‘influencers’ desfilar por la alfombra roja y “marcharse sin haber visto la película”. Entre dos tostadas matinales en la terraza de su casa móvil, Denis Lutz, montador de cine berlinés de 42 años, cuenta que reservó su plaza seis meses antes. Pagó 800 euros por una semana, a dividir entre dos con un amigo. Es su séptimo festival de Cannes, pero la primera vez que opta por el camping, decisión motivada tanto por el presupuesto como por las ganas de “reencontrarse con la calma y la naturaleza”.
El recinto, de cinco hectáreas y rodeado de pinos, ofrece un contraste sorprendente con el bullicio del palacio. “En Cannes hay que establecer prioridades. Si vienes por las películas, sin buscar el glamour, entonces sobrevivir aquí es totalmente posible”, afirma. Desde su primer Cannes, Denis reutiliza el mismo esmoquin, aunque admite que ahora le queda un poco ajustado.
Fuente: AFP.
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Berta Rojas será recibida hoy por su público a sala llena
Este espectáculo dará cierre a su proyecto “La huella de las cuerdas”, con la participación de invitados especiales.
La guitarrista paraguaya Berta Rojas ofrecerá esta noche un esperado concierto en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay, a partir de las 20:00, ante su público que ya tiene agotadas las boletas de manera anticipada. Este espectáculo da cierre a “La huella de las cuerdas”, el último proyecto de la artista que reunió músicos de nuestro continente y la embarcó en un viaje por más de diez países. Berta propone una noche para “abrazar las cuerdas paraguayas”, y en ese marco invitará al escenario a importantes figuras de la música nacional como Juan Cancio Barreto, Dani Meza, Daisy Lombardo, Sixto Corbalán, el Cuarteto Paraqvaria, Mbaraka Trío, y el ensamble Pu Rory.
CERCANÍA
“Es un concierto que convoca la emoción ya desde el momento en que lo visualizamos. Estoy preparando las músicas del show sintiendo muy cerca a los artistas con quienes tendré la dicha de compartir: algunos de ellos son parte de mi camino y también, otros más jóvenes a quienes admiro y respeto profundamente. Son cuerdas paraguayas las que vamos a abrazar con música en este destino de La huella de las cuerdas”, expresó Rojas en el marco de la invitación. Popi Spatocco, quien dirigirá el concierto junto a Sebastián Henriquez, explicó que el concierto en Asunción es la culminación de un gran proyecto que exigió más de dos años de trabajo de un enorme equipo de profesionales e incluyó colaboraciones con 17 artistas latinoamericanos.
MULTIFORMATO
“La huella de las cuerdas” es un material multiformato lanzado en noviembre pasado, ha recibido elogios en todo el mundo destacándose particularmente el segmento dedicado al mismo en la National Public Radio en Estados Unidos y las 5 estrellas que le otorgara en el Reino Unido la revista BBC Music.
El proyecto contempló un libro, en el que se incluyen narraciones, textos de especialistas, fotografías de los instrumentos y retratos de los artistas. Berta Rojas fue nominada cuatro veces al Grammy Latino, obtuvo el galardón en el año 2022 por su disco “Legado”, como Mejor Álbum de Música Clásica.
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Rosalía celebra a Barcelona, su cuna musical
Cuando estudiaba música en Barcelona, Rosalía quería aprenderlo todo. Allí, en esas horas de formación y primeros conciertos, aquella joven determinada y de voz magnética arrancó un viaje que la trajo de vuelta a casa con su gira “Lux”, convertida en una estrella global. “Barcelona, te quiero con locura”, lanzó emocionada en catalán, en el primero de los cuatro conciertos que ofreció del lunes 13 al sábado 18 de abril en el Palau Sant Jordi con el ‘tour’ de su cuarto álbum, un disco con componentes espirituales y sinfónicos, pero sin olvidar sus raíces flamencas.
“Gracias por sostenerme”, aseguró la artista de 33 años antes de romper a llorar entre la ovación de un público que había agotado rápidamente las entradas para los recitales, como del resto del tramo europeo de esta gira que arrancó el mes pasado en Francia, y tendrá después paradas en Estados Unidos, Colombia, Chile, Argentina y México.
Todo el mundo quiso ver a Rosalía, quien creció en la localidad cercana de Sant Esteve Sesrovires, cantar de nuevo en Barcelona, la ciudad donde hace más de una década empezó a llamar la atención aquella estudiante que tenía algo diferente. “Ya había una intención ahí, una manera muy flamenca de ir por la vida, que es ir con seguridad”, describe a la AFP Luis Cabrera, fundador del Taller de Músics, la escuela en la que Rosalía se matriculó en 2010, antes de cumplir 18 años.
“Millones de personas”
Allí probó varias materias, entre ellas Cante Flamenco con quien sería su maestro, el cantaor Chiqui de la Línea. “Chiqui habló conmigo rápidamente, me dijo ‘no sé qué pasa, llevamos pocas clases todavía, pero es una chica que canta de una manera, que hace unos giros, que parece que estamos en lo más arcaico del flamenco, pero en la voz de ella (...) parece muy contemporánea’”, recuerda Cabrera en la sede de la escuela, donde cuelgan varias fotos de su famosa exalumna.
Trabajadora y muy interesada en las clases, por entonces ya tenía claro su camino. “Nos preguntaba mucho, siempre inquieta. Y cuando dijo ‘yo quiero hacer mi música y que llegue a millones de personas’, me asusté”, cuenta sonriente Cabrera, quien reconoce orgulloso que el efecto Rosalía ha hecho aumentar los alumnos del área de voz de la escuela.
Esa misma determinación la recuerda también el periodista musical y compositor Luis Troquel, quien la acompañó de cerca en aquellos primeros años en la escena de Barcelona. “Ella me decía que quería ser una diva, pero no en el sentido de una diva distante, en el sentido de una artista que en el escenario canta, baila, que cuida mucho la imagen. Y lo ha conseguido, pero mejor todavía”, explica Troquel, quien llegó a colaborar en la composición de la letra de uno de los temas de “El mal querer”.
Lanzarse
Aquel disco, el segundo que publicó y el que la proyectó a la fama, comenzó a gestarse durante su paso por la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), donde acabó el grado de Cante Flamenco. Como todos los alumnos, para obtener el título tenía que hacer un trabajo de investigación y un concierto final. Rosalía lo dedicó al estudio de “Flamenca”, una novela anónima medieval en la que se inspiró para desarrollar “El mal querer”, cuyos temas presentaría en la audición.
La nota, por supuesto, fue altísima. “Aquel concierto todo el mundo lo recuerda”, señala Núria Sempere, directora general de la ESMUC, que retrata a una alumna “siempre concentrada y con un soporte muy claro de su familia”. “Ha sabido tener el descaro y la confianza en sí misma para poder tomar todas las influencias y presentarlas al público sin ningún pudor. Para eso hay que haber trabajado mucho”, asegura.
Cada año, la ESMUC oferta solo una plaza en la especialidad de Cante Flamenco. En su curso fue para Rosalía, quien ahora financia la formación de los elegidos con una beca económica. Hace unos años regresó a la escuela para darles una clase magistral con consejos sobre creatividad.
“El primero de todos era este, ‘fuck it’, es igual, tú te lanzas, después ya corregirás (...), pero tienes que lanzarte”, recuerda Sempere. Ella lo hizo, y le salió bien. Con dos Grammy, 11 Grammy Latinos y 28 millones de seguidores en Instagram, nadie la pierde ya de vista. “Me cuesta en la música española encontrar (...) muchos fenómenos con esa trascendencia tan grande como Rosalía”, sentencia Troquel.
Fuente: AFP.
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¿Venganza musical? Rosalía y el mensaje oculto a Rauw Alejandro
La nueva canción de Rosalía “Focu Ranni“ sería una supuesta indirecta a su expareja Rauw Alejandro, según el análisis del tiktoker español Javi Hoyos. En su interpretación, la Motomami construyó una historia que gira en torno a una boda que nunca llega a celebrarse, al igual que ocurrió con el boricua.
Desde el inicio del videoclip, se la puede ver a Rosalía vestida de novia y con los ojos vendados; caminando hacia el altar sin ver realmente lo que ocurre. Según Hoyos, esta venda representó una ceguera emocional, una forma de no querer la realidad de la relación. La escena se transforma cuando aparecen las “Motomamis”, una referencia a su anterior era artística, quienes actúan como una especie de red de apoyo.
El videoclip continúa con una huida hacia un entorno natural, donde la pureza y la libertad toman protagonismo. La presencia del caballo blanco y el grupo de mujeres refuerza esa idea de renacimiento, de volver a sí misma tras dejar atrás una historia de amor que no funcionó.
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El propio título de la canción “Focu’ Ranni”, que significa “gran incendio” en siciliano, actúa como metáfora central de la canción. No se trata solo de una ruptura, sino de un proceso de quema emocional donde el amor, el deseo y el vínculo con otra persona se consumen lentamente.
La relación entre Rosalía y Rauw Alejandro se hizo pública en 2021, y durante ese tiempo se mostraron muy unidos tanto personal como artísticamente. En marzo de 2023 anunciaron su compromiso; sin embargo, la ruptura llegó en julio de dicho año, sorprendiendo a fans.
Letra
Ya yo me solté la coleta
Quería ir de blanco y fui de violeta
La arena que en tus manos la sujetas
Resbala de tus puños si la aprietas
Mejor hablar
Ahora que
Callarme para siempre
Y puedo decir
Que estoy en paz
Por mi lado
No seré tu mitad
Nunca de tu propiedad
Seré mía
Y de mi libertad
Lo que se construyó con amor
Es más difícil de incendiar
Pero habrá fuegos que
No podrás apagar
Ya nadie tirará arroz al cielo
Ya no habrá borrachera ni flores
Ya no habrá nadie que bendiga
Un amor que en verdad desconoce
Grabé tu nombre en mis costillas
Pero mi corazón nunca tuvo tus iniciales
Tarde o temprano el destino te golpea
Aunque ignores sus señales
Tú…
Yo tenía un fuego de años
Lo arrojé a la nada
Para no perder la libertad
Y el amor sin reglas
Es el único que aceptaría
Me lanzo a la nada
Antes que quemarme
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